Categoría: Crónicas

  • El enorme acto de sinceridad de Jorge Martí en «Canción de amor definitiva»

    El enorme acto de sinceridad de Jorge Martí en «Canción de amor definitiva»

    Es cierto que he tardado más tiempo del que pensaba leyéndolo, pero prometo que no ha sido por falta de ganas o porque no me enganchara. Sin embargo, ya puedo decir alto y claro que anoche cerré la última página de «Canción de amor definitva», la gran joya literaria de Jorge Martí. Tratar de digerirlo y de ordenar mis pensamientos es lo que verdaderamente me está costando. Conocer a la persona que se esconde tras el artista, tras el ídolo musical al que llevas siguiendo desde que descubriste a La Habitación Roja, darte cuenta de que es humano y que sufre exactamente las mismas cosas que tú. Desmitificarlo, dejar que te roce el alma con su historia, escucharlo, leerlo, quedarte sin palabras, llorar con él, empatizar. Querer suplir todo lo malo con un sincero abrazo. El mismo que me ha dado él, desnudándose y sincerándose con cada palabra de este libro.

    Verdaderamente, ha sido hermoso vivir el proceso de Jorge tan en primera persona. Sentir esa emoción por la música, descubrirla a la par que él. Quedarme maravillada por ese ímpetu de dar vida y sacar adelante La Habitación Roja. Sudando con cada problema. Luchando mano a mano contra el gran gigante de la industria de la música. Sentir la euforia de los grandes conciertos, pero también de los pequeños. Crecer a la par que Érika y Frida. Enamorarme de Ingrid una y otra vez, y sufrir con ella cada complicación en su enfermedad. Y también en la del propio autor. No poder evitar llorar con cada fragmento del final del libro, que puede que concentre las partes más duras y complicadas del relato. Pero es que está tan cargado de sinceridad, que es imposible salir ileso de esta montaña rusa de emociones constantes. ¿De qué extrañarnos, pues? En eso consiste la vida.

    Poco más que añadir, más que dar las gracias a Jorge por este enorme acto de sinceridad. Consigo mismo y con nosotros. Gracias por visibilizar las partes más duras de la vida y de la música, pero también las más bonitas. Por demostrar que vivir y enfrentar dos mundos tan diferentes no es fácil, y que exige un acto de valentía enorme. Por enseñarnos que a pesar de la autoexigencia y dureza con la que nos tratamos a nosotros mismos, siempre hay esperanza. Por arrojar luz sobre lo necesaria que es tu familia y todas esas personas que te quieren bien, pero sin dar de lado esa imperante necesidad de abrazar tu pasión, la música.

    Lo cierto es que tras engullir estas (poco más de) 400 páginas, quiero quedarme con el pensamiento de que la vida está hecha para los valientes y para los idealistas. Sí, hablamos de esa misma vida que, «como un disco, tiene dos caras». Sí, hablamos de esas mismas personas, encarnadas hoy y siempre en la figura de Jorge Martí Aguas.

  • La noche en la que The Rumjacks revolucionó Madrid

    La noche en la que The Rumjacks revolucionó Madrid

    Después de mucho tiempo deseando que regresaran, y es que la pandemia no ha hecho flaco favor, podemos decir que The Rumjacks han vuelto a escenarios europeos. Y es que el pasado miércoles 5 de abril, la banda australiana de punk y celtic folk por excelencia volvió a Madrid, dispuesta a revolucionar toda la Sala Independance y toda la ciudad. Lo hicieron para presentar sus dos últimos trabajos discográficos, «Hestia» (2021) y «Brass For Gold» (2022). Una primera toma de contacto con su público europeo tras tanto tiempp, y la mejor manera de presentar al que es el nuevo vocalista de la formación musical, Mike Rivkees.

    Frenéticos y talentososos, The Rumjacks han conseguido hacerse un hueco dentro de la escena musical, alzándose como merecidos creadores de todo tipo de himnos. La fiesta está siempre más que asegurada con ellos. El concierto en Madrid no hizo más que demostrar este hecho. Solo ellos saben cómo hacer que su público lo pase bien, olvidándose por completo de todo lo que está sucediendo en esos momentos fuera de la sala. Y con esa sensación vivimos el concierto de esta semana en la Sala Independance. Cita más que necesaria, cita que aún tenemos que acabar de digerir, cita a la que volveríamos con los ojos cerrados.

    El inicio de toda la gira que les espera a los australianos. Una de las tantas fechas que tendrán en territorio nacional. Y es que tras haber arrasado en Oviedo junto a Moscow Death Brigade (4 de abril), llegaba el turno de otras ciudades como Madrid, Zaragoza, Valencia y Badalona. Y ojo, que siga temblando el resto del continente europeo, porque habrá The Rumjacks para rato.

    No sabemos muy bien cuántos de vosotros estuvisteis en Madrid, pero nosotros lo vivimos tal que así. ¿Habéis visto ya las fotazas que hizo nuestro compañero Makeda?

  • La noche en la que el huracán Ginebras arrasó Barcelona

    La noche en la que el huracán Ginebras arrasó Barcelona

    Lo que han conseguido ellas en tan poco tiempo, no lo ha conseguido nadie. De manera natural y sin buscarlo, se han convertido en las referentes de toda una generación de jóvenes que no solo ha conectado con su música y su estilo, también con su mensaje. Y es que oye, ya me habría gustado a mí, niña de los 90, tener un ejemplo a seguir como el de Ginebras. Así que sí, con esta premisa, ya podéis imaginar las ganas que teníamos de verlas en Barcelona, especialmente después de haber acudido atónitos al aplazamiento del concierto que tenían a principios de febrero (maldita COVID y sus restricciones). Pero nada importa ya, porque por fin, el pasado sábado 2 de abril llegó el momento de disfrutar de su directo, en la Razzmatazz 2. Ojo, con sold out incluido y todo.

    No esperábamos menos. El listón estaba alto y las ganas de concierto tras dos meses de espera eran más que patentes. La cola dando la vuelta a la sala era la mejor demostración de ello, especialmente si tenemos en cuenta el frío que hacía el Barcelona el sábado. Se planteaba una noche especial para nosotros, pero también para ellas. Y es que no sabemos muy bien si eran del todo conscientes de todo el amor y apoyo que veníamos a darles. Cierto que la espera se hizo larga y que la sala se llenó demasiado rápido. Pero incluso esos pequeños momentos de desesperación se disiparon en el mismo instante en el que salieron al escenario. A las 21.30 horas puntuales. ¡Que empiece la jarana!

    Bien podría haber sido un concierto de los «Crystal Fighters», pero no. Eran las Ginebras dispuestas a hacernos cantar desde la primera nota de «Todas mis ex tienen novio». Las penas eran menos penas con ellas sobre el escenario. Ya nada importaba: ni quién fueras, ni de dónde vinieras, ni cuán «Vintage» fueras vestido. Ya lo único que queríamos era bailar, cantar, gritar y darlo todo, ni que fuera hasta las mismísimas «6AM». Ni que fuera siempre escudadas por nuestro querido compañero «Chico Pum», el fiel amante del «Filtro Valencia». Aunque para amor, el que sentimos por Rosalía. Dulce manera de introducir «Con Altura», que cantando previamente el fragmento más viral de «Hentai». Nuestro momento «Fan emergente» de la noche, sin duda alguna. Aunque la locura se desató con «Cosas Moradas», para seguir inmediatamente con «Campos de fresas». También pudimos viajar a través del tiempo y el espacio, gracias a «Metro de Madrid», pero duró poco. Volvimos en cuanto nos dimos cuenta que «La ciudad huele a sudor». Mejor quedarse donde estábamos, para vivir en primera persona la historia de amor de «Paco y Carmela». Pero para colofón final, el que vivimos cantando a pleno pulmón «La típica canción». Entonces sí que sí, c’est fini!

    Sin duda alguna, una auténtica locura de noche en la que, por supuesto, no faltó nada. Ni música, ni talento, ni reivindicación. Momento especial de la noche cuando Sandra se enfundó la bandera LGTBIQ+, mientras Raquel hacía un necesario alegato en defensa del amor libre y de la libertad de expresión. Qué bonito saber que las nuevas generaciones tienen grandes referentes como ellas. Qué bonito ver cómo muchas de estas pequeñas personitas eran auténticas fans emergentes de Ginebras y que no se perdieron nada de este concierto. ¡Ojala vengan muchos más así!

  • La noche en la que Vaho nos cambió la vida por completo

    La noche en la que Vaho nos cambió la vida por completo

    Hay bandas que tienen un talento desbordante. Hay bandas con duende. Hay bandas que hacen magia vayan donde vayan. Y Vaho cumple con todas y cada una de estas normas. Solo quien haya tenido la oportunidad de verlos en directo lo sabe. Lo que hicieron el pasado sábado 19 de marzo en la Sala Continental de Barcelona no es de este planeta y es lógico que se estén ganando a pulso el título de banda revelación de 2022 (y mira que solo han pasado tres meses de año). Pero es que esas ganas de comerse el mundo y ese talento innato, pueden con absolutamente todo. Así que lo mínimo que podíamos hacer nosotros en una noche como aquella era apoyarlos y darles todo nuestro amor. ¿Qué mejor manera entonces de presentar su álbum más reciente, «La noche que nos cambió la vida». Y vaya si nos la han cambiado.

    No vamos a negar el hecho de que esa sala, ese espacio parecía el idóneo para verlos por primera vez. Casi como fuera casa, todos recogidos en una fría tarde de sábado. Y tímidos, sin querer acercarnos demasiado al escenario, tratando de no invadir el espacio de la propia banda. Siempre respetando, pero sin dejar de disfrutar del momento y de cantar con ellos, en una de las primeras salidas de Vaho fuera de su tierra, fuera de Madrid. Bastó muy poco tiempo para deshacernos de esa idea y para entrar en un pequeño gran bucle del que ojala no hubiéramos salidos. Nuestra burbuja, nuestro espacio de seguridad.

    Ni la mismísima «Princesa del Postureo» les hizo sombra en esta noche única, en esta noche en la que comenzamos a caminar «A tientas» entre tanta multitud de «Caníbales» que trataron de alcanzarnos, corriendo «Detrás de ti» e incluso «Llamándome en oculto» (¡qué temazo este, que aún no ha visto la luz!). Nada importaba en un momento como aquel. Nada importaba si podíamos huir a toda velocidad en el mítico Corsa del «93». Bendita «Dulce locura», bendito pop y bendita versión de La Oreja de Van Gogh también. Nada importaba si nos podíamos resguardar en aquel lugar en el que habíamos quedado, al grito de «Nos veremos por allí». Como unos auténticos «Jóvenes idiotas», celebramos «El banquete» y descansamos cual «Domingos al sol» (¡otro gran temazo que será el próximo que vea la luz!). «Magia» en estado puro. Magia la que hicieron los madrileños, consiguiendo que «Nieve» en pleno marzo, para hacer que arrecie el «Temporal» muy pocos minutos después. Menuda «Revolución» en poco más de una hora y menudas ganas de seguir convirtiendo en himno «Mataré a Cupido».

    Concierto de 10 para una banda de 10. Por si aún quedaban dudas, Vaho se han ganado un enorme huequito en nuestros corazones. Y lo seguirán haciendo. Tiempo al tiempo.

  • Califato ¾ se salen en el festival B·TXRA de Barcelona

    Califato ¾ se salen en el festival B·TXRA de Barcelona

    No negaremos que es una de las bandas que más ganas teníamos de ver en directo, porque el engache que tenemos con Califato ¾ es muy, muy bestia. No es para menos si tenemos en cuenta que es una de las bandas que más está revolucionando la escena musical andaluza, probablemente junto a Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Et voilà! El pasado sábado 5 de marzo fue el día señalado en nuestro calendario. El día señalado para que se cumpliera nuestro pequeño gran sueño. Y es que, junto al cantautor andaluz Paco Moreno, formaban parte del cartel del B·TXRA Son Estrella Galicia. Concierto diurno en la Fábrica Fabra i Coats de Barcelona. ¿Se puede pedir algo mejor? Definitivamente no, y os explicamos por qué a continuación.

    Llegar con incertidumbre y sin saber muy bien qué nos encontraríamos. Llegar a cuentagotas con un público al que le costó aparecer. Llegar para descubrir a un gran talento como es Paco Moreno, al que no conocíamos previamente pero que, sin embargo, nos sorprendió gratamente con su talento. Un talento que ha sabido volcar a la perfección en su nuevo trabajo discográfico, llamado «Rumba o nada». Directo sencillo, pero potente. No necesitó de nada ni de nadie más que de él mismo, para demostrar todo lo que vale. Despacito y con buena letra fue presentando todas y cada una de sus canciones, dejándose acompañar puntualmente por Óscar Huertas. Con una capacidad innata de mezclar tradición con electrónica, fue la mejor manera de caldear el ambiente. Porque la mañana solo acababa de comenzar.

    La fiesta dio comienzo con la llegada de Califato ¾. Al grito de «¡Buenos días, Andalucía!», el público se comenzaba a agolpar en las primeras filas, deseando que The Gardener y compañía salieran al escenario a representar su gran obra. Espectáculo en toda regla, teatro puro y duro, y una performance que, por momentos, a nosotras se nos hizo un poco larga. Las expectativas estaba muy altas y, por ende, las posibilidades de que el directo no las cumpliera eran mucho más altas. Pero los sevillanos parten con ventaja…y es que se pueden permitir hacer ya lo que deseen, porque su público fiel, se rinde a sus pies sin apenas pestañear. Ya lo tenían todo hecho.

    No se dejaron nada ni a nadie en el tintero. Califato ¾ se salieron con todo, arrancando el espectáculo con el mítico Andrés de Jeréz, quien los acompañó a lo largo y ancho del espectáculo, en más de una canción. Tras este potente inicio, no pudo faltar esa mítica «Buleríâ del aire acondiçionao». Igual que no faltaron «En bûcca y câttura», «Camino de Aghmat», «Çambra der Huebê Çanto», «Crîtto de lâ Nabahâ» o «Alegríâ de la Alamea», junto a la necesaria y poderosa Rosana Pappalardo, quien nos tiene completamente enamoradas. Por su luz y por la inquebrantable alegría que muestra sobre el escenario. Una fiesta sin final a la que también se llegó a sumar la increíble Queralt Lahoz. No solo para cantar a viva voz «Tó ba a çalîh bien mamá». También para poner punto y final a esta irreal y lunática mañana, que quedará para siempre en nuestro recuerdo. ¿Y lo felices que salimos de allí?

  • Delaporte hizo temblar todos los cimientos de la Razzmatazz

    Delaporte hizo temblar todos los cimientos de la Razzmatazz

    Desde el mismo momento en el que los conocimos, lo supimos. Delaporte es fiesta allá donde van. Delaporte son magia. Delaporte enamoran. Y con esa sensación tan increíble salimos el pasado sábado 26 de febrero de la Sala Razzmatazz de Barcelona. De la increíble sesión musical que nos preparó el Cruïlla con el dúo de electrónica madrileño más potente de nuestra escena actual. La música no dejó de sonar en ningún momento, ni siquiera en los breves momentos en los que Sandra, su vocalista, se ponía a interactuar con el público. Pero es que ninguno de los allí presentes queríamos que parara ese frejnético carnaval en el que nos absorbieron por completo. Durante cerca de dos horas – clavadas y puntuales -, nos sumergimos de lleno en un festival lisérgico y repleto de fantasía, del que nos costó salir. No faltaron ninguno de los grandes temas de la banda. Igual que no faltaron muchos de nuestros grandes himnos musicales contemporáneos. Y es que solo ellos saben cómo encontrar ese contrapunto ideal entre las canciones propias y las versiones, pasadas siempre por el filtro de la electrónica.

    «Las Montañas» se abrieron paso en cuanto las luces atenuaron, la gente comenzó a aclamar a Delaporte y la música comezó a sonar, remezclada siempre con la particular vesión de la banda de «Toro», gran himno de El Columpio Asesino. Reivindicación «Clap Clap» y ganas de desatarnos con «Algo baila en mí». «No dirás» que no estuviste en una gran fiesta cuando «Cariñito» sonó a ritmo de reggaeton, mezclándose libre con la particular versión de «La Gasolina», a manos de Sandra y Sergio. Y es que, ¿qué más dan las etiquetas y los géneros musicales «Si estás tú» entre el público? Sí, tú, que eres como la «Kryptonita» para «Superman»: una verdadera «Droga dura». Eso es lo que son los conciertos de los madrileños. Enorme efecto el que generan. Con la seguridad que solo te dan los años y las giras, saben cómo cerciorarse de que «No te vas a olvidar» jamás de uno de sus directos. Imposible hacerlo si tras «Desnudarnos otra vez», vuelven con sus remixes imposibles, que vuelven a juntar en el mismo espacio-tiempo, canciones como «Sorry» de Madonna con «Narciso». Todo parecía indicar que el concierto más loco jamás vivido no iba a acabar nunca. Pero todo tiene su fin. Aunque neguemos la dureza de las despedidas y nos neguemos a darnos «Ni un beso», la realidad es la que es. «La bestia» siempre acecha, siempre augura el final. Pero no hay final sin que suenen tres temazos como «Un jardín», «El Volcán» y «Bang Bang».

    Noche increíble a manos de una banda increíble. Solo los que allí estuvieron podrían afirmar lo maravilloso que sería vivir en un concierto eterno de Delaporte.

  • La M.O.D.A consigue lo imposible en La Riviera de Madrid

    La M.O.D.A consigue lo imposible en La Riviera de Madrid

    Lo de La M.O.D.A no es de este planeta. Ser testigos de cómo han evolucionado y revolucionado el panorama musical desde abajo, consiguiendo tocar los corazones y las almas de todos los que tenemos la suerte de conocertlos (y haberlos visto en directo). Necesitábamos a alguien como ellos para seguir alimentando este caldo de cultivo que es la música y lo han conseguido con creces. Y la actual gira de presentación de «Nuevo cancionero burgalés» no deja de ser otra gran muestra de ello. Ya han pasado por ciudades como Gijón, Valladolid, León o Barcelona – donde tuvimos la oportunidad de verlos -, pero es que lo que han hecho en Madrid se ha salido de serie. ¿Quién les iba a decir hace algunos años que conseguirían cerrar seis fechas consecutivas en una sala de la envergadura de La Riviera? Demostrado queda, pues, que nada es imposible con trabajo, constancia, talento y verdad.

    Por fortuna para nosotros, el pasado jueves 24 de febrero tuvimos la enorme suerte de ver el enorme espectáculo que se marcaron en La Riviera. No faltó nada en esta increíble cita en la que «Nuevo cancionero burgalés» (la cuarta tras el triplete que se había marcado ya la semana anterior). Sala a reventar de gente, nuevas canciones que corear con el público y los grandes himnos del colectivo cantando a pleno pulmón. ¿Algo podía salir mal? Definitivamente, no. Emoción en estado puro con temas como «La molinera», «Miraflores», «Una canción para no decir te quiero», «Catedrales», «PRMVR», «Vasos vacíos», «1932», «Héroes del sábado» o «¿Quién nos va a salvar?». Todo para cerrar siempre con «Mañana voy a Burgos».

    Una increíble cita en la que no estuvieron solos. Una ciudad que no los ha dejado solos. Y es que es importante destacar el hecho de que Burgos ha arrasado en Madrid por partida doble, gracias a Memocracia. La joven banda de punk rock burgalés se ha encargado de abrir todos y cada uno de estos directos, demostrando su gran potencia, arrastre y talento. Apuntan maneras y prometen enamorar a más de uno con canciones como «San Macaro», «Venga, venga, fiesta, fiesta», «Gilipollas, me cago en tu puta olla», «Ha partido» o «Gasoline». Un total acierto el haber podido descubrirlos.

  • De cuando el huracán La Fúmiga aterrizó en Madrid

    De cuando el huracán La Fúmiga aterrizó en Madrid

    Si de algo es verdaderamente capaz la música es de cruzar fronteras y de acercar corazones. La música es el único elemento que no entiende de estilos o de idiomas. Sencillamente, se siente o no se siente. Que se lo digan si no a La Fúmiga, que el pasado sábado 12 de febrero arrasaron en la Sala Mon Live. Madrid comenzaba a realizar su respectiva «Fotosíntesi», reviviendo con todas y cada una de las canciones de la banda valenciana. Ellos, pletóricos, lo dieron absolutamente todo: cantaron, bailaron, se mezclaron entre el público, alzaron la voz y llevaron al País Valencià a lo más alto, incluso estando a 400 kilómetros de distancia. Es el efecto fúmiga.

    Es una capacidad innata a ellos, el convertir en magia todo lo que tocan. ¿El resultado? Fácil. Una sensación generalizada de que el concierto fue uno de los mejores de nuestras vidas. Energía fluyendo por diquier, voces que se quedaron en la sala, con todas y cada una de las canciones que allí sonaron. Desde «Mediterrània» – haciendo gram honor a la terreta en la que nos hemos criado -, hasta «Ja no fa mal» – donde se echó mucho de menos a Samantha, artista con la que colaboran en este tema -, pasando por otros grandes himnos como «Comèdia dramàtica», «Her», «L’orquestra del Titànic», «La ferida» o «Havia de passar», entre muchísimas otras. Y, por supuesto, que no falte el gran homenaje a esos seres maravillosos que nos dieron la vida: «Mami».

    Magia en estado puro y mil ganas de transportarnos a casa, sin ni siquiera salir de la sala. Magia en estado puro que quisimos retratar y que no nos quisimos perder bajo ningún concepto. Magia en estado puro que vivimos bajo el foco de nuestro compañero Makeda. ¿Te apetece venir de viaje con nosotros? Así fue como lo vivimos.

  • El día en el que La MODA nos hizo sentir vivos de nuevo

    El día en el que La MODA nos hizo sentir vivos de nuevo

    Echar de menos nunca había adquirido tal dimensión. Echar de menos o echar de más. La pandemian ha causado estragos en todos los niveles y de eso somos todos conscientes. Echar de menos pero, de repente, sentir que la normalidad vuelve a estar más cerca que nunca. Pero cerca de verdad…sin vaivenes, sin pasos en falsos, sin dudas. Y en medio de toda esta vuelta, que La MODA hayan formado parte de este anhelado regreso es, sencillamente, maravilloso. Imaginaos pues la emoción el pasado viernes 11 de febrero cuando, después de meses y meses de encierro, de restricciones, de conciertos sentados, con pasaporte COVID, con distancias de seguridad…vives un concierto con la misma sensación y la misma tranquilidad que en 2019. Hora y media con el vello de punta y con la lagrimilla a punto de caer. Hora y media en la Razzmatazz, en el pleno corazón de Barcelona, siendo felices, sin pensar en nada que no fuera la música. Queriendo y sintiendo un poco más nuestro este «Nuevo cancionero burgalés».

    ¿Sabéis esa sensación de llegar nervioso a un concierto, como si fuera la primera vez que pisas una sala de conciertos? Pues así nos sentimos. Todo el rato. Un nerviosismo positivo (que hemos de reconocer que durante un rato se nubló, al comprobar que la banda iba con 15 minutos de retraso). Pero en el mismo momento en el que pisaron el escenario, se nos olvidó todo. Por completo. No era para menos. Esas sonrisas en la cara, esas ganas de hacernos vibrar, el enorme esfuerzo de David Ruiz hablando catalán, haciéndonos sentir en casa de nuevo. Haciéndonos sentir vivos.

    Todo podría haber comenzado «Un lunes» cualquiera, acompañando a «La molinera» a través de «La inmensidad» que supone la vida. Exorcizando los «Mil demonios» que todos llevamos dentro y que solo pueden salir cantando a viva voz «Una canción para no decir te quiero» o «Miraflores». Llenarse de vida, vivir, bailar, brindar con miles de «Vasos vacíos», abandonar «El camino» establecido, liberarse y ser testigos de cómo «La vieja banda» vuelve a reunirse, para hacernos corear hasta la muerte «PRMVR» y «Catedrales». Todo hasta que «La vuelta» nos devuelve, por un momento, a esta extraña realidad que todavía parecemos habitar. Recordar que «No canto yo», que es La MODA quien se encuentra sobre el escenario, rescatando esa especial «Canción de cuna» con la que nos hinchan el alma, con la que buenamente nos invitan a esperar el florido «Mes de mayo». Con la que buenamente nos recuerdan que vivimos en un mundo henchido de «Banderas sin color» y de un impersonal «Himno nacional», que no hacen más que alimentar a este llamado «Colectivo nostalgia». En medio de esta extraña situación, «¿Quién nos va a salvar?». «Hay un fuego» dentro de cada uno de nosotros que no deja de crecer, alimentado por la «Gasoline» y por el aullido de «Los lobos». Con el final a la vuelta de la esquina, llega el «Tiempo de despedirse», no sin antes agotar los últimos cartuchos. No sin antes demostrar cómo viven tantas almas «Nómadas», que desde «1932» han sabido abrirse paso hasta este preciso instante. Instante perfecto para que nos invada el espíritu de los «Héroes del sábado», bien preparados para mostrarnos cómo se las gastan en una de las ciudades más bonitas del mundo. «Mañana voy a Burgos», ¿te vienes?

  • De cuando Caravan Palace inundó Madrid con su música

    De cuando Caravan Palace inundó Madrid con su música

    Y al fin llegó el día. El día en el que Caravan Palace arrasó en la Sala La Riviera de Madrid, presentando el que fuera su último trabajo de estudio, «Chronologic». Una cita de lo más especial, que tuvo lugar el pasado viernes 3 de diciembre. La mejor manera, sin duda alguna, de arrancar este último mes de 2021.

    Energía y virtuosismo a partes iguales que se refleja a la perfección en este último disco, en el que rompen con todo tipo de barreras sonoras, llegando a difuminar la delgada línea entre lo antiguo y lo moderno. Energía y virtuosismo que se refleja, muy especialmente, en los directos de la banda francesa. Y lo del viernes fue la mejor prueba de ello. Estilo, alegría, luz, color y calor (que buena falta hace ahora en invierno). Eso es lo que transmitieron Caravan Palace, eso es lo que dejaron tras su paso por la ciudad. No esperábamos menos de ellos, por supuesto. Y es que a ritmo de moombahton y electro gypsy, nos pusieron a bailar a todos, con todos y cada uno de sus éxitos. Como el último que nos presentaron, hace ya cerca de un año. Un tema que no es más que la versión en español (e inglés) de «Plume» («Pluma» en este caso). Mención especial también a canciones de la banda, que se han hecho virales en plataformas, como «Lone Digger», «Wonderland» o «Aftermath», entre muchísimas otras.

    Una esencia y un estilo que no son de este mundo. Una esencia y un estilo que nos alegramos infinitamente de haber vivido, de haber respirado en directo. Una esencia y un estilo que siempre quedarán retratados, gracias a nuestro compañero Makeda. ¿Quieres saber cómo vivimos nosotros el concierto de la banda liderada por Colotis Zoe? ¡Pasen, vean y, por supuesto, disfruten!

  • Manel cantó «Per la bona gent» en el Tomavistas Extra

    Manel cantó «Per la bona gent» en el Tomavistas Extra

    Despedir el Tomavistas Extra con ellos y celebrando la vida, celebrando la normalidad, volviendo a los conciertos de pie. ¿Qué más se podría pedir? Así fue, como el pasado jueves 4 de noviembre, la banda catalana Manel pusieron el broche de oro a uno de los ciclos más especialres y reconocidos de Madrid. Presentando, cómo no, todas y cada una de las canciones de sus trabajos más recientes, «Per la bona gent» (2019) y «L’amant malalta» (2021). Y para quien pudiera pensar que el catalán no tiene su espacio y su público en la capital, está muy equivocado: quien estuviera en la sala La Riviera la pasada semana, pudo comprobar de qué manera más bonita arrasaron los de Barcelona. La magia de la música y el poder de la formación para romper cualquier tipo de barrera o frontera y para acabar con todos los prejuicios que podamos tener preestablecidos.

    El efecto Manel llega a cualquier parte. El efecto Manel revolucionó toda la sala, poniendo a cantar a todas y cada una de las almas que allí estuvieron. Y es que, además de las canciones de sus últimos trabajo, los barceloneses no se olvidaron de repasar todos y cada uno de los éxitos que cargan a sus espaldas, como «Al mar!», «Benvolgut», «Ai, Dolors», «Boomerang» o «Aniversari», entre muchísimos otros.

    Una noche mágica y para recordar, que quedó retratada por el objetivo de nuestro compañero A.MAkeda. Una noche de la que nos llevamos las canciones, la felicidad que da volver a cantar juntos, de pie y sin sillas. Como si se tratara de la época pre-COVID. Una noche que estamos deseando volver a repetir con ellos, con Manel. Pero ahora, es el momento de que lleven la música a otra parte, mientras nosotrxs, ansiosxs, gritamos con fuerza: fins la propera, amics!

  • La Pegatina hacen magia en el Wanda Metropolitano de Madrid

    La Pegatina hacen magia en el Wanda Metropolitano de Madrid

    Un viernes cualquiera de un caluroso verano. Un viernes cualquiera en una normalidad, que no es normalidad. Un viernes cualquiera que la pandemia nos podría haber robado de no ser por la música. Un viernes cualquiera en el que La Pegatina conquistó todo el Festival Río Babel de Madrid y demostró que la cultura es segura. Una cita ineludible que tuvo lugar el pasado 16 de julio en el Wanda Metropolitano.

    Si hay algo que caracteriza a la banda catalana es el positivismo y la alegría que contagian con cada cosa que hacen. La última prueba de ello fue el álbum que estrenaron hace apenas un año, «Darle la vuelta». Una manera de ver la vida que, por supuesto, adquiere un nuevo estadio en cada uno de los directos que llevan a cabo. Y este no iba a ser una excepción. Solo ellos supieron darle la vuelta a todo, solo ellos supieron contagiar todo tipo de sensaciones positivas a pesar de la complicada situación que estamos viviendo. De crear alianzas de escándalo, como la que se marcaron con Efecto Pasillo sobre el mítico escenario madrileño, interpretando su tema más reciente, «Ahípamí». Una fiesta a la que no solo se sumaron ellos, pues Travis Birds tampoco se perdió tal cita. No era para menos. ¿Quién se querría perder un concierto suyo?, ¿quién no tendría ganas de cantar a pleno pulmón los temas más míticos de la banda, a la par que recordar los nuevos? «Olivia», «Lloverá y yo veré», «Y volar», «Mari Carmen». Incluso el «Let’s get loud» de Jennifer López. Un espectáculo de diez, una auténtica fiesta a pesar de todo, la mejor manera de demostrar que la música es vida y que la cultura sí que puede ser segura.

    Con todo este cúmulo de sensaciones salimos nosotros del Wanda Metropolitano. De un concierto que recordaremos siempre y del que tendremos un recuerdo de lo más vívido. Y así lo demuestran las imágenes de neustro compañero A.Makeda.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.