Hay silencios tan atronadores y despedidas que son capaces de dejarnos huérfanos. Pero gracias a eso, los regresos nos saben aún más dulces. Pensábamos que jamás superaríamos que Berri Txarrak dijeran adiós (y en cierta manera, jamás lo haremos); pero es que la reaparición de Gorka Urbizu nos ha dado un hilo de esperanza. Poco a poco, en silencio y sin hacer ruido, dio la bienvenida a 2024, con la llegada de su primer álbum en solitario. Contra todo pronóstico, «Hasiera Bat» se planteaba como un álbum íntimo y de lo más personal. Un viaje hacia dentro, hacia el fuero interno del artista, capaz de hacernos vibrar y volar como nadie. Un álbum especialmente pensado para los teatros, aunque de qué manera. Y es que nadie como él para demostrar que la magia del directo es sublime.
Tanto, que el pasado jueves 19 de abril, encandiló a todas aquellas personas que llenaron el Teatro Eslava de Madrid. Bien nostálgicas de lo que Gorka representó en BTX o bien cautivadas por las canciones de este nuevo trabajo discográfico. Fuese lo que fuese, el doble sold out se lo llevó. Y cumplió como el que más. Desde la sencillez y el minimalisto, el artista navarro llegó a la ciudad, no sólo con la intención de presentar este «Hasiera Bat», también con la pretensión de seguir demostrando al mundo entero esa manera que tiene de entender la música. Por supuesto, lo hizo acompañado de su nueva banda, compuesta por el multiinstrumentista Jordi Matas, Joan Pons y Mariana Mott a la batería (porque efectivamente, había dos) y Amaia Miranda a la guitarra.
No faltó absolutamente nada en aquella noche transformadora y especial. Rompiendo con todas las barreras de lo imaginable, dio la vuelta a todos los temas de su disco debut en solitario, además de rescatar alguno más de sus (y nuestros) añorados Berri Txarrak, como pudieron ser «Helduleku guztiak» o «Maravillas». Sin olvidarnos de que tampoco faltó tiempo para pedir la libertad de Palestina libre.
Una noche que se quedará para siempre en nuestro recuerdo, abrazando a todos aquellos que Berri nos dejó y sumando esta huella imborrable de lo que Gorka Urbizu fue, es y será. Uno de los mejores artistas que ha habido y habrá en nuestra escena musical.
Preparadas para todas las sorpresas que nos tengan preparadas, estamos más que convencidad de que el directo será un fiel reflejo de lo que hemos podido escuchar en «El Alud». Con la evolución por bandera y un sonido aún más característico si cabe, los barceloneses han sorprendido con sus potentes líneas de bajo, sus afiladas guitarras, sus bailables sintetizadores y coros, y su reconocible voz. Fidelidad a su estilo 100%. Por no hablar de ese hilo conductor, que define e identifica tan bien la lírica de este álbum. Un álbum conceptual hasta decir basta, que nos mete dentrísimo de la historia de amor, pasión, desgarro, dolor y locura de Aike y Nain. Un relato cuidado de principio a fin, en el que no hay ni un cabo suelto. En el que no hay nada dejado al azar.