Con la llegada del solsticio de verano, los festivales de música empiezan a desfilar uno tras otro hasta bien entrado el otoño. El Emdiv de Elda ha sido uno de los primeros de este año, aunque el MadCool Festival de Madrid o el Festival de les Arts dejaban entrever todo lo que se avecina en esta etapa estival.

Como signo de buen augurio, Gimnástica fue la banda encargada de abrir el festival con una canción con alta carga de La buena suerte. Eran las 17.20 horas del sábado 25 de junio. A pesar del calor aterrador, los alicantinos fueron capaces de hacer que todos aquellos, que poco a poco, entraban en el recinto, los acompañaran a un especial viaje por la Montaña, su trabajo más reciente. Una travesía en la que tan solo existía una máxima, resumida en Si te veo bailando. Casi una hora que pasó más rápida que el viento. La cima estaba cada vez más cerca. Aunque lo mejor de la escalada, fue poder Saltar en paracaídas, para luego Resetear las mentes de los espectadores. Eso dio paso a Olivia. Eso sí: la sesión de Dimas DJ iba antes.
Siendo uno de los grupos míticos del festival, los eldenses Olivia se subieron al escenario con la clara intención de hacer sudar y bailar a la gente. Y es que ni las horas intempestivas a las que tuvieron que actuar, impidieron que con temas como Lluvia, los espectadores «volvieran a nacer».
Resurgimos y sí, volvimos a nacer. Tras la sesión de los DJs del EMDIV, se hicieron las 8 de la tarde y la «pequeña» Zahara apareció en el escenario. Aunque faltaron algunos comentarios mordaces tan suyos, la dulce voz de la cantante atravesó cualquier tipo de barrera. Bajo la promesa «No le digas a nadie que no llegué a tiempo», la cantante interpretó Merezco, para a continuación llamar al escenario a Marc Ros, cantante de Sidonie. Juntos nos contaron la Historia Universal (El amor no es lo que piensas), de Deluxe. Zahara tuvo tiempo de dejarnos sin respiración, con Oh salvaje, para posteriormente helarnos hasta las entrañas con El frío. ¡Cómo no! La rubia también bailó para nosotros y, rescatando ese «Yola mola mil», la Caída libre fue inevitable. Una caída que sirvió para emprender Camino a L.A. Así durante más de una hora de concierto. Y cuando parecía que la fiesta se iba a alargar hasta el infinito, Aquel letargo sin fin tocó fondo, para dar paso a la siguiente banda.
Así es como llegó Sidonie, tras la sesión de los DJs de Corrientes Circulares. Y es que tras recorrer multitud de Carreteras Infinitas, el trío catalán se plantó en el escenario para presentar éste su último single, además de para anunciar que en septiembre u octubre, publicarán su nuevo álbum. No podían dejarse nada en el tintero, por lo que, con ayuda de Zahara, los chicos de Sidonie sacaron a relucir a Los Olvidados. Un concierto breve pero intenso, en el que Marc Ros demostró eso de que «Yo soy la crema». Y es que ni Un día de mierda, podría haber arruinado su actuación.

El toque internacional vino de la mano de los irlandeses Delorentos, que actuaron tras el DJ Yiorch. Eran las 11 de la noche. La banda, una de las más aplaudidas en todos los festivales, se mostró agradecida en todo momento con el público. Con canciones como Everybody else gets wet o Did we ever really try?, no dejaron a nadie indiferente. Una actuación que marca un antes y un después en la historia del festival, que por primera vez contó con una banda internacional.
Cristian Set Roc abría la medianoche con su sesión, que seguidamente dio paso a Supersubmarina, quienes a pesar de los problemas técnicos, consiguieron salvar sus respectivas actuaciones. Los baezanos comenzaron haciendo que todos dejaran atrás todos sus miedos, con Samurái. Y para aquellos que aun conservaran su mente Hermética, solo tenían que esperar a que llegara Ana, La Emperatriz. «El ambiente en la ciudad» emergió con la música de Supersubmarina y el público lo «flipó» con la aparición de Kevin McAlister. Con su particular himno de Canción de guerra, aquella Pequeña de las dudas infinitas resurgió con su Puta vida. Pero ni eso consiguió ensombrecer el concierto de los andaluces, que tras su actuación, dieron paso a los DJs, We are England.
Varry Brava fue la última gran banda en actuar, a eso de las 3 de la madrugada. A pesar de las altas horas, loras, a gente lo dio todo. Los murcianos aprovecharon el festival para rescatar su repertorio, que en otoño se renovará con el nuevo disco que están preparando. Así que, ésta fue la oportunidad perfecta para hacer bailar a los espectadores y hacer que algunos de ellos subieran al escenario, para pedirles de manera enérgica: «No gires sobre mí bailando». Tras ellos, Ley DJ se encargó de poner el broche final del festival, que finalizó a las 6 de la madrugada.


Es una de las películas de Disney más queridas y el Teatro Lope de Vega (Madrid) se ha convertido en uno de los lugares más reconocidos por la representación del musical de El Rey León, que ha conseguido batir récords tras cinco temporadas.
El musical ya comenzó erizándome la piel, con la voz de Ana Pérez (Rafiki), interpretando «El ciclo de la vida» (y es que para quienes ya la habíamos escuchado cantar, sabíamos que apuntaba maneras y que posee talento con ese torrente de voz que tiene). Por su parte, Lourdes Pérez y Miriam Capdevila, las hienas Chansie y Banzai respectivamente, también se salieron actuando y cantando. He de decir que ese toque rockero en la canción de «Comer» fue un puntazo.
«¿Un miércoles es un buen día para tocar?», le llegó a preguntar en alguna ocasión Andrés Lewin a Conchita. Desde diciembre, el artista bonaerense estaba preparando su nuevo disco, «La tristeza de la Vía Láctea», que tenía previsto presentar este mes de marzo. Pero el 5 de enero, fallecía inesperadamente, dejando este álbum póstumo. Es por eso por lo que su grupo de amigos no se planteó la posibilidad de que este LP terminara guardado en un cajón. Con la idea de hacer llegar el arte de Lewin a lo más alto, anoche 16 de marzo, le rindieron homenaje en la Sala Galileo Galilei. Rescataron muchos de sus temas, además de intepretar las canciones de «La tristeza de la Vía Láctea». Un concierto lleno de magia, igual que las letras que Lewin escribía.
Luis Ramiro fue el último en interpretar un tema en solitario. A pesar de no querer hablar, por la misma emoción del momento, no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar lo importante que fue Lewin para él, llegando a considerarlo un hermano. «Halley» fue la canción elegida por el madrileño para poner el broche final al espectáculo. Un espectáculo, que a pesar de todo, no terminó ahí. El videoclip de «Este fin», proyectado en una pantalla, consiguió arrancar las lágrimas en más de uno de los espectadores.

Bloque 2. Boza y Fetén Fetén
Bloque 7. Novedades Carminha, Ricardo Vicente y Miss Caffeína
Bloque 9. Love of lesbian y Niños Mutantes





A las 5.30 de la tarde y bajo un intenso calor, comenzaba el EMDIV, con la música de la banda Copo. Los primeros asistentes se concentraban a los pies del escenario. Aunque no fue hasta las 7 de la tarde, cuando al recinto empezó a llegar más gente. El sol no apretaba tanto y los espectadores se preparaban para recibir a los grupos más grandes: Neuman, Dorian, Second y La Habitación Roja. 














Creo que otro de los errores que cometen los novatos en este tema, es pensar que las personas que se dedican al manga y los cómics, son cerradas o poco sociables con el resto del mundo. Lo que se deberían plantear es si realmente es esta gente la cerrada o lo son ellos mismos por considerarlos unos ‘frikis’ (opinión que, por desgracia, todavía está muy extendida). Tras mi experiencia en Alicante, puedo decir que este pensamiento tan frecuente no se corresponde en absoluto con la realidad. Sepas o no del tema, cualquier cosplayer, vendedor de cómics o experto saca lo mejor de sí mismo para aclararte todas las dudas que tengas. Esta simpatía nace por el interés de quien pregunta. A veces, un simple: “¿Me puedo hacer una foto contigo?” o “Perdona, no sé nada sobre cosplay. ¿De qué personaje vas?” es suficiente para que la persona aludida te conteste de una u otra manera. Es lo que marca la diferencia entre una buena respuesta o una mala.