El Vid nos hace vivir manchegamente

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores.

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores. El Vid es uno de esos lugares a los que volver una y otra vez. Tan sólo nos bastó una jornada para darnos cuenta de que Daimiel es hogar, es lugar seguro. Aunque nos quedamos con ganas de más, el pasado viernes 5 de junio disfrutamos como niñas de un espacio precioso y de unos conciertos que se quedarán para siempre grabados en nuestra retina. Desde ese toque divertido e irónico de Niños Bravos, hasta la sensibilidad de Merino, pasando por el toque luminoso y veraniego de Modelo o las interminables ganas de fiesta que nos insuflaron DJ Nano y Pau Ornía a los platos.

Caía la tarde del viernes 5 de junio, bajo un brillante sol que, poco a poco, azotaba menos. Acababan de abrir puertas y la gente iba llegando tímidamente al recinto, mientras una Pau Ornía más que preparada, amenizaba el ambiente. Aunque fue dar las 20:30 horas exactas cuando unos Niños Bravos divertidos e hipnóticos saltaban al escenario para presentarnos las canciones de su EP debut «Grandes Éxitos». Al ritmo de canciones como «Un beso y una flor», «Soy un tardón» y «Unavailable» – entre otras – o de exclusivas sorpresas como «Lo siento, mamá», fuimos entrando de lleno en el mood festivalero. Aunque como todo gran evento, la música es capaz de hacerte atravesar cualquier tipo de estado emocional. Tanto que, tras el espectáculo de los madrileños, tocaba el gran momento de introspección y emotividad, de la mano de Merino. Con una puesta en escena que bien podía representar «El bosque» en el que nos sumergieron hace bien poquito, la formación nos sorprendió y nos hizo vibrar con todos y cada uno de sus temas, no sólo de este último trabajo discográfico, también con los del anterior «HIMNOS DE GUERRA». Tras esta espectacular actuación, volvimos al estado más bailable de la mano de Modelo, quienes levantaron a todo el estadio con su energía y su fuerza. Pero para quien todavía se quedara con ganas de más, aún quedaron los shows de DJ Nano y Pau Ornía, quienes cerraron esta primera jornada de festival a golpe de temazos y bailoteos.

Y es que no hay una sensación mejor que sentir que te cuidan, que te quieren y que formas parte de una pequeña gran familia. No hay una sensación mejor que comprobar que los festivales también pueden ser un espacio tranquilo, sin masas, diverso y gastronómico. Porque sentir pasión por la tierra, es también sentir amor por la cultura. El Vid siempre será ese lugar al que regresar.

El Vid nos hace vivir manchegamente

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores.

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores. El Vid es uno de esos lugares a los que volver una y otra vez. Tan sólo nos bastó una jornada para darnos cuenta de que Daimiel es hogar, es lugar seguro. Aunque nos quedamos con ganas de más, el pasado viernes 5 de junio disfrutamos como niñas de un espacio precioso y de unos conciertos que se quedarán para siempre grabados en nuestra retina. Desde ese toque divertido e irónico de Niños Bravos, hasta la sensibilidad de Merino, pasando por el toque luminoso y veraniego de Modelo o las interminables ganas de fiesta que nos insuflaron DJ Nano y Pau Ornía a los platos.

Caía la tarde del viernes 5 de junio, bajo un brillante sol que, poco a poco, azotaba menos. Acababan de abrir puertas y la gente iba llegando tímidamente al recinto, mientras una Pau Ornía más que preparada, amenizaba el ambiente. Aunque fue dar las 20:30 horas exactas cuando unos Niños Bravos divertidos e hipnóticos saltaban al escenario para presentarnos las canciones de su EP debut «Grandes Éxitos». Al ritmo de canciones como «Un beso y una flor», «Soy un tardón» y «Unavailable» – entre otras – o de exclusivas sorpresas como «Lo siento, mamá», fuimos entrando de lleno en el mood festivalero. Aunque como todo gran evento, la música es capaz de hacerte atravesar cualquier tipo de estado emocional. Tanto que, tras el espectáculo de los madrileños, tocaba el gran momento de introspección y emotividad, de la mano de Merino. Con una puesta en escena que bien podía representar «El bosque» en el que nos sumergieron hace bien poquito, la formación nos sorprendió y nos hizo vibrar con todos y cada uno de sus temas, no sólo de este último trabajo discográfico, también con los del anterior «HIMNOS DE GUERRA». Tras esta espectacular actuación, volvimos al estado más bailable de la mano de Modelo, quienes levantaron a todo el estadio con su energía y su fuerza. Pero para quien todavía se quedara con ganas de más, aún quedaron los shows de DJ Nano y Pau Ornía, quienes cerraron esta primera jornada de festival a golpe de temazos y bailoteos.

Y es que no hay una sensación mejor que sentir que te cuidan, que te quieren y que formas parte de una pequeña gran familia. No hay una sensación mejor que comprobar que los festivales también pueden ser un espacio tranquilo, sin masas, diverso y gastronómico. Porque sentir pasión por la tierra, es también sentir amor por la cultura. El Vid siempre será ese lugar al que regresar.

El Vid nos hace vivir manchegamente

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores.

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores. El Vid es uno de esos lugares a los que volver una y otra vez. Tan sólo nos bastó una jornada para darnos cuenta de que Daimiel es hogar, es lugar seguro. Aunque nos quedamos con ganas de más, el pasado viernes 5 de junio disfrutamos como niñas de un espacio precioso y de unos conciertos que se quedarán para siempre grabados en nuestra retina. Desde ese toque divertido e irónico de Niños Bravos, hasta la sensibilidad de Merino, pasando por el toque luminoso y veraniego de Modelo o las interminables ganas de fiesta que nos insuflaron DJ Nano y Pau Ornía a los platos.

Caía la tarde del viernes 5 de junio, bajo un brillante sol que, poco a poco, azotaba menos. Acababan de abrir puertas y la gente iba llegando tímidamente al recinto, mientras una Pau Ornía más que preparada, amenizaba el ambiente. Aunque fue dar las 20:30 horas exactas cuando unos Niños Bravos divertidos e hipnóticos saltaban al escenario para presentarnos las canciones de su EP debut «Grandes Éxitos». Al ritmo de canciones como «Un beso y una flor», «Soy un tardón» y «Unavailable» – entre otras – o de exclusivas sorpresas como «Lo siento, mamá», fuimos entrando de lleno en el mood festivalero. Aunque como todo gran evento, la música es capaz de hacerte atravesar cualquier tipo de estado emocional. Tanto que, tras el espectáculo de los madrileños, tocaba el gran momento de introspección y emotividad, de la mano de Merino. Con una puesta en escena que bien podía representar «El bosque» en el que nos sumergieron hace bien poquito, la formación nos sorprendió y nos hizo vibrar con todos y cada uno de sus temas, no sólo de este último trabajo discográfico, también con los del anterior «HIMNOS DE GUERRA». Tras esta espectacular actuación, volvimos al estado más bailable de la mano de Modelo, quienes levantaron a todo el estadio con su energía y su fuerza. Pero para quien todavía se quedara con ganas de más, aún quedaron los shows de DJ Nano y Pau Ornía, quienes cerraron esta primera jornada de festival a golpe de temazos y bailoteos.

Y es que no hay una sensación mejor que sentir que te cuidan, que te quieren y que formas parte de una pequeña gran familia. No hay una sensación mejor que comprobar que los festivales también pueden ser un espacio tranquilo, sin masas, diverso y gastronómico. Porque sentir pasión por la tierra, es también sentir amor por la cultura. El Vid siempre será ese lugar al que regresar.

Hay festivales que mantienen un alma pura, que nacen desde el corazón y que nos transportan a cada rincón de la región que los alberga. El Vid es uno de estos casos especiales, con los que vibramos, con los que conectamos mientras disfrutamos de la música o degustamos sus sabores. El Vid es uno de esos lugares a los que volver una y otra vez. Tan sólo nos bastó una jornada para darnos cuenta de que Daimiel es hogar, es lugar seguro. Aunque nos quedamos con ganas de más, el pasado viernes 5 de junio disfrutamos como niñas de un espacio precioso y de unos conciertos que se quedarán para siempre grabados en nuestra retina. Desde ese toque divertido e irónico de Niños Bravos, hasta la sensibilidad de Merino, pasando por el toque luminoso y veraniego de Modelo o las interminables ganas de fiesta que nos insuflaron DJ Nano y Pau Ornía a los platos.

Caía la tarde del viernes 5 de junio, bajo un brillante sol que, poco a poco, azotaba menos. Acababan de abrir puertas y la gente iba llegando tímidamente al recinto, mientras una Pau Ornía más que preparada, amenizaba el ambiente. Aunque fue dar las 20:30 horas exactas cuando unos Niños Bravos divertidos e hipnóticos saltaban al escenario para presentarnos las canciones de su EP debut «Grandes Éxitos». Al ritmo de canciones como «Un beso y una flor», «Soy un tardón» y «Unavailable» – entre otras – o de exclusivas sorpresas como «Lo siento, mamá», fuimos entrando de lleno en el mood festivalero. Aunque como todo gran evento, la música es capaz de hacerte atravesar cualquier tipo de estado emocional. Tanto que, tras el espectáculo de los madrileños, tocaba el gran momento de introspección y emotividad, de la mano de Merino. Con una puesta en escena que bien podía representar «El bosque» en el que nos sumergieron hace bien poquito, la formación nos sorprendió y nos hizo vibrar con todos y cada uno de sus temas, no sólo de este último trabajo discográfico, también con los del anterior «HIMNOS DE GUERRA». Tras esta espectacular actuación, volvimos al estado más bailable de la mano de Modelo, quienes levantaron a todo el estadio con su energía y su fuerza. Pero para quien todavía se quedara con ganas de más, aún quedaron los shows de DJ Nano y Pau Ornía, quienes cerraron esta primera jornada de festival a golpe de temazos y bailoteos.

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