Luna Ki nos lleva hasta su «Luna»

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas.

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas. El momento más que perfecto para dejar de lado todo lo que nos aterra y preocupa, teniendo como única pretensión conocer a la persona que se esconde tras el personaje. El pasado 14 de mayo, el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para que la catalana presentara su segundo trabajo discográfico, «LUNA». Una declaración de intenciones en toda regla y una ventana gigante hacia su propio universo lírico y sonoro. Íntimo y personal, pero también potente, desgarrador y bailable. Porque nadie como ella para gritarle al mundo que es la reina del autotune. La mejor que podíamos tener.

Con una telonera muy especial – su abuela Mónica Sorín, quien hizo una emotiva y preciosa descripción de quién es Luna Ki incluso cuando se apagan los focos y de cómo entiende la música -, la artista abría un espectáculo que se presentía real y muy íntimo. Un arranque que nos mantuvo en vilo y que dio paso al tremendo espectáculo de la catalana. Con una puesta en escena que emulaba un cementerio – en el que aparecían las tumbas de algunos de sus referentes como Freddie Mercury, Amy Winehouse, Michael Jackson o Prince -, Luna nos transportó de lleno a sus orígenes. Sin olvidarse, por supuesto, de su amiga Carmen – que falleció en 2023 – y a quien dedicó la canción la canción «Abril». De esta manera, fueron apareciendo canciones como «Voy a morir», «Septiembre», «Bomba de amor», «No soy Diosa» – interpretada a piano y voz -, o «Cuando el aire se va», tema inédito que compuso el día después de su participación en el Benidorm Fest. Una noche de subidas y bajadas en las que, la salud mental, se convirtió en el eje central del show, de su proyecto y de su vida. Una noche en la que incluso se atrevió a recitar un poema que acababa de escribir.

Una noche que se nos quedará grabada para siempre, no sólo porque fue la noche en la que redescubrimos a una Luna Ki conectada, renovada y profundamente sensible. Una Luna Ki que nos atrapó y enamoró a partes iguales. También fue la noche en la que la luna bajó a la tierra y se quedó permanentemente anclada en nuestro corazón, porque nos hizo atravesar por todos los estados emocionales posibles. Solo los que allí estuvimos sabremos lo especial que fue.

Luna Ki nos lleva hasta su «Luna»

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas.

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas. El momento más que perfecto para dejar de lado todo lo que nos aterra y preocupa, teniendo como única pretensión conocer a la persona que se esconde tras el personaje. El pasado 14 de mayo, el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para que la catalana presentara su segundo trabajo discográfico, «LUNA». Una declaración de intenciones en toda regla y una ventana gigante hacia su propio universo lírico y sonoro. Íntimo y personal, pero también potente, desgarrador y bailable. Porque nadie como ella para gritarle al mundo que es la reina del autotune. La mejor que podíamos tener.

Con una telonera muy especial – su abuela Mónica Sorín, quien hizo una emotiva y preciosa descripción de quién es Luna Ki incluso cuando se apagan los focos y de cómo entiende la música -, la artista abría un espectáculo que se presentía real y muy íntimo. Un arranque que nos mantuvo en vilo y que dio paso al tremendo espectáculo de la catalana. Con una puesta en escena que emulaba un cementerio – en el que aparecían las tumbas de algunos de sus referentes como Freddie Mercury, Amy Winehouse, Michael Jackson o Prince -, Luna nos transportó de lleno a sus orígenes. Sin olvidarse, por supuesto, de su amiga Carmen – que falleció en 2023 – y a quien dedicó la canción la canción «Abril». De esta manera, fueron apareciendo canciones como «Voy a morir», «Septiembre», «Bomba de amor», «No soy Diosa» – interpretada a piano y voz -, o «Cuando el aire se va», tema inédito que compuso el día después de su participación en el Benidorm Fest. Una noche de subidas y bajadas en las que, la salud mental, se convirtió en el eje central del show, de su proyecto y de su vida. Una noche en la que incluso se atrevió a recitar un poema que acababa de escribir.

Una noche que se nos quedará grabada para siempre, no sólo porque fue la noche en la que redescubrimos a una Luna Ki conectada, renovada y profundamente sensible. Una Luna Ki que nos atrapó y enamoró a partes iguales. También fue la noche en la que la luna bajó a la tierra y se quedó permanentemente anclada en nuestro corazón, porque nos hizo atravesar por todos los estados emocionales posibles. Solo los que allí estuvimos sabremos lo especial que fue.

Luna Ki nos lleva hasta su «Luna»

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas.

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas. El momento más que perfecto para dejar de lado todo lo que nos aterra y preocupa, teniendo como única pretensión conocer a la persona que se esconde tras el personaje. El pasado 14 de mayo, el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para que la catalana presentara su segundo trabajo discográfico, «LUNA». Una declaración de intenciones en toda regla y una ventana gigante hacia su propio universo lírico y sonoro. Íntimo y personal, pero también potente, desgarrador y bailable. Porque nadie como ella para gritarle al mundo que es la reina del autotune. La mejor que podíamos tener.

Con una telonera muy especial – su abuela Mónica Sorín, quien hizo una emotiva y preciosa descripción de quién es Luna Ki incluso cuando se apagan los focos y de cómo entiende la música -, la artista abría un espectáculo que se presentía real y muy íntimo. Un arranque que nos mantuvo en vilo y que dio paso al tremendo espectáculo de la catalana. Con una puesta en escena que emulaba un cementerio – en el que aparecían las tumbas de algunos de sus referentes como Freddie Mercury, Amy Winehouse, Michael Jackson o Prince -, Luna nos transportó de lleno a sus orígenes. Sin olvidarse, por supuesto, de su amiga Carmen – que falleció en 2023 – y a quien dedicó la canción la canción «Abril». De esta manera, fueron apareciendo canciones como «Voy a morir», «Septiembre», «Bomba de amor», «No soy Diosa» – interpretada a piano y voz -, o «Cuando el aire se va», tema inédito que compuso el día después de su participación en el Benidorm Fest. Una noche de subidas y bajadas en las que, la salud mental, se convirtió en el eje central del show, de su proyecto y de su vida. Una noche en la que incluso se atrevió a recitar un poema que acababa de escribir.

Una noche que se nos quedará grabada para siempre, no sólo porque fue la noche en la que redescubrimos a una Luna Ki conectada, renovada y profundamente sensible. Una Luna Ki que nos atrapó y enamoró a partes iguales. También fue la noche en la que la luna bajó a la tierra y se quedó permanentemente anclada en nuestro corazón, porque nos hizo atravesar por todos los estados emocionales posibles. Solo los que allí estuvimos sabremos lo especial que fue.

Cuando el directo se convierte en la mejor demostración de que los prejuicios sonoros no sirven para absolutamente nada. Cuando el directo se convierte en el espacio ideal para que artistas como Luna Ki renazcan, crezcan, abran sus alas cual mariposa y demuestren que el mundo está hecho para ellas. El momento más que perfecto para dejar de lado todo lo que nos aterra y preocupa, teniendo como única pretensión conocer a la persona que se esconde tras el personaje. El pasado 14 de mayo, el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para que la catalana presentara su segundo trabajo discográfico, «LUNA». Una declaración de intenciones en toda regla y una ventana gigante hacia su propio universo lírico y sonoro. Íntimo y personal, pero también potente, desgarrador y bailable. Porque nadie como ella para gritarle al mundo que es la reina del autotune. La mejor que podíamos tener.

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