Con la energía de un ciclón y la premisa de hacer de la noche una fiesta inolvidable, Linze nos regalaron un conciertazo el pasado sábado 11 de abril. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que en la Sala Villanos de Madrid y acompañados por Selvajes? Desde luego, nosotras todavía seguimos metidas de lleno en el bucle en el que nos sumergieron. Porque ambas bandas tienen talento y actitud de sobra para arrasar y alcanzar las mieles del éxito.
Selvajes fueron los primeros en asaltar el escenario de la Villanos. Lo hicieron puntuales, sin miedo y arrollando con todo a su paso. A pesar de que el inicio estuviera marcado por algunos problemas de sonido. Pero es que la capacidad de reponerse a la adversidad es, siempre, mucho mayor. Una vez solventado este punto, el quinteto hizo un intensísimo recorrido a través de sus canciones. Así es como fueron apareciendo «Gallagher», «Ya es viernes», «A bailar» o «Tocado». Una primera parte increíble que no imaginábamos que nadie pudiera superar.
Pero es que entonces saltaron al escenario Linze, para demostrar cómo de solventes son y cuánto se merecen también el mayor de los reconocimientos. Con la calma que da arrancar con «El bosque» y con una necesidad imperiosa de ir in crescendo, los madrileños nos arrastraron a su terreno desde el primer acorde. Un disparo certero que comenzó con «Ganas de pelear» y que no cesó durante todo el concierto. Poco a poco, se dejaron ver himnos de la talla de «No quiero ser perro», «Oyentes mensuales», «Siempre lo mismo» o «El As», entre muchas otras. Y es que sí, fue y siempre será la noche grande de «Hoy todo es amor».
En medio de un sábado post-festivo repleto de conciertos en la ciudad de Madrid, Selvajes y Linze lograron lo imposible: que no quisiéramos salir de la Villanos y que deseáramos volver una y otra vez al concierto. Algo que, por otro lado, tienen más que merecido. ¿Alguien más que estuviera ese día y todavía continúe en bucle con este directo increíble?







