Categoría: Entrevistas

  • «Singularity» o la incisiva búsqueda de la singularidad de Staytons

    «Singularity» o la incisiva búsqueda de la singularidad de Staytons

    Son realmente jóvenes, pero tienen un talento desbordantes. Vienen desde Asturias, con la clara intención de arrasar con todo. Ellos son Staytons y llevan ya varios meses presentando su álbum debut, «Singularity». La última fecha en Madrid, fue el pasado viernes 14 de septiembre, en la final del X Certamen Nacional de Música del Distrito de Barajas. Concurso en el que, finalmente, se alzaron con el segundo premio.

    Antes de verano, pudimos hablar con ellos en la cafetería de uno de los hoteles más céntricos de Madrid. Y desde el minuto 1, ese rollo tan de rock clásico, nos cautivó. Igual que lo hizo su música.

    ¿Cómo nace «Singularity»?

    Empezamos fuerte [risas]. El concepto del disco y, un poco, de la canción que lleva el nombre, es una idea que surge en los inicios del grupo. «Singularity» lleva con nosotros desde el momento cero. Y según ha avanzado la forma de hacer y vivir la música, también lo ha hecho la canción. Ha pasado por diferentes fases. De hecho, entró de una manera y salió de otra. Al final, lo que buscamos en este proyecto es la singularidad musical con la que nos identificamos.

    ¿Habéis encontrado esa singularidad?

    Creemos que todavía no [risas]. Sí y no. Digamos que es un proceso, pero nos alegramos de que sea así. No creemos en la singularidad como meta, sino como proceso. Llegar a ella en un primer disco, sería hasta contraproducente para la creatividad musical. Creemos que es una buena cosa que perseguir, pero somos conscientes de que todavía estamos dando pasos.

    Hay mucha mezcla de estilos en este disco. Así y todo, ¿cómo definiríais el sonido «Staytons»?

    Creemos que es un rock muy actual, pero que tiene muy presente el rock clásico, el pop, el folk e incluso la música negra.

    ¿Qué dos o tres palabras sintetizarían «Singularity»?

    Singular [risas]. Esa sería la respuesta fácil. Aún así, creemos que hay una línea que podríamos trazar desde el principio hasta el final del disco. Empieza con la búsqueda de esa singularidad nuestra y acaba con el encuentro de ciertas sensaciones. Pero por sintetizar, diríamos energía, elegancia y sobriedad.

    ¿Cómo ha sido trabajar con Igor Paskual?

    Trabajar con Igor fue una gran oportunidad que nos brindó Boomerang Disco, nuestro sello. Creemos que nos ha traído esa experiencia que nosotros no teníamos, porque llevamos tocando en serio apenas un par de años.

    «Singularity», además de dar nombre al disco, fue en primer adelanto del disco. ¿Por qué este tema y cómo surge la idea del videoclip?

    Al ser el tema que titula el álbum y que nos titula a nosotros, estaba un poco en el punto de mira para ser el elegido. La idea del vídeo nos es bastante tentadora, porque también era difícil trasladarla a la imagen. Es una canción un tanto abstracta, es una especie de meta-canción. Grabamos en el Palacio de Congresos de Oviedo, con Juan Marigorta de Estudios Tripolares y, la verdad, que quedamos encantados. Resultó un producto muy inmediato y que caló bien entre medios especializados.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Staytons?

    Pues llevar nuestro disco a todos los rincones posibles. Ya hemos pasado por Sonorama y también lo haremos por Madrid, el 14 de septiembre. El objetivo es conseguir nuestro lugar y continuar haciendo canciones.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Creemos que tenemos poca trayectoria todavía [risas]. Pero sucederán cosas. Estamos expectantes [risas]. Por el momento, nuestra locura es compaginar los estudios con la música.

  • Despistaos: «Lo contrario de ninguno resume lo que somos y hemos sido»

    Despistaos: «Lo contrario de ninguno resume lo que somos y hemos sido»

    Dentro del panorama nacional, son una de las bandas más míticas. Todos cantamos a pleno pulmón, muchos de sus temas míticos, como «Física o química», «Cada dos minutos» o «Gracias». En un punto, se alejaron. Pero como todo lo bueno, regresaron. Ellos son Despistaos. Y regresan con nuevo EP y con multitud de conciertos. Por el momento, cerrarán los festivales en «El Jardín de las Delicias». Pero después continuarán por las salas.

    Antes de verano, tuvimos la oportunidad de hablar con Dani y Krespo, en el mismísimo Parque del Retiro. Y aquí está todo lo que hablamos con ellos.

    ¿Cómo surge el concepto de «Lo contrario de ninguno»?

    Dani. Era una frase que nos gustaba y que quedaba muy bien en la canción [risas]. No, cuando hice esa canción, estaba en un momento en el que echaba mucho de menos a mi familia, porque me encontraba en una especie de retiro espiritual. Y es que cuando compongo, necesito bastante tiempo para dedicarme solo a eso, sin ningún tipo de distracción. Entonces me marché al campo, a una casa yo solo, dejando a mi familia. De hecho, esta canción surgió un poco al final. Y habla precisamente de eso, de ese momento en el que te apartas de todo, para intentar buscar algo en concreto. Sin embargo, al escucharla, me di cuenta de que también hablaba del grupo. Trataba del concepto de ser uno.

    ¿Cómo ha sido ese proceso de volver a la escena musical, tras un proceso de pausa?

    Krespo. Hubo un periodo en el que Dani y yo tuvimos otros proyectos y, al final, nos picó un poco el «gusanillo». Tocamos en diferentes conciertos alguna que otra canción de Despistaos y vimos la reacción de la gente, que fu una maravilla. Eso nos hizo querer volver. Empezamos llamar a todos.

    Dani. Realmente, volver era lo fácil. Lo difícil era lo que estábamos haciendo. Para nosotros, era una lucha constante: el conseguir que las personas vinieran. Con Despistaos era mucho más fácil. La gente conoce las canciones y ya tienes un «background». Hubo un día que nos cansamos de tocar y que dijimos que volveríamos si nos apetecía tocar de nuevo. Y de nuevo, regresaron las ganas.

    ¿Y por qué volver con un trabajo de corta duración? 

    D. Es un poco por cómo está cambiando la música hoy en día. Nosotros somos de coger vinilos y escucharlos hasta machacarlos, porque es lo que se hacía antes. Hoy en día, es todo tan efímero, hay tantas canciones y, encima, existen todo tipo de plataformas digitales…es muy complicado que la gente escuche un disco completo. Porque al final, es demasiado fácil cambiar de canción. Hasta te sale un anuncio de otra banda, como diciéndote: «cambia de lugar».

    K. Al final, lo que está triunfando es el formato single.

    D.La idea es sacar tema por tema, para darles prioridad e importancia. Van a salir en total, tres canciones. Y sabemos que la gente tiene ganas de escucharlas y las va a escuchar. Y que, al final, se las van a saber. Aunque después no las toquemos [risas].

    ¿Y por qué no las vais a tocar?

    Porque al final, tocarlas va a suponer sacrificar otras. Y no sabes lo que es bajar del escenario y que te pregunten: «¿por qué no has tocado esta canción?» [risas]. Es complicado elegir. Al final, nosotros teníamos muy claro un repertorio que sabíamos que funcionaba muy bien. Y, de repente, tienes que quitar dos canciones para meter dos nuevas. Es un debate. Pero bueno, es algo por lo que hay que pasar.

    Haciendo un poco de síntesis, ¿cómo definiríais este EP en dos o tres palabras?

    Regreso. «El retorno del rey» [risas]. No, creemos que es un resumen muy bueno de lo que somos y lo que hemos sido. Por ejemplo, hay una canción que es más rock and roll, que recuerda a las primeras épocas; otra que recuerda más a los hits de radio, tipo «Estoy aquí»; y otra que es una especie de rock más tranquilo y maduro. Tiene un poco de todos los palos, es una especie de resumen.

    ¿Cómo refleja este EP, la evolución de Despistaos?

    Este trabajo, creemos que es la historia de Despistaos pero al revés. El primer single, «Al contrario de ninguno», es la canción más madura de todas. La siguiente es un pop muy amable, muy sencillito, que recuerda a la segunda época del banda. Y por último, la tercera, que es «Estamos enteros», es un rock más de la primera época, más descarnado. Aunque sonando muy actual. Pero con el espíritu de los inicios de la banda.

    ¿Cómo han ido las primeras fechas, tras la salida del nuevo EP?

    Han ido muy bien, porque no esperábamos que la gente fuera a cantar las nuevas canciones. Le ha pasado a muchos grupos que, tras sacar nuevo trabajo, apenas lo han podido tocar porque el público prefiere los clásicos. Así que teníamos un poco ese miedo. Aún así, ha ido todo muy bien y los fans han respondido muy bien con los temas nuevos. De hecho, las tres canciones nuevas están entre nuestros diez temas más escuchados de Spotify, lo cual nos ha sorprendido.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Despistaos?

    Sacar el nuevo EP y cerrar con los conciertos de verano y festivales, como el del Jardín de las Delicias (que tendrá lugar el 22 de septiembre). A partir de octubre, ya comenzaremos con la gira de invierno, centrada más en salas. Tenemos Barcelona, León o Bilbao, entre muchas otras.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Dejar el trabajo [risas]. En serio, hubo un punto en el que la música se convirtió en nuestra vida, hasta tal punto que Despistaos nos absorbió absolutamente. Aunque ahora mismo, quizás no nos apetece [risas]. Pero, en ese momento, la banda se transformó en nuestra máxima prioridad. Así que empezamos a currar al máximo, hasta tener dos bolos el mismo día, en ciudades diferentes.

    Esta es la playlist de Despistaos

  • Zoé: «Aztlán es un disco más directo, terrenal y mexicano»

    Zoé: «Aztlán es un disco más directo, terrenal y mexicano»

    Un martes cualquiera deja de ser típico si sabes que vas a entrevistar a una banda de la talla de Zoé. Es una de las bandas de rock más reconocidas de México. Aunque fuera de su país, también arrasan. Este verano, tienen multitud de fechas en festivales españoles y, lo cierto, es que son una auténtica revolución. «Aztlán» es su último trabajo. Sobre él estuvimos hablando hace una semana, en una pequeña y luminosa sala de uno de los hoteles más céntricos de Madrid.

    ¿Cómo surge el concepto de «Aztlán»?

    Era el momento de hacer ya un nuevo disco. Este álbum se fue acomodando poco a poco con las ideas que todos teníamos. Comenzamos a trabajar algunas demos por tandas. Siempre habíamos trabajado en otros estudios, pero por fin, nuestro propio estudio ya estaba listo. Decidimos trabajar por tandas o periodos, porque por momentos grabábamos, trabajábamos o componíamos.

    El concepto como tal, se dio poco a poco. Siempre fue una opción, pero al final llegó. Creemos que cayó muy bien. En nuestro país han pasado muchas cosas importantes y todo eso ha quedado muy reflejado en el disco.

    Sexto trabajo en la calle. ¿Cómo se aprecia la evolución de Zoé?

    De una manera muy natural y más después de tantos años de trabajo. Tenemos cada vez más claro qué queremos y cómo lo queremos. También tenemos más dominio del trabajo en el estudio. Es más natural que racionalizado. Justamente, este disco refleja muy bien todo esto y lo que queremos en la vida. Queríamos un trabajo más transparente, orgánico. Más crudo.

    ¿Qué dos o tres palabras definirían el disco?

    Es más directo, más terrenal y muy mexicano.

    En este disco, habéis trabajado con Craig Silvey y habéis repetido con Phill Vinall. ¿Cómo fue el trabajo con ambos?

    Con Phill llevamos colaborando prácticamente desde el principio. Siempre ha sido una persona importante en lo que respecta a la producción y la mezcla. Pero, de repente, era el momento para trabajar con alguien más, que nos sacara de esa zona de confort o que nos abordara de otra forma. Porque Phill ya era prácticamente, parte de la banda. Así que fue un acierto invitar a Craig. De alguna manera, captó lo que quería y supo marcarnos unas pautas a seguir. Es el ingrediente más importante, porque es el más nuevo y supo captarnos.

    ¿Repetiréis entonces con él?

    Por supuesto, 100%. Con Phill no [risas].

    ¿Cómo ha sido la acogida del disco, ahora que lleva unos meses en la calle?

    Muy bien. La verdad es que estamos muy contentos. Estamos encantados con todo lo que está sucediendo. Y después de haber girado durante unos meses, creemos que tener shows llenos o venues más grandes, es genial. Por ejemplo, en Estados Unidos quedó muy claro el crecimiento de la banda, porque comenzamos a hacer venues más grandes en ciudades con San Francisco o LA. Todo ello fue la mejor recompensa para tantos años de trabajo. En cada lugar, lo hemos visto.

    «Azul» fue el primer adelanto de este disco. ¿Por qué este tema y cómo surge la idea del videoclip?

    Con el videoclip, teníamos el reto de hacer algo de ciencia ficción. No hacer un vídeo típico, que cayera en la cursilería o en lo típico, ya que la canción habla del rompimiento de una pareja. Narrar la historia de amor entre un androide y un humano fue una manera de darle la vuelta. El reto estuvo muy bien, aunque fue difícil.

    Semana intensa en España, ¿cómo os preparáis los directos y cómo lo afrontáis?

    Trajimos nuestro equipo directamente desde México. Sí que es cierto que aquí no podemos girar de la misma manera que giramos allí. A España vinimos a adaptarnos a lo que hay en los festivales. Pero sí que habrá un compacto de una hora, de lo que allá dura dos horas. Principalmente, presentamos «Aztlán», pero sin olvidarnos de canciones de trabajos anteriores.

    Tras España, ¿cuáles son vuestros siguientes pasos?

    Tenemos show en Londres y tras esa fecha, regresamos a España. Tras este tour por Europa, regresamos a Sudamérica. Volvemos a Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Costa Rica. También pasaremos por Centro América: algo del Caribe, Puerto Rico y República Dominicana, probablemente. En América queda mucho, estaremos girando hasta mediados del próximo año.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    A nivel sónico, ver cualquier elemento como un instrumento. Por ejemplo, usar un taladro como sonido o emplear espuelas como percusión. Esta experimentación siempre ha sido fundamental para la banda. El diseño de nuestros sonidos siempre ha sido muy importante.

  • The Amsterdammers vuelven haciendo ruido con «Things We All Should Know»

    The Amsterdammers vuelven haciendo ruido con «Things We All Should Know»

    Tarde de verano cualquiera, bajo el sol terrible de Madrid. Quedábamos con The Amsterdammers en la misma Plaza de Jacinto Benavente. Día complicado porque había Mundial y jugaba España – sí, antes de que nos eliminara -, por lo que la transcripción de la entrevista se hizo mucho más complicada. A pesar de todo, fue una de las tardes más divertidas que recuerdo.

    Más de 50 minutos de conversación en los que hablamos del proyecto, de «Things We All Should Know», de música y de muchas redes sociales.

    ¿Cómo nace el proyecto de «Things We All Should Know»?

    Nosotros, digamos que no componemos para grabar. No paramos, componemos y grabamos. Vamos creando poco a poco y grabamos cuando al final, podemos permitírnoslo económicamente. Entonces, seleccionamos algunas canciones y se las llevamos al productor, para perfeccionarlas más que nada. Al final, él es quien sugiere qué temas son los mejores y es quien nos da la perspectiva más objetiva.

    A nivel compositivo, quien se encarga de crear las canciones es el vocalista, Marcos. Los demás, nos encargamos de sacar cada uno su instrumento.

    ¿Cómo está siendo la acogida o la crítica del EP?

    Siempre que el público escucha las canciones, les gustan. Y, en general, nos han dicho mucho que notan una mejora respecto al trabajo anterior. No es que les guste más, pero se nota que hemos trabajado bastante más y que los temas son más variados. El problema es que todavía llegan a poca gente. Las canciones son más profundas, potentes y bastante más fuertes que los temas del primer trabajo.

    De hecho, hace unas semanas tocamos en Bilbao, ya que participábamos en un concurso de bandas. Y el público acabó votándonos y felicitándonos por el concierto.

    Entonces sí que llegáis más de lo que pensáis.

    A ver, no es que no lleguemos al público que nos ve, es que nos escucha poca gente [risas]. Los espectadores que están en nuestros conciertos, acaban encantados y nos felicitan. Aún así, no sabemos cómo llegar completamente. Además de que no tenemos todo el feedback. En los conciertos sí que hay algunas personas con las que hablamos, pero por redes es más complicado recibir ese tipo de comentarios.

    ¿Cómo ha evolucionado The Amsterdammers desde el primer EP hasta ahora?

    Pues la verdad es que ha sido todo muy progresivo. El primer EP fue como nuestra declaración de intenciones, era la demostración de que queríamos dedicarnos a la música y que creíamos en el proyecto. Este segundo trabajo ya fue más natural, porque ya sabíamos el proceso que teníamos que seguir y con nuestro productor estábamos ya mucho más cómodos.

    En cuanto a gira o temas de organización, ya los llevábamos mucho mejor por la experiencia previa con el disco anterior. Este año ha ido mejor en cuanto a eso. Seguimos siendo desastre, pero cada vez menos.

    Además, también nos hemos dado cuenta de que podemos conseguir algo y más después de grabar este disco. Podremos alcanzar la meta o no, pero si trabajamos, podemos seguir creciendo.

    ¿Cómo definiríais «Things We All Should Know» en dos o tres palabras?

    Es más maduro. Ya no somos un grupo que va a grabar su primer disco y que no tiene esa experiencia previa en la industria.

    Con este disco habéis vuelto a los Estudios MOBA. ¿Cómo ha sido el trabajo allí?

    Pues ha sido mucho más rápido y hemos tenido más posibilidades de experimentar y hacer nuevas cosas. El procedimiento ya nos lo conocíamos, así que en ese sentido, mucho más tranquilos y cómodos. También nos sentimos con más libertad y confianza.

    El trabajo con nuestro productor fue mucho más sencillo que la primera vez, porque ya nos conoce, ya sabe lo que queremos y nos entendemos mucho más rápido. Él también nos puede decir con la total libertad qué cambiar y qué no. Bueno, y al revés igual.

    «Home» ha sido uno de los adelantos de este trabajo y el primero con videoclip. ¿Cómo surge el concepto?

    La verdad es que se le ocurrió a Conrado la idea de combinar la canción más movida que tenemos hasta el momento, con algo que rompiera totalmente con esa dinámica. De ahí que metiéramos elementos del ballet y una coreografía mucho más clásica. Así que el choque fue bastante guay. Luego, grabamos con unos chicos que se llaman Junkis.

    ¿Cómo fue grabar con ellos?

    La verdad es que fue muy bien. Al final, las escenas que grabamos, se nos veía prácticamente siempre a nosotros. Al final, estabas tocando y viendo el baile que habían montado para tu canción y, lo cierto, es que fue un flipe.

    ¿Y cómo vivisteis la presentación del EP en Madrid, en la sala Costello?

    Fue una explosión. Entre el calor, la energía del público y el buen ambiente, fue genial. Eso fue una fiesta entre amigos, todos estaban allí para disfrutar. Pero es que al final, cuando el público disfruta tanto y se viene tan arriba, se te contagia la energía y hace que tú aún des más de ti. Y que además, cuando te dejas llevar, mejor sale todo.

    ¿Y cuáles son los siguientes pasos de The Amsterdammers?

    Trabajar, trabajar y trabajar. Además de tocar en el mayor número de lugares posibles. Aunque el siguiente paso es rodearnos de un equipo que nos ayude a lanzar el proyecto.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Hubo un año que nos fuimos de voluntariado a Sudáfrica. Llevábamos nuestras cosas en la maleta, incluido el ukelele y el teclado. Y allí, nos robaron varias cosas, excepto los instrumentos. Al final, entre unas cosas y otras, terminamos dando varios conciertos en el país: en salas, en casas, en cualquier lugar en el que nos dejaran tocar. Era la primera vez que tocamos delante de un público que entendía nuestras letras. Y les gustaron [risas].

  • Bertt Que y su gran apuesta por la sencillez y la naturalidad

    Bertt Que y su gran apuesta por la sencillez y la naturalidad

    Un jueves cualquiera en Madrid, entre Cuatro Caminos y Nuevos Ministerios. Típico bar de barrio en el que, en algún punto, los vecinos se agolparán para ver el Mundial, beber y fumar. Nosotras tenemos una cita con el cantautor barcelonés, Bertt Que. Lleva apenas unos días de promo en la capital y ya ha aprovechado para comprarse una nueva guitarra, que acaba mostrando entre entrevista y entrevista. Nosotras venimos dispuestas a preguntarle por su nuevo trabajo y sobre algunas cosas locas.

    ¿Cómo nace el proyecto de Bertt Qué?

    Yo llevo muchos años, desde los 16, tocando la guitarra. Y al cumplir los 18 o 20, me junté con los colegas y monté una banda, Marionetas. Hasta finales del año pasado, estuvimos girando y haciendo bolos. Pero llegados a un punto, nos plantamos y dijimos: «un poco de seriedad, ¿quién está dispuesto a dejarlo todo y dar un paso más profesional?». Y desgraciadamente, ninguno se mojó en ese aspecto. Pero yo llevaba cinco años dedicándome a la música y quería seguir con ello. Si al final seguía componiendo, ¿por qué no iba a poder seguir defendiendo mis canciones? Después de pensarlo mucho y echarle valor, decidir emprender el proyecto en solitario.

    En enero ya me decidí y grabé las canciones que tenía. Y desde ese momento, no he parado.

    Aunque tu estilo es diferente al del resto de cantautores al uso, ¿cómo diferenciarte de todos ellos?

    Si es cierto que aunque he iniciado un proyecto en solitario y tengo un rollo más cantautor, estoy intentando enfocarme más a un estilo que, en España no está muy explotado. O que creo que no se estila demasiado. Que es el folk. Considero que las canciones que estamos haciendo, tienen un sonido peculiar. Un estilo que los cantautores de hoy en día, no están haciendo. Dentro de esta faceta, no quiero explotar la temática del amor. Además, trabajo un sonido típico cantautor con banda, pero virando más hacia el rock.

    ¿Cómo desmarcarte de todo eso? Haciendo algo distinto, dentro del mismo estilo musical.

    Das mucha importancia al mensaje de las canciones. ¿Crees que, en cierto modo, por culpa de determinados géneros en auge, dicho mensaje se está perdiendo?

    Hoy en día, ya sabemos que la música que más se mueve hoy en día, por lo que sea, es el trap y el reggaeton. Y realmente, si analizas las canciones, piensas: ¿en serio este mensaje lo está cantando medio mundo? Yo creo que la gente no es consciente del mensaje que se está lanzando con esas canciones. Y ya no solo esas canciones, el estilo musical. Un género que, sobre todo, degenera la imagen de la mujer.

    Yo siempre le he dado mucha importancia a las letras. Sobre todo en este proyecto. También es cierto que quiero dejar atrás el concepto del amor y me estoy enfocando más hacia el significado de libertad, el de sentirse cómodo y capaz de hacer lo que uno quiere. Y quiero que el proyecto sea un reflejo de este mensaje, que es lo que yo tengo en mente y es un poco también lo que he experimentado. Lo de salir de una banda y comenzar con mi proyecto.

    ¿Cómo nace el concepto de este disco?

    Precisamente por lo que comentaba. Surge bajo el concepto de: «déjalo todo atrás, ten valor y vuelve a empezar, aunque sea arriesgado». Aunque luego tu trabajo y sacrificio no tenga el reconocimiento que esperabas. Pero hazlo, para que tú puedas sentirle libre, contento y, sobre todo, realizado.

    ¿Cómo lo definirías en dos o tres palabras?

    Ahí me habéis pillado [risas]. A ver, es que si lo escuchas, es un reflejo de mí. El disco en sí, es muy sencillo. Son canciones sin solo de guitarra, ni introducciones, ni nada. Es un trabajo muy natural.

    Estás publicando single por single. ¿Por qué apostar por esta técnica?

    Hoy en día, la gente no consume tantos discos como antes. Ese estilo de escucha está muriendo. La gente ahora solo oye singles. Por lo que tengo escuchado por mis padres, antes te ibas a la tienda de discos, porque tu banda había publicado disco y te lo comprabas, sin haber escuchado previamente ningún tema. Y entendías el mensaje que te quería dar el artista con el proyecto entero. Y eso ahora eso no pasa, al no ser que seas un artista ya muy reconocido. La gente no te va a escuchar durante 45 minutos seguidos.

    Mi concepto era sacar el disco, pero poco a poco. Después de haber publicado los singles y que el público conociera las canciones. Cuando ya se hayan escuchado, pero de manera más pausada, los reuniré en formato disco para quien quiera tenerlo.

    ¿Hay título o mejor no pensar en ello aún?

    Todavía no, todavía no. No tengo ni diseño del disco, ni título. No tengo nada declarado, de manera oficial.

    ¿Cómo está siendo grabar en Tropic Studio?

    Para mi está siendo la mejor experiencia que he podido tener, porque estoy trabajando con amigos, que en los momentos serios dejan de serlo, para convertirse en profesionales. Pero la confianza que hay es brutal. Nosotros estamos grabando de manera peculiar y ellos me lo están facilitando, porque hay cierta confianza y porque les gusta el proyecto. Ellos le ponen un cariño especial, más allá del trabajo. Y para mí está siendo una experiencia impresionante.

    «Bailando Solo» y «El Impulso» han sido los dos primeros singles del disco. ¿Por qué estos temas?

    No es porque los haya decidido yo. Simplemente fueron las primeras canciones que compuse en su momento y, por ende, fueron las primeras que empecé a grabar. Eran las que más a mano tenía. Cuando empiezo a grabar una, es porque ya estoy preparando las tres siguientes, para ir avanzando trabajo.

    ¿Y cuáles son los siguientes pasos de Bertt Que a partir de ahora?

    El mes que viene se publicarán dos temas nuevos. Y si Dios quiere y tengo tiempo, entraré a estudio para grabar los temas que ya tengo acabados. De cara al verano, con más tranquilidad, probablemente me encierre en el estudio, porque al final es cuando más tiempo tienes. Luego en septiembre, tengo dos conciertos en Valencia. Y bueno, iré cerrando conciertos poco a poco.

    ¿Y el disco?

    La verdad es que el disco, aún no sé ni cuántas canciones va a tener. Yo voy a ir grabando canciones y, luego, ya haré una selección de las mismas. Pero no me quiero poner fecha, porque no quiero ir con demasiada presión.

    ¿Qué es lo más loco que has hecho por la música?

    A nivel espectador, fue irme a Londres a ver a Tom Petty. A mí me dan pánico los aviones, pero me hacía mucha ilusión ver a este hombre, porque llevaba por lo menos 30 años sin pisar Europa. Tenía que ir. Justo el concierto coincidía el domingo que acababa el Mad Cool. Claro, tampoco podía ir solo. Así que le pagué todos los gastos a dos amigas que vinieron conmigo al festival y nos fuimos de empalme directamente. El avión salía el domingo a las 6 de la mañana y nosotros acabamos en Mad Cool a las 4. No pasamos ni por casa, desde las 3 de la tarde del sábado. Llegamos a Londres a las 9 de la mañana, tuvimos que recorrer hora y media en bus hasta el hotel, fuimos al concierto y al día siguiente, volvimos a España.

    Luego, a nivel músico, lo más loco que he hecho ha sido engañar a mi padre para que me dejara el coche, porque nos habíamos montado una pequeña gira en acústico con la banda. Con la mala suerte de que se lo jodí. Tuve que llamarlo, a 80 kilómetros de Barcelona, para que nos recogiera. Y todo porque le había echado gasolina a un coche de gasoil. A las 2 de la mañana. Mi padre al final me dijo: «no te voy a dejar el coche en la vida».

    Esta es la playlist de Bertt Que

    Entre todas las canciones que Bertt Que podría haber elegido para que escucharas, ha escogido estas diez.

  • Miguel Iglesias: «Este primer disco habla sobre la distancia»

    Miguel Iglesias: «Este primer disco habla sobre la distancia»

    Miguel Iglesias & Los Carnales (Javi Delgado, Álex Riquelme, Álvaro Fernández) están de enhorabuena. Este otoño verá la luz su primer disco, su álbum debut, homónimo. Aunque el pasado 13 de junio, mostraron un pequeño adelanto en Costello Club. Este concierto fue especial, ya que consiguieron colgar el cartel de «sold out», horas antes del evento.

    Días después de este concierto debut, nos citamos con Miguel en pleno centro de Madrid. Por fin empezaba a hacer sol en la ciudad y era el momento perfecto para tomar algo en una terraza, mientras charlábamos. Él apenas tardó cinco minutos en llegar y con mucha decisión, propuso un bar de Tirso de Molina como punto de encuentro. El olor a flores, la música de fondo, dos cervezas con limón y un agua se convirtieron en nuestros mejores compañeros. Fue en ese punto cuando comenzamos con nuestro cuestionario, aunque a mitad, nos vimos interrumpidos por un músico callejero, al que dimos unas monedas. Esa inesperada visita, motivó segundos después, una interesante charla sobre este asunto. Pero al hilo de la conversación, Miguel Iglesias nos contó muchas más cosas.

    ¿Cómo nace el concepto de este disco, «Miguel Iglesias & Los Carnales»?

    Es un disco que se ha estado fraguando durante los últimos siete años. Llevo queriendo hacer este álbum muchos años y, desde el principio, la idea es que fuera un disco concepto. En el sentido de que todas las canciones, tuvieran una correlación entre sí, tanto a nivel sonoro como temático. El disco empezó con un concepto. Iba componiendo canciones y las que me gustaban, las metía en «el saco del disco». Luego el proceso de criba ha sido muy importante: de 40 o 50 canciones, se han quedado las 15 que publicaremos.

    Mirando el repertorio en retrospectiva, el álbum habla de la distancia. Tanto a nivel literal como a nivel figurado. La distancia de un lugar, la distancia de uno mismo. Esto se ve mucho en la mención constante a medios de transporte. Toda esa sonoridad hace referencia a los viajes. De hecho, Bernardo, el ingeniero del disco, conforme escuchó el disco, dijo que era música de viajero. Y es cierto, porque este disco lo he compuesto entre Madrid, Londres y México DF.

    ¿De qué manera han afectado estos viajes a la hora de crear el disco?

    Han afectado hasta las últimas consecuencias. En el disco en general, hay mucha mezcla entre lo británico, lo mexicano y lo castellano. Y eso está en todas las canciones, en mayor o menor medida. Así que ha afectado al 100%.

    ¿Cómo está siendo todo ese proceso de grabación?

    En estos momentos, estamos en proceso de mezcla. Ya se han grabado todas las canciones y ahora estamos puliendo detalles, corrigiendo pequeños errores y rehaciendo algunas cosas. Pero prácticamente está todo hecho.

    El proceso fue muy, muy cansado. Este disco lo estoy pagando mediante «crowdfunding», por lo que el presupuesto es muy ajustado. Y para compensar la falta de presupuesto, lo que hice fue ensayar mucho con la banda durante dos meses, para dejar clara la estructura y arreglos del disco. De esta manera, cuando fuéramos a estudio, sería «llegar y besar el santo».

    «Suicídate» y «Anímate, Carnal» han sido los dos primeros adelantos del disco. ¿Por qué estas canciones?

    «Suicídate» porque fue la última canción que había escrito por aquel entonces. Y cualquier compositor de canciones, suele sentir predilección por el tema que acaba de escribir. Esa es una razón. La otra es que, con los años me he dado cuenta de que si lo que dices no ofende a nadie, es que no has dicho nada. Entonces, me planteé que «Suicídate» era una canción que iba a levantar ampollas, pero tampoco iba a dejar indiferente. Quien la escuchara, o la iba a odiar o la iba a amar. Sin término medio. Mencionar, aunque sea de manera figurada, un tema como el suicidio, iba a generar controversia. No es que quisiera aprovecharme de esa controversia, pero creía que definía el «leit motiv» de lo que hago. Que es música melódica, con una letra que te hace pensar y sentir. Una letra que no está de forma accesoria y que no podría ser otra letra. Si a «Suicídate» le quitas la letra, deja de ser «Suicídate». Sin embargo, si a otras canciones les cambias la letra, sigue siendo igual.

    ¿Ese podría ser, precisamente, uno de tus rasgos identificativos?

    Sí, uno de ellos. A mí, más que tratar de sonar diferente, lo que quiero es sonar a mí mismo. Y sonar a mí mismo, puede sonar a muchas cosas distintas. Al final, el punto es encontrar una lírica que a mí me identifique. Este disco, tiene una forma, pero el siguiente puede tener otro sonido, si es lo que me inspira en ese momento.

    Volviendo un poco a la pregunta anterior, ¿por qué escoger también «Anímate, Carnal» como adelanto?

    Para generar contraste. Porque creo que es una canción que genera buen rollo. Y esto lo sé, porque a todas las personas a las que les he tocado esta canción durante estos años, les ha puesto de buen humor y les ha sacado una sonrisa. Y para mi era una señal inequívoca de que iba a ser un tema que pondría de buen humor a la gente.

    Además, respecto a «Suicídate», generaba contraste. Y ya con eso estabas generando un espacio, creado por los polos de «Suicídate» y «Anímate, Carnal».

    ¿Cómo está siendo la acogida de estos dos temas?

    Pues muy buena, la verdad. A la gente le están gustando.

    ¿Qué dos o tres palabras definirían el disco?

    Distancia, armonía y dinámica.

    Hace unas semanas tocasteis en Costello, colgando el cartel de «sold out». ¿Cómo lo vivisteis?

    Nos sorprendió mucho porque el concierto era miércoles. Y ese día es complicado llenar una sala. Y no solo el hecho de llenar la sala, encima venderlo todo, fue una sorpresa. Respecto al concierto como tal, no hubo tiempo para ensayar. Pero no jugó en nuestra contra, porque al final la gente no ha escuchado el disco. Y no buscan tanto que hagas una copia fiel del disco, si no que les hagas pasar un buen rato. Creo que al final lo conseguimos.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Miguel Iglesias & Los Carnales?

    Estamos detrás de una posible y más que probable colaboración, en un single que saldrá a mediados de verano, acompañado de un videoclip «ad hoc». Y a finales de septiembre o principios de octubre, saldrá el disco como tal. Luego irá acompañado de un show en Madrid. El resto es esperar.

    ¿Qué es lo más loco que has hecho por la música?

    Estuve tocando durante dos meses en Londres, en pleno invierno (de enero a marzo), tocando en la calle.

    En otra ocasión, tocando con Rubén Pozo, me dejé el teclado en Madrid y teníamos concierto en León. Al final, nos lo dejó otra banda, pero era un teclado de dos octavas nada más.

    Con Preciados, mi antigua banda, teloneamos a bandas como Hombres G o Pereza. Esa banda era un poco loca, porque yo estaba todavía en el instituto. Entonces un fin de semana, me iba de gira con Hombres G a Canarias y el lunes tenía que volver a clase.

    Esta es la playlist de Miguel Iglesias

    Aprovechamos la entrevista para pedirle a Miguel Iglesias diez canciones que sirvieran como recomendación a nuestros lectores. Aquí van los temazos que el artista eligió.

  • Lándevir regresa con su trabajo más maduro: «Desde El Silencio»

    Lándevir regresa con su trabajo más maduro: «Desde El Silencio»

    «Desde El Silencio» regresan Lándevir. Varios años de inactividad pública los han alejado de los escenarios. Pero no de la música. De eso jamás se descansa. Los alicantinos vuelven a escena con un disco totalmente diferente, pero mucho más trabajado. JF, batería de la banda, nos desveló todos los detalles de este último trabajo.

    ¿Cómo surge el concepto de «Desde El Silencio»?

    Es algo que teníamos oculto y que queríamos hacer desde hace tiempo. Cuando sacamos los tres discos anteriores, no teníamos esa capacidad de poder hacer las canciones que a nosotros nos gustaría escuchar. Entonces, salía lo que nos salía. Pero sí que queríamos hacer algo más contundente y compacto, y no tan etiquetado en música celta. O en la fusión de lo heavy con lo celta. Lo teníamos todos bastante claro y en base a eso, hemos ido componiendo. Al final, nos hemos dado cuenta de que hemos dado un salto cualitativo a la hora de componer. Hemos creado lo que realmente queríamos.

    ¿Y el concepto visual, cómo surge?

    Todo viene de lo mismo. Quisimos darle el enfoque de algo que ha salido de un periodo de inactividad de la banda. Entonces, lo hemos llamado «Desde El Silencio». Desde el silencio de un grupo, que para el público ha estado inactivo. Así que el trabajo se ha gestado con tiempo y, en definitiva, está bien hecho. En esta ocasión, no hemos hecho el álbum con las prisas de ocasiones anteriores. Hemos descartado temas, hemos metido otros, también les hemos dado vueltas a los que habían. A las melodías de voz, sobre todo. No queríamos que fueran tan lineales.

    El disco lleva dos semanas en la calle, ¿cómo han sido las primeras reacciones?

    Han sido muy buenas. La gente, tanto de nuestro entorno como de medios de comunicación, se ha quedado muy sorprendida. Nadie se esperaba un disco así. Lo que nos han trasladado es que es un álbum muy conseguido y muy maduro. Lo puedes comparar con cualquier disco de cualquier banda española de rock.

    ¿Y el público cómo lo ha acogido?

    Pues la verdad es que teníamos un poco de miedo por ver cómo lo acogerían los que ya eran seguidores del grupo, que tenían un perfil muy folk y celta. Y, claro, en este disco el componente folk no está tan marcado. Pero lo han acogido muy bien. Les ha gustado incluso más, si cabe, que lo anterior. Excepto alguna opinión esporádica, la respuesta ha sido muy positiva. Tanto de los antiguos seguidores, como de gente nueva que ha empezado a escucharnos con este disco.

    ¿Cómo lo definirías en dos o tres palabras?

    Es un disco rockero, potente, ameno y muy directo.

    ¿Cómo ha sido todo el proceso de auto-producción del disco?

    Ha sido auto-producido, pero también se ha llevado a un estudio para masterizar los temas. Lo grabamos en el estudio de José María, guitarrista de la banda. Con mucha tranquilidad, fuimos grabando demos. Y cuando ya las tuvimos todas, comenzamos a analizarlas una por una y a cambiar «cositas» que no nos gustaban. Le dimos muchas vueltas a las maquetas, que grabamos más o menos rápido. Cuando ya tuvimos todas las canciones correctas, en ese mismo estudio, nos pusimos con los sonidos buenos y definitivos. En ese punto grabamos los temas, con el sonido a pelo. El siguiente paso ya fue llevar el material a Audiorama Estudio, en Puerto Real, para ecualizar, mezclar y masterizar hasta llegar el trabajo final.

    Con la salida del disco, vio la luz el videoclip de «Volver». ¿Por qué este tema? 

    Porque creemos que musicalmente como a nivel de letra, era un tema muy apropiado para presentar este disco. La letra habla de cómo nos sentimos durante la época en la que no teníamos contacto con los seguidores y en la que no había actividad en directo, que es lo que nos da vida. Es como un homenaje a nuestros fans más fieles.

    Musicalmente, es un tema que encaja muy bien con la estructura de un single. No hay bajones, la canción va de menos a más, es pegadiza y rockera. Creíamos que era un buen tema para lanzar como single.

    ¿Y cómo surge la idea del videoclip?

    Entre todos, pensamos que lo mejor sería intercalar imágenes de nosotros tocando en un lugar bonito. Que, en este caso, fue la laguna de Salinas (Alicante). Es un sitio atractivo visualmente, donde podíamos subir el dron. Todos esos planos los intercalamos con otros de nosotros en solitario, pensativos y reflexivos sobre todo este tiempo que hemos estado por separado. Luego, se ven otras imágenes en las que nos volvemos a reencontrar. Esa fue un poco la historia.

    ¿Cómo fue ese periodo de inactividad, cómo lo vivisteis?

    Aunque públicamente, Lándevir no existía, nosotros nunca paramos. Siempre estuvimos juntándonos, ensayando, componiendo, creando. Así que, para nosotros no ha habido parón. Y lo cierto es que lo hemos vivido muy bien, lo necesitábamos. Llegó un punto en el que no podíamos compaginar nuestras vidas con la vida pública de la banda. Era otra fase de nuestras vidas. Aún así, no hemos desconectado del todo, ni hemos dejado de trabajar.

    Tras dos décadas, ¿qué balance hacéis de la banda?

    El balance siempre es positivo. Ha habido momentos malos, como en todos los momentos de la vida. Pero si echas la vista atrás, el balance es bueno. Hemos vivido muchas cosas, hemos conocido a muchas personas, que ahora son importantes para nosotros. Y, luego, tocar es increíble. Además, saber que gracias a tu música, mucha gente ha conseguido superar cosas negativas de su vida, es gratificante.

    ¿Y cómo de complicado es cultivar vuestro género (rock, folk, metal) en España?

    A ver, no es fácil, porque para hacer buen folk, hay que tener mucha instrumentación. Y tampoco puedes caer mucho en la repetición de este estilo de música. Así que, lo que hemos hecho en este disco para evolucionar, ha sido introducir nuevos instrumentos. Por ejemplo, no hay tanto violín, pero hemos querido meter diferentes tipos de flauta y, sobre todo, whistles. Y los hemos integrado, poco a poco, dentro de las canciones.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Lándevir, a partir de este momento?

    El primer paso fundamental es empezar otra vez. No comenzamos de cero, pero partimos de bastante abajo de nuevo. Han pasado diez años y parte de la gente que escucha este género, no nos conoce de nada. Así que tenemos que ir creciendo e ir moviendo el disco. Hacer entrevistas y, por supuesto, tocar. Pero no tocar en cualquier sitio, si no, en lugares que estén bien. También porque nuestros directos han cambiado y queremos estar seguros de que lo que podemos ofrecer, tiene unas buenas condiciones.

    ¿Tenéis fechas cerradas?

    Ya hemos terminado dos bolos de presentación, en Sevilla y Murcia. Y hasta septiembre, no tenemos nada. Aunque siempre surgen cosas por el camino. En otoño, tenemos concierto en Elda, nuestra ciudad, y en Alicante. Estamos trabajando en ello.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    No estamos muy locos, en realidad. Somos seis tíos muy tranquilos y muy prudentes. Quizás, una locura, fue llevar pirotecnia a Ibiza. Para eso, tuvimos que meterla en el barco, los policías no querían y casi perdemos el barco. Tuvimos que ir corriendo. Al final, llegamos y salió todo bien.

    Esta es la playlist de Lándevir

  • Viajando a través del tiempo y el espacio con Tomaccos

    Viajando a través del tiempo y el espacio con Tomaccos

    Estilo y estilismo muy particulares. Recién sacados del siglo pasado, Tomaccos se presentan con nuevo trabajo, «Toledo, Oh». El mismísimo Capt. Edward Mill, vocalista de la banda, se ha sometido a nuestra entrevista. Todo sobre el swing más contemporáneo, a continuación.

    ¿Cómo surge el concepto de «Toledo, Oh» y por qué esa referencia?

    Bueno, «Toledo, Oh» es la abreviatura de Toledo, Ohio. Porque hay un Toledo en Estados Unidos. Hace refrencia a cuando en 1926, fuimos a recoger a nuestro bajista, Rodderick Owens. Nosotros somos de Easyhill, TN, que es como se llama nuestro primer disco. Este álbum habla un poco de nuestras andaduras en nuestro pueblo natal. Pero «Toledo, Oh» es nuestro acercamiento a la ciudad y a los estilos de música que allí se cultivan: swing, charleston, dixieland.

    ¿Por qué apostar por estos estilos y cómo los reinventáis?

    Sobre todo, porque es un estilo de música que nos gusta mucho y que escuchamos desde siempre en casa. Aunque sí que es cierto que, quizás ha habido más evolución en otros estilos, como el pop o el rock. Géneros de los que han surgido otros nuevos. Pero con el swing ha sido distinto, se ha quedado un poco estancado. Entonces todas las cosas nuevas que han salido de ahí, son más un ejercicio de emular el pasado, en vez de reconstruirlo. Para nosotros fue un desafío. El hacer lo que nos gusta, sin quedarnos en las versiones. Queríamos contar lo que nos pasaba en nuestro día a día.

    ¿Cómo de complicado es trabajar ese género aquí en España?

    Curiosamente, a nosotros nos está funcionando muy bien. No creo que sea curioso, en realidad. Considero que la gente está deseando escuchar música nueva. A lo  mejor, está muy saturada de lo que creemos que es más habitual. Pero precisamente por ser lo más habitual, hay mucha más oferta. Sin embargo, nosotros con nuestro swing, hemos encajado en mogollón de sitios. La gente se lo pasa bien y se divierte en nuestros conciertos. Lo bueno es que nosotros no somos los únicos en España que hacen swing. Así que estamos encantados con cómo está funcionado.

    ¿Cómo ha sido la acogida del disco y cómo fue la presentación del mismo en Madrid?

    Los medios nos han hecho muchísimo caso y ha llegado muy bien. A la gente que ya nos conocía, les ha encantado este nuevo disco. Este disco ha sido como «Tomacco Concentrado». Era ya el saber qué somos. El primer disco recoge todo lo que queríamos hacer en ese momento, pero este ha sido la reafirmación. Queríamos hacer algo que verdaderamente flipara a la gente. Y ha llegado muy bien. Con toda la promo que hemos hecho, no ha habido reseña mala. Y al público también. Porque el disco se canta y se baila muy fácilmente. Y hay música de todo tipo. Al final, no hemos estado acomplejados sobre qué música hacer. Hemos hecho lo que nos apetecía hacer.

    ¿Está cumpliendo entonces con vuestras expectativas?

    Totalmente. Y lo del concierto en la Sala El Sol fue espectacular, porque no esperábamos que estuviera tan lleno. Esperábamos que estuviera nuestra gente y ya está. Pero, de repente, se llenó de gente que no conocíamos de nada y que venían de lejos y recomendados por amigos o conocidos. Después de ese concierto, estamos ya con ganas de hqacer el siguiente. Y de seguir trabajando.

    ¿Qué dos o tres palabras definirían el disco?

    Humor, baile y humor [risas]. No, creo que serían: humor, baile y buenrollismo.

    «Prohibition Swing» ha sido el primer tema con videoclip. ¿Por qué escoger este tema como single?

    Tiene muchas cosas «Prohibition Swing». Por un lado, es el tema que más resume lo que somos Tomaccos. Y por otro lado, por el paralelismo que tiene. Es una canción que habla sobre los muros que se siguen construyendo, aun viviendo en la época en la que vivimos. Estos muros o prohibiciones impiden que la gente sea feliz, nos vuelven pesimistas y coartan nuestra libertad. Habla de cuando nosotros vivíamos en 1926, en plena Ley Seca y con una segregación racial brutal. Parece mentira que hayan pasado 100 años y la sociedad siga igual o incluso peor. Nosotros hemos querido contraponer todo eso a la felicidad y a las ganas de bailar. Que, a pesar de todo, no nos «quiten lo bailao». Esa es la filosofía que queremos tener nosotros. El humor y la música son herramientas fundamentales para cambiar el mundo.

    ¿Cómo surge la idea del videoclip?

    Todo es obra, arte y cabeza de Jorge Guasch, que es un director de cine espectacular. Porque con una canción y más con una de las nuestras, que duran 3 minutos y medio, es muy complicado hacer una película. Y él hizo un peliculón. Es todo lo que dice la canción: un local clandestino con gente bailando y disfrutando. Y es que ves el videoclip y estás ahí. Tocando los vestidos, fumando. Es increíble. Y muy rápido. En principio, íbamos a sacar otro tema y a última hora escogimos este. Y se adaptó rapidísimo. No podemos estar más contentos con el videoclip de presentación.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Tomaccos?

    El siguiente paso de Tomaccos es empezar la gira como tal. Ya hemos hecho unas cuantas fechas de presentación por España, pero a partir de septiembre, volvemos a la carga. Estamos muy contentos con el resultado de este disco y queremos sacarle toda la «chicha» posible. Queremos llevarlo a todas las ciudades posibles. Que Tomaccos funciona muy bien desde acústicos pequeños, hasta festivales enormes.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Dedicarnos a la música. Eso para empezar. Luego, las palizas de furgoneta que nos hacemos también son locas. De tener un día un concierto en Cáceres y al siguiente, en Barcelona. O ir de Madrid a Ceuta en horas. En Castellón, una vez nos hicimos ocho bolos en tres días. En general, nos hacemos maratones fuertes de conciertos. Es lo bonito, pero también es un poco una nuestra maldición.

    ¿Alguna anécdota que se pueda contar?

    Sí, ¡hubo una! Nosotros también hacemos bodas, bautizos y comuniones. Una vez nos llamaron para una boda, cuya celebración era en un sitio que se llamaba Casa Pepe. Y no era el típico que está en la carretera de Despeñaperros, con las banderas de España e imágenes franquistas. No era ese. El caso es que pusimos el GPS mal y nos llevó directamente a ese sitio, que estaba a hora y media del lugar de la boda. Y a la boda llegábamos ya justos.

    Total, que llegamos y dijimos: «como sea aquí, no hacemos el concierto». Evidentemente, no era ahí y nos tocó coger el coche otra vez e ir rapidísimo al otro local.

    Luego también hubo otra anécdota. Yo tocaba en Madrid con mi otra banda de madrugada, y al día siguiente por la mañana, tenía que estar en un pueblo gallego que se llama Aspontes. Pero resulta que hay dos pueblos allí que se llaman igual. Y llegué al que no era. Encima, ambos, estaban a una hora de distancia. Llegamos y dimos el concierto, no nos dio tiempo a hacer la prueba de sonido.

    ¿Cómo aguantan en los conciertos con tanta actividad?

    A ver, es como todo. Como cualquier persona que trabaja y acaba cansada cuando llega a casa. Pero los conciertos merecen la pena. Al final acabas contagiándote de la energía del público. Yo he tenido muchos proyectos y bandas, y no he visto tan buen rollo como en los conciertos de Tomaccos. Cómo reaccionan, cómo se ríen, cómo aportan. Nosotros tampoco llevamos setlist, improvisamos según vemos a la gente. Al final el público se lo pasa bien, porque ve que estás volcado con él.

    Esta es la playlist de Tomaccos

  • Nora Norman nos inunda con su particular «acid chaos»

    Nora Norman nos inunda con su particular «acid chaos»

    Creadora del término «acid chaos», Nora Norman inunda cualquier rincón con su música y su chorro de voz. Imposible no escucharla en bucle, más si cabe, tras este último discazo. «Chaos» ha llegado para hacernos explotar la cabeza.

    ¿Cómo nace el concepto de «Chaos»?

    El concepto de «Chaos» tiene varias variantes, pero que a la par, van de forma conjunta. Una es el plantearme que mi primer LP, querría que fuera lo más honesto posible, puesto que es mi primera duración. En él, quiero mostrarme tal como soy, de la manera más directa posible. Y también lo ato al propio concepto de auto-aceptación. La música es una forma de expresión y una catarsis de lo que yo siento. Por lo tanto, cuando escribo y compongo, es para mi una mera aceptación de mi misma y de lo que soy. Y eso me lleva directamente al concepto de «Chaos». Soy un pequeño desastre andante, pero a la vez, esta es mi manera de expresarme y de ordenar todas mis ideas.

    ¿Cómo fue todo ese proceso de auto-aceptación o de expulsión de tus propios sentimientos?

    Empieza por el simple hecho de querer ser honesta, pero sobre todo, contigo misma. En tanto que vas creciendo como persona, tu música también tiene que crecer y evolucionar contigo. El primer paso tiene que ser aceptarte a ti misma y no estar tan pendiente de los valores u opiniones externos. Que siempre van a tener un peso. Pero lo más importante es darse cuenta de que la única persona que va a estar a tu lado durante toda tu vida, eres tú misma. Y para eso tienes que aceptarte. Todo viene remitido de eso: de un proceso de «filtraje» personal y musical. Y todo ha derivado en «Chaos». Sí, soy un desastre, sigo creciendo y voy a seguir creciendo todos los días de mi vida. Esto es lo que soy en este momento. Que quizás dentro de dos meses, cambie.

    Cambio que también se reflejará en los directos. No eres la misma Nora ahora que la de dentro de dos meses. Las canciones entonces también evolucionarán.

    Claro, no seré la misma. Hay muchos factores a tener en cuenta en un concierto, por ejemplo. Tienes en cuenta el estado anímico de ese día o el propio entorno. Así que nunca te vas a encontrar con un directo igual. Si te lo encontraras, estaría totalmente «robotizado» y hecho a medida, para que todos fueran iguales. Y se perdería la magia del directo. A eso es a lo que le doy vueltas todos los días.

    ¿Cómo te preparas ese directo?

    Siempre estamos ensayando y buscando la manera de que suenen mejor. Y también tratando de adaptarlos de la mejor forma al directo. Pero la preparación es algo constante, a nivel emocional, teórico y práctico. Pero nunca se sabe lo que pasará en los conciertos. Puedes llevarlo muy preparado y que salga mal o viceversa. La preparación siempre está ahí, creo que es algo intrínseco.

    ¿Cómo han sido las primeras reacciones al disco?

    Creo que han sido muy buenas. Tenía miedo a esta respuesta, porque no se puede catalogar dentro del soul, ni dentro del funk clásico, ni del jazz, ni del aranbi. En realidad, bebe un poco de todas esas influencias. Pero aunque hubiéramos tirado por un estilo más clásico, el miedo siempre hubiera estado. La adrenalina y la emoción de sacar algo tan personal y tan importante para ti. Pero por lo que hemos estado viendo este tiempo, la respuesta ha sido muy buena. Y sigue siéndolo. Así que yo estoy muy contenta.

    Comentas que bebes de muchos estilos musicales. ¿De ahí que hayas acuñado el tuyo propio: «acid chaos»?

    El concepto de «acid chaos» nace por ello mismo. Y porque creo que estando en 2018, hay tantas ramificaciones dentro de todos los géneros musicales, que es muy complicado catalogar algo de forma cerrada en un solo estilo. Pero también de la misma forma, una etiqueta no deja de ser una limitación creativa. Hay gente que ha etiquetado el disco como neo-soul, pero que bebe del jazz y del aranbi. No me importa. Porque yo lo único que hago es hacer canciones y expresarme de la forma más libre que conozco. Si el resto quiere poner una etiqueta, que la ponga. Para mí, como es tan subjetivo, no sería honesto etiquetarme. Es que es imposible etiquetarse a uno mismo. A la par, sería pedante. Pero ya que piden una etiqueta, me mofo un poco de este concepto y me invento la mía propia.

    Es que si me etiqueto como artista «soul», me estaría comparando con los grandes del género. Y eso sería pedante por mi parte. Principalmente, por el hecho de que me queda muchísimo por aprender.

    ¿Cómo definirías «Chaos» en dos o tres palabras?

    Sincero, honesto y ambiguo. Las dos primeras van en relación a lo ambiguo, por comentarios que he recibido. El disco es tan honesto, pero el mundo interior de cada persona que lo escucha es tan diferente. Las letras son muy directas, pero las personas que las escuchen, las re-interpretarán según el momento vital en el que se encuentren. A la par de que dentro del caos, siempre hay un cierto orden.

    ¿Cómo fue la presentación de «Chaos» en Joy Eslava?

    ¡Fue muy bien! Juntar el concepto de tocar en la Joy Eslava y el de Mad Town Days, fue genial. Presentar «Chaos» allí fue maravilloso y yo me lo pasé muy bien. He de admitir que estaba bastante nerviosa, porque soy persona e impone. Pero me olvidé de todo eso justo antes de salir al escenario y pensé: «vamos a pasarlo bien, porque esto es lo que queremos vivir en este momento». Y así fue. Me lo pasé genial.

    ¿Cómo evoluciona Nora desde su primer EP hasta este «Chaos»?

    Creo que es una evolución natural. En tanto a que el EP lo sacamos hace dos años. En ese trabajo, quería presentarme, quería mostrar quién era y quién había sido anteriormente. La evolución ha sido grande, ya que hay dos años de diferencia entre el EP y el disco. Dos años de experiencias, de crecimiento personal y emocional. Todo eso se traslada también al sonido que tienes en ese momento. «Chaos» es una reafirmación de quién soy yo. Esto ya es Nora Norman. Esta soy yo ahora. Creo que esa ha sido la mayor evolución, la pérdida del miedo, de buscarme y encontrarme a mi misma.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Nora Norman?

    Seguir tocando y seguir girando. Siempre. Los siguientes pasos son seguir creciendo con cada experiencia y seguir haciendo conciertos con la banda. Así que esos son los primeros pasos y los constantes. No aspiro a nada más, realmente. Lo amo tanto, que tengo ganas de seguir haciendo más y más.

    ¿Qué es lo más loco que has hecho por la música?

    Venirme a Madrid. Dejarlo todo por la música. Y cumplir aquel sueño que para mucha gente es utópico o complicado. Me vine, de perdidos al río. Para no quedarme con la duda de qué habría pasado o de no lo intenté.

    Esta es la playlist de Nora Norman

  • Artabe: «Punto Cero ha supuesto el inicio de un viaje»

    Artabe: «Punto Cero ha supuesto el inicio de un viaje»

    Lleva dos años girando con «Punto Cero». Fue el mayor cambio para Artabe y, quizás, su gran golpe maestro. Y ya es momento de despedirse de él, para recibir nueva música. Un ciclo que llega a su fin. El 29 de junio cierra gira en Costello Club (Madrid) junto a Irene Novoa. Y el día 30, en la Sala Súper 8 (Ferrol), con El Increíble Paso.

    «Punto Cero» nace hace dos años. Pero, ¿cómo surge el concepto de este disco?

    Es un concepto que viene de tiempo atrás. Tenía muchas canciones sueltas y empecé a juntarlas. Poco a poco, me di cuenta de que tenían todas cierto hilo conductor y que tenían cabida en un mismo álbum.

    En cuanto al título del disco, en un principio no iba a ser «Punto Cero». Pero finalmente escogí ese nombre, porque hace referencia a un nuevo comienzo. Es como empezar desde cero. De ahí también la portada del disco, en la que se me ve con el plexo solar. Es como la energía que necesitamos para llevar a cabo cambios en nuestra vida.

    Además, el disco coincidió con un cambio bestial en mi vida. Por eso, quise plasmarlo todo en él.

    ¿Podría decirse entonces que «Punto Cero» ha sido el inicio de algo nuevo?

    Bueno, «Punto Cero» fue el inicio de Artabe como proyecto. Porque yo antes me llamaba Rubén Artabe. Así que, sí, ha sido el inicio de algo nuevo.

    ¿Cómo ha sido la acogida del disco en estos dos años?, ¿ha cumplido con tus expectativas?

    Sí, la verdad es que sí. En general, a la gente creo que le ha gustado bastante el disco. He recibido varias felicitaciones por ello. Aún así, no llegó a todo el mundo que a mí me hubiera gustado que llegara.

    ¿Cómo lo definirías en dos o tres palabras?, ¿o en un titular?

    «Punto Cero» ha supuesto el inicio de un viaje.

    ¿Cómo fue grabar con Manuel Cabezalí y Dani Richter?

    Barajé varios productores y, al final, me decidí por Manuel Cabezalí, porque congenié muy bien desde el primer instante. Además, creía que él podía aportar lo que quería a estas canciones nuevas. Ya desde el primer momento, fue súper fluido, fácil y llevadero. Comenzamos haciendo una pre-producción de los temas y luego ya nos metimos en estudio, con Dani Richter como ingeniero de sonido. Aparte, ellos dos hacen un tándem muy bueno porque llevan muchos años trabajando juntos. Y eso se nota.

    También recuerdo el proceso como algo divertido, lo pasamos muy bien. Juntos resolvimos muy rápido determinados bloqueos.

    «Punto Cero» fue el inicio de Artabe como proyecto. Imaginamos que también supuso un inicio en Madrid. ¿Cómo fue ese salto desde Ferrol y cómo has evolucionado desde entonces?

    Fue una decisión que ya tenía tomada desde tiempo antes. Pero que hasta ese momento no llevé a cabo. Fue un paso muy rotundo y decidido. No hubo duda alguna. Empecé a organizarme, para que coincidiera con la grabación del disco. Dejé muchas cosas atrás en Ferrol. Aún así, siento que estos dos años y medio en Madrid me han dado mucho. He crecido mucho como persona y como músico, porque Madrid te da otras cosas. Aquí está todo el meollo. Encima estoy conociendo a mucha gente relacionada con el mundo de la música. Creo que acerté en venir.

    Cierras gira este mes, tanto en Madrid como en Ferrol. ¿Cómo estás preparando estos conciertos?

    Afronto estos conciertos como el final de la etapa. Tengo muchas ganas e ilusión y con ganas de que vaya mucha gente. También quise contar con algunos amigos músicos, como El Increíble Paso que me acompañarán en Ferrol, e Irene Novoa, que abrirá el concierto de Costello. Es como si fuera un cumpleaños.

    ¿Cómo surgen ambas colaboraciones?

    Siempre fue por amigos en común. A El Increíble Paso los conocí gracias a Juanma, mi batería, y a Fer Clérico, mi bajista. Luego también grabé unos coros con ellos. Además, también fui telonero de ellos en su concierto de Madrid. Además, Juanma, Fer y Darío tocan en ambos proyectos. Así que está todo conectado.

    Y luego, a Irene también la conocí por otra amiga. Contacté con ella para que me ayudara con los teclados, pero por motivos de agenda no podía. Y fue ella quien me puso en contacto con Irene Novoa. Conectamos muy bien y tenemos muchas cosas en común, a nivel musical.

    Tras el final de gira, ¿cuáles son los siguientes pasos de Artabe?

    Daré algunos conciertos más hasta final de año. Pero ya de manera más puntual. Y ya en verano, prepararé los temas para el nuevo disco. Así que también quiero meterme un poco con la preparación y maduración de los mismos.

    Hace unas semanas estuviste en Berlín, donde re-grabaste tu tema «Átomos». ¿Cómo fue el proceso?

    Es una canción que tiene un carácter hipnótico. Hay dos acordes que se repiten a lo largo del tema. Y siempre me pareció buena para adaptarla a elementos electrónicos. En mi disco «Cataratas», grabé este tema en electrónico, pero no quedé convencido. Y hace un tiempo, pensé grabarla de nuevo. Así que pensé en Diego Delgado, un amigo DJ que vive allí en Berlín. Así que le pasé la demo, le gustó. Y aproveché el viaje para hacer la canción, también con mi amiga Louise, que nos ayudó con los coros. Tengo muchas ganas de poder mostrar el tema terminado.

    ¿Qué es lo más loco que has hecho por la música?
    Cuando era adolescente, varias veces me escapé de casa para ir de concierto con amigos. De hecho, a finales de los 90, había un grupo que nos flipaba mucho. Sonic Youth. Y vimos que tocaban en Oviedo. Apenas sin dinero y sin nada, nos fuimos para allá tras haber salido de fiesta. Llegamos allí, corriendo, pero no encontrábamos el sitio. Preguntamos por el Teatro Jovellanos, que resulta que estaba en Gijón. Así que cogimos el último bus, corriendo, pero llegamos justo cuando el concierto ya había acabado. Así que terminamos yendo a la fiesta post-concierto.

    Todas las locuras que recuerdo son de ese estilo. Me he escapado varias veces para ver a grupos que me gustaban o incluso para tocar, con las primeras bandas que tenía.

    Esta es la playlist de Artabe

  • Delaporte: «One y Uno conforman el primer episodio de la banda»

    Delaporte: «One y Uno conforman el primer episodio de la banda»

    Es una de las bandas más prometedoras de España. Delaporte es el dúo formado por Segio Salvi y la propia Sandra Delaporte. Con un estilo a medio camino entre la electrónica y los ritmos latinos, han mostrado al público su primer episodio como banda: la simbiosis perfecta entre sus dos primeros EPs, «One» y «Uno».

    ¿Cómo nace el concepto de «Uno»?C

    «Uno» surge de las ganas que teníamos de hacer electrónica en castellano. «One» era un disco que nos gustaba y que nos representaba mucho, porque surge de todo lo que nos inspira, nace de toda esa electrónica anglosajona. Pero queríamos buscar una sonoridad similar, pero en castellano. Fue un reto. Además, quisimos experimentar con elementos latinos.

    «Uno» también tiene más luz que «One». Aunque es cierto que «Pájaro Salvaje» abre un poco más, «Uno» sigue más con esa sintonía. Nos salió solo, además. Creemos que, en cierto modo, se debe al pasarnos al castellano y al introducir elementos latinos, a pesar de las referencias anglosajonas.

    ¿Qué referencias a «One» hay en este nuevo EP, más allá del título?

    Los dos EPs juntos conforman el primer episodio o capítulo de Delaporte. Además, resume todo lo que nos ha pasado desde octubre de 2017 hasta febrero de 2018. Ahora estamos con todos los conciertos de «Uno» y «One». Y vamos a sacar también un single en breves. Single que ya formará parte del episodio dos de la banda.

    ¿Cómo definirías «Uno» en dos o tres palabras?

    No nos han hecho nunca esta pregunta. «Uno» es luz, ritmo y sinceridad.

    ¿De qué manera habéis evolucionado de un EP a otro?

    Siempre teníamos en la cabeza el sonido anglosajón y queríamos cuidar mucho eso. Pero con «Uno» nos hemos abierto más a nuevos ritmos, a que suene un poco más nuestro. Ha sido un total desarrollo de nuestro camino.

    En «Uno» hemos metido muchas influencias oscuras que nos gustan, pero luego, nuestra manera de componer es distinta. Nos gusta pasarlo bien y hacer el tonto. Que en realidad, somos oscuros, pero en este momento, es más natural este tipo de música.

    Con el auge del trap, electrónica y los sonidos latinos, ¿no es un poco arriesgado hacer este tipo de música y caer en lo mismo que hacen los demás?

    Creemos que, siendo sinceros y buscando un sonido propio, no. Nosotros hemos trabajado mucho para encontrar ese sonido. Al final, no es arriesgado porque hablas desde tu punto de vista y desde tu sonido. Hablas desde algo propio. En nuestro caso, creemos que no es arriesgado, porque no se puede identificar con nada.

    Más que arriesgado, es un reto. Hay que saber beber de todas esas corrientes que están en auge y nos gustan, pero sin caer en lo obvio. Además, nosotros somos muy críticos con nuestro trabajo y no nos gusta escuchar más de lo mismo, nos acaba aburriendo.

    ¿Cómo contribuye Delaporte al desarrollo de este género y, a su vez, cómo se diferencia?

    Contribuye buscando algo personal y no intentando sonar exactamente como los demás. Por ejemplo, si vas a una discoteca de trap y reaggeton, siempre suena lo mismo. La parte tropical, en Madrid, mola más. Al final, con toda esta ola siempre se escuchan temas muy parecidos entre sí. Es una realidad, pero para nosotros no es un objetivo.

    Nosotros, aunque tenemos una base electrónica, venimos de otros estilos como el soul o el jazz. Unos estilos en los que la canción está muy cuidada. Así que es lo primero que buscamos.

    En vuestro caso, nos llaman mucho la atención las letras. Vemos que están muy cuidadas.

    Sandra. Sí, es así porque de algún modo, en las canciones termino hablando de mi. A pecho abierto. Y quizás por eso es más fácil conectar con las canciones. Si no te mojas, al final hablas de cosas que no te afectan. Si el público no percibe ese toque personal, probablemente no conecte con el tema. O no lo haga de la misma manera.

    Venís de otros estilos, pero al final, ¿por qué experimentar con la electrónica?

    Sandra. Yo estaba acostumbrada a escuchar funk, soul, jazz. Pero con 20 años, un amigo me puso un disco de «Jungle» y flipé. Ya no he dejado de oír este género.Y me he vuelto una loca enferma de sonidos, experimentos. También Sergio ha alimentado mucho esa parte, porque él lleva haciendo electrónica toda la vida. Te metes ahí y es un no parar.

    En los directos, ¿las mezclas son tal cual el disco o experimentáis según la energía que desprenda el público?

    La verdad es que improvisamos bastante. Hacemos el tema tal cual es hasta el final, para que el público lo identifique. Pero a partir de cierto punto, empezamos a abrirlo. Y las estructuras también las variamos.

    Es diferente. Para el disco siempre tienes que pensar en radio-fórmula y en estructuras que no se salgan mucho de los tres minutos. En directo, te puedes permitir el lujo de repetir un estribillo o de alargar más el tema. Y si vemos a la gente bailar mucho, improvisamos y nos inventamos cosas nuevas y loops distintos.

    El tema visual también vemos que tiene mucha importancia en el proyecto. ¿Las ideas son vuestras o contáis con un equipo que os ayuda en ese sentido?

    Sí, claro. Lo de las piñas y Delaporte no viene porque sí. Al principio sí, pero luego hay un trasfondo detrás: y es que somos una piña. Tenemos a gente apoyándonos en todo: desde audiovisuales, hasta vestuario. Nosotros somos el 50%, pero hay otro 50% igualmente implicado. Entre todos, decidimos el concepto de la banda y hacia dónde queremos que vaya. Al final, el conjunto de todo genera nuevas experiencias y permite conectar mejor con el público.

    ¿Y cómo llega la oportunidad de «Fama, A Bailar»? Porque «Un Jardín» fue elegida como canción de intro y también estuvisteis en el programa actuando.

    Sandra. En realidad, se dio todo a través de redes sociales. La persona encargada de la dirección musical de «Fama», nos escribió por Instagram, para comunicarnos precisamente esto. Para mi fue una sorpresa, porque el programa me encantaba desde pequeña. De hecho, me apunté a clases de baile por culpa del programa.

    Poco a poco, fuimos comprobando que el programa tenía mucha calidad y que estaba muy cuidado. No solo era baile y ya está. También se impartía mucha cultura. Y eso nos pareció muy positivo.

    Así que estamos muy contentos. Fue una exposición increíble. Además, «Un Jardín» estuvo mucho tiempo en el número uno del top viral de Spotify. Y luego, el trato humano fue maravilloso y brutal.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Fuimos en coche hasta Nápoles. Hicimos el viaje de Madrid a Barcelona en coche, luego cogimos barco hasta Roma casi y volvimos a coger coche hasta Nápoles. A la vuelta, lo mismo. Llegamos súper tarde a Madrid y a las 7 de la mañana, teníamos que estar en los Conciertos de Radio 3. Encima, el coche se rompió por el camino.

    Otra cosa loca que hicimos, fue tirarnos con ropa a la piscina. Para el videoclip de la cover de «Escuela de Calor». Encima era julio, hacía mega calor y se nos ocurrió grabar el vídeo a una toma, poniéndonos cada vez más ropa.

    ¿Cuál es vuestra canción favorito de Delaporte?

    Sandra. Para tocar en directo, «Un Jardín», porque la parte que abrimos es súper divertida y tribal. Bailo mucho con esa canción. Y de tema tema, «Pájaro Salvaje».

    Sergio. A mí me gusta mucho «Me encanta».

    Esta es la playlist de Delaporte

     

  • Aurora & The Betrayers: «Tune Out The Noise es nuestro disco más maduro y personal»

    Aurora & The Betrayers: «Tune Out The Noise es nuestro disco más maduro y personal»

    Llevan cinco años de meteórica carrera. Pero no todo les ha caído del cielo. Si Aurora & The Betrayers están ahora mismo donde están, es gracias a su trabajo constante. «Tune Out The Noise» se alza como su tercer trabajo. Un álbum que, hasta el momento, es el más maduro y personal de la banda liderada por Aurora García.

    Os conocéis en 2013, han pasado cinco años y ya tenéis una legión potente de fans. ¿Cómo habéis vivido este ascenso y cómo habéis evolucionado vosotros en el proceso?

    Ha sido un proceso atípico, porque nos conocimos de una manera extraña, porque nos juntamos gente que no nos conocíamos de nada. Entonces, desde el primer disco que no sabíamos lo que íbamos a hacer, hasta que nos encontramos en este tercer disco, ha sido todo muy intenso. Creo que no nos hemos dado cuenta aún de todo lo que nos ha pasado. Si bien es cierto que hemos trabajado mucho y que nos ha costado mucho encontrar nuestra propia identidad. Estamos siendo conscientes ahora. La realidad es que hemos publicado tres discos en cuatro años. Ha sido todo muy rápido e intenso.

    Nosotros hemos cambiado también mucho como personas y hemos aprendido mucho. Bueno, y lo seguimos haciendo.

    Con «Vudú» quisisteis romper un poco con la etiqueta del soul. ¿Por qué?

    Porque yo venía de hacer soul con Freedonia, mi anterior banda. La gente ya me conocía por hacer ese tipo de música. Bueno, y los Betrayers también habían cultivado mucho este género. Entonces, la gente se crea ese estigma cuando creas una banda nueva y se piensa que el nuevo proyecto irá por ahí. Y está bien, porque siempre será una pata importante del banco, pero no mola que te etiqueten, y más en este país.

    Entonces, desde el primer momento tuvimos claro que íbamos a hacer lo que quisiéramos. Obviamente, el primer disco tenía que ser un poco más ortodoxo. Pero desde que lo grabamos, supimos que queríamos evolucionar y no ponernos etiquetas a nosotros mismos.

    Ahora estáis con «Tune Out The Noise». ¿Cómo surge el concepto de este álbum?

    Pues otra vez igual. Surge por la necesidad de evolucionar y de buscarnos a nosotros mismos. Creo que este disco es un poco más de todos. En el primer disco se respetaba un poco más de dónde venía yo, para que no me quebrase la cabeza en dos partes, porque era difícil para mí enfrentarme a tantos estilos. Poco a poco, hemos ido aportando cada vez más. Y este disco, quizás sea más de los cuatro Betrayers oficiales.

    Además, entran en juego más influencias actuales. Así que, en este sentido, también sentimos que hemos madurado. Y nos vemos más capaces de hacer cosas nuevas, completamente distintas a las que hayamos hecho nunca. Creo que es un disco que, con tantas influencias, tiene sentido. Eso es algo que te da la madurez. Una madurez que estamos consiguiendo ahora.

    ¿De ahí que sea el disco más personal hasta el momento?

    Sí, claro. Personal porque reúne un poco lo que somos todos. Todavía tiene estilos que pueden recordar a Bowie o los Doors. Pero ya empieza a ser algo más personal. Tú ves a Aurora & The Betrayers en directo y sabes que son Aurora & The Betrayers.

    ¿Qué dos o tres palabras definen el disco?

    Preciosista y, quizás, más denso. Y también más maduro. Al final, estoy contrastando con los anteriores.

    Este disco apuesta más por la importancia de la canción. ¿Por qué?

    Es un poco la mentalidad del pop. Lo que queremos es darle importancia a la canción, con su estrofa, su estribillo y con el estilo. Si empiezas a componer una canción, con unos tintes determinados, ella manda. Es el propio tema quien nos pide hacia dónde ir. Y nosotros vamos detrás. Es un poco lo que queremos reivindicar.

    Nosotros tratamos de huir de las etiquetas, no nos gusta quedarnos en lo mismo. Al final, a nosotros mismos nos gustan las canciones de mogollón de artistas.

    ¿Qué os atrajo entonces de la música negra y cómo la reinventáis?

    Bueno, nos atrae la música negra y también la música blanca. El pop y el rock blanco también nos influencia mucho. Hablamos de The Beatles, de David Bowie, de Led Zeppelin. Lo que pasa es que se nos quedó esa cosita del primer disco y la música negra. Todos hemos escuchado tanto música negra como blanca, no es una cuestión de color. Aunque al final, la gente lo encasilla. Quizás, mi voz sí. Porque me he formado mucho en ese estilo. Y se asocia un tipo de voz a un género concreto.

    En cuanto a qué aportamos al género, creo que más bien es la música negra la que nos aporta. Siempre estará en nuestra música, nosotros cogeremos ese estilo y trataremos de hacerlo nuestro. Al final, es lo que le pasa a muchas bandas, coges de aquí, coges de allá, pero siempre respetando al máximo. Aurora & The Betrayers está en medio del pop, del soul, de muchos estilos. Es lo que queríamos. En realidad, me siento un poco lejos de esa pregunta, porque no estoy en ese punto con respecto a la música negra.

    ¿Qué tipo de respuestas estáis recibiendo con este disco?, ¿está cumpliendo con vuestras expectativas?

    La respuesta es un poco opuesta a lo que esperábamos. Creíamos que la gente se iba a asustar. De algo más fácilmente escuchable como el pop o el soul, hemos pasado a un estilo mucho más denso. Las canciones hay que escucharlas más veces, son más oscuras y profundas. Supongo que hemos perdido público, pero hemos ganado mucho más. Creo que estamos atrayendo con algo más magnético, que es la personalidad.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Aurora & The Betrayers?

    Nosotros no paramos de componer nunca. Hemos sacado un disco y ya estamos pensando en el siguiente. Eso es guay. Pero nuestro mayor esfuerzo está puesto en la gira, que acaba de comenzar y se extenderá durante el próximo año. Ya están saliendo muchos bolos fuera de España, que es también lo que queríamos. Aquí nos está yendo muy bien, pero cantar en inglés también te da una perspectiva más internacional.

    ¿Algún sitio del extranjero que no hayáis visitado y que vayáis a ver con esta gira?

    Sí, pero ya de cara al año que viene. Iremos a Alemania, Países Bajos, Francia. Hay bastantes más conciertos que el año pasado. Es muy buena señal.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Dejarlo todo. Es la realidad. Al final, estás fuera de absolutamente todo y te quedas con la gente que más te quiere. Cuando estás tanto por algo, se convierte en toda tu vida. Prácticamente, no haces nada más. Yo con el tiempo, me he ido quitando otros trabajos y ahora, prácticamente solo me dedico a esto. Esto es lo que he querido durante toda mi vida. Y si no piensas de esa manera, no podrás conseguirlo nunca, al no ser que tengas suerte o te descubra alguien.

    Luego, otra locura fue crear el proyecto con los Betrayers y firmar un contrato con ellos, sin conocerlos previamente de nada. Una locura que, hasta el momento, creo que ha sido la mejor decisión de mi vida.

    Esta es la playlist de Aurora & The Betrayers

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