Carmesí nos dispara directa al plato

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable.

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable. Lo hizo cuando lanzó su álbum, pero lo volvió a demostrar el pasado 16 de abril en la Sala Vesta de Madrid. Una noche mágica, que recordaremos por y para siempre.

Arrancaba puntual y de la manera más directa, más certera. Un «Tiro al plato» con el que provocó «El accidente» con el que puso patas arriba toda la sala. Una sala en la que el público no dejó de orbitar alrededor de ella como un «Satélite», queriendo exaltar en todo momento «Tu virtud». Un concierto con el que viajamos por diferentes estadios emocionales, sin apenas salir de la sala.

¡«Baby, Cool», qué maravilla fue recordar «Los viejos tiempos»! «Tú solo dime» en cuántos de esos momentos has querido olvidar ese «Día triste» entre el que «Entre tú y yo» todo se diluyó como si fuera «Agua» y en el que ni siquiera el viaje a «Disneyland» nos salvó. Y es que en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, cantar «Yo pensaba que me había tocado Dios» de Barry B fue el único recuerdo al que agarrarnos. Así que sí, en medio de un directo que ya sabía a despedida, lo único que pudimos hacer antes de la «Vuelta a casa» fue enviar «La postal» a aquella persona que lo significó todo. Nadie pensó que acabar y activar el «Modo no molestar» fuera «Tan fácil».

Una cita a la que desearíamos volver una y otra vez. Una cita que nosotras vivimos tal que así. ¿Alguien más estuvo en este concierto mágico?

Carmesí nos dispara directa al plato

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable.

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable. Lo hizo cuando lanzó su álbum, pero lo volvió a demostrar el pasado 16 de abril en la Sala Vesta de Madrid. Una noche mágica, que recordaremos por y para siempre.

Arrancaba puntual y de la manera más directa, más certera. Un «Tiro al plato» con el que provocó «El accidente» con el que puso patas arriba toda la sala. Una sala en la que el público no dejó de orbitar alrededor de ella como un «Satélite», queriendo exaltar en todo momento «Tu virtud». Un concierto con el que viajamos por diferentes estadios emocionales, sin apenas salir de la sala.

¡«Baby, Cool», qué maravilla fue recordar «Los viejos tiempos»! «Tú solo dime» en cuántos de esos momentos has querido olvidar ese «Día triste» entre el que «Entre tú y yo» todo se diluyó como si fuera «Agua» y en el que ni siquiera el viaje a «Disneyland» nos salvó. Y es que en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, cantar «Yo pensaba que me había tocado Dios» de Barry B fue el único recuerdo al que agarrarnos. Así que sí, en medio de un directo que ya sabía a despedida, lo único que pudimos hacer antes de la «Vuelta a casa» fue enviar «La postal» a aquella persona que lo significó todo. Nadie pensó que acabar y activar el «Modo no molestar» fuera «Tan fácil».

Una cita a la que desearíamos volver una y otra vez. Una cita que nosotras vivimos tal que así. ¿Alguien más estuvo en este concierto mágico?

Carmesí nos dispara directa al plato

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable.

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable. Lo hizo cuando lanzó su álbum, pero lo volvió a demostrar el pasado 16 de abril en la Sala Vesta de Madrid. Una noche mágica, que recordaremos por y para siempre.

Arrancaba puntual y de la manera más directa, más certera. Un «Tiro al plato» con el que provocó «El accidente» con el que puso patas arriba toda la sala. Una sala en la que el público no dejó de orbitar alrededor de ella como un «Satélite», queriendo exaltar en todo momento «Tu virtud». Un concierto con el que viajamos por diferentes estadios emocionales, sin apenas salir de la sala.

¡«Baby, Cool», qué maravilla fue recordar «Los viejos tiempos»! «Tú solo dime» en cuántos de esos momentos has querido olvidar ese «Día triste» entre el que «Entre tú y yo» todo se diluyó como si fuera «Agua» y en el que ni siquiera el viaje a «Disneyland» nos salvó. Y es que en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, cantar «Yo pensaba que me había tocado Dios» de Barry B fue el único recuerdo al que agarrarnos. Así que sí, en medio de un directo que ya sabía a despedida, lo único que pudimos hacer antes de la «Vuelta a casa» fue enviar «La postal» a aquella persona que lo significó todo. Nadie pensó que acabar y activar el «Modo no molestar» fuera «Tan fácil».

Una cita a la que desearíamos volver una y otra vez. Una cita que nosotras vivimos tal que así. ¿Alguien más estuvo en este concierto mágico?

Hay disparos tan certeros, que es imposible salir ilesas de ellos. Disparos convertidos en canciones, que se te clavan demasiado dentro hasta lograr convertirse en verdaderos himnos. Pero es que en una dimensión completamente superior, encontramos a Carmesí que, con su «Tiro al plato», nos ha dejado una huella imborrable. Lo hizo cuando lanzó su álbum, pero lo volvió a demostrar el pasado 16 de abril en la Sala Vesta de Madrid. Una noche mágica, que recordaremos por y para siempre.

Arrancaba puntual y de la manera más directa, más certera. Un «Tiro al plato» con el que provocó «El accidente» con el que puso patas arriba toda la sala. Una sala en la que el público no dejó de orbitar alrededor de ella como un «Satélite», queriendo exaltar en todo momento «Tu virtud». Un concierto con el que viajamos por diferentes estadios emocionales, sin apenas salir de la sala.

¡«Baby, Cool», qué maravilla fue recordar «Los viejos tiempos»! «Tú solo dime» en cuántos de esos momentos has querido olvidar ese «Día triste» entre el que «Entre tú y yo» todo se diluyó como si fuera «Agua» y en el que ni siquiera el viaje a «Disneyland» nos salvó. Y es que en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, cantar «Yo pensaba que me había tocado Dios» de Barry B fue el único recuerdo al que agarrarnos. Así que sí, en medio de un directo que ya sabía a despedida, lo único que pudimos hacer antes de la «Vuelta a casa» fue enviar «La postal» a aquella persona que lo significó todo. Nadie pensó que acabar y activar el «Modo no molestar» fuera «Tan fácil».

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