Categoría: Crónicas

  • Mora arrasa por completo en el WizInk Center de Madrid

    Mora arrasa por completo en el WizInk Center de Madrid

    Hay artistas con tal magnetismo, que son capaces de traspasar cualquier tipo de pantalla y cautivarte, enamorarte, meterte de lleno en su universo sonoro. No importa cuánto te guste su música o en cuántas ocasiones los hayas escuchado. Sencillamente, pasa. Y ya está. Una compleja y extraña sensación que hemos vivido con Mora, quien el pasado sábado 28 de octubre aterrizó de lleno en un WizInk Center de Madrid que estaba a rebosar. Más de 15.000 personas no quisieron perderse este «Estela Tour», con el que se está metiendo en el bolsillo a medio mundo. Llamadnos locas, pero es que era una evento que sólo íbamos a vivir una vez en la vida. Había que estar sí o sí.

    Y menos mal que estuvimos, porque menudo espectáculo, menudo juego de luces y efectos especiales. Una maravilla en toda regla, que hizo que no despegáramos los ojos de el escenario y del artista puertorriqueño. Si, además, a eso le sumas la cantidad de gente y de almas que no dejaron de cantar a pleno pulmón todas y cada una de sus canciones, pues tenemos un match perfecto. Fue así como empezaron a sonar himnos como «Volando», «La Inocente», «Tuyo» – momento único y especial este, ya que el artista pidió a todos los asistentes que encendieran las linternas de sus móviles, para dar ese toque de magia e intimismo que merecía la ocasión -, «Una Vez e Hibiki», «Polaris», «Reina» o «Memorias» – hit que comparte con Jhay Cortez y con el que cerró la noche, logrando que el público se volviera completamente loco -, entre infinidad de títulos más. Temas que han ido marcando, poco a poco, cu carrera, pero también se han ganado un merecido puesto en nuestros corazones.

    Sin duda alguna, toda la ciudad de Madrid se vistió de gala para uno de los conciertos más esperados de esta temporada. El público estuvo a la altura y vibró al son de un Mora, que estuvo completamente irrepetible y maravilloso. La mejor bienvenida y una invitación clara a que el artista regrese a España cada vez que quiera.

  • La noche en la que Natos y Waor incendiaron todo Madrid

    La noche en la que Natos y Waor incendiaron todo Madrid

    ¿Qué es la música si no la transformamos en una constante vital o no la celebramos como toca?, ¿qué sería de nuestra vida sin ella?, ¿qué haríamos si no existieran voces disidentes como la de Natos y Waor que, desde los géneros más urbanos, han puesto patas arriba todos nuestros cimientos? Multitud de preguntas resuenan en nuestra cabeza desde que el pasado sábado 14 de octubre revolucionaran todo el WizInk Center de Madrid. Y, desde entonces, sólo acudimos a aquel directo para encontrar las respuestas a todas ellas. No es para menos, ya que una década sobre los escenarios no se cumple todos los días y ellos lo han conseguido, lo han festejado y se lo han merecido con creces. A las pruebas nos remitimos: un sold out colgado desde hace meses y una segunda fecha confirmada, para el próximo 26 de octubre. ¿Qué más podemos pedir?

    Con todo un recinto entregado por completo a las canciones del último álbum de la banda («Luna Llena») y con la locura desatada, especialmente entre los más jóvenes, Natos y Waor se marcaron un concierto de diez que nos erizó la piel por completo y que, además, estuvo completamente plagado de sorpresas y de colaboraciones. Una noche inolvidable, de las que no se borran jamás de tu retina. Así es como se fueron sucediendo, uno tras otro, himnos como «Nosotros», «Sudores fríos», «A la tumba», «Martes 13», «Sin-Ceros», «Quiero volar», «Vivo», «Bicho raro», «Platos rotos» o «Cocaína», entre infinidad de títulos más. Eso, sin contar con que personalidades de la talla de Recycled J – con quien publicaron el EP «Hijos de la ruina» en 2021 -, Chamán, Al Safir, Fernandocosta o Delaossa, también quisieron poner su granito de arena cantando junto a los grandes protagonistas del día.

    Una noche emotiva donde las haya, en la que los gestos de cariño se dejaron ver, no sólo entre los mismos Fernando y Gonzalo. También entre el público que estaba allí con ellos. Que estaba allí por ellos. Una noche de celebración y alegría, que jamás se marchará de nosotras.

  • Rodrigo Cuevas despliega su folclore en el Jardín de Invierno

    Rodrigo Cuevas despliega su folclore en el Jardín de Invierno

    Texto e imagen: Emiliano Montani

    Casi sin conocer nada del repertorio del asturiano, me animé a ir a escucharlo por las buenas críticas y los comentarios que me llegaron sobré él y su espectáculo.

    Su actuación se dio en el escenario del Jardín de Invierno, dentro de las fiestas del Pilar de la ciudad de Zaragoza. El Jardín de Invierno es un escenario, que al lado de otras propuestas donde proliferan bandas de covers, parece tener una dirección más orientada a la cultura y la exploración musical. Este escenario ubicado dentro del parque grande José Antonio Labordeta tuvo el gusto de presentar a Jorge Drexler, Calexico, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba junto a Cuchillas, Rigoberta Bandini y a los inmensos Godspeed you! Black Emperor entre tantas otras propuestas musicales de primer nivel. Sin contar que muchos de estos shows se realizaron de manera gratuita, un factor sumamente valioso para acercarse a descubrir nuevos artistas.

    Volviendo al concierto de Rodrigo Cuevas, esta es la tercera visita a Aragón del reciente Premio Nacional de las Músicas Actuales, y nuevamente no defrauda.

    La noche la abrieron Les Conches Velasques con sus canciones cargadas de guitarras, folklore mudéjar y fusión de rock. La voz líder desde la batería ordena rítmicamente y melódicamente. Quizás en una fórmula un poco repetitiva, la banda resuelve en su estructura y sabe llevar el concierto hacia adelante. En su repertorio sonó «Teruel» que es un poema de Miguel Hernández musicalizado, «Borrón enchufe» y «Laurel», entre otras.

    Cuando llegó el momento de Rodrigo Cuevas, el agitador folclórico, se podían ver cuatro músicos en el escenario. Comenzaron con la canción «BYPA» y la voz potente de Rodrigo se hizo presente por los parlantes, pero él no estaba en el escenario. Sin embargo, entre el público un abanico se veía en alto dibujando ondulaciones en el aire. Ahí estaba Cuevas, cantando «Y cuando sale l’aurora sientes el mirlu cantar, la zarrica y el pinzón. Y el veranín y el raitán»; mientras avanzaba y danzaba entre las ciento de personas que estaban frente al escenario. Una muy buena manera de empezar y empaparse del calor de la gente. Una vez arriba, continuó con el show, en el que destacó un sonido limpio y unas pantallas con visuales que le daban el toque moderno a estas canciones folclóricas. Llegó otra canción y casi sin esperar la primera broma sobre la virgen del Pilar, donde la invitaba a perrear. Sí, quizás podríamos haber tenido esa suerte de que se produjera el milagro y ver a la imagen católica perrear, sacudiendo sus caderas, hasta abajo al ritmo del bombo en negra.

    Seguido a esto, se animó a cantar una jota y continuó con «CASARES» donde la gente se encendió y cantó a coro. Llegó el momento de «VALSE», sin antes consultar quién se iba a casar y pedirles a los presentes que no se casen por la iglesia, ya que es «una tradición del siglo pasado», tal y como afirmó. Las luces de las pantallas desprendían formas geométricas y los músicos pasaban de instrumento en instrumento. Sonó otra canción y Rodrigo hizo una pausa para hablar de su experiencia sobre el bullying dando paso a «DIME, RAMO VERDE». Siguió el concierto y le tocó el turno a «ALLÁ ARRIBITA», una de sus mejores obras a mi parecer; y que es que en vivo se hizo sentir especial e íntima. Llegó «CÓMO YE?!» y, nuevamente, la gente se encendió a ritmo de la base electrónica. El baile no cesó con la siguiente, «Xiringüelu». Finalmente, «MATINADA (resaca)» funcionó como cierre de la primera parte del concierto, no sin antes hacer un brindis y un acting de cómo afecta la resaca, volviendo a robarse la sonrisa de todo el público.

    El bis arrancó con una canción lenta donde Rodrigo lució su nuevo traje en rojo furioso cantando, sentado sobre una de las pantallas, frente a un haz de luz que resplandecía a cada melodía. Continuaron con «Muiñeira para a Filla Da Bruxa», volviendo a encender al público y cerrar la noche con la última canción y que le da nombre a su último trabajo «ROMERÍA» y la gente estalló en coros y baile.

    Para cerrar, por los parlantes, comenzó a sonar «Woman del callao» de Juan Luis Guerra, y Rodrigo, junto con los suyos, se puso a bailar mientras se despedía dejando calor, alegría y mensajes, en el escenario del parque grande.

    Lentamente nos fuimos, a paso de hormiga, hasta poder salir de la maraña de gente que bajaba surcando el parque y el río, tarareando el verano de tu vida, en este otoño, extraño y caluroso donde las sugerencias y críticas se confirman notablemente. Rodrigo Cuevas tiene algo que enciende y que vale la pena ver en vivo. 

  • Cupido arrasan con todo en el Lala Music Fest de La Laguna

    Cupido arrasan con todo en el Lala Music Fest de La Laguna

    La Laguna está en plena ebullición musical y este fin de semana lo hemos podido comprobar, gracias al Lala Music Fest. Un pequeño gran encuentro que, este año, celebraba su primera edición del 12 al 14 de octubre, sirviendo de punto de encuentro perfecto para artistas y bandas emergentes, amantes de la música y grandes profesionales del sector musical. El escaparate ideal para promocionar el talento que tenemos y que merecemos. Showcases, charlas con personalidades de renombre, numerosas actividades y la gran sorpresa de Cupido actuando por sorpresa en el recinto Aguere Cultural. Una cita que tuvo lugar el pasado jueves y que, difícilmente, lograremos olvidar. Tampoco queremos hacerlo, la verdad. ¡Porque tremendo concierto dieron!

    Y es que para quien todavía no logre ubicar a la formación, Cupido es una de las grandes sensaciones de nuestro panorama musical actual. Liderada por el trapero catalán Pimp Flaco y cerrando filas con la banda madrileño-canaria de bedroom pop Solo Astra (Al García, Toni D, Dannel Rodríguez y Luichi Boy), se han alzado como uno de los grandes descubrimientos del género urbano de nuestros días y a nivel estatal. Sólo ellos son capaces de sorprender como han sorprendido, tanto con las canciones de su último álbum «Sobredosis de amor», como con su recién estrenado sencillo, «Lo dejo». Pero es que en directo, es que ya son otro nivel. Sólo quien haya tenido la oportunidad de verlos en directo, sabe de lo que estamos hablando.

    Son la demostración más que perfecta de que no existen alianzas imposibles y que la música todo lo puede. Quien estuviera el pasado jueves 12 de octubre en el Aguere Cultural pudo entender por qué. Y es que no faltó nada en un concierto que quedará para siempre grabado en nuestras retinas. La sensación que causan es capaz de traspasar fronteras y de enamorarnos al ritmo de grandes himnos, como son «La Pared», «No sabes mentir», «Santa», «Se apagó», «Galaxia» o «Autoestima», entre muchos otros.

  • De cuando Ginebras arrancaron con su gira en Barcelona

    De cuando Ginebras arrancaron con su gira en Barcelona

    Hay bandas con un talento natural y una gracia innata para tocar corazones con su verdad y su realidad. Hay bandas tan trabajadoras y constantes, que cuando comienzas a ver que llegan a lo más alto, sólo puedes sentir orgullo y alegría. Hay bandas que se merecen todo lo bueno que les sucede. Cumpliendo todas y cada una de estas premisas, están Ginebras, que el pasado viernes 6 de octubre llenaron de gracia toda la Sala Razzmatazz de Barcelona, en el que fuera el primer concierto de su «Billie Max Tour». Aunque, quizás, sea hou 12 de octubre, cuando debamos declarar su Día Nacional, porque será cuando hagan lo propio en el WizInk Center de Madrid. ¿Quién les diría a ellas en 2020 cuando debutaron con su primer álbum «Ya dormiré cuando me muera», que llegarían a donde están hoy? Bien merecido lo tienen, sin duda alguna.

    Con el concierto del pasado viernes todavía resonando en nuestra cabeza, no podemos evitar abstraernos constantemente y revivir aquella noche en la que todo cambió. Puntuales como ellas solas, Magüi, Sandra, Raquel y Juls saltaron al escenario de la Razzmatazz a las 9 de la noche con «Alex Turner» como mejor inicio posible. Todo mientras un público desatado, se entregaba por completo. Con todo el hype subido, no pudimos evitar cantar a pleno pulmón los himnos que fueron llegando. Desde «Crystal Fighters» a «Billie Max», pasando por «Cosas moradas» o nuestra versión favorita de «Con altura». Si bien es cierto que, en medio de todo el subidón que nos estaba dando este gran comienzo, el «Chico Pum» apareció en el escenario para invitarnos a sobrevivir en «La ciudad huele a sudor». Tarea compleja, pero no imposible.

    La noche no podía ir mejor y es que, con un vibrante y eléctrico directo, no podíamos evitar no venirnos arriba con Ginebras. Aunque como todo, siempre tiene que haber momento de agradecer, de tener un cara a cara más íntimo, de retrotraerse y de escuchar con el corazón «Muchas gracias por venir». La calma y la pausa a mitad de espectáculo siempre vienen bien. Pero sólo durante un ratito. Se acepta y se vale, siempre y cuando, podamos volver a la energía y la locura a la que nos tienen acostumbrados. Esa que hace que, de repente, nos guste todo lo «Vintage». La misma que hace que, después de escucharlas, no queramos volver a casa antes de las «6AM», aunque después tengamos que vivir con las consecuencias de pasar por un «Lunes Negro» repleto de «Ansiedad». Por fortuna, no hay nada que no nos curen canciones como «Rapapá», y es que «Qué gozadita» saber existen estos hits. 

    Recta final de un concierto que estaba yendo de diez y que ojala no hubiera acabado jamás. Quedaban los bises, así que era el momento perfecto para darnos alguna que otra sorpresa. ¿Quién mejor que Ladilla Rusa para cantar «Desastre de persona»? Un final de fiesta que no se quisieron perder «Paco y Carmela», que hicieron aparición justo en el momento en el que comenzó a sonar «La típica canción». ¡Inolvidable este inicio de gira! Un pellizquito al corazón que se nos quedará guardado para siempre. ¿Se puede volver el tiempo atrás, por favor?

  • Descubrimos desde dentro el ULL Rock celebrado en Tenerife

    Descubrimos desde dentro el ULL Rock celebrado en Tenerife

    De conciertos va la cosa y, de ahí, que no pudiéramos ser más felices de pasar el pasado sábado 7 de octubre en la Universidad de La Laguna de Tenerife. La sala Aguere Cultural se volvió a convertir en el epicentro musical de artistas, bandas y amantes de la música. El punto de encuentro perfecto para descubrir el talento de Cheap Manifesto, Diana, Duele, Eric Böelle, Orlim y Tierras Raras. ¿Quieres saber cómo lo vivimos nosotros?

    Cheap Manifesto fueron los primeros en hacer aparición, más que dispuestos a presentar su primer EP «Downfall», que vio la luz el pasado 2022. Tres amigos que entienden el mundo a ritmo de new-wave y post-punk. Y es que con esas melodías sencillas y pegadizas, y esas letras profundas repletas de desencanto, alineación, rabia y desconcierto, cautivaron a todo el recinto. Un muy buen inicio, que siguió de inmediato el de Orlim, que nos enamoraron por completo con su folk y sus sonidos electrónicos. El tinerfeño, que lanzó su primer trabajo el pasado año, también optaba a llevarse el XVIII Premio de la Música de la Universidad de La Laguna. ¿Cómo no caer rendidos ante esos «paisajes sonoros ensoñadores donde irrumpe la naturaleza, la emocionalidad o la evasión y que sirven para explorar los claroscuros del ser humano»? Cambiando completamente de tercio, nos adentramos de lleno en la propuesta artística de Diana, quien tras pasar por diferentes grupos musicales, en 2021 comenzó con su senda en solitario. El antecedente perfecto para publicar el que será su primer álbum a principios de año.

    La pandemia nos quitó muchas cosas, pero también nos ha regalado otras. Producto del tiempo libre y producto del amor a un conocido barrio de Madrid, comenzaron sus andadas la banda Duele. Aunque nació como un proyecto personal del canario Jorge Luis Amil, la ahora agrupación musical se encuentra tocando por grandes salas del archipiélago, llevando a todos lados sus sonidos indies que recuerdan a los 80 y parte de los 90. Eso sí, para mezcla artística, la que propone el artista y compositor Eric Böelle. Comenzó su andadura en una sesión de microabierto celebrada en San Cristóbal de La Laguna y, actualmente, continúa adelante con la pasión por la música acompañado de Jorge Porto, en los coros y las teclas, Josh Macclane, en el bajo, y Carlos Ruiz, en la percusión. Tierras Raras fue la última de las bandas que se subió al escenario del Aguere Cultural. Este proyecto, que define sus creaciones como propias, enérgicas y eclécticas, llevan una potente propuesta de rock alternativo, donde no faltan las influencias del indie y el math rock.

  • Ojete Calor revoluciona por completo toda la ciudad de Alicante

    Ojete Calor revoluciona por completo toda la ciudad de Alicante

    Verlos en directo siempre, siempre es un acierto. Y es que donde estén Ojete Calor, hay fiesta asegurada. Con esa sensación nos plantamos el pasado sábado 30 de septiembre en el Área 12 de Alicante, más que dispuestos a despedir la temporada de conciertos en el recinto levantino. Más con los mejores. ¿Qué sería del subnopop español si ellos no estuvieran? Pues los tendríamos que inventar, sin duda alguna. Aunque dudamos que fueran tan reales, tan auténticos, tan cuadro, tan ellos.

    Llegamos con las ganas de darlo todo, de disfrutarlo y de ser testigos de uno de los espectáculos más esperpénticos y divertidos de nuestra vida. Aunque todo arrancó de una manera un tanto accidentada, al encontrarse el dúo manchego ante diferentes problemas técnicos. Pero fue entonces cuando esa capacidad de reírse de uno mismo hizo aparición, de la mano de Carlos Areces, que mano a mano junto a su compañero Aníbal Gómez, aseguró que «todo va según lo previsto». Un acontecimiento que tampoco impidió que el público se entregara desde el principio y coreara de principio a fin todas las canciones casposas con las que el dúo comenzaron su show. No faltó ninguna y es que hicieron un buen recorrido, desde «Un pueblo es», «Y yo te besé» de Jesús Vázquez o el hit compuesto por el IES Antonio de Mendoza. Aunque para arranque por todo lo alto, una vez solucionadas las incidencias, fue el poder corear por todo lo alto el mítico «Sigo siendo el rey» de Vicente Fernández.

    Ahora sí que empezaba lo bueno, ahora sí que llegaba el momento de disfrutar de los Ojete en su pura esencia, con sus himnos y sus chascarrillos. Y es que para todas y cada una de las personas que estuvimos allí, no tuvimos suficiente con corear de principio a fin canciones como «Vintage», «Extremismo mal», «Laura no está» de Nek – y es que envueltos en papel de plástico, quisieron rendir homenaje a Laura Palmer, sí -, «Vete a tu casa (Freed from desire)» con su correspondiente twerking, «Agapimú», «Sinceridad no pedida», «Viejoven», «Mocatriz» y la finalísima, «Tonta Gilipó». También vivimos con intensidad los grandes momentos extra-musicales que nos regalaron. Desde el tartazo al asistente disfrazado de Frozen, hasta esos intentos de aumentar la rivalidad entre Alicante y Elche. O Alicante y València, extrapolando y tratando de imitación las Hogueras con respecto a las Fallas.

    Pero es que es lo que hay, ya sabemos a lo que nos exponemos cada vez que decidimos ir a verlos. Aunque siendo honestos, no nos cansaríamos de Ojete Calor jamás. Aquí lo corroboramos nosotros, unos fieles seguidores de la banda, que una vez al año siempre caen. ¿Cómo no, pues? Divertidos como nunca, sólo ellos son capaces de sacarnos de la cabeza los problemas, aunque sea por un rato.

  • El Music In The Garden nos atrapa con su magnetismo

    El Music In The Garden nos atrapa con su magnetismo

    Éste ha sido, sin lugar a dudas, el verano de los festivales. Disfrutar de las vacaciones, volver a casa y disfrutar como nunca de los conciertos que nos brindan espacios como el Music In The Garden, organizado por el Festival Noches Mágicas. Dos noches preciosas en las que los Jardines de Abril de Sant Joan d’Alacant se convirtieron en hogar. Dos noches (la del 11 y 12 de agosto), que quedarán para siempre guardadas en nuestro recuerdo. ¡No pedimos más! Como si se tratatara de un oasis en medio del desierto, todos los rincones del recinto nos resultaron preciosos y perfectos para poder resguardarnos los entre concierto y concierto. Zona de restauración, espacios chill out, exposiciones y mucha música.

    Lo cierto es que llegamos el viernes día 11 de agosto, justo para disfrutar del gran regreso de Gran Angular, después de un tiempo de silencio. ¿Qué mejor manera de hacerlo que en casa, en el lugar que consideran hogar? Un arranque emocionante donde los haya, más para nosotras que era la primera vez que los veíamos en directo. Potentes, eléctricos y dados a su público, los alicantinos dieron un repaso a todas sus composiciones: desde aquel iniciático álbum «Zigoto» (2020), hasta su último sencillo «Color» (2023). Además, dieron la gran sorpresa, al invitar a Adolfo Alba al escenario. Momento de reencuentro mágico, más sabiendo que el guitarrista se vio obligado a dejar la banda por motivos de salud. Así que había mucho que celebrar.

    La noche iba in crescendo y los vallisotelanos Siloé fueron los siguientes en aparecer sobre el escenario. Acortando las distancias y arrancando de lleno desde la zona VIP – que los separaba por completo de su verdadero público -, Fito Robles dio comienzo en el más puro acústico. Un inicio de lo más especial e intimista, que fue yendo a más conforme avanzaba el directo. Otra cosa no, pero la evolución de la banda ha sido bestial con cada disco. Poco queda de aquella formación que debutó con «La Verdad» (2016) hasta ahora, que se han atrevido a juguetear con la electrónica en «Metrópolis» y «Metrópolis 2.0». Y es que aunque la esencia permanece, el crecimiento ha sido exponencial. Eso se aprecia en los directos y en cómo los recibe el público. Disfrutamos como nunca cada segundo y nos dejaron completamente exhaustas. El ánimo no decayó en ningún momento y nosotras, imparables, no dejamos de bailar. Aunque se sobrepasaran 20 minutos del horario marcado.

    Eso sí, la emoción pura del viernes llegó cuando aparecieron Dorian. Montaña rusa de emociones con los catalanes, una de nuestras bandas favoritas del mundo. Cuando pensamos que no se pueden superar, de repente, llegan ellos y lo hacen. No han tenido suficiente con crear himnos como «La tormenta de arena», «A cualquier otra parte», «Los amigos que perdí», «Verte amanecer» o «La mañana herida» (el cual volvieron a tocar después de mucho tiempo), que aún encima, el pasado 2022 nos regalaron su último trabajo discográfico «Ritual». Nos sorprendió enormemente verlos tan felices, además de ver cómo Marc Gili y Lisandro Montes se van turnando cada vez más las voces. Y es que los dos forman una dupla de escándalo. Llorar de emoción y de felicidad es posible siempre que los tengamos delante. Nosotras salimos con una buena dosis de endorfinas del concierto y lo repetiríamos en bucle cien mil veces más. El mejor broche de oro de esta primera noche de festival.

    Una primera jornada que no hubiéramos imaginado mejor, a la que siguió el sábado 12 de agosto con tres nuevos conciertos más de los que no nos hemos recuperado todavía. Una segunda jornada que se encargaron de abrir los alicantinos Diagnóstico Binario – apuesta local siempre -, con su potencia, energía, buen rollo y con todas y cada una de las canciones que conforman su imaginario sonoro. No pudimos ser más felices descubriéndolos y descubriendo los temas de sus dos álbumes «Gesto Perfecto» (2019) y el más reciente, «Miscelánea» (2023). Gracias a ellos, olvidamos por un momento el intenso calor que hacia en la terreta en este infernal mes de agosto. Un diez de diez para ellos.

    Si seguimos con esta enorme sensación de buen rollo y alegría, no podemos olvidarnos de Carlos Sadness. Nuestro particular y tropical cowboy salió infundado con su vaquero largo, su chaqueta y su sombrero. Aunque tardó bien poco en ponerse fresco en esta tarde de extremo calor. Ya bien preparado para invocar a las perseidas en esta clásica época del año, no se dejó ninguna canción en el tintero. Desde la oportuna «Perseide» hasta sus himnos más míticos y reconocidos, como «Perreo Bonito», «Isla Morenita», «Aloha», «Te quiero un poco», «Ojitos lindos» o «Qué electricidad». Y es que vayamos donde vayamos, él es un imprescindible en cualquier fiesta. ¿Quién no va a querer contagiarse de esa energía tan bonita que desprende con su ser, su esencia y sus temas?

    Eso sí, para grata sorpresa la que nos dieron los noruegos Kakkmaddafakka, a quienes no habíamos visto nunca antes. La felicidad y las ganas de bailar inundaron nuestro cuerpo nada más salir ellos al escenario. Y es que esto sí que es llevar la fiesta bien metida en el cuerpo. ¡Que levante la mano quien también lo diera todo, disfrutando de las canciones de su último álbum «Revelation» (2022)! Por algo llevan más de 15 años haciendo vibrar medio mundo con su talento y su buen hacer. Tan sólo pido a quien lo lea que, por favor, nos los programen más. Esto sí que es cerrar por todo lo alto un festival tan bonito como el Music In The Garden. Lo que tenemos más que claro es que el año que viene volveremos, seguro.

  • El Festival Mediterránea nos atrapa y nos enamora

    El Festival Mediterránea nos atrapa y nos enamora

    De festivales va la cosa y podemos presumir de haber ido a unos cuantos este verano. Así que sí, ya os podéis imaginar que hoy toca hablar del Festival Mediterránea, que se celebró los pasados jueves 17 – celebrándose la fiesta de bienvenida -, viernes 18 y sábado 19 de agosto en la ciudad valenciana de Gandía. Una cita que se convertirá en obligatoria a partir de ahora, por el cuidado, el mimo y el buen trato hacia los asistentes y hacia la música. Lejos de ser un macrofestival masificado y abarrotado, nosotros lo vivimos como un auténtico encuentro de diez, que no logramos sacarnos de la cabeza ni un sólo segundo.

    En nuestro caso, lo dimos todo la segunda jornada del festival Allí llegamos el viernes 18 de agosto, con todas las ganas del mundo. Día grande donde los haya, la primera banda de la que pudimos disfrutar – aún con todo el calor del mundo – fue de los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Con ese sabor tan a sur y con un estilo incontestable, los andaluces sirvieron un buen espectáculo a todos los allí presentes. No esperábamos menos de una de las voces más representativas del rock andaluz actual. En este sentido, imprescindible escuchar sus dos álbumes más recientes, «Hilo negro» y la banda sonora de «Las leyes de la frontera», ambos de 2021. La mejor manera de empezar esta jornada musical, con un grupo capaz de bajarse al barro y de darlo todo junto a su público, no sólo desde el escenario.

    Con la clara intención de seguir con esta onda tan buenrollera, el siguiente en pasar por nuestro foco fue Carlos Sadness. Imprescindible en cualquier cita musical. ¿Quién nos quiere viajar y soñar al ritmo de las canciones del catalán? Conciertazo en toda regla disfrutando y cantando a pleno pulmón himnos como «Perreo Bonito», «Física Moderna», «Ojitos Lindos», «Te quiero un poco», «Isla Morenita» o «Qué electricidad», entre muchos otros títulos. No se nos ocurre una mejor manera de ver atardecer en Gandía que con él sonando de fondo. Bastaba ver las caras del público para comprobar que ellos pensaban exactamente lo mismo.

    Ya bien entrados en calor, llegaba el momento del plato fuerte de la noche con los grandes de Vetusta Morla en el escenario del Festival Mediterránea. Amor profundo a los madrileños que han girado este verano por multitud de festivales. Contestatarios y poetas a partes iguales, no podemos evitar caer rendidos ante sus canciones, llenas de verdad, de realidad y de crítica (grande Guille Galván en la composición). Es lo que necesitamos en un mundo que, a veces, parece tan dormido. Si a eso le sumas el maravilloso espectáculo que llevan los de Tres Cantos, tenemos un match ideal. «Copenhague», «Valiente», «La Virgen de la Humanidad», «Los días raros», «Finisterre», «Maldita dulzura» o «23 de junio» son algunos de los grandes imprescindibles para nosotros.

    Aunque para ídolos y gran representantes de lo que es la música electrónica estatal a día de hoy, tenemos a La Casa Azul. Ellos eran nuestros verdaderos representantes de Eurovisión en 2008 y no admitimos discusión con eso, las cosas como son. Quizás no terminaran actuando en Belgrado, pero sí que estuvieron el pasado fin de semana en Gandía. Y otra cosa no, pero Guille Milkyway y los suyos sirvieron un buen espectáculo, repleto de luces, toques futuristas y grandes himnos. Si no, venid a decirnos lo contrario. ¿Quién no ha cantado alguna vez en su vida canciones como «La revolución sexual», «Podría ser peor», «El momento», «Nunca nadie pudo volar» o «Cartas amarillas»? Pues eso, imprescindibles, vayamos donde vayamos. Siempre necesarios.

    Ahora sí, ¿qué mejor final de fiesta que alguien de la terreta? Es que si no lo decimos, reventamos: La Fúmiga és una de les millors bandes que tenim al País Valencià. Això és aixina! Sólo ellos son capaces de levantar a todo un estadio con canciones como «Havia de passar», «Ja no fa mal», «Finals», «Principis», «Espremedors», «Comèdia Dramàtica», «Primera Conjugació», «Fotosíntesi» o «Mediterrània» (en el Festival Mediterránea, un must en toda regla, sí señora). Obviamente, que no falte una banda de diez. Aunque eso suponga ser ciento y la madre sobre el escenario, ¡pero ojo ahí con todos esos musicazos! Simplement, els millors.

  • De cuando el Low Festival 2023 nos hizo volar alto

    De cuando el Low Festival 2023 nos hizo volar alto

    Después de estas vacaciones que nos hemos pegado, podemos asegurar a pleno pulmón que si existe un festival al que desearíamos volver, ese es el Low Festival. Con sus más y sus menos. Con nuestras manías y nuestras cosas, porque también es cierto que cada vez más, nos cuesta salir de nuestra zona de confort para meternos de lleno en un espacio repleto de gente. Pero contra todo pronóstico, respiramos con calma y disfrutamos de la música en su máximo esplendor. Pero es que es lógico, porque Benidorm está hecha de otra pasta. Eso sí, la sensación de no llegar a todo y de querer ver a todos los artistas – aunque fuera un hecho prácticamente imposible -, nos generó un poco de ansiedad. ¡Ojala el don de estar en varios lugares a la vez! O la capacidad de programar sin que nadie se solape, eso también estaría muy bien.

    Todo empezó el viernes 28 de julio. Bien entradita la tarde y con el sol todavía pegando, llegábamos a la Ciudad Deportiva Guillermo Amor con toda la emoción del mundo. Primera vez en el festival y todo un recinto por descubrir. Así pues, llegamos justo a tiempo para descubrir en primera persona a Confeti de Odio. Alter ego de Lucas Viduar y componente también de Axolotes Mexicanos, nos descubrió su faceta más personal, dando un repaso a las canciones de su último álbum «Hijos del Divorcio» (2022). Potencia, presencia y personalidad a partes iguales, que lograron que nos quedáramos enganchadas de su música desde el primer instante. Un inicio de festival para nosotras que, inmediatamente, estuvo acompañado por el mágico espectáculo de Natalia Lacunza, una de las estrellas de nuestra escena que más está despuntando. No es para menos si tenemos en cuenta que es creadora de himnos como «nana triste», «Cuestión de suerte», «Premio de consolación» o «Cuando te fuiste», entre otros.

    Así y todo, el plato fuerte de esta primera jornada, se vino cuando el sol comenzó a caer. Viva Suecia con su último álbum «El amor de la clase que sea» (2022) fueron los encargados de abrir esta brecha en la que no faltó emoción, hitazos y colaboraciones, como la de sus compañeros Arde Bogotá en «El Bien». La felicidad se respiraba en el ambiente y todos los allí presentes, fuimos capaces de vibrar al son de canciones como «Bien por ti», «Lo que te mereces», «Justo cuando el mundo apriete», «A dónde ir» o «La voz del presidente», entre muchísimas otras. La verdad es que nadie puede negar que la presencia de los murcianos es intachables, y que si alguien se merece estar donde están, son ellos. 

    El toque internacional del viernes, lo pusieron Interpol con su trabajo más reciente «The Other Side Of Make-Believe» (2022). Locura desatada con ellos y recinto a reventar, solo para poder cantar a pleno pulmón temas como «Evil», «Rest My Chemistry», «Obstacle 1», «All the Rage Back Home», «C’mere» o «Slow Hands». ¿Cómo no hacerlo si se presenta ante nosotros una banda de la talla de la de los neoyorkinos?

    Por supuesto, no había suficiente con la pequeña incursión que hicieron durante el concierto de sus paisanos, que también hubo momento para «soltar a los perros». Arde Bogotá terminaron por incendiar todo el recinto, a la par que presentaban los temazos de su recién estrenado álbum «Cowboys de la A3». Ya apuntaban maneras cuando los entrevistamos por primera vez en 2020, en plena pandemia, pero es que ahora están desatados. Y no hay nadie que se lo merezca más. Por el esfuerzo, por la constancia y por ese chorro de voz que sale del cuerpo de Antonio, y que es capaz de atraparte con tan solo mirarte. No faltó nada, no hubo ni un solo hit que no cantáramos. Desde «Antiaéreo» hasta «Exoplaneta», pasando también por «La Salvación», «Los perros», «Qué vida tan dura», «Cariño» o «Virtud y castigo».

    La noche iba muy bien hasta que nos topamos con el secret show, hemos de reconocer. Teníamos expectativas demasiado altas y no dejábamos de elucubrar quién podría ser, hasta que vimos cómo montaban el escenario. No había duda de que, por su disposición, tenía que ser un DJ. Así hasta que, llegado el momento, lo descubrimos. O al menos lo intentamos. Sonaba Daft Punk, pero no eran Daft Punk. Eran Robot Rock Alive, el espectáculo tributo al dúo francés. Quizás demasiado hype, demasiado bombo para un concierto homenaje. Momento de recoger los bártulos y marchar hasta el día siguiente ya que, honestamente, esperábamos (y deseábamos) más.

    Tratando de sobrevivir a la primera jornada y con unas ganas locas de afrontar la segunda, llegamos el sábado 29 de julio deseando que el Low Festival nos continuara sorprendiendo. Llegando justo para Judeline y descubriendo todo ese talento del sur que tiene la artista, nos dejamos cautivar por su voz y sus canciones. Un 10 de 10 para la artista que despuntará allá donde vaya con todas y cada una de las composiciones que nos ha ido regalando, desde «si preguntas por mi» hasta «Zahara», pasando por «Sustancia» , «Canijo» y «En el cielo».

    Eso sí, viaje emocional el que nos hizo pasar Iván Ferreiro. Sin importar la hora que fuera y justo después de que Xoel López nos tocara la fibra a todos, el también artista gallego saltó al escenario acompañado de toda su banda para cantarnos desde las trincheras y mandarnos de vuelta a casa, con el corazón encogido. Esa es su magia y su poder. Al igual que es increíble comprobar el increíble tándem que forma con su hermano Amaro Ferreiro y que, del mismo modo, nos hace viajar a través de diferentes himnos musicales como pueden ser «En el alambre», «En las trincheras de la cultura pop», «La humanidad y la tierra», «Turnedo», «El dormilón» o «El pensamiento circular», entre muchos otros títulos.

    Lo fuerte vendría a continuación, cuando comenzara a caer la noche. Uno de los platos fuertes de esta segunda jornada, venía de la mano de Lori Meyers. Los granadinos incendiaron todo el escenario grande y nosotros no pudimos ser más felices. Más teniendo en cuenta que veníamos de verlos (o al menos intentarlo) en el Spring Festival en mayo. Un directo que se vio interrumpido por la lluvia y que no pudimos disfrutar como tocaba. Por suerte, en Benidorm tuvieron la oportunidad de redimirse con canciones como «Mi realidad», «Siempre brilla el sol», «Alta fidelidad», «Hacerte volar», «Luciérnagas y mariposas», el reciente «No me merecía la pena» o el ya mítico «Emborracharme». Cómo no, todo el recinto respondió y lo hizo a rebosar de gente. No cabía ni un alma, pero es que no se merecen menos.

    Aunque si hablamos de concierto grande y experiencia sensorial, no podemos olvidarnos de Placebo. Inmersos en una extensa gira por Europa, que los ha hecho recorrer diferentes ciudades españolas, la banda londinense aterrizó en el escenario principal del Low Festival más que dispuestos a que el público no filmara absolutamente nada y se limitara a disfrutar de su directo (¡que menudo directo imposible de olvidar!). Con un setlist de lo más atípico, se dejaron en el tintero canciones como «Every you every me», «Pure morning» o «Nancy Boy». Pero, sin embargo, no fallaron otras como «Bitter End» o «Bionic». Concierto pensado para todos aquellos seguidores acérrimos que no fallan ni una. El efecto Placebo.

    Lo que tampoco faltó en absoluto fue el toque emotivo de la mano de Second que, tremendamente tarde para nuestro gusto, salieron al escenario para deleitarnos con uno de esos conciertos especiales y mágicos, que huelen a despedida. Con una tristeza latente en el ambiente y deseando que sus últimos directos jamás lleguen, disfrutamos con enanos de esa personalidad y poesía que desprenden en todos y cada uno de sus himnos musicales. Desde «Rincón exquisito» hasta «Nivel inexperto», pasando por «2502», «Rodamos», «Mira a la gente», «Primera vez», «Flores imposibles» o «El contorno de tus miedos».

    Aunque sin lugar a dudas, no se nos ocurre una mejor manera de cerrar una fiesta que con Ladilla Rusa actuando. Y es que, por si no tenían suficiente con presentar su último álbum «Costumbrismo mágico», además de repasar sus hits «KIIT y los coches del pasado», «Macaulay Culkin», «Bebo (de bar en peor)» o «Princesas»; invitaron a María Jesús y su Acordeón para que actuara con ellos. Y es que Tania Lozano y Víctor Fernández son, sencillamente, maravillosos.

    Eso sí, como siempre se suele decir, no hay dos sin tres. Así que el domingo 30 de julio nos preparamos para echar los restos en el último día de Low Festival. Recién llegadas a media tarde, lo primero que hicimos fue acercarnos a ver a Cupido, una de las grandes sensaciones de nuestro panorama musical. Gran descubrimiento del género urbano actual, llegaron para sorprender con su último álbum «Sobredosis de amor» y con su recién estrenado sencillo, «Lo dejo». Ni siquiera el sol y el calor nos impidieron comprobar por qué están comenzando a acaparar tantísimas miradas.

    Apenas habían terminado cuando los más nostálgicos pudimos disfrutar del reencuentro de la banda gallega Deluxe, bajo los mandos de Xoel López, que ya había actuado en el festival la tarde de antes. Los creadores de himnos como «Que no», «Historia universal (El amor no es lo que piensas)» o «El amor valiente» nos hicieron volver al pasado de una manera muy especial y mágica. ¡Quién lo diría!, ¡quién nos aseguraría que Benidorm sería el punto de reencuentro! Tarde de domingo de diez con ellos.

    Aunque para sorpresa la que nos llevamos viendo en directo a Bombay Bicycle Club, cuya sensibilidad y buen hacer es difícil de explicar. Imposible no emocionarse con cada nota que interpretaba la formación londinense. Luz y magia en todo su esplendor, mostrándonos lo que son capaces de hacer cada vez que tocan en vivo canciones como «Always Like This», «Shuffle», «Eat, Sleep, Wake (Nothing But You)», «Luna» o «Lights Out, Words Gone», entre infinidad de títulos más. La pena es que se quedaran en el escenario mediano y que nos marcháramos de allí con la sensación de que merecían más, de que debía haber muchísimo más público con ellos. Disfrutando y deleitándose de cada nueva melodía de los británicos. Sólo deseamos que haya nuevas ocasiones de verlos.

    En el fondo, hemos de reconocer que gran parte del público estaba esperándolos a ellos, a Vetusta Morla. La letra grande del cartel, de esta jornada de domingo. Y, en el no tan fondo, también hemos de asumir que nos moríamos de ganas de verlos. Ya tocaba: tres años y una pandemia después, no hay ningún mal que no nos curen los de Tres Cantos. Nuestra particular Hoguera de San Juan tuvo lugar aquella noche, cantando a pleno pulmón himnos como «Copenhague», «Valiente», «Finisterre», «23 de junio», «La Virgen de la Humanidad» o «Los días raros», por nombrar sólo algunos títulos. Una espinita clavada en nuestro corazón que terminó por salir ese día. Así hasta su próximo concierto.

    Ya pasado el gran ecuador de este domingo, nos aventurábamos a disfrutar de los últimos conciertos de la edición, con Miss Caffeina al frente. Con las ganas y la entereza suficientes, había ganas de ver cómo sonaban en directo las nuevas canciones de «Shanghái Baby» y repasar muchos de los himnos de la banda como «Mira cómo vuelo», «Oh Long Johnson» o «Venimos». Y, por si fuera poco, aún dio tiempo de darlo todo con «Dancetería», cuando los compañeros de Varry Brava saltaron al escenario. El primer asalto a Benidorm por parte de los de Orihuela.

    Y es que sí, si seguimos contando, los siguientes en pasarse por nuestra crónica de hoy, son Varry Brava. Nuestro maravilloso cierre de festival – aunque a Óscar lo notáramos algo fastidiado de la voz -, siempre son un acierto. ¿Quién no va a amarlos profundamente, más con esta nueva versión de sí mismos llamada #VarryVision? ¡Pues eso! Que lo dimos todo con temazos ya imprescindibles como «Raffaella», «No Gires», «Hortera», «Bambú» o «La ruta del amor», por nombrar algunos títulos.

    Tres días de ensueño que desearíamos que se repitieran en bucle en nuestra memoria. Sólo nos queda despedirnos hasta el próximo año de Low Festival y disfrutar con todo lo que nos tengan preparado.

  • Quique González bordó su concierto en el Noches del Botánico

    Quique González bordó su concierto en el Noches del Botánico

    Es uno de los artistas más representativos de nuestra escena, una de las figuras más importantes y voz de más de una generación de personas que ha crecido al compás de sus canciones. Quique González es de otro planeta y así se encarga de demostrarlo en cada disco, en cada concierto. Y el que dio el pasado domingo 18 de junio en Madrid en el marco de las Noches del Botánico, no fue una excepción. Una noche mágica que no hacía más que augurar la cantidad de emociones que viviríamos. Desde la apertura de puertas con la sesión de Juan Melov DJ hasta el propio directo del madrileño, pasando por la espectacular artista canadiense Allison Russell, que también se lució y debutó por todo lo alto. ¿Se puede pedir algo más a la vida? Porque, honestamente, creemos que no.

    Tras un directo increíble de Allisson Russell, de esos que se te clavan en el corazón y en la mente, de los que se repiten en bucle hasta el infinito y de los que jamás olvidarás por mucho que lo intentes; llegaba el gran momento de ver en vivo a Quique González. Con ese áurea de misterio, misticismo y ese toque tan de raíz, el artista madrileño abrió con «Miss Camiseta», con esos «Restos de stock» flotantes que se quedan por siempre en el ambiente. Cual «Kamikazes» nos íbamos sumergiendo, canción a canción, en uno de los mejores conciertos en los que hemos estado nunca. Justo en el preciso momento, «Cuando estés en vena» y tengas ya demasiado claro que no huirías ni aunque quisieras, porque al final, el poder de la música y la «Fiesta de la luna llena» terminan por cautivarme más que cualquier otra cosa. Es lo que tiene que cada artista tenga sus propios «Trucos fáciles» para hacer que un «Pequeño rock and roll» nos enganche hasta hacernos decir: «Puede que me mueva».

    El poder de la música, sí. Y el poder de Quique González para enamorarnos y dejarnos boquiabiertos con su recorrido, con su experiencia y con sus canciones. Hasta el punto de no importarnos estar a «39 grados» en la calle, porque haríamos cualquier cosa por verlo. Incluso viajar a «La ciudad del viento», incluso dejarnos impregnar por todo el «Salitre», incluso recorrer pequeñas grandes calles que «Se estrechan» hasta ahogarnos, incluso dejar que brote nuestra «Sangre en el marcador». Ninguna sensación en el mundo es lo suficientemente negativa para haber deseado estar en otro lugar aquel 18 de junio. Porque nos habríamos quedado allí cien mil horas más «Hasta que todo encaje», aunque nos hubiéramos perdido «Su día libre» o aunque no hubiéramos visto florecer las «Orquídeas» de nuestro jardín. Hubiéramos dado lo que fuera por volver a escuchar de nuevo «Te tiras a matar» o «Avería y rendición», aunque el tiempo nos lo hubiera impedido y hubiera caído el mayor «Relámpago» del mundo.

    Aunque, sin duda alguna, lo peor de aquella noche fue tener que asumir que el concierto de Quique González llegaba a su fin y que, inevitablemente, todos nosotros teníamos que volver a «La casa de mis padres», porque los «Conserjes» del recinto nos pedían amablemente que nos marcháramos. A fin de cuentas, ¿cuántas «Vidas cruzadas» se encontrarían aquella noche en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de Madrid?

  • Chica Sobresalto nos regala una noche mágica en Barcelona

    Chica Sobresalto nos regala una noche mágica en Barcelona

    Hay artistas que nacen con chispa, con un aura especial y con una capacidad innata para conectar con la gente. Y Maialen Gurbindo es una de estas personas mágicas que con su música y con su talento, nos irradian luz y nos curan todas las penas. La conocimos bajo el sobrenombre de Chica Sobresalto y con esa capa de súper-heroína con la que es capaz de conseguir todo lo que se proponga. Musa, bruja, guía y fuente de inspiración, la pamplonesa acaba de regalarnos su tercer trabajo discográfico «Oráculo». Un álbum que presentó el pasado viernes 19 de mayo en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona.

    Concierto de diez y difícilmente superable. Tanto, que todavía estamos asimilando ese momento de felicidad, ese espacio de seguridad, «El hogar» que todos necesitábamos en esa noche de viernes en la que «La estrella» no dejó de brillar sobre el cielo de la Ciudad Condal. Completamente inmersos en el mood del álbum e invocando desde el inicio a todas y cada una de las deidades que conforman el proyecto musical de Chica Sobresalto, sentimos cómo una buena dosis de «Dopamina» nos inundó e invadió el cuerpo desde el mismo momento en el que Maialen, Gorka, Aritz, Txapa y Marta aparecieran puntuales sobre el escenario. Una sensación que no se marchó hasta que saliéramos por la puerta de Razzmatazz y que permaneció dentro de nosotros durante horas, durante días. Este es «El milagro» de la música, que cuando llega es imposible que se diluya, que desaparezca sin más. Tampoco queremos que lo haga. Porque el saber tocar la fibra con tu arte, con tus canciones y con tus letras, también forma parte de la «Selección natural». Es un don que se trabaja, pero con el que también se nace. De ahí que estuviéramos tan agradecidos de haber compartido aquel momento de paz y gloria con ella, con ellos.

    En una de las citas más esperadas y especiales del mes, ni siquiera «La muerte (en Twitter)» podía impedir que estuviera llena de altos y bajos. Precisamente esta canción, fue una de las más emotivas del directo. Un directo también cargado de ironía y de diversión, en la que no faltó momento para recordar que «deberíamos permitirnos dejarnos en paz de vez en cuando», porque aviso a «Navegantes», a todos nos ha pasado alguna vez que no nos hemos soportado ni nosotros mismos, y no pasa nada por decirlo y tratar de normalizarlo. Efectivamente, no siempre podemos permanecer en pie y con la fuerza de «La torre». A veces nos desvanecemos y caemos, pero no hay nada más humano que eso.

    Igual que tampoco hay nada más humano que el anhelo de ser libre sexualmente y tener momentos para hacer la mamarracha. Time to «Oxitocina» y liberar todas las hormonas posibles por todos los poros de nuestra piel. Todo sin sentir el yugo de los demás, sin pasar por «El juicio» al que estamos sometidos. Rompiendo todas las cadenas que nos atan y desprendiéndonos de toda la presión y «El desorden» que nos rodea. Deseando acabar con «La monogamia», queriendo hacer «El lío» y permitiéndonos el lujo de cometer alguna locura, aunque el mundo entero nos vea «Bailando raro» como si no hubiera un mañana. Lucidez que no queramos que vuelva, al menos hasta que no se haya efectuado al completo la «Fusión del núcleo».

    Un directo que nos pareció maravilloso y único, un viaje emocional que podría haber sido infinito y que nos resultó mucho más que «Poquita cosa». En todo caso, poquita cosa nosotros porque nos falta mundo y vida para agradecerle a Chica Sobresalto todo lo que hace por la música, por la escena y por su público.

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