Categoría: Crónicas

  • El Jardín de las Delicias cierra nuestro verano

    El Jardín de las Delicias cierra nuestro verano

    Más de 50.000 personas pasaron este fin de semana por el recinto de Cantarranas para disfrutar de una edición que volvió a convertir la música en el mejor cierre posible para el verano. Dani Martín, Viva Suecia, Taburete, Dorian o Nil Moliner encabezaron un cartel que reunió a varias generaciones de público en torno a dos jornadas marcadas por los himnos compartidos, la emoción y una cuidada propuesta experiencial.

    Madrid volvió a encontrar en septiembre una de esas citas capaces de reunir a miles de personas bajo una misma banda sonora. Desde primera hora de la tarde, el recinto comenzó a llenarse de asistentes dispuestos a prolongar unos días más el espíritu estival en un entorno transformado por la música, la iluminación y una puesta en escena diseñada para convertir cada rincón en parte de la experiencia.

    La jornada inaugural estuvo marcada por el carácter festivo de un cartel que apostó por nombres consolidados y artistas en pleno crecimiento. Marlena abrió el camino hacia una tarde que fue ganando intensidad con las actuaciones de Sexy Zebras y Despistaos, dos propuestas que encontraron una respuesta inmediata por parte del público gracias a repertorios repletos de canciones ampliamente reconocibles.

    La gran cita del viernes llegó con Dani Martín. El artista madrileño protagonizó uno de los momentos más multitudinarios del fin de semana con un concierto que recorrió diferentes etapas de su trayectoria. Desde los temas que marcaron una generación hasta sus éxitos más recientes, cada canción fue recibida como un himno colectivo. El público, entregado de principio a fin, convirtió la actuación en una de las imágenes más representativas de esta edición.

    La noche encontró su continuidad en Nil Moliner, que volvió a demostrar su capacidad para conectar con audiencias de todas las edades. Su directo, apoyado en un repertorio optimista y una energía constante sobre el escenario, mantuvo la intensidad hasta el cierre de la primera jornada.

    El sábado el ambiente fue creciendo a medida que avanzaba la tarde. Marlon, Inazio y Mafalda Cardenal aportaron algunos de los momentos más emotivos de la programación antes de que el protagonismo recayera en Dorian. La banda catalana ofreció uno de los conciertos más celebrados del fin de semana gracias a un repertorio que combinó elegancia, contundencia y una conexión permanente con los asistentes.

    Poco después llegó el turno de Taburete. Con el recinto completamente entregado, la formación repasó algunos de los temas más populares de su carrera en una actuación que convirtió la explanada principal en una auténtica fiesta colectiva. Canciones coreadas de principio a fin, brazos en alto y miles de teléfonos iluminando la noche acompañaron uno de los momentos de mayor comunión entre escenario y público.

    El cierre quedó en manos de Viva Suecia. La banda murciana volvió a demostrar por qué es una de las referencias imprescindibles del rock alternativo español. Con un sonido sólido y una puesta en escena contundente, ofreció un concierto que elevó la intensidad emocional de la jornada hasta el último acorde. Cada estribillo fue acompañado por miles de voces, dejando una imagen difícil de olvidar para quienes permanecieron hasta el final.

    Más allá de la programación musical, la séptima edición confirmó la consolidación de un formato que apuesta por la experiencia global. La decoración temática, las zonas de descanso, la oferta gastronómica y las distintas activaciones repartidas por el recinto contribuyeron a construir una atmósfera propia que ya forma parte de la identidad del evento.

    Cuando las luces se apagaron y comenzó el regreso a casa, quedó la sensación de haber asistido a una celebración colectiva de la música en directo. Dos días de encuentros, recuerdos y canciones compartidas que volvieron a convertir septiembre en una fecha marcada en rojo para miles de asistentes.

  • Leiva incendia Madrid con su «Gigante Tour»

    Leiva incendia Madrid con su «Gigante Tour»

    En mitad de un final de gira que se planteaba más que especial, Leiva aterrizó el pasado martes 8 de septiembre en el Movistar Arena de Madrid para despedirse por todo lo alto de uno de los álbumes que más nos han marcado hasta la fecha, su aclamado «Gigante» (2025). Una noche en la que las emociones estaban a flor de piel y el estadio a rebosar, entre familia, amigos y amantes de la música. Una noche de las que se quedan para siempre grabadas en la mente. Una noche a la que volver cada vez que necesitemos refugiarnos de nuestro día a día. Y estamos más que convencidas de que esta es una sensación generalizada, que no fuimos las únicas que vivieron el concierto de esta manera.

    Con una puntualidad suiza, Leiva y su banda saltaron al escenario en medio de un clamor generalizado, siendo «Bajo presión» la primera canción que sonó en medio de una emoción poco contenida. Un dardazo directo al corazón, al que siguieron muchos más himnos como «Cuarenta mil», «La lluvia en los zapatos», la imprescindible «Gigante», «Sincericidio», «Ángulo muerto», «Shock», «Adrenalina» o «Flecha». Por no hablar de las ya míticas «Pienso en aquella tarde», «Terriblemente cruel», «Estrella polar», «Lady Madrid», «Princesas» o «Como si fueras a morir mañana». Incluso hubo espacio para regalarnos uno de sus temas inéditos, para el que pidió que nadie grabara.

    Por supuesto, también hubo tiempo para homenajes, concretamente a Robe Iniesta, con quien el artista de Alameda de Osuna tuvo el honor de colaborar en «Caída libre» antes de su fallecimiento. Así es como llegó la versión de «El hombre pájaro». Un recuerdo muy sentido, al que acompañaron las siguientes palabras en referencia al vocalista de Extremoduro, quien tenía una facilidad extrema para hacer sencillo cualquier tipo de acorde que cayera en sus manos. «Esa es la diferencia entre los que hacemos música y los genios».

    Pero para quien pensara que este espectáculo sólo era música, estaba muy equivocado. Reivindicación, lucha y reconocimiento. Especialmente para Guille, un vecino de su barrio que, a causa de una enfermedad, se ha quedado sin visión en uno de os ojos. «La vida de pirata es bonita, te deseo mucha suerte». Porque pase lo que pase, siempre estaremos juntos en esto.

    Todavía con el corazón encogido, seguimos recordando aquella noche como una de las más especiales de este 2026. ¿Alguien más está como nosotras?

  • Latiendo con León Benavente y Él Mató a un Policía Motorizado

    Latiendo con León Benavente y Él Mató a un Policía Motorizado

    Hay noches que sabes que se convertirán en inolvidables, hay conciertos a los que regresarías una y otra vez sin dudar. El de León Benavente y Él Mató a un Policía Motorizado en el Noches del Botánico, el pasado jueves 23 de julio, es sin duda alguna, uno de ellos. La sinergia entre ambas bandas se planteaba increíble y, desde luego, no decepcionaron ni un poquito. ¿Cómo iban a hacerlo dos bandas de su talla? Imposible.

    Con una puntualidad suiza, los primeros en saltar al escenario del Jardín Botánico fueron los argentinos Él Mató a un Policía Motorizado. Adelantándose unos cuantos meses y haciendo un poco caso omiso a la época estival, arrancaron con la «Navidad de los santos», salvada por «El héroe de la Navidad». Un inicio de concierto que estuvo marcado por el fervor de un público entregadísimo, que demostró que más que un «Diamante roto», lo que merecían era una «Medalla de oro». Aunque para oro el de la «Chica rutera» que, cada «Sábado», viene a recomendarnos «Nuevos discos» como si de «El tesoro» se tratara. Más de una hora de directazo, que se convirtió en toda una oda a «Mujeres bellas y fuertes» y a aquel «Amigo piedra», el único capaz de levantar la espada de «Excalibur». Y es que en «El mundo extraño» en el que vivimos, necesitamos canciones como estas, igual que necesitamos un «Yoni B» que encima el «Fuego», que nos reafirme en el «Ahora imagino» y que nos adentre en «Mi próximo movimiento» hacia la «Chica de oro».

    Por supuesto, la noche no podía acabar sin el concierto de León Benavente quienes, con una energía desmedida, comenzaron con el «Úsame/Tírame» con el que nos sumergen de lleno «A la moda». Absolutamente «Nada» de lo que nos pasara en aquella hora y media de concierto, podría habernos impedido cantar a pleno pulmón «Ama» o desear ser tan ligeros «Como la piedra que flota». Porque cada fragmento, cada estribillo de los leones es una invitación a seguir adelante, es un grito de guerra que lleva por título «Ánimo valiente». Nadie como ellos para hacernos viajar sin apenas movernos del sitio, bien sea a «La ribera» o la «Habitación 615», en la que han sucedido mil cosas imposibles de nombrar. Aunque, sin duda alguna, lo más «Mítico» fue sumergirse en aquel «Baile existencialista». Aunque también hubo espacio para la poesía del «Tipo D», que nos recitó de principio a fin «Su verso». Y justo cuando pensábamos que «La aventura» estaba llegando a su fin y creíamos que estábamos en la «Gloria», a pesar de que aún nos pesaba aquello de «Ayer salí», decidimos juntarnos en comunión. Decidimos «Ser brigada» y darnos un último capricho «En el festín».

    Definitivamente, han pasado cuatro días y todavía estamos regocijándonos en aquella noche, que se quedará para siempre grabada en nuestra mente. Que se convertirá en la gran fiesta y celebración que fue. ¿Alguien más lo vivió como nosotras?

  • De cuando Río Babel nos hizo vibrar de nuevo

    De cuando Río Babel nos hizo vibrar de nuevo

    Si hay un festival que marque el inicio del mes de julio en la Comunidad de Madrid, uno de nuestros favoritos, es sin duda alguna, el Festival Río Babel. Una de esas citas imprescindibles que, desde hace ya algunas ediciones, se ha asentado en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid. Así fue como del 3 al 5 de julio, multitud de amantes de la música se concentraron en la ciudad, en una de las grandes fiestas culturales. ¡Y el pasado viernes 3 de julio fue nuestro gran día!

    Puntuales como nunca, aterrizamos en Rivas a las 6 de la tarde, dispuestas a disfrutar como nunca de la música. Más sabiendo que los argentinos Bándalos Chinos eran los encargados de inaugurar este nueva edición. Sin apenas esfuerzo y con un magnetismo fuera de serie, nos cautivaron y enamoraron con canciones como «Vámonos de viaje», «Mi fiesta» o «Departamento». Y es que sí, contra todo pronóstico, fue uno de los mayores descubrimientos musicales de esta jornada, pero también de 2026.

    Poco más de una hora que pasó volando y que dio paso a uno de los directos que más ganas teníamos de vivir: el de Iseo & Dodosound. Los seguimos desde hace tanto tiempo, que apenas ni recordamos. Pero es que tienen una fuerza y una capacidad innata para hacer magia con todos y cada uno de sus temas, especialmente con aquellos que forman parte de su último trabajo discográfico, «Volando». Ellos jamás defraudan, sólo ellos son capaces de llevar la fiesta a todos lados, a la par que reivindican. Porque pedir apoyo público para los hermanos de Venezuela tras el terremoto o clamar por una Palestina libre es una necesidad y nuestra responsabilidad como sociedad.

    Aunque con toda probabilidad, uno de los conciertos más esperados en este primer día, era el de Amaia. Entre gritos de «reina» y «guapa», sumada a la naturalidad con la que nos conquistó, la artista navarra nos regaló un espectáculo precioso y mágico. Arrancando con «Tocotó», aprovechó para hacer un intenso recorrido por sus canciones más especiales. Así es como fueron apareciendo «Bienvenidos al show», «C’est la vie», «com você», «M.A.P.S» o «Tengo un pensamiento».

    Pero si hubo un concierto que nos tenía con el corazón encogido era el de La M.O.D.A. No importa las veces que los veamos, ni el tiempo que pase entre show y show. Y es que este «San Felices» fue uno de nuestros discos favoritos de 2025, una montaña rusa emocional con la que hemos reído y llorado a partes iguales. De ahí que lo diéramos todo con los temas que se fueron sumando y encadenando: «Letra Helvética», «Alsa pa Madrid», «Mil demonios», «No te necesito para ser feliz», «Catedrales», «1932» o «Héroes del sábado», entre infinidad de himnos más. Inevitable pensar en los burgaleses sin asegurar que son una de las bandas de nuestra vida.

    Por supuesto, tampoco faltaron las aclamadas actuaciones de bandas importantísimas como Chambao, en plena celebración de su 25 aniversario; La Pegatina, que llevan la fiesta a todos los lugares por los que pasan; o Ultraligera, una de las mayores sensaciones de los últimos meses. Por no hablar también de formaciones que llegan apuntando maneras como Machaka, Juventude o Louta.

    Un día que se quedará para siempre en nuestro recuerdo. Un día que llevaremos marcado a fuego para siempre en nuestra piel y que repetiríamos una y otra vez. ¡Que levante la mano quien estuviera allí! ¿Cómo lo vivisteis?

  • Rodrigo Cuevas enciende Madrid

    Rodrigo Cuevas enciende Madrid

    Todo aquel que haya tenido la oportunidad de verlo alguna vez en vivo y en directo, sabrá que Rodrigo Cuevas es un espectáculo en sí mismo. Un artista que deja huella con su talento innato, su naturalidad genuina y su irónica manera de hacer crítica del mundo que le rodea. El pasado miércoles 24 de junio volvió a demostrarlo en La Carbonería del Galván de Madrid. Una cita de la que no logramos salir ilesas, aunque tampoco queríamos. Lo único que sabíamos es que presentaría las canciones de su último álbum «Manual de belleza», pero es que el concierto fue mucho más allá. Lo que vives siempre, siempre termina siendo incierto e inexplicable.

    Con esa alma de agitador cultural y provocador, el artista asturiano saltó al escenario con un traje blanco inmaculado y al ritmo de «Un mundo feliz», tema al que se sumó una icónica Massiel en su versión de estudio. Poco a poco, se fueron sucediendo himnos de la talla de «La hermana cautiva», «El panuelín», «Rambalín», «Romería», «Más animal» o «Veleno». Himnos al que se sumó una puesta en escena sublime, comentarios ácidos como sólo él puede hacer y mucha oda a grandes iconos de nuestra música como Rocío Dúrcal. Porque eso sí, a folclórico – y puede que también un poco mamarracho – no le gana nadie. ¿Quién mejor que él para representar esta nueva escena que recoge tradición, pero también vanguardia?

    Aunque, quizás, lo que menos esperábamos de este espectáculo en el que la reivindicación, la libertad y la música tradicional son los ejes principales, es que Rossy de Palma fuera la maestra de ceremonias. Eso sí, a través de las pantallas y esos preparadísimos visuales. Pero es que aquí reside el gran efecto Cuevas. En que siempre habrá algo con lo que te sorpenda. Por eso nosotras lo amamos tanto.

  • Love Of Lesbian llena de magia Madrid

    Love Of Lesbian llena de magia Madrid

    Más de dos décadas de carrera musical ininterrumpida y multitud de himnos que pasarán a la historia. Himnos que forman parte de nuestra vida y de nuestra historia. ¿A quién no le ha pasado eso con Love Of Lesbian? Cada concierto es un evento único, especial y repleto de magia. Especialmente estos últimos, más sabiendo que a finales de 2026 se despiden de los escenarios indefinidamente. Una gira que sabe agridulce, aunque única. Así es como llegamos el pasado martes 16 de junio al festival Noches del Botánico de Madrid: con el corazón encogido y muchas ganas de darlo todo en el que fue nuestro último asalto con ellos.

    Saltaron al escenario puntuales y haciendo un gran llamamiento a su querido «Ejército de salvación», ese que está a pesar del espacio y del tiempo, incluso «Cuando no me ves» o cuando te sumerges «Bajo el volcán». Tiraron mucho de carrete y de esas «60 memorias perdidas» inundada por una «Contradicción» constante a la que siempre, siempre termina uniéndose Rigoberta Bandini, aunque sea de manera virtual.

    También hubo momento para practicar el «Contraespionaje» a través de todo este «Antisistema solar», que nos trasladó de lleno a aquel «1999» que llegó a su fin. Aunque, «¿Qué vas a saber?» si tú no estuviste allí, en medio de aquellos «Incendios de nieve». Donde sí que estuviste fue en aquel preciso instante en el que Santi, Juli y Dani nos cantaron en acústico temas como «Música de ascensores» o «Segundo asalto».

    Ojalá «La noche eterna» hubiera sido eterna realmente. Porque entonces, no habríamos dejado de cantar «La Champions y el Mundial» o «Me amo», a la par que nos regocijábamos en aquel «Mamá, cómprame unas botas, que las tengo rotas, de tanto bailar».

    Una cita – de las tres que tuvieron en Madrid -, en la que todos los asistentes estuvimos en comunión, en sintonía a «La hermandad» a la que tanto cantan. Una hermandad que cerraron canciones como «Club de fans de John Boy» o «Allí donde solíamos gritar». Una hermandad de la que no hubiéramos salido jamás.

    Porque aquella fue una de las tantas noches que quedarán en el recuerdo para siempre. Una de esas tantas noches a las que volveríamos una y otra vez. Porque Love Of Lesbian son y serán siempre casa, ese lugar al que regresar cuando necesitemos respuestas.

  • El Vid nos hace vivir manchegamente

    El Vid nos hace vivir manchegamente

    Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores. El Vid es uno de esos lugares a los que volver una y otra vez. Tan sólo nos bastó una jornada para darnos cuenta de que Daimiel es hogar, es lugar seguro. Aunque nos quedamos con ganas de más, el pasado viernes 5 de junio disfrutamos como niñas de un espacio precioso y de unos conciertos que se quedarán para siempre grabados en nuestra retina. Desde ese toque divertido e irónico de Niños Bravos, hasta la sensibilidad de Merino, pasando por el toque luminoso y veraniego de Modelo o las interminables ganas de fiesta que nos insuflaron DJ Nano y Pau Ornía a los platos.

    Caía la tarde del viernes 5 de junio, bajo un brillante sol que, poco a poco, azotaba menos. Acababan de abrir puertas y la gente iba llegando tímidamente al recinto, mientras una Pau Ornía más que preparada, amenizaba el ambiente. Aunque fue dar las 20:30 horas exactas cuando unos Niños Bravos divertidos e hipnóticos saltaban al escenario para presentarnos las canciones de su EP debut «Grandes Éxitos». Al ritmo de canciones como «Un beso y una flor», «Soy un tardón» y «Unavailable» – entre otras – o de exclusivas sorpresas como «Lo siento, mamá», fuimos entrando de lleno en el mood festivalero. Aunque como todo gran evento, la música es capaz de hacerte atravesar cualquier tipo de estado emocional. Tanto que, tras el espectáculo de los madrileños, tocaba el gran momento de introspección y emotividad, de la mano de Merino. Con una puesta en escena que bien podía representar «El bosque» en el que nos sumergieron hace bien poquito, la formación nos sorprendió y nos hizo vibrar con todos y cada uno de sus temas, no sólo de este último trabajo discográfico, también con los del anterior «HIMNOS DE GUERRA». Tras esta espectacular actuación, volvimos al estado más bailable de la mano de Modelo, quienes levantaron a todo el estadio con su energía y su fuerza. Pero para quien todavía se quedara con ganas de más, aún quedaron los shows de DJ Nano y Pau Ornía, quienes cerraron esta primera jornada de festival a golpe de temazos y bailoteos.

    Y es que no hay una sensación mejor que sentir que te cuidan, que te quieren y que formas parte de una pequeña gran familia. No hay una sensación mejor que comprobar que los festivales también pueden ser un espacio tranquilo, sin masas, diverso y gastronómico. Porque sentir pasión por la tierra, es también sentir amor por la cultura. El Vid siempre será ese lugar al que regresar.

  • Luna Ki nos lleva hasta su «Luna»

    Luna Ki nos lleva hasta su «Luna»

    Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas. El momento más que perfecto para dejar de lado todo lo que nos aterra y preocupa, teniendo como única pretensión conocer a la persona que se esconde tras el personaje. El pasado 14 de mayo, el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para que la catalana presentara su segundo trabajo discográfico, «LUNA». Una declaración de intenciones en toda regla y una ventana gigante hacia su propio universo lírico y sonoro. Íntimo y personal, pero también potente, desgarrador y bailable. Porque nadie como ella para gritarle al mundo que es la reina del autotune. La mejor que podíamos tener.

    Con una telonera muy especial – su abuela Mónica Sorín, quien hizo una emotiva y preciosa descripción de quién es Luna Ki incluso cuando se apagan los focos y de cómo entiende la música -, la artista abría un espectáculo que se presentía real y muy íntimo. Un arranque que nos mantuvo en vilo y que dio paso al tremendo espectáculo de la catalana. Con una puesta en escena que emulaba un cementerio – en el que aparecían las tumbas de algunos de sus referentes como Freddie Mercury, Amy Winehouse, Michael Jackson o Prince -, Luna nos transportó de lleno a sus orígenes. Sin olvidarse, por supuesto, de su amiga Carmen – que falleció en 2023 – y a quien dedicó la canción la canción «Abril». De esta manera, fueron apareciendo canciones como «Voy a morir», «Septiembre», «Bomba de amor», «No soy Diosa» – interpretada a piano y voz -, o «Cuando el aire se va», tema inédito que compuso el día después de su participación en el Benidorm Fest. Una noche de subidas y bajadas en las que, la salud mental, se convirtió en el eje central del show, de su proyecto y de su vida. Una noche en la que incluso se atrevió a recitar un poema que acababa de escribir.

    Una noche que se nos quedará grabada para siempre, no sólo porque fue la noche en la que redescubrimos a una Luna Ki conectada, renovada y profundamente sensible. Una Luna Ki que nos atrapó y enamoró a partes iguales. También fue la noche en la que la luna bajó a la tierra y se quedó permanentemente anclada en nuestro corazón, porque nos hizo atravesar por todos los estados emocionales posibles. Solo los que allí estuvimos sabremos lo especial que fue.

  • Luis Fercán inunda Madrid con su magia

    Luis Fercán inunda Madrid con su magia

    Con una sensibilidad que no conoce fronteras, unas letras que se te clavan en el alma y una visión demasiado mágica del mundo que nos rodea, Luis Fercán enamoró por completo a la mítica sala Villanos de Madrid llena hasta los topes. No era la primera, pero sí la última. La mejor demostración de que no se necesitan artificios, ni una gran puesta en escena para llegar a los corazones de la gente. Tan solo bastan canciones. Y él tiene los ingredientes perfectos. Acompañado en todo momento por Nacho Mur (La MODA), el artista gallego dio un espectáculo de diez, en el que no dejamos de emocionarnos en ningún momento.

    Todo un espectáculo el del pasado 28 de abril, en el que el eje principal era presentar las canciones del nuevo trabajo discográfico del artista. «Cerezos en flor» llegaba el pasado mes de febrero para florecer en esta primavera única y especial. Así, poco a poco, es como fueron apareciendo himnos de la talla de «Cristales», «Me estoy contradiciendo», «El otro lado» o «Esta vez», entre muchos otros. Sin olvidarnos de otros que ya forman parte del imaginario sonoro de Fercán, como «110» o «El Palmar», por mencionar sólo algunos. Una noche en la que la comunión entre artista y público fue total, logrando que la sala vibrara al son de sus temas.

    Una noche que, pase lo que pase, no olvidaremos jamás. Con esta sensación es con la que decidimos quedarnos, una sensación que sentimos a flor de piel y que todavía permanece en nosotras. Tan solo los que allí estuvimos, seremos capaces de entenderlo. Así que, ¿por qué no tratar de explicarlo? Aunque cualquier palabra se quedará corta para todo lo que allí vivimos. Madrid se quedará para siempre en nuestra memoria, igual que las fotografías que pudimos tomar del concierto. Una experienca extrasensorial de la que se podrá disfrutar en muchas más ciudades de nuestro país. ¿Dónde lo atraparás tú?

  • De cuando Valmara y Vuelo Fidji incendiaron Madrid

    De cuando Valmara y Vuelo Fidji incendiaron Madrid

    Hay noches que enmarcaríamos si pudiéramos, hay noches que repetiríamos en bucle una y otra vez. Sin duda, la del viernes 24 de abril sería una de ellas. La Realidad acogía uno de los conciertos que más esperábamos, un concierto que llegaba de la mano de Valmara y Vuelo Fidji. Un mano a mano increíble, en una sala que se sentía como casa. Pequeña, cálida, íntima y a rebosar de gente. Un llenazo que auguraba dos directos de los grandes, de los importantes. Aunque, como todo, se hizo esperar (quizás más de lo que nos hubiera gustado). Pero nada que no compensaran las bandas y, sí, también el público.

    Valmara fueron los primeros en saltar al escenario de la sala La Realidad, con unas ganas locas de presentar las canciones de su último trabajo «Quintaesencia» o sus hits como los recientes «Kenzo» o «Incendio». Entre chascarrillos, risas compartidas y mucha complicidad, desgranamos todos y cada uno de los himnos de la banda madrileña. Además de llevarnos más de una sorpresa en forma de nuevo tema. Eso sí, bajo la atenta mirada – y oído – de Edu Venturo y Fabio Yanes de Kitai, con quienes están produciendo su nuevo material. Un concierto que superaron con nota y con el que nos adentraron de lleno en su universo sonoro, cada vez más eléctrico, más potente, más enérgico, más Valmara.

    Por su parte, Vuelo Fidji tuvieron la complicada tarea de cerrar la noche, pero hemos de decir que cumplieron con creces. Con una energía que atrapa de principio a fin y con la intención clara de comerse el escenario, fueron capaces de traspasarnos su energía y su aura. Una electricidad que nos recorrió el cuerpo de arriba a abajo y que nos permitió conocer sus canciones en el directo. Unas canciones que sobre el escenario, y gracias a ese destello de personalidad, nos parecieron hipnóticas. Era su gran momento, era el gran momento de recorrer todos y cada uno de los temas de sus álbumes «Bestias fugaces» y «SAFARI SELVA». Sin olvidarnos de su lanzamiento más reciente, «Pasta». 

    Aunque, sin duda alguna, el momento más mágico del concierto fue cuando, a dos bandas, Toño (Vuelo Fidji) e Irene (Valmara) cantaron la mítica «No puedo vivir sin ti» de Los Ronaldos. Sin trampa ni cartón. A pie de pista y entre un público que no dejó de arroparlos en ningún momento. Todos los que allí estuvimos, fuimos testigos de este gran instante.

  • Enjambre lanza su red en Madrid

    Enjambre lanza su red en Madrid

    Con el magnetismo que te da el tener tantos años de recorrido y con unas canciones que se clavan en el corazón como puñales, la banda mexicana Enjambre llegaron el pasado jueves 23 de abril a la sala Changó de Madrid para arrasar con su nuevo trabajo discográfico, «Daños Luz». Todos los asistentes y fieles de la formación, acudían puntuales a la apertura de puertas, haciendo que la emoción se palpara desde primera hora de la tarde. Una emoción que traspasó todo tipo de fronteras geográficas, haciendo de esta noche una de las más vibrantes de nuestra vida.

    Una noche de abril en la que «Daños Luz» era el gran protagonista. Tal es así, que no faltaron canciones como «Vínculo», «Angustias», «La diferencia» o «Juguete», por mencionar algunas. Sin embargo, la banda tampoco quiso olvidar de dónde vienen y hacia dónde van. ¿Cómo olvidarse de los grandes himnos que los han acompañado durante tantas décadas de carrera musical? Así es como fueron apareciendo temas como «Impacto», «Dulce soledad», «Visita» o «Manía cardiaca», entre muchas otras más. Contra todo pronóstico, este concierto fue un auténtico viaje, no sólo emocional, también físico. Y es que para nosotras, fue como volar directamente hasta México. Banderas que ondeaban en la pista, letras tan honestas como reales, una manera tan intensa de sentir y vibrar con la música. Una experiencia extrasensorial, que no olvidaremos jamás.

    A pesar de que se notaba que los asistentes eran acérrimos seguidores de la banda, todos los que estuvimos allí por puro placer y por amor a la música, salimos con ganas de más. Y es que Enjambre cautivan y enamoran a partes iguales, logrando atrapar a cualquier con su magnetismo, con su universo sonoro repleto de matices. Sólo los que allí estuvieron saben a ciencia cierta de lo que hablamos. Así vivimos nosotras esta cita increíble en Madrid.

  • Carmesí nos dispara directa al plato

    Carmesí nos dispara directa al plato

    Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable. Lo hizo cuando lanzó su álbum, pero lo volvió a demostrar el pasado 16 de abril en la Sala Vesta de Madrid. Una noche mágica, que recordaremos por y para siempre.

    Arrancaba puntual y de la manera más directa, más certera. Un «Tiro al plato» con el que provocó «El accidente» con el que puso patas arriba toda la sala. Una sala en la que el público no dejó de orbitar alrededor de ella como un «Satélite», queriendo exaltar en todo momento «Tu virtud». Un concierto con el que viajamos por diferentes estadios emocionales, sin apenas salir de la sala.

    ¡«Baby, Cool», qué maravilla fue recordar «Los viejos tiempos»! «Tú solo dime» en cuántos de esos momentos has querido olvidar ese «Día triste» entre el que «Entre tú y yo» todo se diluyó como si fuera «Agua» y en el que ni siquiera el viaje a «Disneyland» nos salvó. Y es que en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, cantar «Yo pensaba que me había tocado Dios» de Barry B fue el único recuerdo al que agarrarnos. Así que sí, en medio de un directo que ya sabía a despedida, lo único que pudimos hacer antes de la «Vuelta a casa» fue enviar «La postal» a aquella persona que lo significó todo. Nadie pensó que acabar y activar el «Modo no molestar» fuera «Tan fácil».

    Una cita a la que desearíamos volver una y otra vez. Una cita que nosotras vivimos tal que así. ¿Alguien más estuvo en este concierto mágico?

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.