Categoría: Crónicas

  • Carmesí nos dispara directa al plato

    Carmesí nos dispara directa al plato

    Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable. Lo hizo cuando lanzó su álbum, pero lo volvió a demostrar el pasado 16 de abril en la Sala Vesta de Madrid. Una noche mágica, que recordaremos por y para siempre.

    Arrancaba puntual y de la manera más directa, más certera. Un «Tiro al plato» con el que provocó «El accidente» con el que puso patas arriba toda la sala. Una sala en la que el público no dejó de orbitar alrededor de ella como un «Satélite», queriendo exaltar en todo momento «Tu virtud». Un concierto con el que viajamos por diferentes estadios emocionales, sin apenas salir de la sala.

    ¡«Baby, Cool», qué maravilla fue recordar «Los viejos tiempos»! «Tú solo dime» en cuántos de esos momentos has querido olvidar ese «Día triste» entre el que «Entre tú y yo» todo se diluyó como si fuera «Agua» y en el que ni siquiera el viaje a «Disneyland» nos salvó. Y es que en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, cantar «Yo pensaba que me había tocado Dios» de Barry B fue el único recuerdo al que agarrarnos. Así que sí, en medio de un directo que ya sabía a despedida, lo único que pudimos hacer antes de la «Vuelta a casa» fue enviar «La postal» a aquella persona que lo significó todo. Nadie pensó que acabar y activar el «Modo no molestar» fuera «Tan fácil».

    Una cita a la que desearíamos volver una y otra vez. Una cita que nosotras vivimos tal que así. ¿Alguien más estuvo en este concierto mágico?

  • Linze prende la mecha en Madrid

    Linze prende la mecha en Madrid

    Con la energía de un ciclón y la premisa de hacer de la noche una fiesta inolvidable, Linze nos regalaron un conciertazo el pasado sábado 11 de abril. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que en la Sala Villanos de Madrid y acompañados por Selvajes? Desde luego, nosotras todavía seguimos metidas de lleno en el bucle en el que nos sumergieron. Porque ambas bandas tienen talento y actitud de sobra para arrasar y alcanzar las mieles del éxito. 

    Selvajes fueron los primeros en asaltar el escenario de la Villanos. Lo hicieron puntuales, sin miedo y arrollando con todo a su paso. A pesar de que el inicio estuviera marcado por algunos problemas de sonido. Pero es que la capacidad de reponerse a la adversidad es, siempre, mucho mayor. Una vez solventado este punto, el quinteto hizo un intensísimo recorrido a través de sus canciones. Así es como fueron apareciendo «Gallagher», «Ya es viernes», «A bailar» o «Tocado». Una primera parte increíble que no imaginábamos que nadie pudiera superar.

    Pero es que entonces saltaron al escenario Linze, para demostrar cómo de solventes son y cuánto se merecen también el mayor de los reconocimientos. Con la calma que da arrancar con «El bosque» y con una necesidad imperiosa de ir in crescendo, los madrileños nos arrastraron a su terreno desde el primer acorde. Un disparo certero que comenzó con «Ganas de pelear» y que no cesó durante todo el concierto. Poco a poco, se dejaron ver himnos de la talla de «No quiero ser perro», «Oyentes mensuales», «Siempre lo mismo» o «El As», entre muchas otras. Y es que sí, fue y siempre será la noche grande de «Hoy todo es amor». 

    En medio de un sábado post-festivo repleto de conciertos en la ciudad de Madrid, Selvajes y Linze lograron lo imposible: que no quisiéramos salir de la Villanos y que deseáramos volver una y otra vez al concierto. Algo que, por otro lado, tienen más que merecido. ¿Alguien más que estuviera ese día y todavía continúe en bucle con este directo increíble?

  • Comandante Twin y Palo Domado incendian Madrid

    Comandante Twin y Palo Domado incendian Madrid

    Hay conciertos que, incluso antes de comenzar, sabes que se van a terminar convirtiendo en un festival increíble, en el que la potencia y los himnos confluyen, en el que la energía brota de lo más profundo de nuestro ser, logrando que artistas y público entren en comunión. Mágico, ¿verdad? Pues eso es lo que nos pasó el pasado sábado 11 de abril, cuando en medio del Indie Cool Fest organizado en la Sala Mon de Madrid, dos bandas de primera línea como Palo Domado y Comandante Twin nos levantaron el ánimo de principio a fin. Una noche que se quedará grabada a fuego y que desearíamos volver a repetir una y otra vez.

    Palo Domado fueron los primeros en saltar al escenario. Puntuales y potentes como nadie, a pesar de que José Luis Arroyo «Zelu» tuviera que cantar sentado tras un aparatoso incidente en un concierto anterior. Aún así, nada impidió que el público vibrara al son de canciones como «Segunda Capa», «Piedras de coral», «Nos equivocamos», «Al otro lado del Edén», «Padre Nuestro», «Veneno» o «Niño Perdido», entre infinidad de temas. Una hora de directo que se clavó como un puñal en nuestro corazón.

    Sin embargo, todavía quedaba un plato principal: Comandante Twin. Vibrantes y enérgicos, los madrileños salieron con todo desde el inicio. Y es que con un sold out anunciado desde hacía días, no teníamos ninguna duda de la proyección y talento de esta banda, que dará mucho de lo que hablar. En medio de este viaje emocional, nos regalaron canciones como su reciente «Madrid», además de muchas otras como «Flores», «La isla del deseo», «El faro», «Julia», «En tu ribera» o «Incandescente», entre infinidad de nuevos himnos. 

    Ha pasado poco más de una semana y nosotras no logramos salir del bucle que nos ha causado este CONCIERTO. Así, en mayúsculas. ¿A alguien más le ha pasado?

  • De cuando Ruta 57 y El Sótano de Manuela asaltaron Madrid

    De cuando Ruta 57 y El Sótano de Manuela asaltaron Madrid

    Ha pasado poco más de una semana desde que Ruta 57 y El Sótano de Manuela asaltaran la sala Cadavra de Madrid y todavía estamos asimilando todo lo que vivimos el pasado 10 de abril. Una noche increíble en la que las dos bandas nos cautivaron de principio a fin. Una noche increíble en la que fuimos incapaces de levantar la vista de sus potentes directos. Cerca de dos horas de puro fuego en las que no dejamos de cantar a pleno pulmón. 

    El Sótano de Manuela fueron los primeros en saltar al escenario. Con una sala repleta hasta los topes, la banda de Tres Cantos hizo un enorme repaso de su discografía. Desde los temas que forman parte de su EP debut «Partir», hasta el que fuera su último sencillo «Fallamos». Probablemente, este fuera, con diferencia, uno de los momentos más mágicos de la noche. Todo el público vibrando y saltando con las canciones de los madrileños, de los que esperamos escuchar nueva música muy pronto.

    Ruta 57 fueron los siguientes. Ruta 57 fueron los encargados de cerrar la noche. Y lo hicieron por todo lo alto, presentando las canciones de su último álbum «Selvático». Un viaje «Infinito» y «Sin rumbo», que a muchos de nosotros nos sirvió como «Medicina personal». La mejor demostración de que ser «Fuerte» es una cuestión de actitud, aunque el «Frío invernal» apriete igual que lo hace la «Tormenta» con «La marea». Un concierto que nos insufló la energía de «Diez» «Gorilas» que, sin miedo a la «Fama y éxito», son capaces de intentarlo («Lo intento») y levantarse las veces que haga falta. Un concierto que, al igual que la «Odisea» de Homero, nos devolvió de lleno a «Guaguancó». El lugar ideal para refugiarnos en los nuestros («Mamá, voy a comer de esto»), como cuando era «1995» y tan solo resonaba aquello de «Quiero matar a Mr. Wonderful».

    Sin duda alguna, jamás olvidaremos esta noche repleta de una energía brutal. Una energía que lo impregna todo y que se te queda metida en el cuerpo para siempre. Nosotras todavía la sentimos y esperamos que nos se nos vaya jamás.

  • Maria Arnal hace magia en València

    Maria Arnal hace magia en València

    Hay conciertos que sabes que estarán repletos de magia, incluso antes de vivirlos. Maria Arnal es una de esas artistas capaces de crear esta atmósfera especial, que te atrapa de principio a fin y en apenas un parpadeo. Hiptónica, auténtica y real, hace que cada momento sea inolvidable e irrepetible. Así lo vivimos el pasado 2 de abril cuando aterrizamos en el Roig Arena de València, en una noche que se quedará para siempre grabada en nuestra mente.

    En plena presentación de su nuevo trabajo discográfico «AMA», la artista llegaba a la ciudad para demostrar que era la «catalana más valenciana» o así nos lo hizo saber, al sentirse en el lugar que fue su casa, que fue su hogar. Probablemente por eso, el concierto fue aún más especial. Por eso y por escuchar cómo cantaba canciones como «Meua», la particular versión y reformulación del clásico popular valenciano «Xiqueta meua».

    Como si de un recital se tratara, Maria arrancó con un «Madrigal» con el que nos pedía que amáramos sin medida («Ama»). Un amor que traspasó la barrera de la canción y que decidimos mandar en forma de «Carta», especialmente dedicada a la persona que un día «Fui». Un flechazo desde el inicio directo hasta el alma. Un flechazo que por mucho «Que me quiten» de la «Puerta», jamás me permitiría volver al punto de inicio. Más cuando con el «Cant de la Sibil·la», la artista comenzó a cantar «Por tus penas», como si se hubiera cruzado directamente con un «Meteorit ferit». 

    Un momento de magia en el que, «Si te asomas» como persona ajena al concierto, habrías caído irremediablemente en ese «Tú que vienes a rondarme». Es que ni siquiera la llegada de «La virgen roja» te habría sacado de este trance tan «Lunar», de este trance en el que apenas pudimos ver nuestro reflejo en el «Espejo».

    Tras una hora de ensoñación en la que nos sumergimos de lleno entre «Suspiros», tuvimos que despertar con un potente «Pellizco». Venga, va, «Dilo» y regresa «A la vida», porque el reloj con su «Tictac» eterno ya nos está marcando la hora.

    Con este repertorio, ¿cómo no íbamos a sumergirnos de lleno en su universo sonoro? Un universo que va muy de la mano de los visuales y de las artes escénicas en general. Con un espectacular juego de luces – que, en ocasiones, nos recordaba a Rosalía o Sílvia Pérez Cruz -, y un cuerpo de baile que la acompañaba en todo momento, la catalana cuidó cada detalle de su espectáculo. Aspectos con los que nos robó el corazón por completo.

    Contra todo pronóstico, este concierto fue toda una oda a la tradición mezclada con los sonidos más actuales. Una oda a la familia, especialmente si hablamos de los tíos y la prima de la artista. Una oda al amor en todas sus manifestaciones. Una oda a todo lo que está bien en este mundo. Y es que Maria Arnal es todo lo que está bien en este mundo. 

  • La Fúmiga dona el seu últim abraç a Alacant

    La Fúmiga dona el seu últim abraç a Alacant

    Hi ha concerts que se senten com a llar, com una abraçada eterna. Hi ha concerts agredolços, replets de grans moments, però també de màgics comiats. Sensacions contradictòries, però molt necessàries. Això és el que vam sentir quan vam veure a La Fúmiga en el seu últim concert a Alacant. Era divendres 27 de març i El Muelle Live de la ciutat tremolava i vibrava a parts iguals. Tots sabíem que el gran moment s’acostava i que els d’Alzira no viatjarien sols en aquest assalt definitiu. I no sols perquè nosaltres hi érem allà, també perquè es van saber envoltar de dos artistes valencians de bandera.

    D’una banda, el pegolí Quinto va assaltar l’escenari del port amb una força imparable i una proposta musical que ens va deixar al·lucinades. Per la seua força, pel seu talent i per aquesta manera tan particular d’entendre el món. Amb una joventut que espanta, però amb unes ganes boges de menjar-se a tothom que es pose pel mig, l’artista va arribar disposat a presentar les cançons del seu àlbum debut «DCDV». Amb un estil que barreja sons urbans i pop, el jove s’està fent un espai més que merescut a l’escena musical valenciana. Però en directe traspassa tota mena de fronteres, sent capaç d’atrapar-nos des de la primera cançó.

    D’altra banda, hem de parlar inevitablement de Sandra Monfort. Una artista dels peus al cap. Magnètica i performativa. Real i única. Sublime. Qualsevol classe d’adjectiu es faria curt al costat de les seues cançons i del seu concert. Cap com ella per atrapar-nos de principi a fi, cap com ella per fer que la mirem sense poder alçar la vista d’ella. Una essència molt especial que no es treballa, perquè es neix amb ella. Com no caure en el seu encant i no cantar a ple pulmó els hits que formen part del seu àlbum més recent «La mona» (2023)? Tot i que el colofó final va ser tancar el seu directe amb el seu tema més recent «Manifassera», que va gravar amb FERRXN. 

    Però sense cap mena de dubte, el moment més esperat va ser el de La Fúmiga. Com no havia de ser-ho si durant aquest 2026 s’estan acomiadant dels escenaris? Com no acompanyar-los en aquest últim abraç, sabent que són un dels grups de la nostra vida? Des de la primera vegada que vam sentir «Cançó que mai s’acaba» fins al seu darrer treball discogràfic «Tot està per fer». Sense oblidar-nos d’aquests temes amb els quals van començar a dir adeu, «Gràcies per tant» i «La gent de la Mediterrània». Aquest espectacle a Alacant el vam viure tota l’estona amb la llagrimeta als ulls, agraïdes per tot el que ens ha donat durant aquests anys i sabent que la seua música serà eterna. De fet, aquest va ser un discurs que es van encarregar de transmetre durant l’hora i mitja que va durar el seu viatge. Un viatge en el qual no va faltar res: emotivitat, ganes de ballar i cantar, i tots els temes que ja formen part del nostre imaginari sonor. I això va ser molt difícil, sabent que jugaven amb el temps en contra. Però no hi ha res que no solucione un bon medley. Un 10 sobre 10, un lloc al qual tornar sempre que vulguem ser feliços.

  • La MODA pone el broche de oro a La Riviera

    La MODA pone el broche de oro a La Riviera

    La vida es una montaña rusa de emociones que fluctúan, que pasan y desaparecen. Y, por supuesto, es mucho menos complicada si dejamos que la música de La M.O.D.A nos acompañe. Así lo lleva haciendo desde hace años, aunque muy especialmente desde octubre, momento en el que lanzaron «San Felices». Un trabajo discográfico que nos ha atravesado por completo y nos ha emocionado de principio a fin. Así que, ¿cómo no íbamos a acompañarles en este viaje? Un viaje que pasó el pasado domingo 22 de marzo por Madrid, en la que fue su octava y última Riviera.

    En un universo en el que «San Felices» ha quedado grabado a fuego en «Letra Helvética» en aquel «Alsa pa Madrid» en el que nos replanteamos la vida, y justo cuando «La inmesidad» parecía habernos atrapado, fuimos capaces de encontrar «Una canción para no decir te quiero». Una de las frases más duras a las que nos hemos tenido que enfrentar y que ha hecho que nos lleven los «Mil demonios» ante la imposibilidad de ver «La vida en rosa». Una de las frases más duras, que tan sólo fuimos capaces de olvidar cuando «La vieja banda» nos transportó a «Los tiempos que vivimos», aquellos en los que gritar a los cuatro vientos «No te necesito para ser feliz» era lo único que nos deshacía el nudo en la garganta. 

    Unos tiempos distintos, una época que aunque lejana, nos hacía sentir tremendamente en paz. Acompañando a «La molinera» en la época de «PRMVR» a través de la ruta de las «Catedrales». Jugando con infinitos «Vasos vacíos», sintiéndonos infinitos como si nos viéramos «Desde Marte». «Subiendo como el Chava Jiménez». Cantándonos al oído aquello de «Si bailas, bailo». No preocupándonos si alguien nos pedía «Píntalo todo de negro» y tratando de ver la luz a cualquier tipo de problema. Con el ímpetu de quien todavía es demasiado joven y osado, disfrutando de «Hay un fuego», viajamos como verdaderos «Nómadas» hasta llegar a «Miraflores». 

    Aunque para tiempos distintos, los que vivimos a través de la vista de nuestros abuelos en «1932». Nuestros verdaderos «Héroes del sábado» y por los que merece la pena decir siempre «Mañana voy a Burgos». Porque seguir pasando tiempo con ellos es un auténtico regalo.

    Es tremendamente complicado escoger un solo concierto en el que quedarse a vivir. Pero La M.O.D.A siempre es una buenísima opción. Nostalgia, emoción, hermandad y resiliencia en un mundo que, en muchas ocasiones, se muestra hostil y frío. Nadie como ellos para calentarnos el corazón y pellizcarnos el alma. Nuestro hogar y espacio seguro al que poder regresar siempre.

  • Nat Simons nos magnetiza con su potente directo

    Nat Simons nos magnetiza con su potente directo

    Tiene una magnetismo fuera de serie, que se contagia y se respira cada vez que se sube al escenario. No podíamos hablar de otra persona que de Nat Simons que, el pasado jueves 19 de marzo, arrasó en la Sala Changó de Madrid con su álbum «Pregúntale a Sarah Connor». Un trabajo discográfico con el que la artista madrileña ha continuado con su estela, fiel a su estilo y rompiendo todo tipo de barreras. Y es que nadie como ella para llevar por bandera el rock más clásico en castellano. Una propuesta brillante y arrebatadora, muy diferente a lo que podemos encontrar en la escena musical más afín.

    Con una actitud y una estética de lo más setentera, vestida de azul y con unos pendientes al más puro estilo Bowie, Nat Simons saltó al escenario montada en su «Delorean» y más que dispuesta a enamorarnos con su presencia y su música. Una constante que se mantuvo durante todo el concierto, una constante que fue creciendo con la llegada de temas como «Ojos del peligro», «Quién lo impide», «Macabro plan», «Verano del 96», la preciosa «Pequeña guerrera estelar», «Efímero», «Tan extraño para mí» o «Llamas de dragón». Una pequeña gran montaña rusa emocional en la que no faltó absolutamente nada. Un viaje en el que la madrileña, además, estuvo acompañada por su fiel escudero y amigo José Ignacio Lapido. Un concierto finito que, incluso cuando parecía que había acabado, nos regaló dos himnos increíbles como son «Más que todo lo demás» y «Big Bang».

    Sin duda alguna, este será uno de los conciertos que recordemos con mayor cariño. Porque con estela, talento y presencia se nace. Y Nat Simons lo tiene absolutamente todo para llegar donde quiera llegar. Ya lo ha demostrado con su actitud felina y con su particular manera de observar el mundo, completamente alejada de esquemas y de patrones. Precisamente por eso nos ha enamorado tanto su proyecto musical.

  • De cuando Belapalma incendiaron La Palma

    De cuando Belapalma incendiaron La Palma

    Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma. Canciones potentes, capaces de atrapar desde el primer instante y una magia innata con las que muy pocos nacen, los madrileños se marcaron uno de esos conciertos que jamás olvidaremos.

    Un viaje en el que estuvieron acompañados por Cometa. Un viaje que, a nosotros, nos llevó por multitud de estados emocionales. Imposible no arrancar con la «Paranoia» y el breakdown mental de «Pyscho» que, por suerte, apenas duraron unos instantes. Unos instantes que nos transportaron de lleno a otro lugar, que nos obligaron a mirarnos a nosotros mismos «Frente al espejo» a la par que nos repetíamos una y otra vez: «Déjate llevar». Una constante que tratamos de mantener durante la hora y media que duró el concierto. Todo mientras afloraba en nuestro interior la nostalgia de «Volverte a ver» y aprender a convivir con «Tus miradas» en «Donde el verano seas tú». Y, precisamente, cuando creíamos que estábamos «Sin salida», nos acordamos de aquellas «Noches desnudas» en las que empezar «Desde cero» y «A sangre fría» fueron nuestra única salida. Todo antes de que aquellos «Misiles» con los que «Quemar esta ciudad» nos alcanzaron en su versión más acústica y personal. Aunque para quemarlo todo y cantar a pleno pulmón, ya tuvimos la particular versión de «Dile que la quiero» de David Civera.

    Sin duda, este concierto marcará un antes y después en su carrera. El final de una pausa que ha durado demasiado y el inicio de todo lo que está por llegar. La mejor demostración de que el proyecto está más vivo que nunca, de que todavía tienen muchas canciones que regalarnos. 

  • Gorila Flo pone patas arriba El Sol

    Gorila Flo pone patas arriba El Sol

    Con una energía arrebatadora y una fuerza atronadora, los madrileños. Gorila Flo aterrizaron el pasado 6 de marzo en la Sala El Sol de Madrid, para presentar su nuevo álbum «Estados Alterados». Una cita un tanto inesperada pero muy necesaria, que levantó el ánimo a todos los que allí estuvieron. Porque pase lo que pase, Madrid siempre, siempre será casa. Además de ser el termómetro ideal para el siguiente asalto que tendrán en la capital, el próximo 3 de octubre ne la Fun House.

    En esta ocasión, estuvieron acompañados por una banda que, directamente desde Castellón, arrasaron con todo. Potentes y enérgicos, Chica Medusa se plantaron sobre el escenario de la Sol, más que dispuestos a presentar su proyecto. Un proyecto que dio el pistoletazo de salida en 2024 con la llegada de su primer EP «Imaginando» y que, recientemente, han cautivado con su último sencillo «Mundo en ti». Aunque con la magia del directo, nos mostraron algún que otro tema inédito.

    El culmen de la noche fue cuando Gorila Flo se subieron al escenario para mostrar cómo suenan en directo todos y cada uno de los temazos de «Estados Alterados». Un álbum repleto de himnos atemporales y repletos de cotidaneidad, que se adentran en temas como el estrés, el acoso o la violencia de género. Unos himnos que, en directo, adquieren una dimensión completamente diferente. Por la complicidad que existe entre todos los miembros de la banda, por el aura que desprenden, por la conexión que tienen con su público, porque sienten todo lo que cantan. Un cúmulo de sensaciones que hicimos muy nuestras en poco más de una hora de directo. Y es que sí, éste fue uno de esos conciertos mágicos que se quedará para siempre marcado a fuego en nuestra memoria. Un concierto al que volveríamos una y otra vez, y que hubiéramos deseado que no acabara jamás.

  • Viajamos con Cometa a una nueva dimensión

    Viajamos con Cometa a una nueva dimensión

    Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado. Nos ha llevado a otra dimensión a la primera de cambio. Y es que el pasado viernes 13 de febrero nos regalaron uno de los conciertos más potentes y magnéticos que hemos visto nunca, haciendo de la sala Copérnico el lugar perfecto en el que música, banda, público y pogos encajaban a la perfección. Contra todo pronóstico, el mejor cierre de gira posible.

    Puntuales como nadie y ya cuando el ambiente estaba más que caldeado al grito de «¡Dale, cometa, dale, cometa! ¡Hemos venido a cantarnos unos temas!», la banda saltaba al escenario para hacernos pasar por todos los estados emocionales posibles. El público, ataviado con sus bufandas cual hinchas de fútbol, no dejaba de corear, animar, bailar y armar los primeros pogos, demostrando que los ánimos estaban arriba desde el comienzo. Ánimos que no decayeron en ningún momento. Dos horas de directo, dos horas en las que no dejaron de sonar himnos como «Todo por ti», «Supersónico», «Invítame a bailar», «No creo en el amor» o «¡Dale cometa!», entre muchas otras. Y es que había que darle a su álbum «Fanfarria colectiva» el amor y calor que merecía.

    Sin duda alguna, jamás reviviremos un primer concierto de una banda como este. Un primer concierto que se quedará para siempre grabado en nuestra memoria, aunque tengamos que esperar un poco de tiempo para que este Cometa vuelva a dejarse ver en nuestro planeta. Y es que sí, aquí tienen a una fiel más, una fiel más dispuesta a convertirlos en uno de sus descubrimientos del año y en una de sus nuevos grupos musicales favoritos.

  • Carajo Baby incendian la sala Cadavra de Madrid

    Carajo Baby incendian la sala Cadavra de Madrid

    Ha pasado una semana del concierto y todavía continuamos en shock con el gran directo que demostraron Carajo Baby en la sala Cadavra de Madrid. El objetivo estaba claro: presentar su nuevo EP, «Peor era parar». ¡Y vaya si lo consiguieron! Incluso lo superaron con creces. Potentes, enérgicos y eléctricos. La banda madrileña saltó al escenario más que dispuesta a todo. 

    Arrancaron por todo lo alto con «Desagradecido» e hicieron un gran repaso, una a una, de todas las canciones que los han acompañado durante todo este tiempo. Desde «50m2» hasta «Lledó», pasando por «El engaño», «Alzar las copas», «Un fantasma», «Se prepara», «NO», «Robo en la oficina», «La cuchara», «R25», «No te identifican» o «Voy a estallar». Por no hablar de las dos versiones que se marcaron en clave de rock de uno de los grandes himnos recientes de nuestra generación: «Baile inolvidable» de Bad Bunny. Un concierto que nos hizo viajar por diferentes estados emocionales y que se sintió como una auténtica montaña rusa. Un concierto que reflejó totalmente la esencia de la banda, una esencia con la que también impregnaron a todo el público que los alzó hace apenas unos días en la final del Mad Cool Talent 2026 (¡ojalá sean los seleccionados y los podamosver sobre el escenario del festival!). 

    Una noche que estuvo marcada no sólo por la enorme actuación que se marcaron Carajo Baby. También por la energía con la que aterrizaron los murcianos Regular Crowd. Los mejores para abrir el concierto y actuar como maestros de ceremonias. Sin duda alguna, un concierto que jamás olvidaremos y que se quedará para siempre grabado en nuestras retinas. Y es que sí, ojalá poder volver el tiempo atrás para regresar a él. Tanto, que así lo vivimos nosotras. ¿Cómo vivisteis vosotros esta experiencia extrasensorial?

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