Categoría: Crónicas

  • Maldita Nerea se despide del WizInk Center por todo lo alto

    Maldita Nerea se despide del WizInk Center por todo lo alto

    No podemos obviar el hecho de que Maldita Nerea han sido y son una de las bandas de nuestra vida. Nadie como los murcianos para rescatarnos y cantarnos hasta la saciedad himnos como «En el mundo genial de las cosas que dices», «Cosas que suenan a», «El secreto de las tortugas», «Un planeta llamado nosotros», «Perdona si te llamo amor» o «No pide tanto, idiota». Pero es que, claro, poder verlos y escucharlos en directo es ya otro nivel. Imaginad pues, qué supuso para nosotras estar el pasado sábado 17 de febrero en el WizInk Center de Madrid coreando todas y cada una de estas canciones, que formarán parte de la banda sonora de nuestra vida. Una sensación indescriptible, que se nos quedará grabada a fuego por y para siempre. ¡Eso es así!

    ¿Cómo no vamos a recordar esta gran cita madrileña, si la mítica banda logró reunir a 15.000 personas en un solo recinto? No se nos ocurre una mejor manera de celebrar la música y el amor que así. De celebrar todo lo que ha sido la carrera profesional de Maldita Nerea y de pegar un enorme repaso al que ha sido su último trabajo discográfico, «Manual para seres maravillosos».

    De esta manera, apenas pasaban unos minutos de las 21:30 horas cuando la banda saltaba a escena. Liderados por su vocalista Jorge Ruiz y al grito de «¡Qué la fiesta empiece ya, Madrid!», daba comienzo uno de los directos más mágicos y especiales que hemos vivido. Más de dos horas de directo en la que viajamos a través de todos los estados emocionales posibles. No es para menos, teniendo en cuenta el espectáculo que montaron, en el que no faltó de nada. Ni canciones, ni himnos, no colaboraciones especiales. Tanto, que en «Inevitable» subieron al escenario multitud de niños y niñas, a quienes está dedicada esta canción. Y es que, tal y como ellos mismos aseguraron, «una sociedad que no escucha a sus niños es una sociedad perdida». Por no olvidarnos de que, una vez pasadas las 12 de la noche, el vocalista de la formación comenzó a entonar el «cumpleaños feliz» junto a todos los asistentes. Un cántico especialmente dedicado a su hijo. O del sentido homenaje que le rindió a su mujer con ese tema final, «Un planeta llamado nosotros».

    Una noche de diez, que pasará a la historia como una de las mejores de nuestra vida. Así la vivimos y así la captó nuestra compañera Elena Iturralde. 

  • Sen Senra enamora a todo el Sant Jordi Club de Barcelona

    Sen Senra enamora a todo el Sant Jordi Club de Barcelona

    Tratar de recordar el momento exacto en el que Sen Senra entró a nuestras vidas es algo complejo. Todo se torna difuso y no logramos pensar en ese preciso instante. De lo que sí que estamos completamente seguras es de que, desde el momento en el que lo hizo, ya no hubo vuelta atrás. Caímos como nunca antes habíamos hecho con ningún otro artista. Desde entonces, «Uno de eses gatos», muy especialmente, se ha repetido en nuestra mente como si de un mantra se tratara. Desde entonces, sólo podíamos pensar en verlo en directo. Una premisa que, al fin, pudo llevarse a cabo el pasado 3 de febrero en el Sant Jordi Club de Barcelona, aprovechando el marco del Cruïlla Hivern. Ésa fue nuestra verdadera misa y no la de los domingos. El dios al que le rezamos, el compositor al que seguimos, el artista que todo lo puede.

    Con la emoción y los nervios de quien parece que no ha ido a un concierto en toda su vida, nos plantamos allí puntuales. Aunque, como en cierto modo esperábamos, él se hizo esperar unos diez minutos. En un recinto abarrotado de gente y con una puesta en escena que apuntaba maneras, aunque estaba repleta de matices. Desde esa pasarela que sobresalía del escenario y se metía en el público, hasta la sencillez de la tarima en la que apenas había elementos colocados, pasando por la pantalla gigante que pretendía abastecer a todo el Sant Jordi.

    Pero hemos de decir que absolutamente todo mereció la pena. Porque nadie como Sen Senra para jugar con el intimismo y la conexión con su público. El mismo que, al inicio, lo meció y acompañó cantando cuando él se sentó en el borde del escenario para recrear esa aura única, pero que enseguida se vino arriba en cuanto empezaron a sonar los primeros acordes de «No quiero ser un cantante» (pero termina siendo una de las grandes voces de la escena urbana). Por no hablar de lo consciente que fue el gallego de la tierra en la que se encontraba actuando, al sorprender a todos los presentes con la camiseta del Barça y el dorsal de Alexia Putellas. Una prenda de ropa que, hasta el momento, había camuflado bajo una chaqueta de cuero. Y es que sí, no nos olvidemos que los conciertos no sólo son música. Los conciertos también son espectáculo, magia y tienen un punto muy importante de saber – y querer – entender a tus seguidores, las cosas como son.

    En total, fueron cerca de dos horas de concierto que se vivieron como una montaña rusa de emociones real. En la que viajamos desde los pasajes más íntimos y acústicos, acompañado por su «wacho» Sebastián al piano, especialmente en «Sin excusas»; hasta la euforia máxima de «1000canciones», «Uno de eses gatos» o «Me debes esto». Por supuesto, tampoco faltaron los necesarios alegatos en defensa de la libertad y de la llegada de un mundo más hermoso, especialmente para la generación que nos sucede. ¿Por qué no intentarlo si así lo hicieron con nosotros?

    Lo cierto es que vivimos ese directo como uno de los más sobrecogedores que hemos vivido hasta el momento. Por la sensibilidad y sencillez que sólo Sen Senra sabe transmitir. Y es que, a fin de cuentas, tal y como él mismo reconoció ante un Sant Jordi Club hasta los topes, «la intuición y la intención me colocaron aquí». Pues benditas intuición e intención, ¿verdad?

  • Un Bebé de lo más Bestia

    Un Bebé de lo más Bestia

    Bestia Bebé, luego de lanzar su último disco a finales del 2023, «Vamos a Destruir», incluyó una gira por España para presentarlo en sociedad. Comenzaron en Oviedo, pasando por Pamplona, Valencia, Madrid, Donosti, Zaragoza, Lleida y finalizando en Barcelona. 

    Vi su directo en la capital aragonesa, más precisamente en la sala Gorila.

    La banda, a lo largo del show, hizo un recorrido de sus cinco discos dejando un setlist de aproximadamente unas veinte canciones. 

    «Vamos a Destruir» es un disco maduro, con una mirada a la nostalgia, con algo de parodia, ironía y muy personal, sin dejar de lado esa fotografía del barrio, algo que está muy presente en las letras de la banda. Sonoramente, este disco nos ofrece, además del rock alternativo, pasajes más stoner, instrumentales y guitarras, por momentos, más cercanas al metal. 

    Unos minutos antes de que Bestia Bebé suba al escenario, por los parlantes sonó «No tengo nada» del grupo argentino Embajada Boliviana, para entrar un poco en ambiente. Ya en el escenario, los Bestia dieron comienzo con «El humo negro», canción con gran tramo instrumental que dice: «quiero que cruces el río, el humo negro llegó», quinto track de «Vamos a Destruir», continuaron con «Luchador de Boedo», de su primer disco, dando lugar a «El Podio del TC» (Gracias por Nada) y pegadito, sin pausa, sonó el riff pegadizo de «Antártida Argentina» (Jungla de Metal 2 y 3). De esta forma, en su primer tramo de concierto, ya dieron un vistazo rápido a su discografía.  

    Bestia Bebé lleva más de diez años en los escenarios. Tuve la suerte de verlos en Mar del Plata presentando «Jungla de Metal 2», y su evolución sonora, de composición y lírica se puede ver y disfrutar. Esta noche Tom, cantante y guitarrista, va a tener dos enemigos que lo van a acompañar todo el show: un problema de contacto en su pedalera y un inconveniente con la voz. Aún así, los integrantes de la banda que, por momentos, se miran y en silencio parecen decirse: «¿vos escuchás algo?», se dedican a ir hacia adelante, sin descanso, y defender el show. Algo que les resulta, ya que la banda se escucha afilada, certera y decidida. 

    Es el turno de «Cangrejal», una canción melancolía y muy linda que en un momento dice: l«a policía no te va ayudar», (gran afirmación) y que ayuda a que la gente comience a animarse a corear, algo que es fundamental en los espectáculos de Bestia Bebé y que, por suerte, va a ir en crescendo. Suenan varias canciones más y Tom dice que van a tocar un rock and roll, bromeando sobre la canción y, acto seguido, suenan los primeros acordes de «El rock and roll pasó de moda», ironía y autocrítica en forma de hit indiscutible. Cuando termina la melodía se queda retumbando en nuestras mentes, pero ellos no pierden tiempo y siguen con «Montevideo», otra canción incluida en «Vamos a Destruir», que sirve para cambiar un poco el clima del concierto. Sin embargo esto no va a durar mucho, porque arremeten con «Fiesta en el Barrio» y ese riff, que nos recuerda a una especie de Vampire Weekend pero si hubiera nacido en Boedo, pone a todo el público a saltar y bailar. 

    «Un gran día» es otra de las canciones intimistas que también sirve para calmar las aguas que luego se volverán revoltosas con «Un Documental Sobre Mí», «Lo Quiero Mucho a Ese Muchacho» o inclusive la misma «Vamos a destruir». 

    La banda, con un poco más de una hora de concierto, llega a la recta final y luego de tocar «El Amor Ya Va a Llegar», canción incluida en el disco «Las Pruebas Destructivas», despliega todo su arsenal de guitarras con «El verano». Una canción que va subiendo de intensidad, que funciona a modo de puzzle y que demuestra la ejecución y la solidez del grupo. «Por favor «Omar» no seas así, oh oh»  canta la gente a coro. «El Descontrol» sigue y cierran con la legendaria «Wagen del Pueblo», dejando una estela de rock alternativo entre la gente que lentamente se va en busca de su abrigo, a saludar a los integrantes de la banda y comprar un disco o una remera (también conocida como camiseta), algo que es fundamental para este tipo de bandas que están de gira y hacen autogestión.  

    Destacó que, de las veces que fui a la sala Gorila, esta es la vez que mejor sonó a mi parecer, lo cual también es algo meritorio de la banda. Tener instrumentos y equipos buenos ayuda, pero no es suficiente. El rodaje en los escenarios y la soltura de la banda marcaron esa diferencia. 

    Un concierto redondo y divertido. Me faltó «Media Docena de Maleducados», sólo porque es una de mis canciones preferidas. 

    Toca volver a casa para sacar a pasear, por última vez en el día, a Rita. Todo mientras de forma inconsciente tarareo «fue un gran día hoy, todo salió bien, pero lo mejor todavía no llegó».

  • Albert Pla & The Surprise Band incendian todo el Inverfest

    Albert Pla & The Surprise Band incendian todo el Inverfest

    Tratar de explicar qué se siente al ver a Albert Pla es una tarea de lo más complicada. Porque es que él es de otra galaxia: complejo, único, inimitable y muy peculiar. Una rara avis dentro de nuestro panorama musical, difícil de replicar. No veremos a nadie como él nunca más en la vida, eso es un hecho. Así lo demuestra en todas y cada una de sus canciones – siendo «Miedo» el último álbum y banda sonora que ha publicado y «Maldita mi imagen» junto a Clara Peya su colaboración más reciente -, y así se muestra en sus directos. Ecléctico e irrepetible, el pasado jueves 18 de enero, el artista catalán aterrizó en la Sala La Riviera de Madrid junto a The Surprise Band para hipnotizar a todos los presentes. Un concierto enmarcado en el Inverfest y que se quedará para siempre grabado en nuestras mentes y en nuestras retinas. ¿Nos sorprende? No, no nos sorprende en absoluto.

    ¿Cómo obviar?, ¿cómo olvidar todo lo que nos ha regalado en esta cita y en este nuevo asalto de su gira «Rumbagenarios»? Siempre mordaz, siempre irreverente, Albert Pla sabe de quién rodearse para que su espectáculo salga adelante. Justo en este punto en el que te preguntas si verdaderamente él es así. Si es que el personaje se ha comido a la persona. O si, sencillamente, es que no es un ser humano al uso, sino un mutante con capacidad infinita para la reinvención. Poco importa ya si cuando, al fin, logras verlo en vivo, no consigues levantar la mirada de lo que dice, de lo que canta y de cómo se mueve. Si no logras salir del embrujo que también te genera el equipo del que se rodea: desde Judit Farrés como programadora y a los sonidos electrónicos, hasta las chicas de la Prenda Roja al baile, coros y palmas; pasando también por la coréografa Belén Martí.

    Un espectáculo en toda regla, que nosotros vivimos tal que así. ¿Nos acompañas en este viaje al pasado tan lisérgico, fugaz e irrepetible?

  • Iván Ferreiro irradia todo Madrid tras su concierto en el Inverfest

    Iván Ferreiro irradia todo Madrid tras su concierto en el Inverfest

    Si algo ha caracterizado a Iván Ferreiro desde que comenzara su carrera musical, es esa capacidad para ser certero en cada uno de sus golpes. A través de sus palabras y de sus canciones, ha sabido llegar al corazón y las mentes de todos y cada uno de sus seguidores. Encontrando siempre el equilibrio entre la emoción y la reflexión, entre el sentimentalismo y la crítica. Ya lo hacía como líder y vocalista de Los Piratas, y lo ha seguido haciendo en solitario. Es ahí donde reside su magnetismo, su poder y su magia. Con un discurso muy bien hilado, desde que el pasado mes de marzo publicara su nuevo álbum «Trinchera Pop», el artista gallego aterrizó el pasado sábado 13 de enero en el WizInk Center de Madrid. ¿Qué mejor entorno que el Inverfest para vestirse de largo y presentar sus nuevas canciones? Cerca de 6.000 personas así lo corrroboraron.

    Aunque todo apuntaba a que esta trinchera del pop se convertiría en el eje central del espectáculo, no podían faltar grandes himnos ya bien arraigados en el imaginario del compositor vigués. Desde «Turnedo», «SPNB», «El dormilón» hasta las grandes colaboraciones en «El Faro» junto a Juancho Marqués, «El pensamiento circular» con _juno (Zahara y Martí Perarnau IV) y «El equilibrio es imposible» de la mano de Santi Balmes. Emoción a flor de piel en todo momento, lagrimilla a punto de salir y una banda que acompañada y resguardaba al capitán. Y es que Ferreiro se rodeó de Pablo Novoa a las teclas, Ricky Falkner al bajo, Sergio Martínez en los teclados y programaciones, Xabier Molero a la batería, y Emilio Saiz y Amaro Ferreiro a las guitarras.

    Una noche que se quedará para siempre en nuestro recuerdo. El poder de Iván Ferreiro jamás deja indiferente porque él, al igual que su música, es eterno. ¿Cómo vivisteis vosotros este día de concierto?

  • Marta y Calavera en la Lata de Bombillas

    Marta y Calavera en la Lata de Bombillas

    Texto: Emiliano Montani
    Foto: Pablo Estallo

    «¿Qué significa Canciones?», le pregunta él. Y cuando Marta trata de explicarse, le repite que no tiene ni puta idea de qué es eso.

    No es habitual, al menos para mí, ir a un recital al mediodía. Además, me suelo levantar tarde los sábados, así que tuve que hacer algunas cosas un poco deprisa para poder llegar puntual al show de Calavera en la Lata de Bombillas, sala emblemática de Zaragoza, donde descubrí bandas muy interesantes y tuve el gusto de tocar.

    Calavera es de Zaragoza. Proyecto a cargo de Álex Ortega, que lleva varios discos bajo el brazo y se ha presentado en el Vive Latino de la pasada edición, entre otras cosas. Ni bien llegar a la Lata, descubro a la gente que ya se amucha frente al escenario entre los brillos que despliega la bola que gira eternamente suspendida en medio del salón. Mario, de Rosin de Palo, me saluda desde la barra y pido un botellín de Victoria porque soy fan de esa cerveza. En ese momento, Álex sube al escenario y comienzan los arpegios de «Atlas» y luego «Tres», dos canciones de su disco, «Exposición». Sigue «Huyendo», entrando en territorio de «Espejismos» donde todo se refleja y se proyecta, como una esquirla que nos va atravesando sonoramente a cada paso y podemos ver un destello allí en la lejanía entre sintetizadores y entre la luz del mediodía. La cresta de una ola, brillando. Suena «En una isla» y le da pie a dos canciones de sus primeros trabajos, «Campo a través», de «El Monte del Perdón» y «Salvaje», del primer EP, «Quebranta». La banda suena compacta y segura. El cuarteto genera texturas y acompaña de manera certera, contundente a la guitarra y voz de Álex. El bajo y la segunda guitarra, además tienen un sintetizador enfrente, que va jugando y completando el puzzle musical. «Malas hierbas he venido a cortar, y cuando el temporal amaine, te detendrás…tengo flores en mi casa», nos susurra él, y nos sumergimos en los acordes repetitivos para caer en un colchón de melodías que surgen desde las perillas del sintetizador. Giro y veo la barra, las manos yendo y viniendo con cerveza, vinos y vermut. Las miradas, las cabezas sacudiéndose al ritmo hipnótico de la música, el cartel de neón que reza «Hang the DJ» y una una voz invisible que me susurra «Panic of the street of Zaragoza, I wonder to myself», pero comienza «Secretos» y vuelvo a la realidad de la sala, conspirando mis pies en conjunto con las notas grooveras del bajo. «Quiero estar contigo ahora mismo», canta la chica que está al lado mío y su novia se ríe y le da un beso.

    Luego de que Álex aclare su garganta con un trago de té de jengibre, ya que está un poco congestionado, arranca «No te das cuenta». «Mandame otra canción, creo que tienes un don, inspirarme tan profundo, me gusta cómo ves el mundo» es una de mis frases preferidas de esta canción incluida también en su último disco.

    Viene «Ámbar» (en el disco cuenta con la participación de Amaral) y pide ayuda en el arreglo vocal y la gente se suma a corear. Mientras suena la canción, Marta, (vamos a llamarla así) no para de hablar. Está detrás mío y cuenta movidas de su trabajo y que ella también escribe canciones. Su acompañante le contesta e intenta, al igual que yo, escuchar a la banda. Quizás porque es la última fecha del año, no hay mucha gente que haga lo mismo que hace Marta, ya que la mayoría está disfrutando de Calavera y del show.

    Me adelanto un poco para evitar que sus palabras se siguieran mezclando entre las palabras de Álex y, por un momento, lo logró. Termina la canción y aprovecho para pedirle a Pablo Stallo que, por cierto, está próximo a sacar un EP, si me ayuda con las fotos del show para ilustrar este relato, acepta y se pone en marcha, mientras Álex se separa de la banda y nos brinda en formato solo la canción «Escalador». Quizás por la intimidad que brinda el momento, Marta hace silencio y vuelve a hablar cuando el grupo vuelve con «Sayonara», que a pesar de significar adiós es la canción que abre «Espejismos». Paradojas o intenciones, vaya uno a saber pero, por suerte, no es la última canción del espectáculo. «Para qué dijiste que era guay lo nuestro», canta él y Marta le responde con cosas insignificantes y sigue hablando sin parar.

    Suena «Espiral», melodía hipnótica y, mientras todo nos da vuelta, todo me da vueltas y el autotune despierta curiosidad, Juan Luis Guerra abandona su «Bachata Ros»a del estante de vinilos de mi casa y nos canta que «Quisiera ser un pez para tocar mi nariz en tu pecera» desde la boca de Álex. La versión termina y Calavera cierra su fantástico show, culminando el último recital del año de la Lata de Bombillas.

    Parado entre la suavidad del rock alternativo y con tintes pop, Calavera sabe moverse y cumple con su promesa de defender la canción de una forma profesional y con estilo.

    La gente se saluda y va saliendo lentamente al frío de Calle Mayor. Marta y su compañero siguen hablando y, cuando se dan cuenta que ya son los últimos, mientras él pide otra cerveza, ella se dirige al servicio. Al entrar, ve que al lado del inodoro hay un objeto. «Alguien se lo debe haber dejado», piensa y lo recoge para llevarlo a la barra. El aparato es similar a un Ipod, pero con una pantallita ínfima, de un color tornasolado, extraño e indefinible y tiene dos botones a cada lado. Ella lo mira con curiosidad y sin querer aprieta una de las teclas. En ese momento un destello fluorescente la ciega por unos segundos, no sabe que acaba de pasar, pero mear le es más urgente. Una vez afuera, se refriega los ojos, deja el aparato en la barra del bar, que está en completo silencio, y sale en búsqueda de su amigo. Antes de despedirse, le dice de quedar en la semana para componer las canciones de las que estuvieron hablando, pero él la mira con una cara de desconcierto y le pregunta que qué significa «canciones» y ella le contesta, sin entender mucho la pregunta, que una canción como la que acabamos de escuchar y él de nuevo le repite que no sabe que significa la palabra «canciones» y que no tiene ni puta idea de lo que le está hablando. «Deja de hacerte el tonto», le dice ella. Se ríe por la tontería y se despide con un beso.

    Marta no lo sabe aún y tardará un tiempo en averiguar que, dentro del baño, por culpa del dispositivo, viajó a un universo paralelo, casi igual al nuestro, pero con la particularidad de que la música, que nos acompaña en casi todos los momentos de nuestra vida, no existe. Nadie sabe lo que es y ella se lamenta sin cesar que en el último show que estuvo, y podría haber disfrutado de la música, se la pasó hablando y hablando y ahora tiene que vivir en completo silencio y con el vago recuerdo de sus canciones preferidas que se van perdiendo, una a una. 

  • Vetusta Morla se despide por todo lo alto de su «Cable a Tierra»

    Vetusta Morla se despide por todo lo alto de su «Cable a Tierra»

    La vida nunca se cansa de sorprendernos. La vida siempre está llena de sorpresas. Y si de algo estamos convencidas, es de que noviembre terminó de la mejor manera posible. ¿Por qué? Pues porque Vetusta Morla nos regalaron un fin de gira maravilloso en el WizInk Center de Madrid. Fue el pasado 30 de noviembre cuando los de Tres Cantos nos regalaron la primera de sus últimas citas. El principio del fin. El principio de un merecido descanso. El punto de inflexión perfecto para despedir por todo lo alto uno de los mayores tours que nos ha regalado una banda patria, «Cable a Tierra». Una cita mágica en la que no estuvieron solos, puesto que El Naán y Aliboria estuvieron junto a ellos, no sólo este día, también el siguiente. Pero es que además de ellos, Rodrigo Cuevas también dio la sorpresa al actuar mano a mano con los madrileños. ¿Eso sí que no lo vimos venir, verdad?

    Acompañados en todo momento por la mítica Orquesta Celtibérica, Vetusta Morla se arrancaron con himnos como «Puñalada Trapera», «La Virgen de la Humanidad» o «El Imperio del sol». El subidón de adrenalina que necesitábamos para afrontar todo lo que estaba por llegar a continuación, de la mano de canciones que ya forman parte de nuestro imaginario sonoro, como «El hombre del saco», «Golpe Maestro» y «Corazón de lava». Aunque, sin duda alguna, el tema que marcó un antes y un después, y que volvió a interpretar con la orquesta, fue «Maldita dulzura». Apogeo máximo, que dio paso a la gran colaboración de la noche junto a Rodrigo Cuevas en la necesaria «Finisterre». Y es que, si por separado, amamos profundamente a Vetusta y a Rodrigo, juntos fue apoteósico. La dupla que no sabíamos que necesitábamos. Hasta ahora.

    Con el «Fuego» en su máximo esplendor y Madrid ardiendo fuera, no nos hubiera importado para nada viajar hasta «Copenhague» y volver esa misma noche. No nos hubiera importado regresar a «La vieja escuela», en la que celebrar lel día más mágico del año, el «23 de junio». Aunque a fin de cuentas, «Al fin de la escapada», desde luego que «No seré yo» quien se atreva a enfrentarse al «Rey Sol». Todo parecía no tener fin, en un mundo en el que «La cuadratura del círculo» se lelgó a convertir en un asunto a tratar en el «Consejo de sabios». Pero sí, sí que había un fin y se estaba acercando. No sin antes cantar a pleno pulmón temas como «Palabra es lo único que tengo», «Te lo digo a ti», «Sálvese quien pueda, «Valiente», «Muñeira de Ons», «Brindis de Dionisios» o «Saharabbey Road». Ahora sí que sí, más que listas para afrontar el final de este ciclo. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con «Si te quiebras», «Cuarteles de invierno» y «Los días raros»? Noche para el recuerdo para todas aquellas personas que allí estuvimos.

     

  • Nave Rota pone el broche de oro a La Noche en Blanco

    Nave Rota pone el broche de oro a La Noche en Blanco

    Segundo asalto navideño a nuestra página, con otra de las grandes citas que nos dio la ya mítica Noche en Blanco de La Laguna. Una iniciativa más que necesaria, impulsada por el Ayuntamiento de la localidad tinerfeña, que se celebró el pasado sábado 25 de noviembre para darle la bienvenida a la Navidad y hacerlo por todo lo alto. Es así como diferentes puntos del casco histórico de la población, se convirtieron en el punto neurálgico del fin de semana. La cultura, la gastronomía, los conciertos, las actividades comerciales, las propuestas infantiles y una amplia agenda de actos para todas las edades se convirtieron en los grandes protagonistas. Una jornada que coincidió con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, por lo que instalaron carpas y puntos naranja y violeta para ofrecer información y asistencia.

    En medio de todo este cúmulo de actividades y tomando el Aguere Cultural como base principal en la que la música se da cita, no podemos olvidarnos de hablar de las bandas que por allí pasaron el pasado sábado. Y es que si ayer hablábamos del pedazo de concierto que se marcaron Marvel Hill, hoy queremos hacer lo propio con otra formación que nos ha enamorado y cautivado del mismo modo: Nave Rota están aquí, dispuestos a arrasar con todo y echar los restos. Un concierto precioso, al que pusieron punto y final los raperos La$$ Suga’. 

    Pero vayamos por partes, mejor si nos centramos en el tremendo directo que se marcaron Nave Rota. Y es que otra cosa no, pero las Islas nos están demostrando cuánto talento musical tienen en su territorio. Tanto, que el trío formado por Daniel, Carlos y Víctor dio un paso al frente con este concierto, en el que presentaron todas y cada una de las canciones de su primer EP homónimo «Nave Rota» (2023). Todo un viaje musical, en el que el power trío experimental se atreven con secuencias disparadas en vivo y texturas vocales, llevándonos a terrenos más ambientales y electrónicos. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que a través de la improvisación? Verdad, musicalidad y realismo a partes iguales, que a nosotros nos han ganado por completo.

  • Marvel Hill arrasa en La Noche en Blanco de La Laguna

    Marvel Hill arrasa en La Noche en Blanco de La Laguna

    Conforme se va acercando el mes de diciembre, el mood empieza a cambiarnos y nos volvemos más navideños por inercia. Aunque, en el fondo, sintamos un poco cómo el espíritu del Grinch se apodera de nosotrxs. Por fortuna, ni hay mal que la música no cure y eso en La Laguna lo saben bien. Tanto, que el pasado sábado 25 de noviembre, el Ayuntamiento de la localidad tinerfeña inauguró la Navidad por todo lo alto. ¿Por qué no hacerlo con la mítica y ya necesaria La Noche en Blanco 2023? En este sentido, diferentes puntos del casco histórico de la población, se convirtieron en el punto neurálgico del fin de semana. La cultura, la gastronomía, los conciertos, las actividades comerciales, las propuestas infantiles y una amplia agenda de actos para todas las edades se convirtieron en los grandes protagonistas. Una jornada que coincidió con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, por lo que instalaron carpas y puntos naranja y violeta para ofrecer información y asistencia.

    Aunque uno de los momentos más mágicos de la noche fue, sin duda alguna, el debut de la banda de rock canaria Marvel Hill. Una noche mágica y única en el Aguere Cultural, en el que demostraron todo lo que son capaces de hacer. Potencia, personalidad y versatilidad en toda regla, en la que presentaron todas y cada una de las canciones de su recién estrenado trabajo discográfico, «Huida hacia delante» (2023). El segundo álbum de su breve e intensa carrera, tras arrasar en 2007 con su EP «Machinelike Freaks». Aunque si bien es cierto que con esta nueva joya, han inaugurado una nueva etapa vital y profesional, en la que no sólo han cambiado de idioma – pasando del inglés al español -; sino que han experimentado con nuevas sonoridades y matices líricos. ¡Concierto de diez que se quedará para siempre en nuestra memoria! No sólo por ellos, también por los espectáculos en directo que se marcaron Nave Rota y La$$ Suga’. 

  • Una casa linda y concreta

    Una casa linda y concreta

    Texto e imagen: Emiliano Montani.

    Cala Vento volvió a Zaragoza, incluyendo la ciudad dentro de la gira de «Casa Linda», su último disco. El show tuvo lugar en Las Armas, centro cultural y musical al que le tengo bastante cariño, ya que fue el primer lugar dondé toqué cuando llegué a España. Concretamente, en su escenario exterior, donde también pinché un set de música electro indie, un poco antes de la pandemia y donde, finalmente, también hice visuales a Mediapunta. Desde que reabrió, no había vuelto y este espectáculo me pareció una excusa perfecta para regresar a la sala. 

    Rosin de Palo, banda experimental y agitadora de Zaragoza, conformada por Samuel y Mario, fue la invitada a abrir el concierto. Explicar un recital de Rosin de Palo es como intentar explicar una película de David Lynch o una obra de música concreta. Es mejor dejar la experiencia a manos del público. Es un show donde puede pasar de todo, luces, disfraces, cadenas golpeando un barril, y dos músicos muy sólidos en su puesta en escena y en sonido. Con sólo un contrabajo arácnido y una batería que esgrima movimientos ninjas, sumando capas de distorsión y sampleos, la formación defiende y hace cantar y bailar a todos los asistentes. Actualmente, están presentando canciones de su último disco, «Abloke», con el que también están girando por diferentes ciudades. Entre su repertorio también sonó «Hardineros del Funk», «TXÁ TXÁ UMBE UMDÓ», «Chupálagambalamosca», y por último, tuvieron la presencia de Cosme Pelotillo para cantar su frenética y hitera «GANA PASTA PASTA GANSA».

    Llegó el turno de Cala Vento, banda también formada por dos integrantes, Aleix y Joan, y que suenan como una aplanadora, pero apoyándose en su sonido hiper guitarrero. Un hecho que no es casual, ya que dos amplificadores gigantes de guitarra estaban frente a nosotros, y un amplificador de Bajo Ampeg se encontraba escondido detrás, para conseguir esa pared sonora que, apoyada con la potencia de la batería, hicieron bailar y cantar a todo el público de Las Armas. 

    Como la fecha de Zaragoza, es por lo que he leído, la novena de esta extensa gira que durará hasta finales de febrero, trataré de reseñar el concierto sin dar tantos detalles de la lista y de sus mejores momentos, para no spoilear la experiencia. Puedo decir que tocaron canciones de todos sus discos. Unas de las que estuvieron entre las primeras canciones fue «Isabella Cantó», de su primer trabajo discográfico, y «23 semanas» donde la frase «Quiero 23, quiero 23 semanas en el pueblo más pequeño de Aragón» se coreó fuerte, obviamente. Además, tuvimos la suerte de escuchar «Tu lugar», «Gente como tú» y «Un buen año», estas dos últimas de su disco «Balanceo». Luego de varios temas, el concierto se volvió más íntimo y aprovecharon para tocar, entre muchas otras, «Casa Linda». La lista también contó con «Ferrari», «Equilibrio» y «Abril», hit con el que los conocí a fines del 2017, ni bien llegué a España gracias a una playlist que me recomendaron. Tras más de veinte canciones a puro calor y sudor, se despidieron de una forma muy amigable. Debo mencionar que el público fue muy receptivo, desde la primera canción, hasta el final, cantó y lo dio todo. Hubo mucho sudor, pogos, coreos y hasta algunos mosh. 

    Lo más extraño del recital: tener al lado, y luego cuando pude bastante más lejos de mí, a una persona dándole la espalda al escenario y hablando con su pareja la mayoría del show, como si nada más importara. Creo que nunca voy a entender a la gente que paga una entrada para ver un grupo – que entiendo le gusta -, e inmediatamente se teletransporta a un bar, cualquiera que sea, y se pone a gritar como si la música en vivo y el artista fuera meramente música funcional y ambiental. Quizás para algunos lo sea, pero una parte de mí, no lo entiende. En fin… Luego de este mini descargo, debo decir que, por suerte, Cala Vento demostró que es una banda con mucha fuerza, con un gran repertorio, que funciona súper bien en vivo y que tiene mucho por delante para cantarnos. Esta es la primera vez que los veía en vivo, y debo decir que me sentí súper a gusto y que desde ese día, los tengo en loop en mis cascos.

  • Un Gorila en mi habitación

    Un Gorila en mi habitación

    Texto e imagen: Emiliano Montani

    Unas noches atrás me tocó ir al Gorila, sala de conciertos ubicada en el casco histórico de Zaragoza para ver por primera vez a Ghouljaboy y Multipla, sumado a los ya conocidos, para mí, Pensamiento Único.

    Debo confesar que por lo que había escuchado en Spotify de Ghouljaboy, personalmente, no me había cautivado mucho ya que es un estilo que no escucho habitualmente. No es que esté mal ni mucho menos, de hecho, sus oyentes en plataformas digitales demuestran que a la banda le está yendo muy bien. Por suerte, a pesar del sonido – que no fue el mejor -, pude cambiar mi percepción. 

    La noche arrancó con un poco de retraso con respecto al horario anunciado y fueron los zaragozanos Multipla los encargados de abrir con «Abril», un cover de los Cala Vento. Todo para seguir a continuación con su propio repertorio, realizando una actuación corta pero intensa. Presentaron canciones nuevas y tocaron varias que ya se pueden escuchar en Spotify. La canción «Días Grises» fue su punto fuerte y con el que el público se animó a cantar. Espero, en un futuro cercano, volver a verlos con un sonido más definido, para tener una idea más certera del proyecto que recién arranca y que tiene mucha proyección por delante.

    Llegó el momento de Pensamiento Único. Como de costumbre, Alex (batería) fue el primero en subir al escenario y arrancar con una base atronadora, para que minutos más tarde, uno a uno, se incorporaran los demás. Raúl en bajo, Salomé en guitarra y Trapi en la voz. Arrancaron con una canción nueva, seguida de «Cuatro meses», que forma parte de su primer EP «Estudio para Una estrella más» donde la gente ya comenzó a corear y animarse. Siguió «Duele», también incluida en el mismo trabajo y una de mis canciones preferidas. «Corre», un nuevo hit según Trapi y que, luego de escucharla en directo, concuerdo totalmente con él. Siguieron con «La Muerte», que incluyó un brindis con petaca por parte del cantante, quien, además de tener potencia vocal, es un showman en el escenario y contagia esa energía. Luego le dieron paso a «Una semana más», quizás la canción más esperada, y eso se notó, ya que la gente además de corear se animó a poguear junto con Raúl que se desplazó a tocar el bajo en medio del público, generando el punto más alto del show de los zaragozanos. Se despidieron con «Teresa», donde una vez más la gente cantó junto a ellos como si se tratara de grito de guerra.

    La banda sonó equilibrada, donde Trapi utiliza el autotune, pero no de la manera que se espera, dándole un toque más particular y podría decirse más punk a la herramienta. Pensamiento Único es una banda que se apoya en la batería y el bajo, y eso se nota en vivo, ya que la base es sólida y potente. Salomé, que se incorporó para este show, estuvo a la altura con una guitarra certera y haciendo coros, aportando una voz femenina que funciona muy bien con la voz de Trapi. Espero que no pase mucho tiempo para volver a verlos en vivo y poder escuchar material nuevo de ellos en las plataformas digitales. Sin duda, es una de las bandas de la ciudad que se destacan y que tiene mucho por contar.

    Ghouljaboy fue la última banda de la noche y aquí debo mencionar el por qué del título. Particularmente, la sala no tiene el mejor sonido, es estridente y, por momentos, se siente como si un gorila gritara en una pequeña habitación, donde el sonido se satura y no se distingue del todo. Es algo que creo que el artista padeció y noté que no estuvieron del todo cómodos a lo largo del concierto. Aún así, su sonido, quizás por incurrir en menos distorsión que los otros dos grupos, fue claro y la voz supo respirar por fuera de todo ese caos sonoro. 

    Unas canciones más tarde del inicio de su show, sonó «SUNSET BY YOUR WINDOW», canción que abre su último disco. Siguió «HYDROCITY ANTHEM / STAR ALIGNER», «descenso al sueño» y «persona: body horror», las cuales dieron una frescura al recital. Aparecieron algunos errores técnicos y continuaron con varios temas más, una intervención de una persona del público que recitó en el escenario un fragmento de, quizás una poesía, y llegó la recta final con «desorden del sueño», donde la gente que venía coreando las canciones, sumó un pogo tímido que se desató por fin en su última canción «super ultra mega dark times», del disco «dreamcore». Además de ser la canción del cierre, potente y más coreada de la noche, incluyó el pedal del bajista destrozado y volando por los aires. 

    Retomando lo que escribí al comienzo, Ghouljaboy es un estilo de música que habitualmente no consumo, siento que se ubica entre el dreampop y la música urbana, pero que en vivo cobra más sentido. La formación de trío, la fuerza de la batería y la combinación entre bajo, guitarra y sintetizadores le da un aire más alternativo y sonoramente, para mi gusto, más interesante. Obviamente es mi percepción, pero creo que si te gusta la banda, verlos en vivo es una experiencia rica y que le sienta muy bien al proyecto.

    Llegó el momento de despedirse. Mientras iba recorriendo las calles de Zaragoza con el frío en mis manos, en mis auriculares sonaba «Destellos del futuro» de los Pels (disco más que recomendado de este grupo argentino) y como dicen ellos «Un destello desde el futuro nos guiará». 

  • El Colectivo Loba celebra su gran puesta de largo en Tenerife

    El Colectivo Loba celebra su gran puesta de largo en Tenerife

    Hay presentaciones que pasarán a la historia por la magia que son capaces de concentrar en apenas una noches. Hay presentaciones que tienen tanta verdad detrás, que es tarea imposible olvidarlas. Es lo que nos pasó el pasado viernes 3 de noviembre, cuando el Aguere Cultural de San Cristóbal de La Laguna se convirtió en el epicentro perfecto para la gran puesta de largo del Colectivo LOBA. Pero, ¿qué es el Colectivo LOBA? Tal y como bien mencionan en sus plataformas, se presentan como un concepto, sin género, una forma de vida. «Juntos, creamos un espacio donde las ideas toman vida, la innovación es la norma y la colaboración es la clave. Nos caracterizamos por vivir la creatividad de manera original y transformarla en arte», nos explicaban.

    En medio de todo este panorama y con la clara pretensión de mostrar una oferta diversa, ¿qué mejor manera de revolucionar el arte y la música underground en Canarias que con las actuaciones en vivo de Niña Coyote Eta Chica Tornado, Mollo & The Freestyle Poodoo Experts, The Jungle y Landrose? Bailando libre entre diferentes estilos, géneros y países, hemos de reconocer que todavía nos estamos recuperando de esta resaca emocional que nos dejaron. Desde Euskadi hasta Tenerife, pasando también por Bélgica. Rock en estado puro, unas buenas descargas de electricidad, esa dosis de potencia que necesitamos y ganas de bailar hasta el amanecer con estas cuatro bandas, que nos han ganado por completo.

    Sin duda alguna, ésta ha sido la primera piedra plantada por el Colectivo Loba, pero no será la última. Todo sea por remover la escena y darle al arte el lugar y el espacio que verdaderamente se merece. Nosotros, desde luego, lo vivimos muy intensamente y todo gracias al foco de nuestro compañero Tomás Rodríguez. Así recordaremos esta noche por siempre.

     

     

     

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