Categoría: Crónicas

  • El acústico de Sidecars y una historia de amor a partir de sus canciones

    El acústico de Sidecars y una historia de amor a partir de sus canciones

    A las 21:00 horas del viernes 1 de febrero, los madrileños Sidecars daban comienzo a un concierto acústico lleno de magia, de romanticismo, de pedidas, de dejadas, de gritos y susurros…, de sinceridad y, sobre todo, ¡de cercanía! en el Auditorio Maestro Padilla de Almería.  

    Con una puntualidad casi alemana, un sonido limpio, la humildad y sencillez de todos los componentes del grupo, y la voz adorable y tierna de su vocalista, Juancho, los Sidecars nos ofrecieron una noche llena de momentos para recordar, en la que los temas de su último disco, «Cuestión de gravedad», se fueron alternando con muchos de sus temas más conocidos, en un formato que los acercó mucho más a un público almeriense muy, pero que muy, dispuesto a hacerse notar. 

    Juancho comentaba que estaban entusiasmados por el acogimiento que les había hecho la ciudad de Almería, que para ellos era una cita obligada y pendiente. «La idea de hacer una gira en teatros les suponía un nuevo reto», comentó el artista, y que… pequeños imprevistos como los que se dieron lugar allí esa noche; como los comentarios del público «a grito pelao», o ver cómo la gente se levantaba de sus asientos y bailaba sin reparos; hacían que estar allí fuera un verdadero privilegio para ellos, en palabras textuales del artista «¡No nos lo imaginábamos ni en nuestras mejores pajas!».

    A continuación, y para no citar una a una un total de las 19 canciones que tuvimos el privilegio de escuchar y sentir la primera noche de este mes de febrero, voy a unir todas las frases, las estrofas, las palabras sueltas…, y todas las sensaciones que me trasmitieron cada una de ellas…para contar una historia, la que se creó para mi esa noche, quizás un poco particular, personal, pero…¡saquen sus propias conclusiones! ¡Allá va! 

    «Una vez más dejaré que me partas en dos, ¿qué importa? solo tú puedes permitírtelo, aunque nadie lo entienda, ni tan siquiera yo mismo.  

    Estabas tú cuando se partió mi corazón en dos, estabas tú, pero no conmigo.  

    Me lo dije: ¡voy a acabar mordiendo el polvo! Y aunque era consciente de que pasaría, me pilló desprevenido. Ahora solo me arrastro buscando la salida.  

    Perdóname si no me escondo, si no guardé ningún misterio. Acabaste por convencerme de que soy un cruel castigo, de que estoy mejor dormido. Y es que, cuando explota la tormenta, se confunde al enemigo. 

    No voy a quedarme a mirarte caer, yo quiero seguir mi camino. Te lo voy a pedir por última vez, quédate aquí conmigo.  

    Tú no escuchaste mis lamentos, no viste cómo me faltaba el aire, ni como intentaba sujetarme…   

    Y es que miro atrás y lo nuestro fue un atropello, un fuego cruzado entre dos cuerpos extraños. Si no consigo asimilarlo lo siento, pero ya me da lo mismo si no resulto ser el elegido.  

    Creo que empecé a perder en un arrebato de sinceridad… 

    Y por momentos te vas, pero no siempre vuelves. Ya no me asusta la verdad, pero a veces…me da pánico.  

    Al final todo es cuestión de gravedad y de que…las ganas de volar no te aplasten contra el suelo.  

    Cuando el miedo se hace crónico, solo pretendo que el final sea rápido, caer contra el suelo, dejar de sentir… 

    Porque tú no eres de volver atrás sobre tus pasos. Eres de correr hacia delante…nadie te podrá alcanzar… buscas un amanecer diferente cada día, siempre dispuesta a desvirgar caminos… 

    Puse precio a tus zapatos, te capturé una vez en mi red y te fugaste en mi primer descuido. 

    Y aunque no creo que importe, te esperaré a la salida. Que los piratas del norte y los poetas suicidas canten tu suerte en sus canciones prohibidas…porque tú no tiene miedo a naufragar, sabes esquivar las balas, puedes volver mañana o nunca más…  

    Ya lo has decidido. Esta vez no está en mis manos. Pero te quiero decir que pierdo medio kilo en cada beso y te ruego…que me dejes en los huesos. 

    Sabes que no me has convencido, creí que estabas de mi lado…y he perdido todos los momentos en los que no has estado. Ahora miro y no te veo, y la ignorancia, la distancia…es peor de lo que podía imaginar. Quizás te preguntes por qué, pero me marcaste la piel para toda la vida.  

    Pero has elegido fácil, no te has manchado las manos. No juegues al despiste, tú me evitabas aunque no quisieras, ya lo tenías muy claro. Me sale ser sincero, porque me sobran los motivos. 

    La verdad, no sé cómo he llegado aquí. Es mi tortura siempre al despertar. Creé cien maneras de mentir, y mil formas de pillarme, o te alejo más de mí…  

    ¡Lo has hecho! hoy me has vuelto a sonreír, has debido equivocarte. Vuelvo a sentirme atrapado. Como dinamita en una fuga de gas en la que solo tú puedes abrir una rendija y ayudarme a respirar. Pero ya es tarde para andar detrás, para decirte que no.  

    Y es que no puedo controlarlo, no puedo pararlo, ¡créetelo! ¡No hay dios, que  me cure de ti! 

    Fotografía: Lourdes Román

    No sé qué será de mí, sabes que siempre fui un desastre. ¡A quién voy a engañar!   Ya sabes que bebo los vientos por ti. Y no aguanto más así, ¡sácame de aquí! 

    Tal vez no he podido darte lo que tú merecías, pero respóndeme, ahora…¿quién va a curarme a mí todos mis males? ¿Quién va a cambiarme a mí todos mis planes? 

    Cada día tengo la misión de dejarte atrás. Y las ganas de olvidar se hacen más fuertes mezcladas con un ron. Aquí, ahora, sigo buscando sensaciones prohibidas, enredándome, perdiendo mi cabeza por mil laberintos, y solo a veces, encuentro la salida. Entonces lo veo claro, aquí el malo, como siempre soy yo. 

    Yo ya no tengo problemas. Mis rayadas ya no me quitan el sueño, me dejo a la noche, en calma… y aquí, bajo la luna llena, espero de nuevo el sol.  

    Y es que nunca te he mirado tan de lejos, nunca he sido tan honesto. Aunque me aprete el pecho, ya no quiero guardar nada. Prefiero que me dejes con lo puesto. Hazlo por mí, olvídame.  

    Será una gota en un diluvio, un buen final estropeado. 

    Vete y olvídame. Hazlo por ti, déjalo así, vuela.  

    Pero hazme un último favor, déjame que te siga en la distancia, y recuerda lo que fuimos alguna vez. Castígame, dame cuerda y llévame hasta el límite.  

    Porque ahora solo quedo yo mirándonos caer, tan de lejos, mirándote, recordando lo que fuimos alguna vez. 

    Tengo que aguantar el tipo…queda mucho que arreglar. 

    Con las piernas por el aire, patas arribas…y aún así, podemos dejarlo correr. Guardaremos bajo llave hasta el último detalle, ¡y que pase lo que tenga que pasar! porque ya, es demasiado tarde, se ha jodido todo. 

    El invierno ha traído el frío. Esperaremos no encontrarnos nunca más, hasta el punto último, hasta el último latido de nuestro corazón agrietado. 

    Hoy recuerdo aquella noche. Salimos a pedir prestado un coche, queríamos salir sin mirar atrás. Solo existía ese momento, tú y yo. 

    Fue un secreto a voces, todos los lugares que visitamos colgaron nuestra foto en sus paredes.  

    Tuvimos una noche ridícula, me besaste de película, y…todavía me sabe la boca… 

    Me derretía, toda mi fuerza en tu boca, me corría gota a gota, era irremediable, y estaba cansado de no entrar al trapo. 

    Todo parecía demasiado, tuve miedo, pensé…¡no me atrevo! Y es que la sangre no me llegaba a la cabeza… lo pienso y todavía tiemblo. 

    Arriesgué, arriesgamos. Comimos, sin hacer esfuerzo, nuestros cuerpos desnudos. Dos locos de atar nadando en un mar violento.  

    Por momentos el viento soplaba a nuestro favor, sentí estar en el mejor momento, dejándolo estar, dejándonos estar…¡dos locos de atar! 

    El día que me viste pasar, llevabas una eternidad, y no me paraste. No soy el mejor, pero después de todo, después de esta historia de idas y venidas, solo te digo una cosa, ¡quédate!, ¡cierra la puerta! 

    Si no lo haces, mejor me voy, no digas que no te lo advertí. 

    Te lo digo una vez más, ¡Quédate! ¡Cierra la puerta, lánzame contra las cuerdas y luego desátame, más de la cuenta! ¡Quédate! ¡No te arrepientas! 

    En nuestra historia, fuimos los primeros. Ahora, la nostalgia, la distancia…, dejarnos la piel para toda la vida en aquellos lugares, en aquellos instantes en los que fuimos, solos tú y yo…No son simples tonterías. Siempre hay una salida cuando crees que todo va a explotar…porque lo nuestro es de lo que solo pasa una vez en la vida, y para qué preguntarnos el porqué, durmamos a pierna suelta. 

    Y es que al final de toda esta historia, al igual que el principio, soy fan de ti, de tu manera de vestir, de cada gramo de tu maquillaje, de tus medidas de maniquí, de imaginarte en un escaparate, de que te dejes seducir. De tus excesos de equipaje, de que te arregles para mi…  

    Por tantas razones soy fan, no lo puedo evitar. Se que me vas a arruinar la vida, me matan las despedidas, y a veces solo me siento un espectador.  

    Me pasa, que cada vez que me miro al espejo me veo distinto, y me pregunto si debo esperar o pasó mi momento. Pero te pienso y no sé cómo puede caber en tu cuerpo todo ese talento, como puede caber ahí dentro, en ese amasijo de huesos.  Porque tú estás al margen de los demás, lo que puedan pensar te importa una mierda.  

    ¡Porque sí! ¡soy fan de ti!, me sobran las razones y me faltas tú. No creo que haya ni dios ni persona de carne y hueso que me pueda curar alguna vez de ti. Y no te voy a contar más cuentos, al menos, si no acaban contigo».

  • Denea nos regala una noche de cine, despidiendo su «8 Rojo»

    Denea nos regala una noche de cine, despidiendo su «8 Rojo»

    Es una de las bandas que más veces hemos visto en directo. Igual que también es una de las bandas cuya evolución ha sido más patente, en este último año y medio. Los conocimos cuando apenas estaban comenzando a presentar su «8 Rojo» y ahora, están ofreciendo los últimos directos de un disco que tanto nos ha regalado. Se trata de Denea, que el pasado sábado 2 de febrero, comenzaron a despedirse de su debut en la sala Juglar de Madrid. Aunque antes, pudimos descubrir a otra gran banda, llegada directamente desde Barcelona. Ellos eran Fulcanelli.

    Con bastante puntualidad y sin nada de tiempo que perder, los catalanes salieron al escenario de la Juglar, para comenzar a presentarnos los temas de «Tercer Intento». Todavía no eran las 10 de la noche. Una a una fueron apareciendo canciones como «Planes de futuro», «Turistas», «Inventario», «La dinámica de los cuerpos» o el tema inédito, que no aparece en ninguno de sus trabajos, «Dudar de todo».

    Lo cierto es que íbamos sin ningún tipo de pretensión con Fulcanelli, porque nunca antes los habíamos escuchado. Y, sin duda, fue una grata sorpresa. Con su potente concierto y sus letras directas, la banda catalana nos enganchó desde el primer segundo. Sin duda, será uno de nuestros grandes descubrimientos de este 2019.

    Y llegó el gran momento de Denea. Eran apenas las 22.30 horas y, para entonces, la sala ya estaba llena. Como siempre, el público parece llegar a cuenta gotas a las salas. Pero aquella noche era especial. No solo por el cartel de «sold out», colgado apenas el día de antes. También porque la banda madrileña nos había preparado alguna que otra sorpresa en forma de canción nueva o algún que otro cambio en las que ya conocíamos.

    Empezaron con «100», como el número de personas que esa noche nos encontrábamos en la sala. Y poco a poco fueron apareciendo las demás. Los cambios se notaban y las canciones comenzaron a adquirir una dimensión mucho más potente, mucho más eléctrica. «Su Templo», «2 de noviembre», «Detrás de una vela», «Despertad» o «No me ves», nos trasladaron de repente, a otros lugares que para nosotros eran desconocidos. Y ellos estaban transformados, diferentes, como si fueran una especie de «Superser», capaces de todo. Probablemente esa sea la grandeza de un artista, hacerte sentir diferente emociones con una misma canción.

    Tal fue la evolución, el cambio o el paso agigantado que Denea dieron con este concierto que, nos sorprendió de manera muy positiva que fuera Irene, y no Borja, quien comenzara a cantar gran parte de «Frágil». A partir de ese momento es cuando empezó la acción, el material inflamable, las emociones fuertes. Una recta final en la que mezclaron muy bien temas conocidos por todos, como «Tu Voz» o «Nervios», con alguno que otro nuevo, como «Claustrophobia» o el increíble «Incendio».

    Eso sí, como no podía ser de otra forma, «La Luz» cerrando. Y es que, precisamente, eso es lo que son ellos: Luz. Y lo volvieron a demostrar una vez más el pasado fin de semana.

  • Cuando Canard inundaron de música toda la Sala Nazca de Madrid

    Cuando Canard inundaron de música toda la Sala Nazca de Madrid

    Hay bandas que llegan a tu vida casi por casualidad y que, sin apenas pensarlo, terminan enganchándote, sin poder hacer absolutamente nada por impedirlo. Es el caso de Canard, a quienes conocidos hace casi dos años en los acústicos de Sonorama Ribera. De manera inesperada y sin estar segura al 100% de si te gustarían o no, en vivo tienen una magia especial. Eso es lo que hace diferentes a los artistas. Eso es lo que demuestra su valía. Desde ese momento, no habíamos tenido oportunidad de volver a verlos. Y las ganas iban «in crescendo» hasta que, ¡voilà!, el pasado viernes 1 de febrero nos reencontramos con ellos. En esta ocasión, en Madrid. En la Sala Nazca.

    Pero no estuvieron solos. La banda valenciana Shirocco se encargó de romper el hielo, en una sala que se iba llenando muy poco a poco. Lo cierto es que fueron una verdadera sorpresa. Con su rock contundente y directo, consiguieron engancharnos. Uno a uno fueron apareciendo algunos de los temas de su reciente trabajo. Así fue como nos sumergimos en los submundos de Shirocco. Desde ese momento, retumban en nuestras cabezas, canciones como «Eclipse», «U.F.O», «Edgar Allan Poe», «Supralunar», «Amor Mutante», «Interstellar» o «Xibalba», entre muchos otros.

    Tras la enorme descarga eléctrica, traída directamente desde Valencia, llegaba el turno de los madrileños. Era el turno de Canard. En la sala, visiblemente llena de gente, se empezó a notar el «calorcito». Ansiosos como estábamos, teníamos ganas de que el show al fin comenzara. No lo pudieron hacer de mejor manera, con «Nada que decir». Aunque eso era bastante relativo, porque ellos tenían mucho que decir. Y nosotros mucho que cantar, tal y como demostramos con «Fuisteis». Era el momento preciso para dejar el «Frío y miedo» en la calle, pero dentro era otra historia. Dentro de la sala, nos sentíamos como el ser más «Inmortal» del planeta, capaz de hacer cualquier viaje «Interestellar», siempre y cuando lo hiciéramos con ellos.

    Lo estábamos pasando en grande. Aunque todavía no había llegado la gran sorpresa. Sin ningún signo de estar «Arrepentido», Sergio «Monyo» Montero – vocalista de la banda -, llamó al escenario a un gran amigo como es Alfonso López (de Gotelé), para cantar juntos el tema que da nombre al grupo, «Canard». Momento muy especial que fue seguido por «Tu Voz», tema que parecía indicar el final. Aunque no, todavía quedaba el último empujón. El punto álgido de la noche. El momento en el que hicieron aparición los grandes «Gigantes de metal» y «Mañana es tarde».

    Sin duda, fue una noche repleta de magia, que chocaba por completo con el frío de la calle. Consiguieron que entráramos en calor y que no echáramos de menos absolutamente nada. Eso sí: el concierto nos supo a poco. ¡Ojalá más tiempo, siempre!

  • Cuando Tregua incendió Costello con «Kilómetro a Kilómetro»

    Cuando Tregua incendió Costello con «Kilómetro a Kilómetro»

    Décimo aniversario sobre los escenarios que, sin duda, había que celebrar. Y no solo publicando nuevo disco, también girando con él. Así es como Tregua llegó el pasado 18 de enero a la Sala Costello de Madrid. «Kilómetro a Kilómetro», la banda gallega recorrerá gran parte de la geografía española.

    Teníamos ganas de que llegara el concierto, por poder reencontrarnos con Tregua, a los que solo habíamos visto en formato acústico. Además, no estaban solos, ya que Profesor Bacterio actuaba junto a ellos. Aunque, curiosamente, fueron los gallegos los que se encargaron de romper el hielo. No les tembló el pulso y empezaron a fuego. Ellos lo iban a dar todo y esperaban lo mismo de nosotros. De hecho, desde el minuto 1, consiguieron arrancarnos las palabras, las canciones. Con temas como «A Largo Plazo» o «Descalzo por tus Besos», nos pusieron a todos en marcha.

    «Revolución», «La última página», «El manual de la verdad» o «Un gramo de locura» fueron algunos de los temas que fueron apareciendo en esa noche del 18 al 19 de enero. Era, sin duda, la noche de «Kilómetro a Kilómetro». Era especial y no podía quedarse en el tintero absolutamente nada. De ahí que Tregua no dejara de emocionarnos y sorprendernos con las sorpresas que nos tenían preparadas. De hecho, uno de los momentos más especiales,fue cuando Cris Méndez se subió al escenario Costello, para interpretar «El Vals de Despedida». 

    La entrega era real, desde abajo todo era diferente. Y cuando quise darme cuenta, el concierto de los gallegos estaba llegando a su fin. Sin duda alguna, fue demasiado breve. O al menos eso es lo que me pareció. Quizás fuera la sorpresa. O las ganas de verlos en eléctrico. O, quizás, el momento de abstracción en el que me sumergí gracias a ellos. Se les veía tan felices y tan reales sobre el escenario, que era imposible parar de mirarlos. Ojalá gente así, siempre.

    Fue mágico redescubrir a Tregua. Así que, ¿quién mejor que Profesor Bacterio para expandir aquel momento de locura? Así salieron ellos a Costello. Con la energía desbordada y con las mejores versiones de los grandes «temazos» del rock, nos pusieron a bailar desde el mismo instante en el que aparecieron sobre el escenario. Con ellos, la fiesta fue real. El público, ansioso, no dejó de cantar y bailar en todo momento. De nuevo, el tiempo se nos pasó volando. Buen síntoma.

    Y es que sin duda, siempre recordaremos la noche del 18 de enero como una de las mayores demostraciones de que el rock sigue vivo. Siempre ha estado vivo.

  • Feli & The Lemonshakers llenan de color la sala Costello

    Feli & The Lemonshakers llenan de color la sala Costello

    Hay bandas cuyo talento trasciende a la música. Hay bandas cuyo talento radica en la actitud, en el mensaje, en lo que transmiten. Por esos mismos motivos, el caso de Feli & The Lemonshakers es tan sumamente especial. Porque la sensibilidad y el compromiso que ellos tienen por y para la música, pocos artistas lo tienen. Supongo que será cuestión de la forma de ser, algo tan intrínseco, tan pegado a la raíz de cada uno como ser humano.

    El pasado mes de junio, esta particular banda formada por una afro-sueca, un malasio-americano, un español y un chileno, lanzaba su nuevo EP, titulado «HighLife». Y aunque han girado por escenarios como el de Sofar Sounds o Casa Corona, su nuevo trabajo todavía no había tenido su gran puesta de largo. De ahí, el gran concierto que dieron el pasado miércoles 23 de enero, en la Sala Costello de Madrid.

    Probablemente, me quedara corta si dijera que el concierto fue como una especie de viaje a través del tiempo. Era algo totalmente perceptible, en sus propias caras, en sus propios gestos e incluso en sus propias bromas. Esas bromas que, en algún punto, forzaron a Felicia e incluso a Anwar a hablar en español. Pero lo que no faltó en ningún momento fue la música. Y, por supuesto, el agitador con forma de limón del que Feli no se separó. Sí, el mismo que da nombre a la banda, como si se tratara de un inestimable compañero de batalla.

    Una a una, fueron llegando tanto canciones de los anteriores trabajos de la banda, como del nuevo. Así es como hicieron aparición «Go To Bed», «Double Time», la inestimable «Get Through» o la inconfundible «Naïve». También hubo tiempo para las sorpresas, que llegaron en forma de colaboraciones. Nacho Fernández, vocalista de Lígula, no quiso perderse esta gran fiesta. Y, por supuesto, los «temazos» tampoco dejaron de sonar: momento inconfundible cuando Feli & The Lemonshakers interpretaron juntos el reconocido «Let It Be», de The Beatles.

    Si tenemos que destacar algo de aquella noche será, sin duda, la magia que consiguieron recrear los chicos de Feli & The Lemonshakers. Siempre recordaremos aquel 23 de enero, como el día en el que el mensaje de igualdad y de ruptura de todo tipo de barreras, se afianzó por completo.

  • Para empezar, ¡esto no es ni mucho menos el final!

    Para empezar, ¡esto no es ni mucho menos el final!

    El sueño de todo artista es hacer un proyecto en solitario, y el de Tarque ¡ya es una realidad! El vocalista de MClan llenó por completo, agotando entradas, la Sala REM de Murcia los días 24 y 25 de enero con un ritmo eléctrico al más puro estilo rock que hizo vibrar a todos los asistentes.

    Y es que la unión de dos grandes talentos de nuestro panorama musical como Carlos Tarque y Carlos Raya (guitarrista), solo puede tener un resultado: ¡bravísimo! Si a esta mezcla le combinamos un bajista como Iván «Chapo» González, y un batería como Coki Giménez, el cóctel se carga de ingredientes de alto voltaje, de gran calidad y un sabor potente a la vez que familiar, que solo puede, cuanto menos, hacer gozar al público a todos los niveles desde su primera canción intro: «I Love Rock & Roll», el himno de Joan Jett compuesto por The Arrows.

    Tarque ha buscado en esta aventura en solitario experimentar nuevos caminos, más duros y llenos de electricidad, un sonido en el que el rock está presente de principio a fin.  

    En el escenario, la voz incomparable del artista y su talante único como agitador de masas, siempre con gestos cómplices hacia sus compañeros de escenario, nos hizo mover mucho más que la cabeza con canciones afiladas, directas, crudas, que además de tener como temática el amor, un tema que no se puede omitir en casi ningún género, también hablaban de temas sociales, con un tono crítico, cargadas de ritmo y estribillos pegadizos.  

    Temas que invitaron a la evasión, como «Heartbreaker», «Baila», «El Diablo me acompañará» o «Ahora y en la hora», o el blues que cierra este disco «Cactus en el corazón»; se mezclaron con algunos temas de MClan como «Perdido en la ciudad», un tema que compuso el artista junto a su compañero Santiago Campillo en 1992; un blues tan mítico y conmovedor como «Se hizo de noche cuando te conocí», que dedicó a su chica, introduciendo el como «se hizo de día cuando te conocí»;  o «Calle sin luz», uno de los «momentazos» de la noche, en el que Carlos Tarque bajó enérgico del escenario para cantar entre el público.   

    Después de interpretar su ya conocido «Electroshock» como última canción del concierto, la banda se despide, ¡pero no del todo! A grito de otra, se subía en el escenario una de las canciones más emocionante y desgarradora de MClan, «Miedo», que conmovió a todos los presentes. Una oda a la desesperación incluida en su disco «Sopa Fría», compuesta por Tarque y Raya, que nos habla del miedo a la pérdida de un modo contradictorio a la vez que desgarrador. Un tema que nos «apapachó» sin remedio a todos los asistentes y que no pudimos evitar cantar y catapultar con nuestros móviles. 

    Después de este emocionante momento, la electricidad vuelve a romper el escenario para cerrar, de manera apoteósica, con «Donde nace el rock & roll», dejándonos con ganas de mucho más y, sobre todo, ¡con las pilas bien cargadas! Y es que la aventura Tarque, sin duda, ¡solo acaba de empezar!

  • Cuando Naponia quemó la Maravillas, con «De miedo y fantasmas»

    Cuando Naponia quemó la Maravillas, con «De miedo y fantasmas»

    Solo la música es capaz de crear conexiones con otras personas que, de cualquier otra manera, serían completamente imposibles. Naponia es uno de esos casos que demuestran que, además, las casualidades existen. Hace casi tres años nos cruzamos en nuestros caminos y el pasado viernes 25 de enero, nos reencontramos entre música y risas. Venían directamente desde Murcia, pero no estaban solos. Contaban con la inestimable ayuda de los madrileños The Clods, encargados de abrir el bolo. La gente iba llegando a cuentagotas, pero llegaba. Dos bandas desconocidas llenando una de las salas más míticas de Madrid. Cuando esto pasa, no puedo sentir más que orgullo.

    Eran pasadas las 22.00 horas cuando The Clods se subieron sobre el escenario. Llegaron dispuestos a presentar sus temas y hacer que el ánimo se viniera arriba. Y lo cierto es que lo consiguieron con creces. Así es como fueron llegando una a una sus canciones. «Sapphire», «Psycho In My Team», «Shake My Blues Away» o «We’re all Dead Inside». Tampoco faltó tiempo para las covers, que sirvieron para que el ambiente se terminara de caldear. Apoteósico final cuando tras pedir con ansia un tema más, The Clods evocaron a The Proclaimers (y a la mítica serie «Cómo conocí a vuestra madre»), con «I’m Gonna Be (500 Miles)».

    Ahora sí que sí, era el turno de Murcia y todo su talento. Hacía tiempo que no pisaban Madrid, desde «La Habitación de los Espejos» y ya había ganas. ¿Sabes cuando esperas algo con ansia y compruebas que a más ganas, más tarda en llegar? Pues eso. Eran casi las 23.15 horas cuando Naponia salieron al escenario de la Maravillas. Para entonces, el ambiente estaba lo suficientemente preparado como para poder darlo todo con ellos. Entre ese derroche de actitud y ese talento, ellos también lo pusieron fácil. Al final esa es la magia de los conciertos. Una especie de «win – win», en el que efectivamente, todos nos llevamos algo positivo.

    Era el momento de presentar los temas de «De miedo y fantasmas». Aunque sin olvidarnos de aquellos temas que hace casi tres años nos engancharon de Naponia. «La Habitación de los Espejos» también era importante en una noche como aquella. Así llegaron canciones como «El Mosquito», «De Miedo», «Todos los fantasmas» o «El monstruo».

    Sin duda alguna, en la noche del viernes, la música fue el motor principal. Pero tampoco faltaron las risas. Esas que siguieron de lleno a los míticos «chistes de bajista» y que paliaban un poco la espera entre canción y canción. Aunque lo mejor de todo fue la capacidad de olvidarte, por segundos, de todo lo que pudiera haber fuera. Solo tú, la música y Madrid.

  • Lenovo Sounds Different o cómo la música nos salvó a todos

    Lenovo Sounds Different o cómo la música nos salvó a todos

    Hay causas por las que siempre merece la pena luchar. Y, en esas ocasiones, la música es la mejor herramienta. Quizás sea una visión un tanto romántica, pero es que para quienes vivimos por y para la música, no hay otra explicación posible. Así es como, después de pensar que lo habíamos visto todo, comprobamos que no. Que en el caso de proyectos como «Lenovo Sounds Different», se puede llegar más allá: recaudar dinero para asociaciones, como «Fundela», «Fundación Aladina», «Fundación Bobath», «Cris Contra el Cáncer» y «Menudos Corazones».

    Creo que la sensación de emoción y nerviosismo, el pasado jueves 17 de enero en el WizInk, era demasiado evidente. Demasiadas ilusiones y unas 5.000 almas preparadas para vivirlo todo al 100%. Y nadie mejor que los chicos de Ayer para inaugurar una jornada repleta de música. A pesar de tratar de ser lo más imparcial posible, hay veces que no se puede, sobre todo cuando sabes todo el esfuerzo que hay detrás. Eso sí, aunque empezaron con problemas de sonido y fue demasiado corto, Ayer echaron los restos, consiguiendo hacernos bailar con «Contigo» y «Salvaje», donde una vez más nos dejamos los pulmones.

    Entre cambio y cambio, comenzaron Ochoymedios DJs a caldear los espacios en blanco. Espacio que pronto se llenó con la música de Maico, que directos desde Mallorca, recordaron a todo el mundo que su momento («Moment») era ese. Y que, por supuesto, apuntas maneras.

    Aunque para talento, recalcar también el de Siloé. Con «La Luz» se reafirman como banda, aunque lo cierto es que fue con «La Verdad» cuando los conocimos. Lo que es más que evidente es que su show fue demasiado corto, para toda la energía que desprendieron y toda la potencia que tienen sus mensajes.

    Neuman fueron los siguientes en llenar el escenario, donde aprovecharon para rescatar algunas de las canciones de su aclamado «If» y de su recién estrenado «Crashpad». Fueron uno de los grandes descubrimientos de la noche, ya que nunca los habíamos visto en vivo.

    Las verdaderas ganas de bailar sí que llegaron con Varry Brava. Actitud derrochadora y muchas ganas de generar «Furor» en la sala. Y vaya si lo consiguieron. Apuntaron sobre seguro: entre «Playa» y playa, nos cantaron aquello de «No Gires», y nos hicieron recorrer junto a ellos «La ruta del amor». Todo para cerrar con «Fantasmas».

    Sentimentalismo aparte y derroche de energía con Elefantes, que demostraron una vez más por qué llevan haciendo música toda la vida. Había tan poco tiempo, pero aún así, no faltó tiempo para grandes clásicos. Y es que temas como «Te quiero» o «Cada vez», no tienen sentido si no es en la voz de Shuarma.

    De nuevo, preludio en el que los DJs se intercambiaron los puestos. Desde ese momento y hasta el fin del concierto, era el turno de Marc Gili, vocalista de Dorian. Esa noche salía de su rol habitual como «front-man» de la banda y nos llevaba su música.

    La Habitación Roja era, sin duda, una de las bandas más esperadas de la noche. Tal fue así que ellos supieron bien como responder. Desde el minuto 1, desde aquel instante en el que trazaran «Líneas en el cielo», fueron capaces de abstraernos. Nada de lo que ocurriera fuera podía ser relevante. En ese preciso momento éramos «Indestructibles». Lo que importara «Ayer» o mañana era completamente irrelevante. Así somos en «Madrid».

    El punto y final no lo podían poner otros. De nuevo, «El Poeta Halley» llegó al WizInk Center, encarnado en los mismísimos Love Of Lesbian. Arrancaron con «Cuando no me ves», vestidos entre luces y sombras que pronto, fueron cambiando de color. A partir de ahí, todo fue un verdadero viaje regresivo. Y es que desde «Bajo el Volcán», viajamos a «1999» en apenas un segundo. Todo el público estaba completamente entregado. De ahí, la importancia de dedicarles temas como «Manifiesto Delirista» y de cerrar aquel mágico concierto con «Planeador».

    Lo cierto es que decir que hubo magia aquella noche, se quedaría corto. Tratar de describir las emociones con palabras es sumamente difícil. Sobre todo porque, al final, lo verdaderamente importante no se explica. Se siente. Tan solo, y como último alegato, ojalá la música siga siendo un arma arrojadiza contra los males del mundo. Y que solo la usemos para hacer cosas buenas por los demás.

  • La apoteósica noche en la que Tu Otra Bonita incendió el Circo Price

    La apoteósica noche en la que Tu Otra Bonita incendió el Circo Price

    Ha sido una de las bandas revelación sin duda alguna. Ha sido inevitable no caer en el embrujo de Tu Otra Bonita y su archiconocida rumba psicodélica. Unos ritmos que nos trasladan al sur desde el mismo momento en el que empiezan a sonar. Ya era hora de verlos en gran formato, presentando las canciones de su recién estrenado trabajo, «¿Verdad O Atrevimiento?». Y lo fue en un marco incomparable: el reconocido festival de invierno, el Inverfest. El pasado domingo 13 de enero, los andaluces desplegaron todas sus armas, en medio del Teatro Circo Price. Sí, y de principio a fin, fue una auténtica fiesta.

    Era la primera vez que los veíamos en un escenario tan grande y tan bien acompañados. Porque es que Héctor, Alberto, Edgar, Félix y Fico no estaban solos. Todo era parte de una gran sorpresa, que fue tomando forma a lo largo del concierto. El hecho de que fuera en un teatro con butacas, no fue señal de absolutamente nada. Y es que bastó con que sonara el primer acorde, para que las más de 1.000 almas que allí estaban se alzaran y no tomaran asiento durante las dos horas que duró el espectáculo. Su música irradió cada rincón del Circo Price y ningún «Ángulo Muerto» se salvó. Una a una fueron llegando algunas de las canciones más emblemáticas de estos tres trabajos de la banda.

    Todas las emociones cambiaron de estado: dejaron de ser «Invisibles» y se tornaron totalmente visibles a ojos de todos. Y, por supuesto, dieron comienzo las primeras sorpresas. Con «La Leyenda Del Tiempo», de Camarón, apareció sobre el escenario el cuerpo de baile de la bailaora Lola García. Una combinación más que perfecta que arrancó los aplausos y vítores de todo el público madrileño, a quienes Tu Otra Bonita continuaron rindiendo homenaje con su nuevo tema «Madrid».

    Con Javier Álvarez en solitario, interpretando en acústico uno de sus temas, Tu Otra Bonita lanzaron otra de las sorpresas de la noche. Una sorpresa que prevaleció con «El loco del andén». Manteniendo la magia del acústico y ahora sí que sí: juntos. Así es como llegó el momento más emotivo de la noche. Tan solo Javier y Tu Otra Bonita.

    Al final, solo había una cosa clara: «¿Verdad O Atrevimiento?» estaba acaparando todas las miradas. Así lo demostraron los propios miembros de la banda, que fueron desgranando una a una las canciones de este nuevo trabajo. Así lo demostraron con la llegada de «Vamos», «Mijita», «La Riviera» o «Voy». Pero no faltaron, por supuesto, otros temas imprescindibles como «Se Quemó», «Ganas De…» o «Berlín». Aunque lo verdaderamente apoteósico fue el final, marcado por «Azul Verdoso».

  • La noche en la que Madrid se enamoró de Larkin Poe

    La noche en la que Madrid se enamoró de Larkin Poe

    Hace unas semanas se estrenaron, junto al mes de diciembre, el grupo liderado por el dúo de las hermanas Lovell en nuestro país con su gira presentación de su nuevo disco «Venom & Faith».

    No sólo se estrenaron en España sino que también dieron inicio a su primer tour fuera de los Estados Unidos recorriendo Inglaterra, Alemania, Austria e Italia.

    Pudimos disfrutar de ellas el día 2 en la sala Cool Stage de Madrid acompañadas de Joan Queralt & The Seasicks, una banda catalana que llegaron fuerte abriendo boca con un pequeño aperitivo de lo que llegaría después. Estos chicos nos demostraron que viven su música y que no están atados a tiempos tocando a su ritmo y sin estrés. Pudimos escuchar sonidos de raíces de rock americano y arrebatos de guitarra que cerraron una primera parte fluida y despreocupada, a pesar de algún parón para reafinar.

    Larkin Poe subió al escenario lleno de energía que contagiaron inmediatamente a un público que se entregó totalmente desde el inicio del concierto y no dejó de bombardearnos con temas, tanto propios como grandes versiones de clásicos, que no dejaron indiferente en ningún momento.

    Nos brindaron su energía con su estilo tan propio y personal demostrando que es imposible encasillarlas en ningún lado, pasando por temas como «Freedom», donde nos abren todo su ser, a versiones llenas de gancho como «Black Betty». Con una cover inigualable de «C’mon in my Kitchen» de la leyenda Robert Johnson dieron por finalizado el concierto que, desde principio a fin, se mantuvo en lo más alto donde la sala no pudo más que cantar a coro el tan famoso «OE OE OE» tan escuchado en encuentros deportivos pero que seguro nunca podríamos habernos imaginado en esta situación.

    Pero las hermanas Megan y Rebecca no se enfrentaron solas a este reto sino que estaban muy bien acompañadas por Tarka Layman, al bajo eléctrico, y Kevin McGowan, a la batería, dejando ver el espíritu del rock en cada acorde.

    Para ser la primera vez que dejaban Atlanta para introducirse en los círculos españoles, en Madrid, el público no llego a ser tan numeroso como se esperaba pero gracias a ello pudimos disfrutar de un concierto casi íntimo en el que pudimos estar cara a cara con estas grandes artistas que de seguro será mucho más concurrido en los años próximos, pues nos demostraron que después de todo lo que vimos todavía tienen mucho que enseñar.

    En nuestro país tenemos grandes primeras llegadas de grupos emblemáticos y ya clásicos que aun siguen en la memoria colectiva de todos los fans, incluidos los que no llegamos a vivirlas, pero aunque esta vez no saliera en portadas y en telediarios, Larkin Poe, no tiene nada que envidiar a súper bandas con un estreno español de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo.

     

  • Cocktail Musical celebra su octavo aniversario por todo lo alto

    Cocktail Musical celebra su octavo aniversario por todo lo alto

    Hay fechas marcadas a fuego, celebraciones que solo vivirás una vez en la música, conciertos que se quedan para siempre en la memoria, grupos con los que conectas desde el primer instante. Nunca dejaré de decir que la gran fiesta de la música es, precisamente esto. Pero es que cuando estás celebrando el octavo aniversario de un blog amigo como es Cocktail Musical y lo haces con verdaderas «bandazas» como Eladio y los Seres Queridos y Nixon, ya nada importa. Y es que el pasado viernes 16 de noviembre, Moby Dick ardió completamente con la actuación de ambas bandas.

    Eladio y los Seres Queridos fueron los primeros en abrir la veda. Sin haberlos escuchado previamente, fueron la gran sorpresa de la noche. Con un directo brutal, los gallegos hicieron un breve pero intenso recorrido por algunos de sus temas más emblemáticos de su carrera. Si «Algún Iluminado» se hubiera atrevido a decir algo negativo de este bolo tan especial,el público habría respondido cantando hasta el final cada uno de las canciones de la banda. Desde «Están Ustedes Unidos» hasta «Tormenta», pasando por «Carlota se fue». Una a una, fueron apareciendo también otos temas como «Los Dinosaurios», «Eternamente», «Non quero perderte» o «Miss Europa».

    Demasiado rápido pasó el concierto de la banda liderada por Eladio Santos. Pero no faltó final sin que nos demostraran que cualquier «Tiempo futuro» podrá ser mejor, siempre y cuando actuemos «Con el corazón en la mano».

    Nixon pusieron punto y final a la noche. Desde el principio supieron engancharnos y atraernos hacia ellos con «La Fiesta» tan «Tribal» que montaron. Con esa «Fuerza Gravitacional» que los caracteriza, no nos dieron tregua en ni un solo momento. Pero tampoco la queríamos. En cero coma, entramos en calor con ellos. Y es que ese «calorcito» del sur, solo lo podían traer ellos desde Almería. Consiguieron que entráramos en un mundo paralelo, un mundo que no era más que una «Utopía», pero del que no habríamos salido en la vida.

    Una hora de concierto que se pasó como un suspiro y que, sin duda, nos hizo entrar en una especie de «Muerte Dulce».

  • Cuando tocar 24 horas seguidas se convierte en realidad, con Kitai

    Cuando tocar 24 horas seguidas se convierte en realidad, con Kitai

    Hacer historia, formar parte de los grandes, conseguir algo que ninguna banda española de rock había conseguido de manera previa, obtener el Guiness World Record. Hablamos de Kitai, que el pasado martes 13 de noviembre comenzaban con una de las mayores locuras nunca vistas. Locura que se cumplió satisfactoriamente, justo 24 horas después, el miércoles 14 de noviembre.

    Llevaban tiempo anunciándolo y parecía algo irreal, que quedaba lejos. Por eso, justo cuando el día llegó, más de uno nos acercamos a la sala El Sol con una mezcla de curiosidad y escepticismo. El reto era demasiado arriesgado, lo que muchos no sabíamos es que Alexander, Deiv, Fabio y Edu son unos guerreros con un aplomo increíble y con una personalidad indomable. Precisamente, lo que necesita un buen artista. Además de talento y mucho trabajo. Trabajo que habían cumplido con creces, no solo a nivel musical, también a nivel mental y físico.

    Antes de comenzar, unas cuantas normas tenían que cumplir: no repetir repertorio en cuatro horas, no parar más de 30 segundos entre canción y canción, no descansar más de 5 minutos por hora, que podían ser acumulables, no bajar del escenario en ningún momento salvo en los descansos establecidos. Y así lo hicieron, aunque no fue fácil. Sobre todo a altas horas de la madrugada, cuando estando ellos solos, permanecían sentados en sillas y con apenas un hilo de voz, continuaban cantando.

    Afortunadamente, no estuvieron solos. Y muy probablemente eso les diera las fuerzas necesarias para seguir. Más de 650 almas entregadas bajo el escenario y muchos amigos encima que, con la energía de quien está viviendo una hazaña, quisieron unirse al #RetoKitai24horas. Así fue como desfilaron artistas y bandas de semejante peso, como Def con Dos, Taburete, Sober, Fran Perea, Rubén Pozo, Nikone, Arkano, Dan Millson, Pol 3.14, Amatria o Edu Molina, entre muchos otros.

    Poco a poco, fueron cumpliendo con el gran reto. Justo cuando el gran cronómetro estaba llegando a su fin, Kitai sacó esa fuerza tan arrebatadora que los caracteriza. No solo cumplieron con las 24 horas establecidas, sino que también se atrevieron con los bises. Otra cosa no, pero entregarse se iban a entregar a su público. Fue entonces cuando las palabras del vocalista de la banda, Álex, comenzaron a resonar por todo El Sol: «estamos aquí todos juntos para soñar misiones imposibles».

    Así que de parte del equipo de Verdadera Locura, no nos queda otra que dar la más sincera enhorabuena a Kitai y a todas las personas que han hecho que este reto se convierta en una realidad. Ahora solo toca pensar en el siguiente proyecto: La Riviera, el próximo 8 de marzo de 2019. Y, por supuesto, el Cooltural Fest, festival en el que actuarán el próximo año.

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