Categoría: Crónicas

  • Un disco turquesa brillante

    Un disco turquesa brillante

    En Zaragoza, parece que todo puede suceder. Desde la presión política para desmantelar centros culturales y de autogestión, hasta la llegada de un extraño ser con una misión crucial.

    La tarea de Mirlo era sencilla, pero él tenía el don de complicar hasta lo más básico. Su torpeza era de sobra conocida entre los altos comandantes, aunque no lo suficiente como para descartar su participación. Además, la verdad era que no quedaba nadie más disponible para el trabajo.

    Su nombre real no era Mirlo. Sin embargo, al ser impronunciable para los humanos, alguien decidió asignarle ese alias al azar, inspirado en el pájaro que puede hablar imitando a las personas, para facilitar las cosas durante su estadía en la Tierra.

    Mirlo había llegado con coordenadas precisas y una imagen digitalizada del objeto que debía recuperar: un disco plástico de color turquesa, con un brillo nacarado. Este artefacto era indispensable para reactivar una maquinaria compleja y vital. La fotografía que tenía era de un estilo vintage, como llaman ahora a las cosas viejas, y aunque la imagen parecía algo desgastada, era más que suficiente para guiarlo en su búsqueda.

    Mirlo recorrió las calles que aparecían en el plano del celuloide hasta encontrar el punto de encuentro.  Por suerte ya había bastante gente en la entrada de La Lata de Bombillas y eso lo ayudaba a pasar desapercibido.  

    Pagó su ticket, pidió algo para beber, y comenzó a absorber ese aire único de los conciertos: una mezcla de charlas animadas, cervezas en mano y la palpable ansiedad de los músicos, que saludaban a los presentes, repasaban la lista de temas y afinaban sus instrumentos.

    Alguien le comentó que esa noche CARASUEÑO presentaba su nuevo disco I’ll Be Neon Too. Intrigado, Mirlo giró y lo vio ahí, reposando sobre una mesita de merch. Un disco turquesa con una portada que mostraba el mar. Mirlo nunca había visto el mar, pero lo que veía le pareció hermoso. El vinilo brillaba con un resplandor nacarado, como si estuviera esperándolo. No había duda: era el artefacto que necesitaba para completar su misión. Podría comprarlo en ese momento y marcharse, pero algo lo detuvo. Sentía curiosidad por descubrir qué era eso que los humanos llamaban “música” y, además, quién era ese tal CARASUEÑO, cantautor de Zaragoza.

    El show comenzó con «Five Elks», un tema de Big City, la banda que tenía Javi hace unos años. Tras ese arranque nostálgico, Javi cambió de guitarra y, entre comentarios distendidos, dio paso a «Escape the Tiled Room», seguido de «Weirdest Flower». Entre canciones, tomó un sorbo de su brebaje mágico de jengibre, y el espacio se llenó con las notas de «All We Want». Hay algunas pistas que salen de un pedal loop station y de una portaestudio, que se mezclan con su voz y su guitarra potente y certera mientras Luis pasa de la batería al sintetizador, sin dejar de sacar artilugios de percusión constantemente. Es un deleite ver cómo reconstruyeron las canciones para un formato de dúo, logrando que cada tema se sienta fresco y único. Un aire melancólico da lugar a «Genzor», una de las canciones queridas, al menos para mí, del disco, e inmediatamente pasan a tocar «Poland» un tema algo más extenso y experimental que los anteriores. En el repertorio también incluyeron dos canciones nuevas: «Kamilla of the North», que según el propio Javi es una canción sencilla y que me parece cargada de belleza, con el potencial para convertirse en un nuevo hit, y «Now We Wait», que llegó después de «Ex Snowman», donde Luis no toca. Sigue «Empires» que abre el disco y casualmente siguen con «Little one», el tema que lo cierra. Pero ese no fue el final. El público pedía más, y el dúo complació con «Polen», otro clásico de Big City y posiblemente mi preferida de este set de canciones desconocidas para mí. El show, aunque introvertido, fue dinámico y cercano, gracias a la calidez de Javi y la complicidad de Luis, que supieron conectar con los presentes. La impecable calidad del sonido también contribuyó a la experiencia, realzando cada detalle y demostrando que la sencillez puede brillar cuando se ejecuta con pasión y cuidado.

    Al finalizar el show, Mirlo estaba tan emocionado que quiso saber más sobre el proyecto. Me tocó el hombro y, tras presentarse de manera torpe pero simpática, me preguntó si conocía a CARASUEÑO. Asentí, y al notar que no entendía lo que buscaba, le di más detalles: le conté que este nuevo disco tenía diez canciones y que había contado con la colaboración de Ignacio Pérez (ex Calavera) en la producción y la masterización en Vacuum Mastering, también en Zaragoza. Además, le mencioné que CARASUEÑO, además de interpretar su propia música, es un productor que ha trabajado con artistas como Calavera, Alondra Bentley, Pablo Estallo y Tulsa. “Es una suerte tener su estudio y su conocimiento en la ciudad”, añadí antes de despedirme.

    Con toda la información recopilada, Mirlo se acercó decidido, compró el vinilo de I’ll Be Neon Too, y salió al frío de la noche zaragozana, tarareando la melodía de «Weirdest Flower». Al llegar a la esquina de Francisco Bayeu, activó su pulsera transmutadora, desapareciendo en un destello y regresando a su nave.

    Una vez allí, colocó el disco sobre la plataforma destinada a salvar su mundo, pero no ocurrió nada. Lo giró y lo intentó de nuevo. Nada. Aunque el disco era casi idéntico al artefacto que necesitaba, algo no encajaba. Mirlo empezó a sudar; su mundo dependía de este objeto. Desesperado, revisó el plano del celuloide y descubrió el error: había mirado el mapa al revés. El lugar que había visitado no era el indicado.

    Para colmo, su pulsera transmutadora sólo permitía dos usos, y ya los había agotado. No podía volver a intentarlo.

    Aunque sentía ganas de llorar, no lo hizo. En lugar de eso, algo diferente brotó dentro de él: una alegría extraña, desconocida. Su especie nunca había comprendido el arte, ese lenguaje abstracto de notas, melodías y letras que nos transportan a otros mundos. Mirlo vivía en una sociedad gris centrada en el trabajo, las obligaciones y los deberes, metódica y predecible. Pero esa noche, algo había cambiado. Se relajó, rozando con una uña el disco, y escuchó un leve eco de la melodía que había disfrutado en la Tierra. ¿Era posible que el artefacto conservara la música que había escuchado? Aunque no sabía cómo reproducirla, eso ya no importaba, más tarde lo descubriría, estaba convencido de eso. Ahora que conocía la magia de la música, todo lo demás parecía insignificante.

    Posdata sobre CARASUEÑO:

    Actualmente, CARASUEÑO comparte el escenario con Luis Azcona, un músico multifacético que también forma parte de Mejor Sordo, un proyecto de música noise. Luis es baterista, percusionista y artista sonoro que combina talento y creatividad tanto en bandas como en solitario.

    Para escuchar a CARASUEÑO:

  • Alcalá Norte muestra cómo es «La vida cañón» en Tenerife

    Alcalá Norte muestra cómo es «La vida cañón» en Tenerife

    Todavía nos estamos recuperando de la resaca que nos ha producido el tremendo conciertazo que se marcaron Alcalá Norte el pasado sábado 2 de noviembre en el Aguere Cultural de Tenerife. Desde luego, que para ser la primera vez que aterrizaban en la isla, no les tembló el pulso en absoluto a la hora de demostrarnos a todo cómo se exprime al máximo «La vida cañón». Y vaya si lo consiguieron, arrasaron y nos pusieron del revés, saltando, cantando y vibrando como nunca antes lo habíamos hecho. Ellos tenían el objetivo más que claro: presentar todas y cada una de las canciones de su álbum debut homónimo con el que, contra todo pronóstico, han logrado abrirse paso en la industria musical a codazos. De la manera más merecida posible, no nos vamos a engañar. Con ese grito de guerra que han convertido en lema, los madrileños seguirán con este tour, incendiando y robándose el corazón de todos aquellos que se atrevan a descubrirlos.

    Por supuesto, no estuvieron solos en este potente, enérgico y necesario concierto. ¿Quién mejor que alguien de las mismas islas?, ¿alguien tan mítico como son Pumuky en Tenerife? Con una larga trayectoria a sus espaldas desde que debutaran con su primer trabajo discográfico «El bosque en llamas», no han dejado de sorprender con todos y cada uno de los temas que nos han regalado desde entonces. Desde su reciente álbum «Castillo Interior» hasta el último adelanto que nos han avanzado, «El salitre de tus labios». Un concierto en el que no faltó de nada y que nos marcaremos a fuego hasta el final de nuestros días. Porque los tinerfeños tienen todo para seguir reventando la escena y hacerse ese merecido hueco que deberían tener.

    Desde luego, una noche de la que no lograremos recuperarnos jamás. Porque pase lo que pase, la resaca emocional se quedará de por vida con nosotros.

  • Pole llena el WiZink Center en una noche inolvidable

    Pole llena el WiZink Center en una noche inolvidable

    La noche del pasado 1 de noviembre, el WiZink Center de Madrid fue testigo de un espectáculo sin precedentes. Pole, el joven artista toledano que ha cautivado al público con su estilo fresco y sus letras auténticas, ofreció un concierto memorable en el que hizo vibrar a miles de seguidores. Con una propuesta escénica moderna y vibrante, el cantante logró conquistar a su público con un repertorio que abarcó sus mayores éxitos y algunas sorpresas preparadas especialmente para esta ocasión.

    El concierto, que formaba parte de su gira de presentación de su último disco, contó con la participación de reconocidos artistas del panorama musical español. Pole invitó al escenario a amigos y colaboradores que elevaron la experiencia a otro nivel y dejaron una huella imborrable en la noche madrileña. Entre los invitados especiales que compartieron escenario con Pole estuvieron Enol, Mafalda Cardenal, Funzo & Baby Loud y el aclamado Pablo Alborán, quienes lograron crear momentos únicos que emocionaron al público presente.

    Una noche llena de colaboraciones especiales

    La entrada de Enol al escenario marcó uno de los primeros momentos estelares de la noche. El artista asturiano, amigo cercano y colaborador de Pole, se unió en una emotiva interpretación conjunta que logró conectar con el público y resaltar la química y camaradería entre ambos. La energía y la complicidad entre los artistas se hizo palpable, logrando que el público no dejara de corear sus letras.

    Más tarde, fue el turno de Mafalda Cardenal, quien aportó una dosis de frescura y talento. Su voz única y su estilo, que combina el pop y el indie, resonaron en el recinto y ofrecieron un contraste especial con el estilo de Pole, creando una experiencia enriquecedora para los asistentes. La presencia de Mafalda Cardenal añadió una diversidad de sonidos que contribuyó a crear una atmósfera inclusiva y celebratoria, reafirmando el talento emergente que se abre paso en la música española.

    Un momento estelar con Pablo Alborán

    El momento más esperado de la noche llegó con la aparición de Pablo Alborán. El público explotó en aplausos al ver al malagueño subir al escenario para interpretar una colaboración que fusionó el estilo melódico y romántico de Alborán con el pop urbano de Pole. La interpretación conjunta fue uno de los momentos álgidos de la noche, ofreciendo una mezcla de emociones y estilos que reflejan la versatilidad y la capacidad de Pole para unir diferentes géneros en un mismo espectáculo.

    Funzo & Baby Loud: el broche final

    Para cerrar la noche, Pole invitó a Funzo & Baby Loud, el dúo alicantino que está causando sensación en el panorama musical actual. Juntos interpretaron temas que hicieron bailar y saltar a todo el recinto, añadiendo una nota de energía juvenil que contagió al público hasta el último acorde. La complicidad entre los tres artistas y la energía del dúo aportaron un toque final explosivo que dejó a los asistentes con ganas de más.

    Un hito en la carrera de Pole

    El concierto en el WiZink Center marca un hito importante en la carrera de Pole. Ante un recinto abarrotado y entregado, el cantante demostró por qué se ha convertido en una de las figuras emergentes más queridas de la música en España. Su capacidad para conectar con el público, combinada con la versatilidad de sus letras y su estilo único, le asegura un lugar destacado en la escena musical.

    La noche del 1 de noviembre será recordada no solo por la actuación de Pole, sino también por la unión de talentos que representó lo mejor de la música española actual. Con un espectáculo que combinó emoción, energía y calidad musical, Pole consolidó su estatus como una de las promesas más sólidas y queridas del pop urbano en España, dejando claro que su carrera solo acaba de comenzar.

  • Las cumbias de las catacumbas

    Las cumbias de las catacumbas

    [vc_row][vc_column][vc_column_text css=»»]Catacumbias fue el nombre del recital organizado por Espabila, un grupo emergente de Zaragoza dedicado a la producción independiente. La noche contó con la participación de Julián Mayorga, una performance de Alberto Monreal, la percusión de Mario Vidal, David Sánchez, Dani «Chana» Caballero y una sesión de microrrelatos de terror a cargo de quien escribe, todo en el marco de la celebración anual de los muertos.

    El escenario, en La Lata de Bombillas, se transformó en un espacio tenebroso: telarañas, ataúdes y figuras de terror decoraban el lugar, mientras el público asistía disfrazado, desde el payaso de It hasta una Mia Wallace con la nariz empolvada y un hilo de sangre. Entre referencias clásicas del cine y la televisión y otras más inusuales, la noche prometía una experiencia única.

    Tres fantasmas abrieron el show, mientras una voz en off relataba la tradición colombiana Wayuu de enterrar a sus muertos dos veces. De repente, desde un cajón en el escenario, surgió una figura en posición fetal, cubierta únicamente por unos pañales. Dos personas lo levantaron y lo depositaron entre el público. La voz en off pidió a los asistentes cubrir el cuerpo con leña, para que «resucitara». La audiencia respondió y, al ritmo de los tambores, el «muerto» comenzó a moverse y a bailar. Así iniciaba la performance, un ritual de huesos dirigido por Alberto Monreal, quien logró, a través de una coreografía frenética, que el público comenzara a soltarse. Aunque los asistentes aún se mostraban un poco fríos, la ovación final indicó que el ritual había surtido efecto, y las primeras cumbias colombianas y argentinas sonaban, calentando la atmósfera en espera del plato fuerte de la noche.

    Fotografía: Cortesía de Ismael larraz 

    Julián Mayorga subió al escenario sin pasar desapercibido: llevaba un traje colorido que lo convertía en una especie de ser mítico, con una capa y «cuatro brazos». Comenzó con dos canciones cargadas de sonidos midi y un noise caótico que, aunque distantes de la cumbia psicodélica prometida, captaron la atención del público. Conforme avanzaba el show, Mayorga fue incorporando ritmos que invitaban a moverse, pequeñas introducciones muy divertidas y temas de su repertorio como «La fiesta de transmigración de los Pollos», «Las culebras nos esperaban al salir de misa», «No te comas las blanquísimas mofetas» y «La Niña metafísica», con la que cerró la noche a puro baile y canto colectivo.

    Entre las canciones, Julián incluyó temas de su nuevo disco, próximo a lanzarse en noviembre, que promete más títulos largos, reflexiones políticas y sociales, y su característico humor negro e ironía.

    Para alguien como yo, que no es fanático de este estilo, el show fue una mezcla de diversión y experimentación. Las canciones, combinadas con las visuales de Marta Orozco, resultaron hipnóticas. Aunque la voz de Julián no está muy afinada —es más bien áspera—, el poder de su lírica y actuación reside en la historia que cuenta, la forma de transitarla mediante ritmos latinos y sonidos midi y en los pequeños monólogos que anteceden cada pieza de este arte sonoro.

    Fotografía: Cortesía de Leandro Voz en Principe Encantador, parte de Espabila y productor independiente.

    La noche culminó con una selección de cumbias a cargo de miembros de Espabila, asegurando que el ritmo continuara hasta el final.

    ¿Qué es Espabila?
    Espabila es una pequeña productora ideada por cuatro jóvenes que, cuando no están trabajando en sus proyectos, tocando, haciendo sonido, grabando o descansando, organizan eventos artísticos. Desde exposiciones de arte sonoro y pintura, hasta recitales como el de la Cabalgata de Reyes, en el que reúnen a más de 15 proyectos con fines solidarios.

    Pueden seguirlos en Instagram para enterarse de sus próximas actividades: @espabila.co

    Más de Julian Mayorga
    Pueden escucharlo en: 

    Textos adicionales

    Algunos de mis textos, además de los que publico regularmente en este medio, pueden leerse en: https://emilianomontani.substack.com/

    ¡Hasta la próxima!  

    Si llegaste hasta acá y querías cumbia, ¡tomá!

    Sonido gallo negro – Cumbia salvaje

    VVAA – Root of chicha 1 y 2

    Gilda – Un amor verdadero[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

  • El ULL Rock vuelve a revolucionar todo el Aguere Cultural

    El ULL Rock vuelve a revolucionar todo el Aguere Cultural

    Cada año, el ULL Rock es una de las citas imprescindibles que no pueden faltar en nuestra agenda si estamos en La Laguna. Por ese derroche de talento y ese afán de descubrir nuevas bandas, que nos puede y nos encanta a partes iguales. Así que sí, era inevitable que el pasado sábado 19 de octubre volviéramos al Aguere Cultural para una nueva cita musical, en la que Supergigante, Amakó, Xebeche y Vivalepop se lucieron. La pena fue que Muda se tuvieran que ausentar del certamen por motivos de salud.

    En esta noche, que se quedará para siempre grabada en nuestra retina. Supergigante fueron los primeros en saltar al escenario, más que preparados para encandilar a todo el mundo con ese rock tan característico, que también bebe de referencias e influencias del grunge. Y es que la banda iba más que dispuesta a presentar el que ha sido su último sencillo «Solo hay uno», además de pegar un fuerte repaso a todos sus temas, que ya se han convertido en verdaderos himnos.

    A ritmo de rock psicodélico instrumental llegaron Xebeche, con una propuesta bien diferente, única y especial. Como si de una burbuja onírica se tratara, nos fueron adentrando poco a poco en su universo sonoro repleto de matices y de sonoridades. Un universo que han sabido plasmar a la perfección en su EP «Xenophon» (2022) y en su último adelanto, «Who I Am» (2024). Tal fue el revuelo que causaron, que se alzaron rápidamente con el segundo premio de este certamen musical.

    Con un rollo bien diferente, aterrizaron Vivalepop con su propuesta de pop rock, mezclada con ciertos toques punk. Y es que si hay algo que caracterice a la banda es ese carisma y esa manera tan especial de conectar con su público. Su talento no sólo se queda en sus canciones, tan pegadizas como su último tema «Odisea». O como todas aquellas que forman parte de su recién estrenado EP, «No somos ayer». Ellos van un paso más y consiguen trascenderlo todo.

    Aunque para sorpresa la de Amakó, que con su soul y funk con tintes tribales, se metieron en el bolsillo a todos los asistentes. Tanto, que se alzaron con el primer premio del concurso de bandas del ULL Rock. Y es que si con su álbum homónimo, que vio la luz en 2023, comenzaron a marcar camino; con su último hit «Hoy», han terminado de romperlo todo y enamorarnos.

    Pase lo que pase, lo que sí que está claro, es que las cuatro bandas se merecen que les sigamos la pista muy de cerca, porque lo tienen todo para triunfar. Claramente, darán mucho de lo que hablar en el futuro (puede que no tan lejano). Si no, tiempo al tiempo.

  • El Colectivo Loba vuelve a revolucionar el Aguere Cultural

    El Colectivo Loba vuelve a revolucionar el Aguere Cultural

    Acudir como espectadores a todos y cada uno de los eventos que organizan desde el Colectivo Loba es siempre un acierto. Agitadores culturales donde los hayan, hacen por la escena musical canaria más de lo que cualquiera de nosotros podría imaginarse. Ganas de remover el avispero y de visibilizar todo el talento que existe alrededor del mundo y que también ha de tener su cabida, en este caso, en Tenerife. Aunque, por supuesto, siempre es extensible a cualquier rincón de nuestras queridas islas. Tal es así que el pasado viernes 11 de octubre celebraron su último asalto en el Aguere Cultural. Al menos por ahora, porque desde Verdadera Locura estamos deseando saber cuándo será la próxima cita.

    Por lo pronto, nosotros seremos felices reviviendo aquella mágica noche del 11 de octubre, en la que descubrimos cómo se desenvuelven en directo tres bandazas como son los ecléticos y experimentales Leroy Se Meurt, que llegaron directamente desde Francia; los portugueses Máquina, que encandilaron a todo el mundo con su kraut rock y su particular manera de entender el mundo; y Kamikaze Helmets que, desde nuestro país, nos atraparon en su bucle repleto de sonidos, que van desde el rock al blues y pasando también por el funk. Tres conciertos y tres bandas que no logramos sacarnos de la cabeza. Del mismo modo, los tinerfeños Muda estaban programados para este evento tan especial, pero finalmente no pudieron actuar por indisposición de uno de sus miembros. Pero estamos convencidas de que nos habría enamorado con su post-hardcore instrumental.

    Por lo pronto, os dejamos un pequeño recuerdo gráfico de cómo vivimos esta segunda edición del Colectivo Loba nosotros. Con las fotografías increíbles de nuestro compañero Tomás Rodríguez. Hasta el próximo asalto en Tenerife, que esperamos que sea muy, muy pronto. ¿Cuántos de vosotros no fallaréis la próxima vez?

  • Vetusta Morla ofrecen su último asalto sólo para «Valientes»

    Vetusta Morla ofrecen su último asalto sólo para «Valientes»

    Existen despedidas complicadas, que te pellizcan el corazón y te dejan completamente vacía, como si te faltara algo. Existen despedidas agridulces, que aunque sepas que la esperanza permanece, no dejas de sentir cierto temor al tiempo y al espacio. Es entonces cuando empiezan los «¿y qué pasaría?». ¿Y qué pasaría si Vetusta Morla no vuelven? Aunque prometieran que lo harían en 2026. Quizás la única dosis de calma que nos queda en estos momentos es el recuerdo. El recuerdo de que aquellos últimos conciertos en Barcelona y en Madrid fueron únicos y especiales. Fueron aptos sólo para valientes. Nosotras fuimos unas de esas tantas valientes que allí estuvieron, al menos el pasado domingo 8 de septiembre. ¿Alguien más estuvo en La Riviera?

    Arrancar la noche tendiendo «Puentes» entre banda y público siempre es una buena manera de comenzar, más cuando a continuación llega «El discurso del rey», siempre tan temido y repleto de incertezas. Pero pase lo que pase, no hay nada que no se solucione con una gran «Fiesta mayor», ese «Golpe maestro» que hace que nos levantemos de una y nos organicemos. No hay «Figurantes» suficientes en este concierto que tan sólo estuvieran dispuestos a mirar sin reacción. Que sean capaces de vivir «Un día en el mundo» sin rezarle a la «Virgen de la humanidad». Porque cuando pensemos que ya no hay nada más que dependa de nosotros, siempre habrá motivo para encontrar «Cosas que hacer» y acabar con «El hombre del saco». Y es que «Maldita dulzura» la de aquella noche en La Riviera. Aunque bien podríamos haber estado en «Finisterre» o en «Copenhague» en apenas un pestañeo. Pero no, estábamos en Madrid. Porque «¡Ay, Madrid!» es mucho Madrid. Qué vamos a decir nosotras que somos de «La vieja escuela» y seguimos cantando a pleno pulmón ese «23 de junio» aunque estemos ya en septiembre.

    Reunido todo el «Consejo de sabios» aquella misma noche, no dejaron que «La derrota» inundara nuestro cuerpo. Nos dibujaron «Mapas» en el aire con la única intención de que fuéramos capaces de encontrar el camino. «Te lo digo a ti» fue una clara reafirmación en toda regla, la apelación directa que necesitábamos para gritarle al mundo: «Sálvese quien pueda». Porque ser «Valiente» no es sólo cuestión de suerte, también hay que saber perderse en las inmediaciones de «Saharabbey Road», admirar la belleza de las «Catedrales» y hacerle frente a los sombríos «Cuarteles de invierno». Será entonces cuando ni siquiera «Los días raros» nos amedrenten.

    Días raros como aquel 8 de septiembre. Aunque lo raro será no disfrutar de ningún directo más de Vetusta Morla hasta 2026. Pero, pase lo que pase, estamos convencidas de que todo descanso ese necesario para renovar energías. Y para disfrutar el doble cuando todo vuelva a su cauce.

  • De cómo el Low Festival 2024 se convirtió en nuestro refugio

    De cómo el Low Festival 2024 se convirtió en nuestro refugio

    Hay momentos en los que la vida te sacude y zarandea fuertemente, sacándote del potente letargo en el que se ha convertido el día a día. Demostrando que es posible entrar en un espacio nuevo en el que no existen los relojes, las prisas, la ansiedad o el trabajo. Un espacio nuevo en el que tan sólo existe la música. Bueno, y quizás un poco de calor. Pero, ¿qué puedes esperar de Benidorm en pleno verano? En definitiva, que termina por llegar el último fin de semana de julio y es imposible no querer pasarlo en el Low Festival. ¿Cómo íbamos a fallar si el año pasado ya lo dimos todo hasta el final? De ahí que no falláramos y que del viernes 26 al domingo 28 no saliéramos de la Ciudad Deportiva Guillermo Amor. Las ganas eran las mismas de siempre y, para nada, pensábamos en un futuro cercano (que nos regaló una buena dosis de COVID para que el post-festival fuera todavía más duro).

    Así que, sí, aterrizamos el viernes a primera hora de la tarde, para dar el pistoletazo de salida con Ginebras en todo su esplendor, presentando todas y cada una de las canciones de su reciente álbum «¿Quién es Billie Max?». No fue tarea fácil abrir, pero no concebimos una mejor manera de hacerlo. Con ellas entramos rápido en la órbita del festival, que rápidamente nos puso a bailar con Amaral, encabezando y estrenando este escenario principal con todos sus grandes éxitos. ¿Cómo no caer rendidas ante la presencia y magnetismo de Eva?, ¿cómo no dejar de mirar fijamente a Juan, cerrando filas? Con el pulso acelerado, pero con unas ganas locas de descubrir el talento que tienen, no nos quisimos perder a Querido. Andrés, ¡ay, Andrés! Gracias infinitas por este abrazo cálido antes de asegurarnos la fiesta con unos incombustibles Sidonie que saltaron al escenario al grito de «Marc, Axel y Jes» (que es como se llama su último trabajo discográfico). Aunque para derroche de energía y electricidad, el que experimentamos con los Pixies al frente. ¿Cómo se mantiene ese nivel de adrenalina a lo largo del tiempo? Una pregunta que, semanas después, todavía retumba en nuestra cabeza. Quizás la carrera musical de los de Boston nos pilla un poco lejos, por edad, ¿eh? (que nos conocemos). Pero es que estando el recinto tan lleno de pequeños millenials, quizás lo hicimos mal. Nos deberíamos haber quedado en el instituto y en la graduación eterna que fue el concierto de La La Love You. Esa época festiva, repleta de emociones, de primeras veces y de amores (y desamores). Una fase, como cualquier otra en la vida, a la que pusimos el broche de oro con las increíbles y prometedoras Shego que, con sus letras afiladas y su sonido potente, nos ganaron por completo. Y, por supuesto, con Delaporte. Fiesta, mucho humo, canciones infinitas y mucho grito de «muerte al que no me reviente el suelo». Porque después de toda buena graduación, lo mejor es irse de rave techno. Y luego a dormir, no nos pasemos, que ya tenemos una edad.

    Si hablábamos de lo complicado que es abrir el día bajo el sol abrasador de julio en el Levante, Shinova sí que lo tuvieron complicado el sábado. Sudando desde el primer instante, nos hicieron temblar y nos emocionaron a partes iguales con este emocionante viaje al centro de sus canciones. Y es que no hay nada como dejarse llevar por ellos. El mejor inicio de esta segunda jornada, a la que rápidamente insuflamos una buena dosis de energía con Suede. Míticos donde los haya, los británicos fueron un descubrimiento total para nosotros que, siendo de la última generación millenial, no llegamos a verlos brillar en su momento. Pero ya nos ha quedado un poco más claro por qué mueven tal legión de seguidores alrededor del mundo. Aunque si hablamos de un imprescindible para esta casa, no puede faltar nuestro queridísimo Sienna, quien también lo tiene todo para convertirse en uno de los favoritos del público. Si bien es cierto que en un registro bastante diferente al de los londinenses, pero con una verdad y un buen hacer detrás, que es más que suficiente. Hiptónico y cautivador, nos enamoró una vez más con su espectáculo. Pero para show performativo, los imparables Ojete Calor, a quienes queríamos ver nuevamente, para poder ir en paz. Las ganas de fiesta nunca faltan con ellos y es que, ¿cómo no? Si son los reyes del subno-pop contemporáneo.

    Hemos de reconocer que de cara al último día, ya nos encontrábamos, mínimamente, bajo las garras del virus innombrable, por lo que no disfrutamos como nos gustaría. Pero siempre queda un poco de energía extra para quemar esos cartuchos festivaleros. Al menos, para empezar la tarde dándolo todo con una propuesta musical, que nos está ganando poco a poco: la de La Plazuela. Con ese toque tan del sur, pero con elementos muy actuales, los granadinos han logrado trascender su propio hit «Péiname Juana» y enamorarnos con ese sello tan suyo. Prendiendo la mecha para todo lo que se vendría después, fuimos directamente al concierto de Crystal Fighters, imprescindibles ya en todos los festivales de nuestro país. Nadie como ellos para poner esa nota de color, esa nota festiva y alegre. Y es que sus directos son una verdadera fiesta, un lugar en el que refugiarse, pase lo que pase fuera. Pero a todo ello, ¿quién mejor que Carlos Sadness para seguir con esta estela buenrollera y positiva? Imparable y alegre, el artista catalán nos llevó hasta Honolulu sin apenas salir del recinto y de Benidorm. Es ahí donde, precisamente, radica su esencia y potencial. Aunque para potencial el que derrochan Arde Bogotá. No tienen suficiente con «incendiar Cartago Nova», que hacen lo propio con cada ciudad que visitan, con cada lugar en el que actúan. Desde luego, el escenario principal vibró con ellos y con las canciones de su último álbum «Cowboys de la A3». ¡A las pruebas nos remitimos! El recinto estaba completamente lleno y, para nosotros, fue una manera espectacular de despedirnos de esta edición del Low Festival. Al menos hasta 2025.

  • De cuando Paula Pazos aterrizó en Barcelona

    De cuando Paula Pazos aterrizó en Barcelona

    Descubrir a Paula Pazos ha sido uno de los acontecimientos más mágicos que nos ha regalado este 2024. O al menos, lo que llevamos de él. Y es que con su talento, su preciosa voz y con esa verdad que tiene, ha logrado meterse de lleno en nuestra mente y en nuestro corazón. Más ahora, que se encuentra en pleno proceso de presentación del que será su nuevo álbum, «It’s the first time I’m saying that out loud». Por el momento y aunque sólo hemos podido escuchar dos de los adelantos («Give Me A Reason» y «Todo este tiempo»), no hemos podido evitar caer rendidas ante su arte. Pero es que en directo, todo adquiere una nueva y evocadora dimensión. Un momento al que desearíamos volver una y otra vez.

    Tanto, que el pasado martes 11 de junio aterrizó en La Absenta del Raval de Barcelona, donde presentó en exclusiva las canciones de su inminente trabajo discográfico. Acompañada por Jorge Ibiza a la guitarra y en un formato de lo más acústico, encandiló a todos los presentes con su voz y con esa esencia tan particular que tiene. Además, durante el concierto en la Ciudad Condal también contó con la participación de su amiga y artista Flor Maggi, quien se atrevió a recitar su relato. Un momento mágico en el que las voces de Paula y Flor se entrelazaban, mientras Jorge aportaba su toque, musicalizando este instante precioso, que se quedará para siempre en nuestra retina.

    Un concierto al que desearíamos volver una y otra vez. Un concierto que apenas tres días después, volvió a fluir pero en Madrid. Un concierto que, contra todo pronóstico, sabemos que tendrá sus respectivas réplicas en nuestro país. Porque Paula Pazos lo tiene todo para triunfar, para ganarnos y para hacerse un hueco en el corazón de todas aquellas personas que se atrevan a escucharla.

  • Eva Fort y Matilda Mirana llenan de magia el Paral·lel 62

    Eva Fort y Matilda Mirana llenan de magia el Paral·lel 62

    Ha pasado poco más de una semana de uno de los conciertos más bonitos y mágicos que hemos vivido. Porque si la música no está para curarnos y para celebrar todas las cosas buenas que nos suceden en la vida, ¿para qué está? Eva Fort y Matilda Mirana saben bien de lo que hablamos. El pasado viernes 14 de junio nos enamoraron a todos los que fuimos a verlas al Club Paral·lel 62 de Barcelona. Estábamos de aniversario, tocaba cantar a pleno pulmón las canciones de sus últimos trabajos discográficos. Y es que tanto «Closure: an ending in 4 acts» de Eva como «El viaje» de Matilda cumplían un año de vida. Dos EP’s que han marcado un antes y un después en sus carreras, pero también en nuestro proceso vital.

    La primera en salir al escenario y romper el hielo fue Eva Fort que, acompañada de toda su banda. Lo hizo con «Home» sonando. El mejor tema para abrir esta cita inmejorable y a la que fueron sucediendo, una a una, otras como «Inhale exhale», «Colored skies», «Second chances» o «Kick me out». Aunque, contra todo pronóstico, el momento más emocional llegó con «Nit d’estiu» cuando se quedó ella sola sobre el escenario para cantar su única canción en catalán, especialmente dedicada a su madre. Volviendo en sí y más que preparada para acabar por todo lo alto, este precioso directo punto su punto y final con tres himnos como son «Funny», «Sight» e «idk».

    Matilda Mirana fue quien cerró esta noche mágica y especial, a ritmo de las canciones de su disco, además de alguna que otra versión. Desde «Hacia lo salvaje» hasta «Lobo hombre en París» o «Ayayay!», pasando por otras propias como «Sin señal», «Salvarme», «Las bestias» o «El perdón». Sin olvidarnos del momento tan bonito que vivimos cuando la propia Matilda se quedó con Èlia Lucas al teclado. Unos minutos que fueron directos a nuestro corazón y que no olvidaremos jamás. Porque es que todo lo que toca, lo vuelve mágico.

    Una noche que jamás olvidaremos y que desearíamos volver a repetir una y otra vez. ¿Alguien más que estuviera allí y que se siga sintiendo como nosotras?

  • Carminho emociona a todo el Teatro Albéniz

    Carminho emociona a todo el Teatro Albéniz

    Tiene una de las voces más bonitas y representativas del fado portugués y, por supuesto, su concierto no iba a ser para menos. Y es que el pasado 7 de junio, todo el Festival de Fado de Madrid sucumbió ante los encantos de la artista Carminho. El público que asistió al Teatro Albéniz de la capital aclamó hasta la saciedad a la compositora, que enamoró a propios y extraños con su talento, su música y su buen hacer. Eso sí, en todo momento, con la libertad por bandera. ¿Cómo no hacerlo si este 2024 se celebra el 50 aniversario de la Revolución de los Claveles en Portugal?, ¿cómo olvidarse de aquel 25 de abril de 1974?

    Con esta premisa, saltó Carminho al escenario. Con un desafío para ella, tal y como expresó, pero llevándose la libertad al terreno del feminismo. Repasando todas y cada una de las canciones de su discografía, desde aquel iniciático álbum con el que se estrenó. Recitando a Manuel Alegre, pero en boca de la fadista Amália Rodrígues. Porque, ¿quién mejor que ella para representar esa libertad? Rindiendo homenaje y recuerdo a su época en Brasil. Modificando alguna de las letras de las canciones porque, aunque el fado sea herencia y cultura, también es momento de reinventarlo y adaptarlo a los nuevos tiempos. Porque puede y debe evolucionar.

    Sin duda alguna, fue un concierto emocionante y de los que se te quedan para siempre grabados en el corazón. Tanto, que Carminho llegó a despedirse del público hasta el cuatro ocasiones y parecía que nunca jamás se retiraría del escenario. Por nuestra parte, encantados. Ojalá hubiera durado más. Porque, contra todo pronóstico, fue toda una montaña rusa de emociones, capaz de llevarnos desde la diversión hasta la más pura intensidad. ¿Hay alguien más que estuviera allí y que pueda corroborar todas y cada una de nuestras palabras?

  • Nave Rota y Molina irradian con su luz toda la Rayuela

    Nave Rota y Molina irradian con su luz toda la Rayuela

    Festivales que pretenden crear conciencia y que sirven como motor de cambio de esta sociedad que habitamos, a la vez que sirven como punto de encuentro. Así es como surge el Festival Encuentro Cultura y Derechos Humanos, que en su sexta edición, se ha evidenciado como una interesante herramienta de mejora. Más si pones en el centro la cultura y su papel para favorecer un turismo más sostenible, aprovechando el potencial, la diferenciación, la identidad y la cultura local de las Islas Canarias. Todo con el objetivo de mejorar la marca de las islas y ampliar su cadena de valor. En este sentido, durante todas estas ediciones, el evento se ha sustentado en tres pilares fundamentales: la protección del patrimonio cultural, la interacción cultural y la promoción de la cultura y el patrimonio local de la región.

    Con una programación de lo más amplia y transversal, hemos podido disfrutar de la cultura en sus múltiples manifestaciones. Una programación que se ha extendido durante todo el mes de mayo. Aunque si nosotros nos tuviéramos que quedar en un momento concreto, nos trasladaríamos, sin ninguna duda, al pasado fin de semana. El viernes 17 y el sábado 18 de mayo lo dimos todo con dos conciertos de lo más potentes y enérgicos. Lo dimos todo con Nave Rota y Molina, respectivamente. Y es que ambas hicieron temblar desde los cimientos toda la Sala Rayuela de Santa Cruz de Tenerife. ¿Quién más estuvo allí ambos días?

    Todo comenzó el viernes 17 de mayo con Nave Rota, quienes aterrizaron en la Sala Rayuela dispuestos a presentar su proyecto musical. Más ahora, que cerraron el pasado 2023 con la llegada de su EP debut homónimo. El inicio de una carrera de lo más prometedora, que no ha hecho más que empezar. Un día después, y cerrando filas, Molina que con su talento y su música, no deja de irradiar luz. Dos conciertos que se quedarán para siempre grabados en nuestra retina. Y en nuestra memoria.

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