Categoría: Crónicas

  • Oi! The Arrase + Animales Muertos en la Sala Salamandra

    Oi! The Arrase + Animales Muertos en la Sala Salamandra

    Si hay algo que no me esperaba para nada en esta vida, es acabar en un concierto punk y en una de las salas más míticas de Cataluña. Pero la verdad es que soy persona fácil de liar y, lo demás, es todo historia. El problema de verdad llega cuando, como ahora, me toca sentarme y escribir. La verdad es que he estado postergando esta crónica todo lo que he podido y más. Y creo que hay poco que pueda decir, porque cualquier cosa que diga se quedará corta. Y porque a mi me sacas del indie y voy más perdida que un pulpo en un garaje. Además, ¿qué decir de Oi! The Arrase y Animales Muertos? Dos de las bandas más míticas del punk se juntaban sobre el escenario de la Sala Salamandra de L’Hospitalet y después de dejarme hacer el lío, allí que terminé. En gran parte con miedo. Eso sí que es salir de la zona de confort.

    Yo bastante descolocada. Pero eso sí, la gente como enloquecida, se lo estaba pasando bastante bien. Y desde mi pequeño rincón en la Sala Salamandra, porque entre la gente y los pogos (pero pogos así más de verdad, ¿eh?), pues como que tampoco podía moverme. Sin duda, el espectáculo de ambas bandas fue, cuanto menos, curioso. Esto es adrenalina y no hacer puenting. Ir a un concierto sin saber nada de lo que te encontrarás y observar, como si se tratara de un experimento sociológico se tratara. Curioso el ser humano.

    Sigue sin ser el estilo de música que me gusta y probablemente, no lo sea jamás. Pero no pude evitar sorprenderme, por el tremendo revuelo que ambas bandas generan, por su show y por las incesantes ganas de pasarlo bien de la gente. Al final, ni fue tan sumamente duro para mi como pensaba, ni se me hizo tan largo como creía en un primer momento. Eso sí, creo que no dejará de ser una de las noches más…¿extrañas? de mi vida.

     

  • Colours Of Ostrava llenando de color y de música todos los rincones

    Colours Of Ostrava llenando de color y de música todos los rincones

    Desde 2002, el festival Colours Of Ostrava reúne a multitud de asistentes de centrouropa y se ha posicionado como el evento estival más esperado de República Checa. El festival tuvo lugar del 17 al 20 de julio en la ciudad de Ostrava, muy cerca de la frontera con Polonia. La ubicación es de lo más especial: se trata de la antigua fábrica de mineros de la ciudad, conocida como Dolní Vítkovice, que se conserva prácticamente en su totalidad.

    ¿Quién es quién en el cartel de esta edición del «Colours Of Ostrava»?

    El line-up no tenía nada que envidiar a otros festivales de similar aforo: los míticos The Cure, Florence + The Machine, nuestra Rosalía, Years & Years, Rag ‘n’ Bone Man, Tom Walker, John Butler Trio, la polifacética ZAZ, el increíble y dulce Lewis Capaldi o Tom Walker fueron algunas de las actuaciones más destacadas. A los cabezas de cartel se le sumaron más de 150 artistas nacionales e internacionales.

    Centenares de conciertos que inundaron de magia todo el festival y que nos hicieron volar. Desde artistas más grandes y consagrados como Florence + The Machine, a otros más pequeños. Grata sorpresa fue la de los directos de Nèro Scartch, artista checo; y la infatigable y gran Lola Marsh. Dos grandes descubrimientos musicales a los que también tuvimos la oportunidad de fotografiar durante el festival.

    Además también disfrutamos de numerosas conferencias, talleres, exposiciones de arte y un sinfín de actividades culturales para todos los públicos. Una apuesta musical muy variada, precios muy competitivos y un enclave único hacen de este festival uno de los más atractivos de la zona. ¡Puedes disfrutar de cervezas a menos de dos euros, una maravilla! Sin duda el año que viene repetiremos la experiencia. Es increíble poder vivir un festival repleto de color. Estamos ya esperando con ganas la edición 2020 de Colours Of Ostrava.

  • Cuando Luis Albert Segura nos cautivó con «Amenaza Tormenta»

    Cuando Luis Albert Segura nos cautivó con «Amenaza Tormenta»

    Miércoles, 19 de junio. Como quien va a descubrir su nueva banda favorita o como quien no sabe lo que se va a encontrar, nos acercamos a la Sala El Sol, para conocer más de cerca a Luis Albert Segura y su nuevo proyecto en solitario. Solo con el misterio que eso conlleva, con la expectación y con la emoción de quien ha dado un vuelco, un giro de 180 grados a su carrera. Eso sí: con todos los años de experiencia que solo te puede dar el haber estado al frente de una banda como L.A.

    Igual que los nervios se percibían por parte del público, el artista también lo estaría. Pensando en los fans, en todos aquellos que lo descubrieron con L.A. Ardua tarea la de tratar de deconstruir todo lo que pensaban sobre ti y volver a construirlo. «Amenaza tormenta» llegaba para quedarse. Dejando de lado el inglés y lanzándose de lleno al inexplorado mundo de la composición en español. Difícil pero jamás imposible.

    Una a una fueron apareciendo las canciones de este primer disco en solitario. «La tierra giró», «A las puertas», «Mil maneras de escapar», «Díselo», «Déjate llevar». Todas y cada una de ellas, nos empezaron a transportar por diferentes estados. Y, por supuesto, «Tu Cara Oculta», tema con el que cerró. Él solo. A guitarra y voz.

    Lo cierto es que, aunque, muy lejos de ver al Luis Albert de L.A., nos supo guiar muy bien por este nuevo camino «Amenaza Tormenta». Intensidad, emoción, el perfecto equilibrio entre las canciones más potentes y eléctricas; y las más pausadas, tranquilas y acústicas. Así es el directo del artista mallorquín que, sin duda alguna, cautiva desde el minuto 1.

    Hasta allí se desplazó nuestro compañero Makeda quien, desde su perspectiva y objetivo, captó el más mínimo detalle de esta gran puesta de largo de Luis Albert Segura. Mucha atención si queréis seguirle la pista, porque Sonorama Ribera nos espera.

  • La noche en la que temblamos con Exceso en la Sala Apolo

    La noche en la que temblamos con Exceso en la Sala Apolo

    Hay conciertos por los que merece la pena esperar. Hay veces que los años no pasan en vano. Dos, cuatro o incluso siete años. Siete años en los que hemos esperado a que Exceso publicara su nuevo trabajo: y al fin ya está aquí. Es el momento de «Rimas y Rock» y, sobre todo, es el momento de presentarlo en directo. De ahí que el 23 de mayo fuera una fecha bien marcada en el calendario: y es que era el día que la banda de Arenys de Munt presentaba su reciente trabajo en la mítica Sala Apolo de Barcelona.

    Con el tiempo justo y temblando por no ver el concierto ya empezado, llegamos corriendo. Pero por azar o por destino, no fue así. La sala cada vez se llenaba más y en el preciso momento en el que las luces se fueron apagando y la banda comenzó a salir al escenario, ya lo supimos. Ferrán era el último en aparecer, con los primeros acordes de «Que sonrías para mí». Entonces todo explosionó y, «Otra canción desesperada» llegó. No lo sabíamos en ese momento, porque ya desde el principio nos estábamos encargando de darlo todo. Euforia y mucho rock, la combinación perfecta, porque así todo «Saldrá mejor». Y es que «Como el veneno», las canciones se nos estaban metiendo dentro.

    Esas ganas y esa euforia llegaban de manera bidireccional. Se notaba que Exceso también tenían ganas infinitas de estar allí y darlo todo, de echar los restos. Fue como un «Un soplo más» de aire el verlos así, porque eso nos dio alas a nosotros, el público. Alas para salir «Corriendo entre las balas» y llegar al preciso momento, para cantar al unísono canciones como «No me basta», «Fronteras de agua» o «Último alimento del recuerdo». En estas cosas se basa la verdadera «Pureza» de los conciertos. Un cúmulo de emociones que salen a relucir como las mismas «Lluvias de abril».

    Aunque para emociones, las que vivimos cuando El Niño de la Hipoteca salió sobre el escenario, para cantar junto a Ferrán. Una relación y una amistad que se ha ido forjando con los años y de la que pudimos ser mínimamente testigos el pasado 23 de mayo en Barcelona.

    «Vuelve ya» llegó inmediatamente, así sin más, «Mientras el mundo viene y va». Uno de los puntos álgidos del concierto, porque las canciones antiguas combinaban a la perfección con las del nuevo trabajo, con las de «Rimas y Rock». Sí, fue la combinación perfecta de «Cenizas y aciertos», lo que dio pie directamente a los «Delirios» generales del público. Y es que nos encontrábamos «Cara a cara» con los artistas.

    No lo sabíamos pero intuíamos que quedaba poco y que estaba llegando a su fin. Al grito de «otra» y ensimismados en multitud de «pogos», volvieron a aparecer en un arranque de emoción. Quedaban pocas y la primera en llegar fue «Rojo arte», la canción perfecta para hacer aparecer por arte de magia, «Versos desterrados». Pero quedaba una que todavía no habíamos podido tocar: no podía ser de otra forma, porque entre «Niebla y Hollín», Exceso se despedían del escenario de la Apolo. Y de todos nosotros. Eso sí, dejando la puerta abierta para poder vernos de nuevo. Pronto.

  • ¡Solazo Solazo! Estuvimos en la primera edición del Solazo Fest

    ¡Solazo Solazo! Estuvimos en la primera edición del Solazo Fest

    ¡No pudo tener un nombre más acertado! La primera edición del Solazo Fest en Almería, no solo dio cabida a más de 20 artistas, 5000 asistentes y un elevado número de grados en los termómetros, sino que… ya sea por la primavera, por el solazo que hacía, por el toro mecánico, digno de mención; por la paella gigante, que estaba bastante rica a juicio de los comensales; por las chuches o por la cerveza y demás bebidas, que estaban bien fresquitas;… ¡que se respiraba un rollazo! 

    Desde las 12 del mediodía y hasta ya pasada la media noche,  no pararon de subir al escenario diferentes artistas, con un estilo predominante de hip hop y de rumba y mestizaje: Miguel Campello, Juanito Makandé y SFDK como cabezas de cartel; a los que se sumaron: Dj Kokodrilo, Owen y Varo, Dj Michel Maro, Vera Grv y Kttana, Rid3r, El Niño del Albayzín, Grupo Sunbars ‘Street Work Out’, Los Bombásticos, Chamae Music & Despelote, Miriam Amat, Ipop Covers, No Potable, Dj Monchi, Dj Manhuyboz y The Pickies y Helena Valkyr. 

    Momentos mágicos… ¡unos cuantos! Miguel Campello abrió su actuación de manera enérgica, haciendo alarde de su buena condición física con sus míticas volteretas. Nos hizo pensar…, en la felicidad, en la falta de ella… Nos hizo viajar en el tiempo a través de sus conocidas canciones cuando formaba parte de El Bicho, como Mama Dolores; y nos hizo estallar al ritmo de Locura. 

    Juanito Makandé, y su rumba garrapatera, nos regaló momentos llenos de buenas vibraciones a través de la calidez de sus canciones, y todo, con el atardecer del cielo de Almería de fondo, ¡espectacular! Una sensación que resume este directo… ¡expansión! ¡De mente y alma! Porque las letras de este artista son tan profundas como directas, y su ingrediente principal es el buen rollo.  

    Continuamos con el tercer cabeza de cartel: SFDK, el grupo que cerró  el festival y que desató más locura entre los asistentes. Las canciones reivindicativas de Zatu y Acción Sánchez al más puro estilo andaluz, ¡qué arte!, hicieron cantar y bailar a todos sus seguidores a ritmo de rap en la celebración de sus bodas de plata dentro del mundo de la música.  

    Cosillas a criticar: 

    Porque sí, porque todo no puede ser bueno y hay cosas que mejorar, por supuesto. 

    Señalización: la gente no sabía dónde comprar los tickets de primeras… Decían, sí al fondo… ¿al fondo dónde? Sí,…que sí, que luego encima había un letrero grande, para gente grande (y es que la altura del mismo era para gente de 2,5m mínimo), en el que por fin podíamos ver venta de tickets. Pero lo veías cuando estabas allí, a la espalda de todo y con mucha perspectiva. 

    En las barras… no todas servían cerveza, y bueno, había que jugar un poco a rastrear y descubrir cuáles eran las buenas.  

    Los vasos. Perfecto que cada cual compre el suyo y así reduzcamos el consumo de plástico en festivales y demás, pero… más información visible de los requisitos para el consumo, ¡cartelitos para todo! Que hemos venido a disfrutar, ¡no a un escape room al aire libre! 

    El tema de acreditaciones… ¡señores pónganse de acuerdo! ¿Por dónde nos dan acceso? Ahora podemos entrar por aquí, ahora no, ahora no se puede salir por donde entramos… ¡Vueltas, vueltas!  

    En temas de horarios… todo casi a la hora prevista, salvo el descuido de SDFK que nos mantuvo en vilo 1 hora, pero supieron contrarrestar la espera.  

    Y todo lo demás… bastante bien. Zonas vips bastante amplias y cómodas, las colas más o menos manejables… En definitiva, un festival bastante conseguido en su primera edición. Gente muy contenta y… ¡muy buen ambiente! ¡Que es lo importante! 

  • Cómo darlo todo en un Elche Live Festival pasado por agua

    Cómo darlo todo en un Elche Live Festival pasado por agua

    Volver a sentir cómo el poder de la música nos invade. A pesar de todo. Una sensación similar es la que tuvimos hace unas semanas cuando, en mitad de la ciudad de las palmeras, tuvo lugar el Elche Music Festival. Así fue como los pasados 5 y 6 de abril se celebró una nueva edición de este festival.

    5 de abril, primera jornada de festival.

    A media tarde el viernes 5, arrancó el primer día de los dos, entre amenaza de lluvia. Una amenaza que se tornó real a las pocas horas y que, por momentos, nos hizo temblar a todos. Ya sabemos que «en abril, aguas mil», y más en nuestra «terreta» (sí, llueve poco, pero cuando llueve, llueve bien). De hecho, tuvieron que retrasar la apertura de puertas y los conciertos, por este mismo motivo. Así y todo, la fiesta continuó adelanto y no paró en ni un solo momento, a pesar de los reajustes. Finalmente, pasadas las 19.00 horas, daban comienzo con Bauer. Y es que los malagueños estaban de enhorabuena, al estar presentando las canciones de su nuevo trabajo, «Otra Vuelta Al Sol».

    Poco a poco, la cosa se iba tornando seria. Correos también saltaban al escenario, dispuestos a no hacer decaer en ningún momento el ánimo. No era para menos. Con su rock y su potente directo, engancharon desde el primer instante con los temas de su «Terapia, Terapia». Ellos sí que nos dieron una buena dosis de terapia contra la lluvia y en pro de la música.

    Para mantener esta dinámica tan especial, llegaron Cycle. La mítica banda madrileña es la típica que no deja de hacerte bailar con su espectacular electropop inspirado en los ritmos anglosajones. Es la típica banda que hace que te olvides de todos tus males. La típica banda capaz de sumergirte en su propio submundo. Conseguirlo en un día como aquel era complicado, pero lo lograron. Y más si el disco que presentaban, era el de «ELECTRIK».

    Aunque para intensidad, la que llegó con SFDK. El festival cambiaba radicalmente de género, para impregnarnos de los versos y el rap de la banda sevillana. Palabras punzantes, hirientes, pensantes. Todo, para darle la bienvenida a las canciones de «Redención», último trabajo del dúo. Concierto que se hizo corto y supo a poco, pero que continúo con es misma dinámica, ya con la llegada del gran Nach. Esas mismas punzadas directas al corazón y a la cabeza, esos pequeños pellizcos de conciencia continuaron, cuando coreamos cada una de las canciones del rapero. Rapero que, por cierto, presentaba «Almanauta».

    Pero si hay algo que caracterice todo buen festival, es el fin de fiesta. Y después de tanta lluvia y tantos inconvenientes, nadie mejor que La Pegatina para hacernos saltar y vibrar. Solo basta con que nos canten aquello de «Lloverá, lloverá y yo veré». Y nosotros ya. Pero, por supuesto, no fue lo único. Y es que es el momento de «Ahora o nunca».

    Segunda jornada de festival, el 6 de abril.

    Aunque los problemas y el malestar continuaron, la fiesta no paró en la segunda jornada de festival. En esta ocasión, cambiamos de tercio y sí, también de género. Aunque primero, dando paso siempre a las bandas más pequeñas y a las emergentes. De ahí que Polos fueran los primeros en abrir este segundo y último día. Un día que, conforme fue avanzando, dio paso a uno de nuestros grandes descubrimientos de 2018: Embusteros, quienes además, acaban de lanzar un nuevo disco maravilloso, «Pequeño Universo».

    Desde la misma «terreta», continuaron Olivia. Vecinos nuestros y músicos de 10, están ya mostrando pequeñas píldoras del trabajo que está por llegar. Aunque por el momento, solo hemos podido escuchar el primer single: «Corre, grita, ríe». Así que no podemos estar más en ascuas. Y no podemos disfrutar más de sus directos.

    Quien también está de enhorabuena por el «discazo» que ha creado es Julieta 21. Hace algunas semanas presentaba «Contacto», por lo que el Elche Music Festival fue perfecto para presentar estos nuevos temas.

    Se iba haciendo de noche, y poco a poco, iban apareciendo ya las grandes bandas. El dulce Depedro salía al escenario para cantarnos las canciones de su «Todo va a salir bien», un disco muy especial que llega en el momento en el que Jairo Zavala celebra una década en la música. Especial, así como él. Especial, así fue el concierto. Y con esa sensación tan mágica en el cuerpo, nos trasladamos directamente al concierto de Shinova, quienes con su «Carta de Navegación», pusieron un nuevo rumbo en el festival. Así, como para no romper esta magia. Como para no romper esta dinámica. Cantamos con ellos hasta quedarnos sin voz, pero sin olvidar que todavía quedaban dos grandes conciertos.

    Y es que el directo de Fuel Fandango era uno de los más esperados. Sí. Porque lo de ellos no son simples conciertos. Se mezcla muy bien la música, el arte y el espectáculo. Es algo intrínseco a Nita y a Ale Acosta. Con ellos sí que nos dejamos la voz, a la par que flipamos. Era, en cierto modo, inevitable. Y más si la banda continúa presentando su «Aurora», disco que vio la luz en 2016 y que todavía tiene mucha vida por delante. Sin duda alguna, ojalá no se hubiera acabado nunca este concierto.

    Pero el final de fiesta real estaba llegando. Y no podía ser de otra manera: el rey de «la ruta del bacalao» nos tenía preparado un gran show de despedida. Chimo Bayo saltó al escenario, para hacernos bailar al ritmo de sus canciones, todas ellas pasadas por el filtro de la electrónica. ¿Cómo no darlo todo con temas como «Exta sí, exta no» o «Así me gusta a mí»?

  • La noche en la que el «Líquido» de Gimnástica, nos inundó a todos

    La noche en la que el «Líquido» de Gimnástica, nos inundó a todos

    La tierra siempre tira, estés donde estés. Por eso, el concierto de Gimnástica, del pasado jueves día 28 de marzo, fue tan especial. Costello Club se vestía de gala para que los alicantinos presentaran las canciones de su trabajo más reciente, «Líquido». Lo hicieron con una fuerza aterradora. Y, por supuesto, no lo hicieron solos. Abriendo su concierto, el madrileño Capitán Mike.

    Puntual, pasadas las 21.00 horas, Capitán Mike salía al escenario para presentar las canciones de su EP, de su pequeño gran trabajo, «Mi Planeta». Ese con el que, poco a poco, consiguieron que nos fuéramos adentrando en su particular mundo. Mientras tanto, el público a cuentagotas llegaba a la sala y se preparaba para todo el cúmulo de emociones y energía que estaban por llegar.

    Y entonces todo se tornó oscuro. Cambio de escenario y de luces. Varias barras de neón colocadas estratégicamente sobre el escenario, recibían a los de Alicante. Fue entonces cuando verdaderamente comenzó el juego, la danza protagonizada por Gimnástica arrancaba y el público comenzaba a estar pletórico. Arrancaron con «Humano» y, de repente, todo el mundo enloqueció. La fiesta había comenzado y la gente no dejaría de cantar y bailar hasta que el show no llegó a su fin. Y es que entre tanta euforia, era inevitable que «El Rey» apareciera en mitad del concierto, con esa pose nada «Artificial». Con él, nos adentramos en los submundos de Gimnástica. Iniciábamos todos juntos «El viaje del caracol».

    Como si se tratara de un «Experimento», los alicantinos fueron comprobando cómo funcionaban sus canciones en directo. Así es como hicieron aparición «El Lazo» o «Si te veo bailando». Pero no fueron las únicas. No nos prepararon ante «La Gran Evasión», tema que cantamos hasta quedar extasiados. Gimnástica se estaba marcando un verdadero «conciertazo» y así lo estábamos viviendo en la mítica cueva, ahí, bajo el escenario. Lo que sí que estaban consiguiendo es que «La bestia» que llevábamos dentro, se convirtiera en un auténtico «Dragón», incapaz de permanecer quieto ante tal espectáculo.

    Sin darnos cuenta, se acercaba el final del show. Con «Caléndula» marcaron un antes y un después, despertaron la mismísima «Revolución» entre el público. Desataron esas ganas irrefrenables de seguir cantando con ellos. Tan desatados estábamos, que ni dudamos un momento en lanzarnos y hacer «Paracaidismo». Esa falta de miedo, fue el gran síntoma, fue lo que de verdad nos trajo «La buena suerte».

    Hay conciertos que se pasan demasiado pronto, que se disfrutan, que te cambian. Es imposible haber salido impune del concierto de los alicantinos, porque eso, solo lo vivimos una vez. Eso no lo vamos a volver a repetir. Al no ser que nuestra mente decida repetirlo en bucle una y otra vez. Ojalá más bandas con el talento, las ganas, el trabajo y el ímpetu de Gimnástica.

  • Cuando Nadye presentó «Intrapolar» en una de las noches más eléctricas

    Cuando Nadye presentó «Intrapolar» en una de las noches más eléctricas

    Hay conciertos en los que la descarga de adrenalina es tal, que te reactivan, te hacen sentir más vivo que nunca. Esa sensación es la que vivimos y revivimos, cada vez que recordamos el concierto de Nadye. Porque sí, había que darle la bienvenida a «Intrapolar», nuevo trabajo de los madrileños. Había que hacerlo por todo lo alto, ¡cómo no! Y ellos lo hicieron el pasado sábado 23 de marzo en la Sala Caracol de Madrid. Por fortuna, no estuvieron solos. Encontraron al mejor para poder abrir el concierto: Güs & Los Impostores. Ambas bandas dieron los espectáculos más enérgicos que recordamos en mucho tiempo. Por eso, merecía tanto la pena que lo contáramos.

    Si bien nos hacíamos una idea de lo que nos encontraríamos con Nadye, Güs & Los Impostores fueron una gran sorpresa. La banda de Madrid llegaba a la Caracol para presentar con un potente directo, los temas de su álbum debut, homónimo. Una a una hicieron aparición «Bonnie & Clyde», «Aguas Turbulentas», «Londres» y el aclamado single «Mi Última Canción», entre muchas otras. Sin duda alguna, Güs & Los Impostores demostraron esa noche que merecen ser una banda que merece ser escuchada, seguida y vivida. Así que les seguiremos la pista.

    Así y todo, no podíamos olvidarnos del gran plato fuerte de la noche. Con la llegada de «Intrapolar», todos estábamos completamente ansiosos de vivir con los chicos de Nadye esa gran noche. Una gran noche que arrancó como un auténtico «Vuelo Kamikaze» y que nos trasladó directamente a las entrañas del rock más puro y particular de Nadye. Perdidos y sumidos en la fiesta en la que convirtieron la Caracol, todos nos volvimos «Locos de atar». A los madrileños se les veía más que cómodos, felices, pletóricos. No era para menos. La velocidad con la que todo el concierto se precipitó fue increíble. No importaba nada más que el hecho de estar ahí, cantando, gritando y sudando con ellos. De hecho, la sala estaba a rebosar, porque ni fans, ni familia, ni amigos se quisieron perder ese show. Precisamente a la familia agradeció Javi Salas, en nombre de la banda. Y es que, ¿quién si no van a ser los grandes pilares de cada uno de ellos?

    En medio de tanta emoción, asomaron por el escenario «Los días del iceberg». Parecía que lo habíamos visto todo, pero en realidad, aún no habíamos visto nada. Nada de lo que Nadye verdaderamente podía dar. «El accidente» aún no había tenido lugar, antes teníamos que pasar por «La 103». No, «No me iré» sin antes haber desatado la locura. Y, de repente, sucedió. Llegó «Nuestra revolución» en el mismo momento en el que Abel Vargas bajó del escenario, para tocar la batería directamente desde el público. No lo sabíamos, pero de una manera u otra, se acercaba el principio del fin. No lo sabíamos, pero estábamos «Contra las cuerdas». Aún así, estábamos con la incesante sensación de que nada podría salir mal y que en cualquier circunstancia similar, yo «Vuelvo a nacer».

    Ahora sí que sí, quedaba el último «Boca a boca». Ese que, en apenas tres minutos, nos hizo recorrer «1000 rincones», antes de echar los restos y ponerle punto y final a uno de los conciertos más eléctricos de nuestra vida. Eso es parte de lo que la música es capaz de darte. Chutes de energía y subidones de adrenalina. Y todo gracias a los músicos que son capaces de vivir su música como cualquier otro aspecto de su vida.

  • La noche en la que Combo Calada nos hizo saltar a todos

    La noche en la que Combo Calada nos hizo saltar a todos

    Solo la música tiene esa capaz de moverte por dentro, de transformarte, de cambiarte. De hacerte creer, de revivir momentos. O de crearlos desde cero. Solo la música te da la oportunidad de conocer, de descubrir, de deshacerte y rehacerte.

    Algo así nos pasó el pasado sábado con los almanseños Combo Calada, a quienes recientemente descubrimos. Aunque antes de su enérgico y divertido directo, pudimos disfrutar del de Capucha Sartén. Y es que los madrileños estaban presentando los temas de su nuevo disco, «Manual Aritmético de la Franqueza». Ellos fueron capaces de caldear el ambiente, de conseguir que la gente poco a poco comenzara a venirse arriba en una sala que se llenaba por momentos. Probablemente acabaran demasiado pronto. O probablemente nosotros nos lo estábamos pasando demasiado bien. Y es que cuando quisimos darnos cuenta, llegaba el turno de Combo Calada.

    Los de Almansa llegaban a la capital para presentar las canciones de su nuevo trabajo, «Desorden». Y, precisamente, con esa canción abrieron, poniendo en órbita a todos los asistentes.Nos dieron una lección a todos con su música. Nos explicaron que es muy necesario eso de «Párate» «Antes de hablar». Que la «Vida» son dos días y hay que aprovecharla. Así que «Juega, Juega».

    Nos hicieron olvidar todos nuestros problemas, nos hicieron bailar hasta la saciedad. Y es que su única «Misión» era conseguir que traspasáramos todo tipo de «Fronteras». No importaba si teníamos las «Manos Atadas» antes de entrar al concierto, porque en realidad somos un par de «Hojas al Viento», capaces de conseguir lo que se propongan. «Puede ser hoy» el día perfecto para hacerle la «Guerra al miedo».

    Estábamos disfrutando y no concebíamos el final. Y aunque ese final llegara, seríamos capaces de clamar que «Todavía Aquí» permaneceríamos, al menos un rato más. «Aunque no haya luz». Aunque no haya nada. Y «Fuera de Ningún Lugar», «Que rujan» todo lo que quieran. «Vuelve a la cueva», ya tendrás tiempo de eso.

    «Fuera de ningún lugar» alguien observaba «Desde la sombra». Todo estaba llegando a su fin. Esta vez de verdad. Pero quedaban las últimas balas del cartucho: y es que «En el hoyo», se produjeron los últimos retazos de «Amor y explosiones». Ese sí que era el verdadero final. Uno que jamás nos hubiera gustado que llegara.

    El poder de la música es maravilloso. Puedes pasar de desconocer por completo a una banda, a no querer dejar de escucharla. O de cantar y bailar con ella. Esa es precisamente la magia de pertenecer a un mundo como este.

  • Una Vez Medianoche inundan La Palma con su «Amanecer»

    Una Vez Medianoche inundan La Palma con su «Amanecer»

    Hay bandas con`una sensibilidad y un talento infinitos. Bandas desconocidas que se merecen que las conozcan, que les abran puertas. No solo por su música, también por las personas que se esconden detrás. Las mismas que, una vez subidas al escenario, se transforman. Una Vez Medianoche es una de esas bandas.

    A veces me pasa que me cuesta escribir con objetividad. Bueno, ¿y qué? La música no es objetiva, no sigue normas. Te hace sentir o no. Así que no le pongamos límites a la música.

    El pasado jueves 7 de marzo, pisamos el mítico Café La Palma, para ver en vivo a los madrileños Una Vez Medianoche. Un grupo con el que tuvimos la oportunidad de cruzarnos un año atrás, pero al que todavía no habíamos tenido la oportunidad de ver. Lo que sí que sabíamos es que se habían marcado un álbum debut brutal. Extremadamente cuidado al detalle, «Amanecer» ha sido uno de nuestros mayores descubrimientos del 2018. Precisamente por eso, teníamos tantas ganas de ver cómo lo defendían en directo.

    Eran cerca de las 21.30 horas, cuando Pascal y Cobos aparecían entre el público cantando «Halos de sal». Ya desde el principio, apoteósico, mostrando esa faceta tan diferente y especial que los caracteriza. Así, poco a poco, y ya subidos sobre el escenario del Café La Palma, fueron presentando las canciones de su debut. Es el gran momento de «Amanecer».

    Así fue cómo hicieron aparición temas como «Milovati», «Australia», «Barcos de papel», «Una vez medianoche» o «Bomba Extrerior». Además de los dos singles que la banda lanzó de manera previa al disco. Y es que «Siento» y «Domador» cerrando el concierto, no podían faltar en este show tan sumamente especial.

    El tiempo con Una Vez Medianoche pasó demasiado rápido. Se hizo breve pero intenso y, al igual que el resto de público, los disfrutamos. Sin duda, el directo de la banda fue un descubrimiento total y fue la demostración de que las bandas más desconocidas también pueden ofrecer grandes espectáculos. Y más cuando poco a poco, se les va notando más cómodos sobre el escenario. Un escenario que son perfectamente capaces de «comerse» dentro de poco.

    Además, lo bueno es que el show todavía no había llegado a su fin: llegaba el momento de otra gran banda, como es Viaje a Sidney. Los madrileños, cuyo trabajo pronto verá la luz, llegaban al Café La Palma dispuestos a presentar sus canciones. Canciones que pudimos empezar a tararear con la llegada de «Volcanes», «Piezas de montar», «Ley de sombras» y «La Salvación», entre muchas otras.

    Sin duda alguna, la pasada noche de jueves fue mágica. La demostración perfecta de todo lo que podemos descubrir en la noche madrileña. Y es que, sí, amigos, las bandas más desconocidas son igualmente buenas. Y sí, hay mucho talento aún por descubrir en esta ciudad.

  • El mágico viaje a «Isla Morenita» con Carlos Sadness

    El mágico viaje a «Isla Morenita» con Carlos Sadness

    Con la emoción de quien sabe que va a pegarse el viaje de su vida, sin ni siquiera moverse del sitio, nos acercamos todos el pasado sábado 23 de febrero al WizInk Center de Madrid. Era el gran concierto de Carlos Sadness. Ese que nos trasladaría directamente hasta la mismísima «Isla Morenita». Preparados con nuestras mejores galas – tropicales, eso sí – y dispuestos a cantar desde el inicio. Así estábamos.

    Pasaban las 21.00 horas. Momento del inicio del concierto. Parecía que el momento en el que saliera Carlos Sadness no llegaba. Pasaban los minutos hasta que, al fin, a las 21.20 horas se apagaron las luces y una voz en off anunciaba que estábamos a punto de despegar y que ese viaje transoceánico hasta «Isla Morenita» duraría algo más de 2 horas y 10 minutos. Y justo después apareció él. Y comenzaron a resonar los primeros acordes de «Perseide». Sí, nada más despegar y ya estábamos vislumbrando las primeras estrellas fugaces. Estrellas fugaces que tan solo fueron eclipsadas por la llegada de «Hale Bopp».

    Primera parada, apeados en las ventanillas del avión. Desde arriba distinguimos todos aquellos «Volcanes Dormidos» que ansiaban reactivarse y entrar en erupción. Aunque a quien reactivamos y revivimos sin apenas dudar un momento fue a «Bach», quien se atrevió a cantar con nosotros aquello de «Te quiero un poco».

    Ahora sí que sí. Llegada a «Isla Morenita», donde nos recibió con todo su encanto «Miss Honolulu». Un viaje que se nos hizo especialmente corto, ya que cuando nos quisimos dar cuenta, se estaba despidiendo de nosotros al grito de «Au Revoir». Entonces todo se volvió «Semitransparente», como si de un sueño se tratara. Pero no. Ese concierto estaba siendo más real que nunca y sí, todo el público lo estaba viviendo y sintiendo en sus propias carnes.

    Y de repente, ¡boom! Primera sorpresa de la noche. En el preciso instante en el que comenzara a sonar «Amor Papaya», apareció sobre el escenario la misma Natalia Lacunza, concursante de Operación Triunfo 2018 y una de las favoritas del «talent show». Ese fue «El Gran Momento». Aunque pasó tan rápido como si de una «Longitud de Onda» se tratara.

    Comenzaba un viaje sin retorno en el que los «Días Impares» como aquel 23 de febrero cobrarían sentido. Sentido porque nos servirían para recordar lo que estábamos viviendo. Recuerdos que da igual que nos trasladaran a la isla más remota o la misma «Pompeia», ciudad en la ni los «Diferentes Tipos de Luz» nos harían entender la «Física Moderna». Estaba siendo maravilloso. Podría dar fe de ello incluso el propio «Kandinski», si levantara cabeza. Pero todavía quedaba tiempo para disfrutar.

    Entre playa y playa, nos pusimos el «Bikini» y esperamos a Alfred García, finalista de Operación Triunfo 2017, para cantar con él su tema «No cuentes conmigo». Una canción especial que el joven artista publicó en colaboración con Carlos Sadness. De ahí su amistad. Pasado el momento especial junto al «triunfito», llegó el gran momento de «Chihuaha», al que siguió a continuación, «Volviste».

    Con «Houndini», quien plantó la «Semilla Negra», nos acercábamos a la recta final. Momento más íntimo a la par que épico, de la mano de «Isla Morenita» en formato más acústico. Intimidad que chocó brutalmente con la energía que desprendió Carlos Sadness, al interpretar su particular versión de «To My Love», con la que nos vinimos arriba. Sí, cantamos hasta quedarnos sin voz. Y bailamos hasta destrozar nuestros pies. Pero esa era precisamente la idea.

    Aunque sabíamos que estábamos cerca de nuestro destino y que quedaba nada para aterrizar, quedaban algunos «temazos» por cantar. «Pocholoco» fue el primero en aparecer, para demostrar que «Hoy es el día» para viajar desde Madrid hasta «Groenlandia» si fuera necesario. Y es que, ¡joder!, «Qué electricidad» nos estaba dando ese concierto.

    Ahora sí que llegábamos al final. Antes de aterrizar en Madrid, teníamos que hacer parada obligatoria en «Monteperdido». El viaje de más de dos horas había llegado a su fin. Y lo habíamos disfrutado desde el principio hasta el final. Ojalá poder repetirlo en bucle.

  • La noche en la que Gotelé hizo de la música, magia

    La noche en la que Gotelé hizo de la música, magia

    La música cuenta lo que muchas veces las palabras no pueden. Creo que no hay una mejor definición posible. Y es que como amante de la música, suelo recurrir a ella en más ocasiones de las que me gustaría. Lo dice alguien a quien la intensidad y la emoción le aborda en el 99’9% de su vida. Por eso, tratar de revivir un concierto como el que se marcaron Gotelé el pasado jueves en la Sala Jazzville de Madrid es, cuanto menos, complicado. Ellos solos sobre el escenario, en acústico, sin trampa ni cartón.

    Prometía ser intenso, de esos conciertos que se quedan marcados a fuego en la piel, como cuando te haces herida y queda marca. Pero marca de las buenas, de las que no duelen. También auguraban bastantes sorpresas, que fueron desvelando una a una a lo largo de la noche.

    La Sala Jazzville estaba llena, nadie quería perderse el gran momento. Y como quien se sube a «El Ring» dispuesto a pelear y, en realidad, comienza a contar una gran historia transformada en canciones, llegaron «Centeno», «Vuelven» o «No soy yo». Temas que se hilaban uno detrás de otro, haciendo magia. Una magia que ni siquiera se pausaba cuando ellos se paraban a hablar. Y es que entre risas y bromas, aparecieron las primeras sorpresas en forma de colaboraciones. Primero llegó Dani, vocalista de Señor Nadye, quien se atrevió con «Humanos». No fue el único. Justo en el momento en el que tocaba cantar «Se buscan», apareció Sergio, cantante de Canard. Y cuando creíamos que lo habíamos visto todo, nos sorprendió la maravillosa voz de Eme de la Flor, a quien descubrimos muy poco tiempo atrás.

    «Qué te voy a decir», fue algo indescriptible. Probablemente fuera la primera vez que veíamos a Gotelé en acústico y fue un acierto total. Totalmente diferente a cómo nos tenían acostumbrados, pero triplicando la dosis de emoción. Aún «Te recuerdo» ahí, en la sala, tratando de seguir cantando «Dale Duro» o «Cruz Vieja». De una manera u otra, todo estaba llegando al final. Podríamos haber cerrado los ojos y haber sido capaces de viajar, de trasladarnos a cualquier «Paramera». Nadie, nadie habría conseguido movernos, ni siquiera al grito de «Hacedles despertar». Lo único capaz de sacarnos de ese viaje sonoro fue «Alas de Cera». Y solo porque queríamos disfrutar del momento de cantarla con los mismísimos Gotelé.

    Todo había llegado a su fin. Un concierto que, para nuestra desgracia, fue demasiado corto. Pero pronto volveremos a «El Ring» para un segundo asalto. El próximo 23 de mayo, la mítica Moby Dick se convertirá en el cuadrilátero perfecto, en un concierto que promete ser el último. Sí, amigos, la gira de Gotelé llega a su fin en salas. Nosotros estaremos allí. ¿Y vosotros?

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