Con la llegada de San Isidro, se acercan las tradicionales fiestas madrileñas en la Pradera de San Isidro. Y los conciertos. Enmarcados en el circuito de Sound Isidro 2018, disfrutaremos de Tu Otra Bonita y Veintiuno. La cita será el 10 de mayo, a las 21.30 horas, en la Sala El Sol.
«¿Verdad o atrevimiento?», lo nuevo de Tu Otra Bonita
Tu Otra Bonita regresa a escena con su particular «rumba psicodélica», con sus sonidos mestizos y esos ritmos tan «world music». Hace apenas un mes, la banda publicaba su nuevo álbum: «¿Verdad o atrevimiento?». Con este reciente trabajo, dan una vuelta de tuerca a su propuesta. Como resultado, lanzan al mundo un mensaje directo y cargado de energía positiva.
«Voy» ha sido el primer single adelanto de este «¿Verdad o atrevimiento?». Un tema que ya está disponible en todas las plataformas digitales y del que podremos disfrutrar el próximo 10 de mayo en El Sol. Igual que del resto de canciones del disco.
Veintiuno, preparando nuevo material
Son el claro ejemplo de trabajo continuo y constante. Y también son un claro ejemplo de que ésta es la única manera viable de avanzar. Desde que los seleccionaran y tocaran en Mad Cool 2017, no han dejado de crecer. Y de creer.
Ya han pasado dos años desde que publicaran aquel «Grandes Felinos» (2016), su último EP. En estos años, Veintiuno nos ha dejado himnos, como «El Apetito», «Llama y Gasolina» o «Antorcha Humana», entre otros. Pero ha llegado el momento de mostrar nuevo material.
Con el apoyo de Warner Music, el próximo 4 de mayo, publican de manera oficial, el primer single de su próximo álbum: «Dopamina». Un tema que, por el momento, tan solo se ha podido escuchar en el programa de Radio 3, «180 Grados». ¿Estáis ya preparados para esta pequeña droga musical?
Éclaire se despide, tras dos años, de ‘Meow’. Pero no va a ser una despedida al uso. este domingo 29 de abril, la Siroco acogerá, por todo lo alto esta marcha.
Este proyecto ha sido especial para los madrileños. No solo ha sido su álbum debut. Con él han alcanzado la madurez y la calidad musical. Como resultado, hemos disfrutado de un ‘Meow’ sentido y optimista, ante todo.
Un final de gira muy especial
Con la pena que supone decir adiós a un proyecto, pero con la satisfacción del trabajo bien hecho. Así deberían despedir ‘Meow’ y seguro que así lo harán. Esto, convierte la cita en un acto aún más especial, si cabe. Por eso, el concierto será diferente. Con muchos músicos y con una potente sección de vientos.
Pero no solo eso. Y es que, como ‘avanzadilla’, la banda no solo tocará las canciones de este nuevo trabajo. Seguramente, también nos canten alguno de los temas nuevos.
‘Meow’, expectativas cumplidas
Resumir los dos años de vida y rodaje de este trabajo, no es tarea fácil. Pero como resumen, los chicos de Éclaire reconocen que sí, que ‘Meow’ ha cumplido totalmente sus expectativas. Y más, cuando en sus orígenes, tan solo tenían pretensiones de hacerlo sonar.
Con ‘Meow’, los chicos de Éclaire se han descubierto o re-descubierto. Han tocado en todos los formatos posibles y han actuado por toda España. Ya no solo en salas y en festivales, también en programas de televisión y radio, como ‘Los Conciertos de Radio 3’.
Los siguientes pasos, los tienen claros. Y es que, de ninguna manera, la despedida de ‘Meow’ es una despedida de los escenarios. A la banda le quedan unas cuantas fechas más, principalmente, en formato acústico.
Después de ‘Meow’, toca nuevo disco. Esta vez, con tintes más americanos y blues. El resultado final es un misterio. Solo sabemos que los motivos gatunos, seguirán presentes en la banda.
[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://www.youtube.com/playlist?list=PLtb2gVB53JbTuUL6vo8jFoK6SvzukiBbR»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Con ese humor y esa energía tan desbordantes que los caracteriza, el pasado 14 de abril, Varry Brava presentó su nuevo álbum, «Furor» en Joy Eslava. Un concierto que prometía ser una gran fiesta, sobre todo después de colgar el cartel de «sold out». Reto complicado para la banda que lo superó con creces. Y es que no esperábamos menos de ellos.
«Furor» tuvo el lugar que se merecía. Y es que no faltaron temas como «Nada Personal», «400 bailes», «El Sitio Perfecto» o «Satánica». Aunque todo comenzó con «Un nuevo giro». Obviamente, tampoco faltaron los verdaderos y más laureados «hits» de los Varry, como «Playa», «Fiesta», «No Gires» o «Chicas».
El público estuvo con el ánimo arriba, cantando y bailando. Aunque, por momentos, su respuesta podría haber sido mucho más positiva. Porque al final, todo se percibe. De cualquier manera, el show debía continuar y Varry Brava estuvieron a la altura de las circunstancias. Y más, con la de «temazos» que estaban por llegar.
Poco a poco fueron saliendo canciones: «Callada», «Navidad» o «La Ruta del Amor». Y, por supuesto, el mejor tema para cerrar un concierto en Joy Eslava: «Fantasmas».
Fotos por Abel Acevedo[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery type=»image_grid» images=»7439,7440,7442,7447,7441,7443,7438,7444,7445,7449,7446,7448″ img_size=»medium»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_text_separator title=»Abel Acevedo» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]
Hay veces en las que no se necesita una banda enorme para llenar toda una sala, musicalmente hablando. Basta con que haya dos personas sobre el escenario. Con batería, guitarra y voz. Con esa extraña sensación salimos del concierto de Jack Bisonte, el pasado 18 de abril. Hasta la Sala Siroco se quedó pequeña para ambos amigos, que no tardaron nada en colgar el cartel de «sold out». Era el gran debut y presentación de «The Playground».
El concierto comenzó a «trompicones». La sugestión es muy poderosa y, ante la falta de comodidad del cantante de la banda, breve parón y a seguir adelante. El público, desde abajo, no dejó de apoyar al dúo que, desde ese inicio a capella, nos dejó con los pelos como escarpias. No podrían haber empezado mejor: con «Light Blue». Y es que después del lapso, la gente comenzó a venirse arriba con «Coming Home». Incapaces de odiar nada de lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor, Jack Bisonte nos sorprendieron con «We don’t hate».
Arrancándonos las palabras con «Say The Word», para seguidamente dar paso a «Little Queen On Fire». Y para curar las cicatrices («Scars») que nos estaba dejando el concierto, Jack Bisonte nos dio el último respiro («Breathe»). Aunque lo cierto, es que nos volvió a falta el aire, cuando Carlos y Miki bajaron del escenario, para cantar con St.Woods. Mezclados entre el público y a pleno pulmón. Suficiente para terminar de incendiar lo poco que quedaba vivo en Siroco. Los tres juntos, nos hicieron olvidar absolutamente todo. Tanto que ni con «My Name Is» fuimos capaces de recordar cómo nos llamamos.
Quedaba poco de concierto. Si el amor del bueno existe («Love You Good»), debe ser muy parecido a lo que sentimos esa noche. Porque solo Jack Bisonte saben cómo hacer de la Sala Siroco, su auténtico patio de recreo. Y consiguieron ganarnos a todos.
Al final, es que no hay nada más importante que el amor por la música. Si lo sientes, el transmitirlo viene completamente solo.
[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://www.youtube.com/watch?v=cCsAQCfF5M8&list=PLtb2gVB53JbRyg16MemkGSP2xN5gTwh-f»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En pleno apogeo de festivales, de tanto en tanto, nos encontramos con la presentación de los mismos, en distintos lugares de España. Y en pleno auge del Montgorock Festival (celebrado en Xàbia, el 11 y 12 de mayo), no podíamos no asistir al gran evento en Madrid. Y así fue como el pasado 6 de abril, llegamos a la Joy Eslava, preparadas para ver los shows de Badlands, Kuqui Alegre y Playa Cuberris. Y es que, ¿qué mejor manera de presentar un festival que con las bandas de su cartel?
Esta gran fiesta, que comenzaba en torno a las 19.30 horas, abrió con el grupo valenciano Badlands. Con su particular estilo, entre blue grass y country, conquistaron al público desde el primer momento. Aunque echamos en falta a uno de los miembros de la banda, Raúl Pruñosa (banjo), Badlands hizo un intenso recorrido de sus grandes temas. No faltaron «Middle Of The Road», «The GoldRush», «Wooden Countries» y «Howl», entre muchas otros.
Kuqui Alegre fue el siguiente en pasar por el escenario de la Joy Eslava. Con su indie – rock y sus particulares gafas de sol, consiguió que no decayera el ánimo en la sala, que poco a poco, se iba llenando de gente. De esta manera, interpretó alguno de los temas de su discografía. Cantamos y bailamos con «Enfermos compulsivos», «Desangrándonos» o «Te Vendrás Conmigo». Con el ánimo cada vez más arriba, el público no dudó en corear la última canción que el cuarteto tocó: «Vamos A Matarnos».
Y, por fin, el plato más fuerte de la noche: Playa Cuberris. La auténtica revolución llegó con ellos y no era para menos. La Joy Eslava estaba ya abarrotada. Se notaba que había ganas de cantar con ellos, algunos de los himnos más significativos de la banda. Así fue como fueron llegando «Viernes Verdes», «Locos de Atar», «Furia Nuclear» o «Entrar a Matar».
Por supuesto, no faltó tampoco su último single: «María Isabel». Quizás éste fuera el momento más divertido de la noche, ya que apareció sobre el escenario Joaquín Castellanos, vestido como la mismísima María Isabel. Fue él quien sorteó, entre el público, la guitarra que aparece en la portada del disco de Playa Cuberris.
Tras esta breve pausa, el concierto continuó con otros temas de la banda, como «Turín», «Hijo del Pecado», «Marte» y «El Rey de la Ciudad». Pero aún quedaba una sorpresa más. Una sorpresa que acabó con Isma Romero y Lucas Colman en el escenario. Junto a Playa Cuberris, homenajearon al gran Manolo Tena con su particular versión de «Frío». Una canción de Alarma, banda a la que perteneció el desaparecido Tena.
El público, completamente entregado, lo dio todo durante todo el concierto. Pero centró su esfuerzo final en la última canción que interpretaron Playa Cuberris: «Luces de Neón».
Sin duda, fue un acierto acudir a esta especial presentación del Montgorock Festival.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery type=»flexslider_slide» interval=»3″ images=»7417,7416,7415,7414″ img_size=»large» onclick=»»][vc_text_separator title=»Andreína Bongiorno (andrybong)» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]
Desde aquel primer «Azul», Yogures de Coco ha podido girar por multitud de lugares de España. Lugares que no incluyen solo salas. También festivales, como el Festival de los Sentidos o el Fun Music Festival. Aunque, sin duda, el álbum que empieza a encumbrarlos es «Puertofé».
Con esos sonidos y ritmos coloristas y bailables, los madrileños están creando un estilo muy propio y personal. Un estilo que, quizás dentro del pop-rock, es imposible descifrar o encasillar. Además, en este álbum debut han apostado por la reflexión, analizando a su manera, la realidad en la que vivimos. «Puertofé» nació tras una intensa campaña de crowdfunding. Y, por supuesto, gracias al trabajo de la banda junto a Raúl de Lara y Antonio Navarro, encargados de la producción y masterización, respectivamente.
Este jueves 26 de abril, llegan a la Moby Dick Club dispuestos a hacer bailar, de nuevo, con este disco. Un disco reúne grandes hits como «Le Loop», «Ellos» o «El himno del amanecer», entre otros. Precisamente, de esta última canción, publicaron recientemente su respectivo videoclip, dirigido por Ilan Serruya.
Acompañados por EMMETT
Por fortuna, este jueves 26 de abril no estarán solos en Moby Dick Club. Los sevillanos EMMETT los acompañarán, haciéndonos partícipes también de su música y sus directos. EMMETT es otra de las bandas que, dentro de un género específico como el pop-rock, también es difícil de encasillar. Y es que, desde que su frontman Ángel S. Guill debutara con su álbum «Emmett», su ascenso en Andalucía concretamente, ha sido meteórico.
Desde 2017, la banda de Sevilla, está recorriendo toda España con un fin u objetivo claro: presentar su reciente álbum, «Era Inevitable». En este disco, EMMETT se ha atrevido a experimentar con nuevos sonidos. Así queda patente en su nuevo videoclip, «Dos mil zumbidos». En este tema, juegan con unos sonidos más electrónicos y dream pop. Sonidos que tampoco defraudan.
Sin duda, el concierto de este jueves va a ser un «conciertazo». Nosotras estamos ya calentando motores. ¿Y vosotros?
[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://www.youtube.com/playlist?list=PLtb2gVB53JbTgurmBwxKGXHht1_OCZHAC»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Quien no crea en el poder curativo de la música, es que no ha experimentado ningún momento mágico con ella. Cuando consigues conectar con ella, ya no hay vuelta atrás. Automáticamente, te atrapa y ya no hay nada que hacer. Eso nos pasó en la primera jornada de Elche Live Music Festival. Lo dimos todo, lo pasamos demasiado bien y hoy desgranamos todos los detalles del día
Tras haber tenido que mover el festival de día y tras haber incorporado en el cartel a Varry Brava, las ganas de bailar en la Rotonda del Parque Municipal de Elche, los deseos de que llegara el día 10 eran aún mayores. No era para menos. Y recibimos justo lo que esperábamos.
Kuve fueron los primeros. Abrir el festival, a las 19.30 horas, con ese «calorcito» primaveral de «la terreta». No fue fácil «La conquista», porque a la gente le costó llegar a primera hora. Pero poco a poco, la gente fue llegando y acabaron firmando «El pacto». Con «Cometas, Playas Desiertas» y «La Hermandad de las Diosas Griegas» fuimos recorriendo este nuevo trabajo de Kuve. Para, finalmente, acabar con «3.0».
Los siguientes en saltar al escenario fueron Varry Brava, para generar un verdadero «Furor». Aunque esa noche debían tocar en La Llotja, cambiaron el escenario por el del Parque Municipal, que ya estaba lleno de gente. Era el momento de ahuyentar a los «Fantasmas», empoderar a las «Chicas», como «Sonia y Selena» y terminar bailando en la «Playa». No era «Nada Personal» el subirnos tanto el ánimo, pero es que, simplemente, Varry Brava tienen ese poder. Tras pegarnos «400 bailes» bajo «Noches Fugaces», Elche se convertía en el «Sitio Perfecto». Ningún alma estaba «Callada», ni se quejaba del «Calor». Bastante tenían ya con recorrer «La Ruta del amor».[/vc_column_text][vc_cta h2=»Lee todo sobre la segunda parte del Elche Live Music Festival» style=»outline» color=»black» add_button=»right» btn_title=»Leer» btn_link=»url:https%3A%2F%2Fworking.byemebe.com%2Fverdaderalocura%2F2018%2F05%2F21%2Felche-live-music-segunda-jornada%2F|title:Elche%20Live%20Music%20Festival%20Pt.1||»][/vc_cta][vc_column_text]Eran las 22.45 horas, cuando salían La Casa Azul con su gran puesta en escena. Con sus tintes electrónicos y psicodélicos, la banda de Guille Milkyway demostró desde el principio, que la noche estaba siendo «Superguay». En su extenso recorrido a su discografía, no faltaron algunos de sus grandes himnos. Como «Podría Ser Peor», «El Momento» o «La Revolución Sexual».
Por último, fue el gran turno de Sidonie. Con ellos, se desató la locura completamente. Las «Carreteras Infinitas» desaparecieron y el «Día de Mierda» se convirtió en un día genial. Marc Ros no dudó en bajarse del escenario e incluso recorrer el recinto. Todo por el público y los fans. Todo muy del «Siglo XX». Fue un verdadero acierto cerrar con ellos, porque todos nos fuimos con buen sabor de boca de allí y no era para menos. «El Peor Grupo del Mundo» dejó de serlo. Nos hicieron disfrutar e incluso nos enseñó a cantar «No Sé Dibujar Un Perro».
Tras una primera jornada de 10, ¿estáis preparados para la segunda, el próximo 12 de mayo?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery interval=»3″ images=»7460,7461,7462,7463,7464,7465,7466,7467,7468,7469,7470,7471,7472,7474,7475,7476,7482″ img_size=»large»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_text_separator title=»Lourdes Martínez» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]
Eliminar cualquier tipo de pretensión y trabajo duro. Ese es el mantra de Colectivo Panamera que, dos semanas después de haber llenado la Copérnico, alza el vuelo hacia Europa. Y es que, por donde van, triunfan. Hacen bailar, cantar. Hacen que por unos instantes, te olvides de todo lo que sucede alrededor.
Pero antes de iniciarse por Bratislava y Viena, Nacho Taboada se sometió a nuestra entrevista.
¿Cómo comienza Colectivo Panamera?
Nos conocimos tocando en Madrid. Pepe tocaba conmigo en un proyecto personal. Pero un día nos dimos cuenta de que teníamos unas influencias comunes y estábamos mirando los dos hacia Latinoamérica. Así que fue una gran idea juntarnos.
¿Y por qué Colectivo Panamera?
Son todo dobles sentidos y juegos de palabras que nos gustaban. Colectivo significa muchas cosas. Por un lado, es autobús. También implica la colectividad de la banda. Y Panamera, aunque no existe como tal, tiene muchos significados. Aunque es una marca comercial, también engloba las letras de «panamericana», de «palmera». Todo evoca ese «tropicalismo» que tanto nos gusta.
¿Qué os inspira a la hora de componer?
La vida misma en realidad. Hay muchos momentos de la vida. Inspira mucho el amor, los viajes. Inspiran también las relaciones con los amigos. La vida es una fuente de inspiración enorme, preciosa y constante. Continuamente hay que estar abierto a interpretar las cosas que suceden en la vida, para poder transformarlas en canciones. Y una vez son canciones, dejan de ser tuyas para ser propiedad de los demás. Los temas adquieren vida propia y cada persona es libre de interpretar como quiera.
¿Por qué apostar por los ritmos latinos?
Ese es uno de los pilares fundamentales que Vanja, Pepe y yo compartimos. Pepe, por ejemplo, se crió en un lugar en el que en las cocinas de las casas, se bailaba mucho folclore latinoamericano. Y yo desde pequeño siempre he tenido mucha influencia familiar. No lo hicimos aposta, surgió de manera natural, en realidad. Tanto Pepe como yo ya habíamos experimentado con esta música y, en cierto modo, lo teníamos interiorizado. Fue muy fácil entendernos.
¿Y no es arriesgado hacer este tipo de música, estando en España?
Yo diría que, más que arriesgado, fue un acierto. Intuíamos que iba a funcionar y que la gente estaba predispuesta a escuchar cumbia y este tipo de estilos. Creíamos que estábamos en el momento adecuado, porque se estaban revitalizando los sonidos latinoamericanos. Además, nos sentimos muy cercanos e identificados con este tipo de música.
¿Cómo estáis viviendo todo el crecimiento de la banda?
Aún estamos flipando un poco por el concierto de Copérnico. Estamos muy contentos, pero a la vez, muy comprometidos. Estamos felices por lo que nos está pasando. Aunque éste es solo un primer paso, la primera toma de contacto. Parece que a la gente que gusta. De hecho, hay un movimiento de gente que nos ha felicitado por el disco. Esto no deja de ser un balón de oxígeno, pero el trabajo está todavía por hacer.
¿Cómo vivisteis ese concierto en Copérnico?
Fue la leche. No nos esperábamos tanta gente. En realidad, fue un flipe. Y fue muy emocionante oír cantar al público. Además, también fue muy emotiva la sensación que se formó encima del escenario y el cómo lo vivimos nosotros. Creo que lo pasamos muy bien.
¿Qué expectativas tenéis con este disco?
No creo que tengamos expectativas. Fernando Neira lo explicó muy bien y me sentí identificado con lo que dijo. Comentaba que éste era «un disco sin pretensiones». Y la realidad es que somos una banda de amigos sin pretensiones, que lo único que quiere es seguir tocando juntos muchos años. Al final, donde reforzamos nuestra amistad es el tocar juntos. Además, estamos todo el día trabajando con la música en el estudio. Ese es un poco el camino.
¿Cómo definiríais el disco en dos o tres palabras?
Sinceridad, buena vibra e ilusión. Y baile.
¿Por qué tardar tanto en materializar el disco?
Digamos que esta banda se ha cocinado a fuego lento. Hemos ido pasito a pasito, según se nos han planteado las oportunidades y la inspiración. Pero, en un momento dado, vimos que «Quiero mucho más» y «Un Río Que Se Va» tuvieron muy buena acogida. La gente quería más de la banda y ahí, tuvimos la necesidad y las ganas de hacer algo más. De materializar lo que somos en un disco físico. Dentro de la hoja de ruta de las bandas, éste era el primer paso. Además, nosotros tuvimos la suerte de poder probar las canciones en los directos, antes que en el disco.
¿Cómo afrontáis ahora la gira en el extranjero?
Pues con muchas ganas. Porque una de las cosas que más ilusión nos hace es poder viajar y conocer mundo, tocando. Para nosotros, esto es un regalo. Además, sabemos que allí hay un mercado importante y que hay gente a la que le gusta lo que hacemos.
Tras Bratislava y Viena, ¿cuáles son los siguientes pasos de Colectivo Panamera?
Vamos a seguir tocando por España y en mayo nos vamos a México.
¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?
Creo que entregar nuestras vidas a la música. Porque es un sector complicado y con mucha competencia. Yo, por ejemplo, he dejado mis carreras de lado. Pero la llamada de la música fue más fuerte. Pero estoy muy orgulloso por ello.
Directos desde Sevilla, llegaron el fin de semana pasado Bittersweet, para incendiar la Sala Maravillas de Madrid. Con esa mezcla agridulce, pero con su potencia y fuerza, presentaron en la capital su trabajo más reciente, «Bittersweet».
¿Cómo acaba Bittersweet en la música?
En un primer momento, nació de la mano de Fran y yo [Álex]. Siempre habíamos estado muy activos en otros proyectos, pero nunca habían sido nuestras al 100%. Así que comenzamos a juntar las canciones que ambos teníamos, por ver qué pasaba. Pero al final todo fue guay y decidimos grabar nuestro primer EP. Ahí ya entraron José Ángel y Nico, y creamos la banda.
¿Por qué Bittersweet?
Pues al principio, íbamos casi sin nombre. Pero la movida es que surgió Bittersweet y, aunque al principio no tenía mucha lógica, tiene sentido. La traducción del inglés es agridulce. Así que con este nombre, queremos reflejar un poco esas dos partes que éramos inicialmente, a la hora de componer. Había dos caras contrarias, que se complementaban. Y ahora con este disco tiene más sentido, porque hay partes más oscuras, pero siempre en contraposición de la luz. Igual que hay letras oscuras, con atmósferas muy luminosas; también hay letras más claras, con ambientes más tétricos. Nos gusta jugar con esa dualidad, con ese contraste.
¿Y cómo nace el concepto de este disco?
Con el anterior EP, la verdad es que rodamos y tocamos mucho. Así que siempre andábamos con las ganas de componer y seguir creciendo. Estábamos ansiosos por hacer tema. El proceso de composición también fue muy natural: siempre empezamos por separado y acabamos juntándonos y dándole una vuelta a las canciones. Sí que estuvimos unos meses sin una idea clara de disco. Hasta que no nos juntamos y vimos de manera clara el concepto, no nos lanzamos.
¿Qué dos o tres palabras sintetizan el disco?
Es oscuro y luminoso. También es arriesgado.
¿Y cuál es la canción que resuma el concepto?
«Golpe final». Porque tiene su estribillo, también tiene mucha psicodelia, mucho instrumental. Tiene luz y oscuridad. Además, fue la primera que compusimos. Es la declaración de intenciones.
¿Cómo fue grabar con Rams y Martí en los Estudios Reno?
Fue increíble, porque son dos personas a las que admiramos mucho. Es como estar en una «masterclass» musical todo el rato. Fueron capaces de sacar el máximo de nosotros mismos, han podido exprimirnos. Además de aportar su conocimiento, obviamente. Han sido nuestros elementos catalizadores, porque nos han ayudado a llegar a nosotros mismos a las conclusiones. Y, al final, meten su magia.
¿Por qué «Demasiada Gente» como segundo avance de este disco?
Casualmente, cayeron las tres primeras canciones como las primeras que queríamos publicar como avances: «Golpe Final», «Demasiada Gente» y «No Soy Yo».
«Demasiada Gente», dentro de la oscuridad del disco, es la canción más fácil. Pero el mensaje, que es muy importante, llega antes. Cuando salio como single, funcionó muy bien. Y a nivel audiovisual, entra bien y da mucho juego. De hecho, ha funcionado bastante bien entre el público.
Tras la presentación en Madrid, ¿cuáles son los siguientes pasos de Bittersweet?
Están todavía por determinar. Ahora mismo, la idea era hacer dos puestas de largo únicas (Sevilla y Madrid), por ponernos a prueba nosotros y subirnos de nuevo al escenario. Y la idea después, es darle un respiro en verano y darle el apretón en el otoño. Mientras tanto, publicaremos el tercer single.
¿Qué es lo más loco que Bittersweet ha hecho por la música?
La manera que tuvimos de pagar el segundo EP, pero no lo podemos contar [risas]. Luego, también hay bastante locura en que nos fuimos a tocar a Vigo, a Ribadeo y a Pontevedra. En plan, a ver qué pasaba. Otra vez, nos quedamos en Jaén tirados, sin dinero y sin gasolina.
Dos amigos de la infancia. Ellos son Carlos Amelivia y Miguel Llaguno. O lo que es lo mismo, Jack Bisonte. Tras la salida de de «Wood Crown», que los encasilló en un género más folkie, el dúo madrileño regresa con «The Playground», dispuesto a romper moldes. La gran presentación es este miércoles 18 de abril, en la Sala Siroco de Madrid. Hace unos días, hablamos con Carlos (voz y guitarra), que nos dio todos los detalles sobre este nuevo trabajo.
¿Cómo surge el concepto de «The Playground»?
Tras el primer EP, que lo publicamos un poco por ver qué pasaba y fue bastante bien, nos encasillaron muy rápido en la escena folk. Y, para nosotros, la música abarca infinitos espectros y nos apetecía hacer cosas nuevas, tonterías, cosas que nos divirtieran. Por eso, con «The Playground» queríamos probar y experimentar. Y hemos hecho un poco lo que nos sale de la vaina, para bien o para mal. Pero, al menos, nos divertimos mucho en el proceso.
Durante el proceso de creación, os recluisteis en una cabaña. ¿Sois de llevaros a ese límite para componer?
Eso llamó mucho la atención y no era nuestra intención. Nosotros tenemos un proceso creativo, que va por fases. Y en la fase final, los dos tenemos que estar en perfecta sintonía y pensar como uno solo. En ese momento, teníamos un poco el concepto en el aire y decidimos irnos a una pequeña cabaña. La mala suerte es que nevó mogollón y nos quedamos atrapados y decidimos que de eso tenía que salir algo guay.
Siendo amigos de toda la vida e iniciando este proyecto juntos, ¿en qué momento decidís profesionalizarlo?
Todavía no lo hemos decidido [risas]. Prácticamente, obligué a Miky. Estaba viviendo en Italia y tenía una banda de pop español con él, con la que no estaba convencido. Pero tras volver a España, tenía un puñado de canciones y lo tuve que obligar. Miky siempre había sido el crack de la batería, así que tuve que decirle: «vas a hacer equipo conmigo, quieras o no». Y nos metimos y nos dimos cuenta de que llenamos bastante con una guitarra y una batería. Lo de profesionalizarlo, creo que sale solo.
¿Por qué Jack Bisonte?
Pues esto es como cuando te haces un tatuaje gilipollas e intentas buscarle significado a posteriori. Hemos intentado construir anagramas, reconstruir las letras. Así que, Jack Bisonte simplemente es la personificación de la música que queríamos hacer. Es un nombre potente y tenía la fuerza animal que siempre ansiábamos.
Volviendo un poco al tema del EP, ¿cómo lo definirías en dos o tres palabras?
No puedo hablar por Miky, pero para mí, es la búsqueda de la originalidad. El algoritmo del éxito no existe, así que tienes que basarte en un reto personal y tratar de hacer las canciones de la manera más original posible.
¿Qué hay de diferente respecto al EP anterior y cómo habéis evolucionado vosotros?
En el EP anterior, éramos unos chiquillos aporreando una guitarra. Tampoco teníamos idea de cómo funcionaba este mundo. Lo hacíamos sin ningún tipo de ambición, ni conocimiento de causa. Con este, sí que tenemos más ambición. Al principio, no teníamos ni idea ni de control. Con este EP, estábamos más rodados y teníamos mucha más idea.
¿Cómo definirías el estilo de Jack Bisonte en un titular?
Diviértete, realízate y búscate a ti mismo. Pero sobre todo, diviértete siempre.
¿Cómo ha sido trabajar con Brian Hunt?
Muy guay, es un crack. Brian es la hostia. Se merece todo el reconocimiento del mundo y trabajar con él es una fiesta. Todo lo que ha hecho en tan poco tiempo, es increíble. Desde el minuto 0, hubo una conexión brutal con él. Y eso que es compleja la relación con un productor, porque está trabajando y modificando algo muy personal, como son tus canciones.
Tras el concierto del 18 de abril, ¿cuáles son los siguientes pasos de Jack Bisonte?
Tenemos algunos bolos y conciertos cerrados. Poco a poco iremos desvelando en redes sociales.
¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?
Yo, dejar todos los trabajos que he tenido [risas].
[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://youtu.be/jOIQTecggJE»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Los aniversarios están para celebrarlos, especialmente cuando llega la década sobre el escenario. Eso es lo que le está pasando a Dinero este 2018.
Recientemente, publicaron su disco «A diez años luz», en el que han rescatado sus grandes éxitos de esta década, reeditándolos y cantándolos con colaboraciones muy especiales. De esta manera, en este álbum han trabajado con artistas como Nina de Juan (Morgan), Iván Ferreiro, Gonçal Planas (Mi Capitán), El Drogas, Dani Martín, Superlaser, Charlie Bautista, Martí Perarnau IV (Mucho), Alejandro Ovejero y Mikel Izal. Del mismo modo, han vuelto a cantar algunos de sus temas más reconocidos, como «Mentiras», «Duelo de Titanes» y «Mata Hari», entre muchos otros.
Evidentemente, la gran sorpresa del disco de celebración, había que llevarla al directo. Por ese motivo, el pasado jueves 5 de abril, la banda liderada por Sean Manhorlm se subía al escenario de la Sala BUT. Eso sí, dispuesta a hacer bailar y sudar al público. Y dispuesta, por supuesto, a sorprender.
Los fans, completamente entregados, cantaron, bailaron y se dejaron sorprender por la banda, que llevó grandes colaboraciones, siendo Mikel Izal uno de los más aplaudidos. Diez años no se cumplen todos los días. Y es que, sin duda alguna, este concierto fue la demostración más tangible. Fue «Enérgico, Mágico, Eléctrico».
Fotos por Abel Acevedo[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery type=»image_grid» images=»7341,7342,7343,7344,7345,7346,7347,7348,7349,7357,7351,7352,7353,7354,7355,7356,7358,7359,7360,7361,7362″ img_size=»medium»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_text_separator title=»Abel Acevedo» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]
Mentiríamos si dijéramos que no llevábamos tiempo esperando este concierto. Desde que Colectivo Panamera anunciaran la gran presentación de su álbum debut en Copérnico, nosotras ya andábamos preparando las canciones. Y la gran cita fue el pasado jueves 5 de abril.
Aunque no era fácil llenar la sala, por su capacidad, ellos fueron capaces de conseguirlo. Centenares de personas se agolparon en el escenario, bailando, cantando, sudando. No era para menos. Era la gran fiesta de Colectivo Panamera. Era su gran presentación. Como lobos aparecieron sobre el escenario, para regalarnos su primera canción, «La Cumbia del Lobo».
Durante el concierto, nos hicieron atravesar todo «El Arenal» hasta conseguir llegar de «Palermo a Lavapiés». Todo eso, gracias a su particular mezcla de sonidos. «El Jardín» en el que folk, cumbia, calypso y todo tipo de ritmos latinos tienen cabida. Sin duda, «El Huracán» que estábamos atravesando, tan solo se podía mitigar con un buen baile. Y si en algún momento de la noche, nos asaltaban las dudas y nos daba por preguntarnos «¿Qué pasará?», Mr. Kilombo aparecería para incitarnos a seguir con la fiesta.
Toda la noche, estuvimos dejándonos llevar por el Colectivo, que cuando parecía que nos llevaban a «Ninguna parte», escogieron la mejor dirección posible. Aquella dirección que nos guiaba «Hacia el sur», a través de «desiertos de arena». Al final, los espejismos se tornaron ciertos. Y como «Un río que se va», apareció la dulce Georgina sobre el escenario, para acompañar al trío formado por Nacho, Pepe y Vanja. Uno de los momentos álgidos, en el que la gente coreó el single de la banda, hasta quedarse sin voz.
Tras cantar «Duerme Negrito» y mostrar de nuevo esas raíces tan latinas que tienen, atravesamos todos juntos «La calle de la luna». Y para quien se quedara con ganas de baile y cumbia, «El pescador» apareció mágicamente. Hubiera deseado que el concierto no acabara, porque siempre «Quiero mucho más». Pero el espectáculo tenía que llegar a su fin. Desaparecieron del escenario durante unos segundos, pero aún quedaban dos canciones más. «La décima» tenía que llegar. Y, por supuesto, había que despedirse de la manera más colorida y optimista posible, con «Colors of the rain».
La noche fue de 10 y no pudimos pasarlo mejor. El buen rollo era latente en toda la sala. Cerca de 400 personas vibraron, cantaron y bailaron al son del Colectivo Panamera. ¿Cuándo es el siguiente concierto en Madrid del trío?