Que se han convertido en la voz de toda una generación es más que evidente, pero es que el fenómento Cora Yako viene de lejos y llega para quedarse. Así lo han demostrado con su reciente «Mil pequeños cortes», un álbum que funciona como instantánea emocional de toda una generación. Once canciones en las que abordan el vértigo de los veintitantos en la ciudad, el amor y la soledad, las fiestas que terminan demasiado pronto y la nostalgia que llega sin avisar.
«Mil pequeños cortes» es para los juguetes rotos. Para quienes crecen con la sensación de que algo no encaja. Para quienes ya no se reconocen en los charcos que saltaban hace apenas unos años. Para quienes sienten que quizá no hay vuelta atrás. Autoproducido y grabado en su propio estudio a lo largo de dos años, el álbum destila honestidad y riesgo creativo. La banda ha cuidado cada detalle del proceso, apostando por un sonido directo y emocional que transita entre la euforia y la melancolía con naturalidad.
Contra todo pronóstico, con este nuevo trabajo discográfico, Cora Yako reafirma su identidad y consolida una voz propia dentro de la escena nacional. Y es que con este álbum no pretenden ofrecer respuestas, sino acompañar en las preguntas. Tal es así, que podremos disfrutar en vivo de estas canciones en el Mobofest (24 de julio), en la Sala Pícaro de Toledo (9 de octubre), en el Festival Antioxidante de Bullas (10 de octubre) y en el Gran Café de León (6 de noviembre), entre muchas otras fechas por anunciar.
Eso sí, mientras llega el momento de los grandes directos, nosotras nos quedamos con la entrevista que le hicimos a Luis de Oleza y Carlos Sennacheribbo hace apenas unos días. ¿Quieres saber todo lo que nos contaron sobre el proyecto y sobre «Mil pequeños cortes»?