Un año después de que nos regalara su último állbum «Mar de Ardora» y a un paso de lanzar su próximo larga duración, Yoly Saa ha de afrontar uno de los veranos más especiales de su vida. Y es que acaba de anunciar su gira estival en un formato único. Sí, efectivamente, viajará ella sola en acústico por multitud de escenarios de nuestro territorio. Ahora sí, tan sólo falta saber a cuántos de vosotros veremos en cada una de estas citas. Cuántos de vosotros estáis dispuestos a emocionaros y transitar esta multitud de emociones de la mano de esta compositora magnética.
De esta manera, sabemos que disfrutaremos de sus directos en La Noche Blanca del Agua de Palencia (25 de junio), en el Eclipse Fontebaxa de Luarca (11 de agosto), en Playa Madre de Isla (14 de agosto), en Playa Madre de Caravia (15 de agosto), en las Noches de Cadena 100 en Ferrol (21 de agosto), en el Río Verbena Fest de Pontevedra donde estará con la banda (22 de agosto), en El Callejón de Burgos (25 de agosto) y en Zamora, en un espacio todavía por confirmar (12 de septiembre). Mes y medio repleto de música, magia y momentos que jamás olvidaremos. Además de ser la mejor manera de despedirse de este formato «one woman solo show» y de celebrar la nueva era que se avecina.
Una nueva etapa que parece precedida por la llegada de su reciente single «Toujours oui <3», que vio la luz a principios de este mes de julio; pero que continuará dando que hablar. Tanto, que en noviembre llegará a nuestras vidas el nuevo trabajo discográfico de la artista gallega. Y es que aunque quedan unos meses para descubrir todos estos temas, a través de una pequeña ventana u ojo de pez, podemos dar algunas pinceladas de lo que se viene. Una evolución clara hacia sonidos más orgánicos, fruto también de su faceta como productora. La incorporación de guitarras y sintetizadores refuerza el carácter de una propuesta personal, reconocible y con una clara vocación de banda. De hecho, la próxima gira de presentación llegará acompañada de un enérgico eléctrico y todo el equipo de músicos de la creadora.
Yoly Saa es cantante, multiinstrumentista, productora, compositora y líder de banda. Además de impulsar su propio proyecto artístico, ha escrito canciones para artistas nacionales e internacionales como Prince Royce, Luz Casal, Malú o Reik.
Por no hablar de que se ha convertido en una de las referentes del colectivo LGTBIQ+, por su identidad, su compromiso y su forma de entender la libertad. Una forma de ser y de sentir, que atraviesa tanto su música como su discurso. Una forma de ser y de sentir, que recorre emociones, contradicciones y luchas cotidianas. Pero siempre, siempre partiendo de una mirada íntima para avanzar hacia espacios más luminosos. A nosotras nos enamoró y cautivó desde la primera escucha y es que, si nos ponemos a pensar, nos resulta complicado adivinar el preciso instante en el que llegó a nuestra vida. Pero imaginamos que eso es muy buena señal, ya que años después, continuamos aquí con ella.
Han pasado ya cuatro años desde que la descubrimos en 2022 en el primer Benidorm Fest, pero es que Blanca Paloma es mucho más de lo que nos descubrió en aquel momento con «Secreto de agua» y posteriormente con «EAEA». Lo ha demostrado a la perfección con su álbum debut «Trenza mía», con el que dio un gran paso al frente a principios de junio.
Un trabajo discográfico que se alza como un manual de la tradición y del bien querer, pero también de la vanguardia, ya que juega magistralmente con sonoridades más flamencas, más pop, más electrónicas. Por no hablar de que ha sabido cómo llevarse el simbolismo a su terreno, adentrándose en todo lo que representa el pelo, la trenza. Experiencias, vínculos y emociones que se entralazan, que pasan de generación a generación sin ni siquiera cuestionarnos si queremos seguir cargando con ellas. Por eso, a veces es tan necesario cortar de raíz.
Poco más de un mes después de meternos de lleno en el universo de «Trenza mía», la artista ilicitana nos ha dado una nueva sorpresa: las primeras fechas de presentación de este álbum precioso y emotivo. Habrá que esperar a que pase el verano, pero por el momento, podemos gritar a pleno pulmón que disfrutaremos de su directo en los siguientes escenarios: La Cochera Cabaretde Málaga (18 de septiembre), el Festival SonRaíz de Carcabuey (19 de septiembre), la Sala LAUT de Barcelona (2 de octubre), la Sala X de Sevilla (24 de octubre), el Gran Teatro de Elche (30 de octubre) y La Sala del Movistar Arena de Madrid, dentro del Inverfest (23 de enero). Las primeras citas de todas las que están por llegar. Por lo pronto, para todos aquellos que no quieran quedarse sin entrada, podrán conseguir la suya en la página oficial de El Tragaluz.
A partir de aquí, todo lo que quede por llegar es un misterio. Pero desde luego, nada malo puede traer este pequelo gran cambio que lleva por nombre «Trenza mía». Una fotografía fija de quién es Blanca Paloma hoy. Una fotografía que a nosotras nos ha atrapado de principio a fin: arriesgada y más ella que nunca. ¿Alguien más como nosotras, tras adentrarse en este viaje musical sin retorno?
Cuando la memoria, los espacios y las emociones se construyen en los viajes y en las habitaciones de hotel. Cuando ves tu vida pasar a través de las giras y los conciertos. Cuando todas estas piezas encajan como un rompecabezas y lo que sientes lo plasmas en tus propias canciones. Kendall Peña sabe bien de lo que hablamos y, precisamente por eso, ha dado forma y ha concebido un álbum tan íntimo como este «Hotel 506». Un increíble paso para el artista costarricense, que no hace más que crecer y consolidar su carrera artística.
Con un hilo conductor muy marcado, Kendall Peña nos hace atravesar toda una marabunta de emociones y sensaciones. Ese «hotel» sirve como eje conceptual, como un espacio simbólico que encapsula recuerdos, decisiones y emociones que marcan. Todo mientras nos invita a entrar en ese lugar, recorrerlo y enfrentarnos a lo que permanece. Por su parte, ese «506» plantea una pregunta constante: ¿qué es lo que realmente dejamos atrás y qué es lo que, inevitablemente, se queda con nosotros? Sutileza, intensidad, arreglos envolventes e interpretaciones vulnerables ponen el broche de oro a este álbum redondo y precioso a partes iguales.
Todo un universo por descubrir en el que se ha dejado acompañar por Esteman y Marcelo Rubio en las dos colaboraciones que nos ha regalado y por Fernando Boix a la producción musical.Todo un universo que va un paso más allá de aquel iniciático «¿Y qué si todo acaba mal?» (2024). Todo un universo que en directo adquirirá una nueva dimensión. La cuestión es: ¿cuándo podremos disfrutar de sus conciertos en España? Honestamente, esperamos y deseamos que muy pronto.
Hace algunos días, tuvimos el enorme placer de charlar con Kendall Peña. Una charla que dio para mucho y que nos permitió conocer a la persona que se esconde tras el artista. ¡Quédate hasta el final!
En pleno momento de renacimiento y reinvención, Habló Pablo da un paso al frente con este nuevo proyecto artístico en el que mezcla rap y poesía slam. Aunque su recorrido musical se remonta a hace más de una década, cuando apenas arrancaba motores bajo su anterior pseudónimo, Anubis Metal Jack. Así que sí, sabe bien cómo funciona este mundo. Sin embargo, todo cambia y evoluciona, hasta el punto de que con su actual formación, nos ha cautivado por completo con su álbum «No soy nadie pero soy yo». Un disco al que ha seguido la reciente colaboración con Charli de Cora y que lleva por título «Misma luna, mismo sol».
Ha conseguido multitud de hitos como actuar en el Estadio de Riazor o en el Coliseum. Aunque la música es una carrera de fondo. Él, consciente de ello, no deja de pelear por abrirse su propio espacio, por lo que no deja de componer y de girar. De hecho, durante este 2026 ha acumulado directos por Sarria, Verín o Santiago de Compostela (concretamente en el O Son do Camiño). Pero todavía quedan algunas fechas y escenarios en el horizonte, como la Mardi Gras de A Coruña (26 de septiembre), la Sala Mystic de Ponferrada (3 de octubre) o la Hangar 48 de Madrid (31 de octubre), entre muchas otras fechas todavía por confirmar. Espacios en los que presentará las canciones de su primer álbum bajo en nombre de Habló Pablo…¿y quién sabe? Puede que haya alguna sorpresa más. Aunque lo que sí que sabemos es que se avecina nuevo trabajo discográfico.
Hace apenas unos días, y tras haberlo descubierto en un evento organizado por la Fundación Portamérica y Esmerarte Industrias Creativas, pudimos charlar largo y tendido con él. Hoy, conocemos un poco mejor a Habló Pablo. ¡No te pierdas la entrevista y quédate hasta el final!
Jugar con el misterio, dejarnos con la duda durante días y, de repente, soltar la bomba en medio de una de las citas musicales más grandes de nuestro país, el Mad Cool Festival. Arde Bogotá han sabido cómo darle la vuelta al proyecto, han sabido cómo dar un paso más. Y es que tras la llegada de su primer «Instrucciones», los de Cartagena arrasaron por sorpresa en Madrid con su segundo adelanto, «Bigger Splash».
Nadie sabía si se trataba de una nueva banda que nadie conocía, que no tenía redes sociales y que no aparecía en plataformas digitales. Pero eran ellos. Un correo en la mañana de ayer, nos avisaba de unas curiosas coordenadas y una hora muy concreta, que nos llevaba hasta el recinto Iberdrola Music. Pero no era la única noticia que lanzaron, ya que anunciaron dos ventanas de activación más el 10 y 11 de julio. Casualmente, ambas fechas coinciden con el BBK Live de Bilbao y el Cruïlla de Barcelona.
Con «Bigger Splash», Arde Bogotá expanden un poco más su universo sonoro y lírico. Una canción que pasa de la caricia nostálgica al estallido sonoro en cuestión de segundos. Una canción que adquiere las formas de un medio tiempo que conmueve y que afianza la idea de esos temas que son y suenan a verdad. Emocionante y potente, la banda también ha sabido jugar con las referencias, haciendo un especial guiño a «A Bigger Splash», una de las obras maestras más populares del artista británico David Hockney. Y es que en todo este proceso de creación, han contado con la inestimable ayuda de Joe Chiccarelli a la producción musical. Un viaje que, de hecho, los ha hecho viajar hasta los legendarios EastWest Studios de Los Ángeles.
Contra todo pronóstico, lo de Arde Bogotá está siendo un viaje increíble hacia el que será su nuevo álbum. Un viaje en el que la novedad, el juego, la ambición (y puede que también un poquito el marketing), nos está haciendo redescubrirlos. Nos está haciendo verlos desde otra perspectiva. Y eso nos emociona de una manera sobrenatural.
Si hay un festival que marque el inicio del mes de julio en la Comunidad de Madrid, uno de nuestros favoritos, es sin duda alguna, el FestivalRío Babel. Una de esas citas imprescindibles que, desde hace ya algunas ediciones, se ha asentado en el Auditorio Miguel Ríos deRivas-Vaciamadrid. Así fue como del 3 al 5 de julio, multitud de amantes de la música se concentraron en la ciudad, en una de las grandes fiestas culturales. ¡Y el pasado viernes 3 de julio fue nuestro gran día!
Puntuales como nunca, aterrizamos en Rivas a las 6 de la tarde, dispuestas a disfrutar como nunca de la música. Más sabiendo que los argentinos Bándalos Chinos eran los encargados de inaugurar este nueva edición. Sin apenas esfuerzo y con un magnetismo fuera de serie, nos cautivaron y enamoraron con canciones como «Vámonos de viaje», «Mi fiesta» o «Departamento». Y es que sí, contra todo pronóstico, fue uno de los mayores descubrimientos musicales de esta jornada, pero también de 2026.
Poco más de una hora que pasó volando y que dio paso a uno de los directos que más ganas teníamos de vivir: el de Iseo & Dodosound. Los seguimos desde hace tanto tiempo, que apenas ni recordamos. Pero es que tienen una fuerza y una capacidad innata para hacer magia con todos y cada uno de sus temas, especialmente con aquellos que forman parte de su último trabajo discográfico, «Volando». Ellos jamás defraudan, sólo ellos son capaces de llevar la fiesta a todos lados, a la par que reivindican. Porque pedir apoyo público para los hermanos de Venezuela tras el terremoto o clamar por una Palestina libre es una necesidad y nuestra responsabilidad como sociedad.
Aunque con toda probabilidad, uno de los conciertos más esperados en este primer día, era el de Amaia. Entre gritos de «reina» y «guapa», sumada a la naturalidad con la que nos conquistó, la artista navarra nos regaló un espectáculo precioso y mágico. Arrancando con «Tocotó», aprovechó para hacer un intenso recorrido por sus canciones más especiales. Así es como fueron apareciendo «Bienvenidos al show», «C’est la vie», «com você», «M.A.P.S» o «Tengo un pensamiento».
Pero si hubo un concierto que nos tenía con el corazón encogido era el de La M.O.D.A. No importa las veces que los veamos, ni el tiempo que pase entre show y show. Y es que este «San Felices» fue uno de nuestros discos favoritos de 2025, una montaña rusa emocional con la que hemos reído y llorado a partes iguales. De ahí que lo diéramos todo con los temas que se fueron sumando y encadenando: «Letra Helvética», «Alsa pa Madrid», «Mil demonios», «No te necesito para ser feliz», «Catedrales», «1932» o «Héroes del sábado», entre infinidad de himnos más. Inevitable pensar en los burgaleses sin asegurar que son una de las bandas de nuestra vida.
Por supuesto, tampoco faltaron las aclamadas actuaciones de bandas importantísimas como Chambao, en plena celebración de su 25 aniversario; La Pegatina, que llevan la fiesta a todos los lugares por los que pasan; o Ultraligera, una de las mayores sensaciones de los últimos meses. Por no hablar también de formaciones que llegan apuntando maneras como Machaka, Juventude o Louta.
Un día que se quedará para siempre en nuestro recuerdo. Un día que llevaremos marcado a fuego para siempre en nuestra piel y que repetiríamos una y otra vez. ¡Que levante la mano quien estuviera allí! ¿Cómo lo vivisteis?
Hay festivales que marcan el inicio del verano y otros que se encargan de ponerle el broche de oro. Ese es precisamente el papel que, edición tras edición, ha conseguido el Jardín de las Delicias, una cita que ya se ha convertido en una tradición para miles de amantes de la música en directo. Los próximos 18 y 19 de septiembre, el recinto de Cantarranas, en la Universidad Complutense de Madrid, volverá a transformarse en un auténtico jardín musical donde el pop, el rock y el indie nacional serán los grandes protagonistas.
Lejos de ser un festival más, el Jardín de las Delicias ha sabido construir una identidad propia. Su apuesta por artistas nacionales, una cuidada ambientación, zonas de descanso, gastronomía y una experiencia pensada para disfrutar durante todo el día lo han convertido en uno de los eventos imprescindibles del calendario musical español. Aquí no solo se viene a ver conciertos; se viene a vivir una experiencia completa.
La edición de 2026 llega con un cartel encabezado por Dani Martín y Viva Suecia, dos de los nombres más importantes del panorama actual. El regreso de Dani Martín al festival es uno de los grandes reclamos del año. El madrileño ofrecerá un concierto especial dentro de su gira, con un repertorio que repasará tanto su carrera en solitario como algunos de los himnos de su etapa en El Canto del Loco, prometiendo uno de esos momentos en los que miles de personas cantarán al unísono de principio a fin.
Por su parte, Viva Suecia continúa consolidándose como una de las bandas de referencia del rock alternativo español. Sus directos se caracterizan por la intensidad, la potencia y una conexión muy especial con el público, ingredientes que encajan perfectamente con el espíritu del festival.
Pero el cartel no termina ahí. También estarán presentes Nil Moliner, siempre garantía de buen ambiente gracias a su repertorio lleno de optimismo; Taburete, con su mezcla de pop y rock que sigue conquistando festivales; Sexy Zebras, una de las bandas más explosivas sobre un escenario; Marlon, que continúa creciendo año tras año; Marlena, una de las propuestas más destacadas del nuevo pop español; e Inazio, uno de los artistas emergentes que más expectación está despertando.
Uno de los grandes atractivos del Jardín de las Delicias siempre ha sido su equilibrio entre artistas consolidados y nuevas promesas. El festival ofrece la posibilidad de descubrir nuevas voces mientras se disfruta de algunos de los mayores éxitos del panorama nacional, una fórmula que ha funcionado desde sus primeras ediciones.
Además de la música, el festival volverá a apostar por una cuidada decoración inspirada en un universo de fantasía, con instalaciones artísticas, espacios tematizados y zonas pensadas para descansar entre concierto y concierto. La experiencia gastronómica también volverá a ocupar un lugar importante gracias a una variada oferta de food trucks y propuestas para todos los gustos. Todo ello convierte al Jardín de las Delicias en un evento pensado para pasar prácticamente toda la jornada dentro del recinto.
El ambiente es otro de los aspectos más valorados por quienes ya han asistido en años anteriores. A diferencia de otros macrofestivales, aquí prima una atmósfera relajada y festiva donde el público acude con ganas de disfrutar de la música, reencontrarse con amigos y despedir el verano de la mejor manera posible.
Las entradas ya están disponibles y, como suele ocurrir cada año, la organización espera una gran afluencia de público. Todo apunta a que volverán a reunirse miles de personas durante dos jornadas en las que la música española será la auténtica protagonista.
Con un cartel equilibrado, una producción cada vez más cuidada y una identidad que lo diferencia del resto de festivales del circuito, el Jardín de las Delicias 2026 vuelve a presentarse como una de las grandes citas musicales del otoño. Un lugar donde los himnos de siempre convivirán con las canciones del momento y donde, una vez más, Madrid pondrá la mejor banda sonora al final del verano.
Si mantiene el nivel de sus últimas ediciones, todo indica que el Jardín de las Delicias volverá a demostrar por qué se ha convertido en uno de los festivales más queridos del panorama nacional. Dos días para cantar, bailar y despedir el verano rodeados de buena música, buen ambiente y una experiencia que va mucho más allá de los conciertos.
Hace ya una década, Miss Caffeina lanzaba el disco que ha marcado un antes y un después en su carrera musical, además de dejarnos una huella imborrable en nuestras vidas. Y es que este trabajo discográfico nos ha regalado himnos tan increíbles como «Mira como vuelo», «Oh, sana» o «Ácido». Por no hablar de la gira que se marcaron durante dos años, recorriendo más de cien escenarios del país.
Ahora, una década después de que «Detroit» nos cambiara a todos y nos pusiera patas arriba, llega el momento de echar la vista atrás. Pero, sobre todo, de celebrar. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con tres conciertos de lo más especiales? Efectivamente, el final de este 2026 tendrá un sabor muy especial, ya que Miss Caffeina aterrizará en tres ciudades en las que la música y estos grandes temas no dejarán de sonar.
Tras anunciarlo por sorpresa en el concierto que ofrecieron en La Carbonería del Galván el pasado 25 de junio, sabemos que diciembre nos traerá buenas nuevas. Un reencuentro de lo más especial y esperado, que pasará por la sala París 15 de Málaga (5 de diciembre), La Riviera de Madrid (12 de diciembre) y la sala Moon de València (17 de diciembre). Las entradas están ya disponibles en la página oficial de la banda, misscaffeina.es.
Pero para quien piense que estos conciertos son la única sopresa que nos tienen preparada, está muy equivocado. Y es que Alberto Jiménez, Sergio Sastre y Antonio Poza aprovecharán para reeditar este «Detroit» en formato vinilo.
Repertorio centrado en el álbum y una propuesta escénica creada para la ocasión, ya que ecuperarán la esencia visual y conceptual de este trabajo, pero desde una perspectiva renovada.
Sin duda alguna, esta es la mejor noticia para nosotros, pero también para la banda. Especialmente, tras haber cerrado su gira «BUENASUERTE» en Madrid y dar el pistoletazo a su tour de festivales. ¿Estáis listos para todo lo que está por llegar? Porque el final de 2026 promete y mucho.
Tras invitarnos de manera ferviente a «Hacerlo mal», Nacho Pistacho continúa desgranando las canciones de su nuevo álbum. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con «Una vida mejor»? Este nuevo tema marca un giro energético y bailable que demuestra que estamos ante uno de los nuevos talentos más interesantes. Con ecos del pop americano más potente y el espíritu festivalero que define a grupos que lideran carteles de festivales, este gran himno llega en el momento justo: el verano.
«Una vida mejor» nació de la impotencia de tener que conformarse. Durante el último año, Nacho Pistacho ha compaginado su trabajo de oficina con una gira de más de 30 conciertos y la grabación de su disco debut. Fue justo en ese momento de máxima presión cuando surgió la necesidad de escribir esta canción: como una válvula de escape, como un grito. De ahí que la letra sea una crítica a la resignación, a quienes no hacen nada por cambiar su situación. Pero sobre todo es un mensaje de esperanza: un recordatorio de que la mecha de los sueños merece mantenerse encendida, cueste lo que cueste. Y en todo este proceso creativo, Javi González ha tenido un gran papel, tanto en la composición como en la producción.
Ahora, con la llegada de los festivales, Nacho se está preparando para sus grandes citas veraniegas. Y es que pasará por Sampedros de Burgos (1 de julio) y Sonorama Ribera de Aranda de Duero (5-9 de agosto). Pero es que también ha anunciados sus primeros conciertos en salas, tanto en el Cotton Club de Bilbao (2 de octubre) y el Desierto Rojo de Valladolid (6 de noviembre).
Hace algunos días, tuvimos el placer de charlar con él y esto es lo que nos contó sobre su proyecto musical. Así que quédate hasta el final de la entrevista.
Todo aquel que haya tenido la oportunidad de verlo alguna vez en vivo y en directo, sabrá que Rodrigo Cuevas es un espectáculo en sí mismo. Un artista que deja huella con su talento innato, su naturalidad genuina y su irónica manera de hacer crítica del mundo que le rodea. El pasado miércoles 24 de junio volvió a demostrarlo en La Carbonería del Galván de Madrid. Una cita de la que no logramos salir ilesas, aunque tampoco queríamos. Lo único que sabíamos es que presentaría las canciones de su último álbum «Manual de belleza», pero es que el concierto fue mucho más allá. Lo que vives siempre, siempre termina siendo incierto e inexplicable.
Con esa alma de agitador cultural y provocador, el artista asturiano saltó al escenario con un traje blanco inmaculado y al ritmo de «Un mundo feliz», tema al que se sumó una icónica Massiel en su versión de estudio. Poco a poco, se fueron sucediendo himnos de la talla de «La hermana cautiva», «El panuelín», «Rambalín», «Romería», «Más animal» o «Veleno». Himnos al que se sumó una puesta en escena sublime, comentarios ácidos como sólo él puede hacer y mucha oda a grandes iconos de nuestra música como Rocío Dúrcal. Porque eso sí, a folclórico – y puede que también un poco mamarracho – no le gana nadie. ¿Quién mejor que él para representar esta nueva escena que recoge tradición, pero también vanguardia?
Aunque, quizás, lo que menos esperábamos de este espectáculo en el que la reivindicación, la libertad y la música tradicional son los ejes principales, es que Rossy de Palma fuera la maestra de ceremonias. Eso sí, a través de las pantallas y esos preparadísimos visuales. Pero es que aquí reside el gran efecto Cuevas. En que siempre habrá algo con lo que te sorpenda. Por eso nosotras lo amamos tanto.
Tras una década, es ya inconcebible no empezar el mes de julio con uno de los festivales más importantes de nuestra escena. Pequeño, recogido y con una clara apuesta por el talento musical, el SilFest Valdeorras regresa a O Barco de Valdeorras los próximos 2, 3 y 4 de julio. Nombres como Morgan, Hinds, La Paloma, Puño Dragón, L.A., Bum Motion Club, Sr. Jingles, La Gloria, Mazu o Zabriskie forman parte de esta nueva edición, de la que hablamos con sus directores.
¿Cómo nace el SilFest Valdeorras?
El SilFest Valdeorras nació en el 2015. Como casi todas las buenas ideas relacionadas con el mundo de la música y, especialmente con el rock, la idea surgió en la barra de un bar, concretamente la del pub Baranda de O Barco, donde trabajaba uno de los directores del proyecto, Jorge Álvarez. En O Barco ya había habido otros proyectos similares, como el PulpoPop o el Blues no Sil, que, por distintos motivos, no llegaron a cuajar con el paso de los años y que, desgraciadamente, dejaron a la comarca prácticamente huérfana de música en directo. La idea era intentar llenar de alguna forma el hueco que habían dejado esos festivales y ofrecer una alternativa cultural diferente en la comarca: un evento que huyera de las masificaciones de los macrofestivales y que pusiese en valor nuestro potencial natural, musical, gastronómico y enológico. En definitiva, la idea era crear un festival al que a nosotros mismos nos encantaría ir: un sitio sin agobios, con buena música, buen vino de la D.O. Valdeorras y un ambiente donde todo el mundo se sintiera en casa.
¿Cómo afrontáis esta nueva edición del festival?
Afrontamos esta nueva edición con la ilusión del primer día intacta, pero también con una inmensa responsabilidad. Somos plenamente conscientes de que nuestro cartel no se basa en las bandas más sonadas a nivel comercial, pero esa es precisamente nuestra fuerza. El público que repite año tras año en el SilFest confía ciegamente en nuestro olfato y en nuestro criterio a la hora de descubrir bandas emergentes con un talento arrollador. Pero además, sabemos que nuestro gran fuerte, lo que nos diferencia de otros festivales es la experiencia completa y el entorno privilegiado que nos rodea. La gente no viene solo por los nombres del cartel; viene a vivir el festival de otra manera. Esa confianza es enormemente gratificante, pero también nos vuelve extremadamente exigentes con nosotros mismos en el proceso de selección: no queremos defraudar a nadie.
A todo esto hay que sumarle una carga emocional enorme: ¡este año celebramos nuestro décimo aniversario! Cumplir 10 ediciones es algo increíble para un festival como el nuestro, así que lo afrontamos con el listón más alto que nunca, con muchas ganas de celebrar y con la firme intención de que sea una edición verdaderamente especial e inolvidable para todos.
Artistas de la talla de La Paloma, Begut, Morgan, Puño Dragón o L.A. – entre muchos otros – conforman el cartel de este 2026, ¿cómo ha sido el proceso de programación de todos ellos?
Como en cada edición, se trata de un proceso muy cuidado y con muchísimo mimo. A la hora de programar, partimos de una premisa muy sencilla pero muy clara: traemos a bandas que a nosotros mismos nos encantaría ver en directo y que, conociendo el perfil de nuestro público, pensamos que van a funcionar a la perfección.
Partiendo de esa base, intentamos buscar un equilibrio entre la solvencia de nombres consolidados y legendarios con proyectos emergentes que estamos seguros de que despuntarán en un futuro no muy lejano. Por un lado, la elegancia y la solvencia de bandas consagradas como Morgan o L.A., que sabemos que ofrecen directos impecables. Por otro, la energía arrolladora de La Paloma, el magnetismo y la frescura de Begut, o la genialidad de Puño Dragón. Escuchamos mucha música a lo largo del año y buscamos artistas que no solo tengan talento, sino que su propuesta encaje con el espíritu del festival: directo, auténtico y capaz de emocionar en un formato cercano.
De hecho, llama la atención que el cartel es bien diferente al de muchos festivales, que parecen réplicas los unos de los otros. ¿Qué importancia tiene para vosotros apostar por el talento más independiente y emergente?
La verdad es que , viendo el circuito actual de festivales, parece que lo más fácil es tirar de «copia y pega» y replicar los mismos nombres que funcionan en los grandes eventos musicales, donde los carteles parecen una réplica exacta los unos de los otros. Nosotros huimos conscientemente de eso. Ni podemos, ni queremos competir con ellos.
Para nosotros apostar por el talento más independiente y emergente forma ya parte del ADN del SilFest. Si echamos la vista atrás y repasamos detenidamente los carteles de nuestras ediciones anteriores, da vértigo. Hay nombres grabados en nuestra historia que hoy en día parece increíble que hayan pisado nuestro escenario. Gracias no sé si a la fortuna o a nuestro olfato para detectar el talento antes de que explote en la primera línea mediática, pudimos disfrutar en la cercanía del Sil de bandas que hoy en día, debido a sus desorbitados cachés actuales, nos resultaría completamente imposible contratar.
De hecho, medio en broma medio en serio, no son pocas las voces entre nuestro público que afirman con rotundidad que el SilFest se ha convertido en un gran escaparate y trampolín de la escena emergente. Nos encanta escuchar eso, porque es nuestro mayor orgullo: haber podido contar con proyectos enormes cuando estaban empezando. Esto significa que nuestro público no busca que le den lo que ya suena en bucle en todas partes, sino que viene dispuesto a dejarse sorprender y a decir en unos años aquello de: «Yo los vi por primera vez en el SilFest».
En un panorama repleto de eventos masivos, ¿cómo de importante es para vosotros crear un festival pequeño, sin aglomeraciones y en un espacio natural como es la zona del río Sil?
Para nosotros es el pilar central de todo nuestro proyecto; es lo que nos define y nos diferencia. Frente a la masificación de los grandes macroeventos, nosotros apostamos claramente por el concepto de festival boutique.
Queremos poner en valor el lujo que supone hoy en día la comodidad: llegar y no tener que sufrir colas interminables ni para pedir una consumición, ni para entrar, ni para ir al baño. Apostamos por la cercanía, por un ambiente donde te sientes cuidado y donde la experiencia del asistente es impecable de principio a fin.
En el SilFest, la música es, obviamente, el hilo conductor, pero buscamos ofrecer una experiencia completa que estimule todos los sentidos. Eso implica mimar la gastronomía y, por supuesto, presumir de nuestra tierra ofreciendo los espectaculares vinos de la D.O. Valdeorras y la mejor gastronomía de la zona. Todo esto sucede en un entorno natural que convierte al festival en un escenario imbatible. El río Sil, los árboles, el césped. La naturaleza no es un decorado, es parte de nuestra identidad. Poder disfrutar de tus bandas favoritas sin agobios, respirando aire puro y saboreando un buen vino de la zona es lo que hace que el SilFest sea una experiencia única.
Además, contáis con el Mini SilFest, pensado para un público más familiar. ¿Cómo surge esta idea y qué podemos ver entre su programación?
Surgió de forma muy natural. No queríamos que el hecho de tener hijos fuera un impedimento o un obstáculo a la hora de acudir a disfrutar del SilFest. Nos dimos cuenta de que la conciliación festivalera era necesaria. No queríamos que los padres tuvieran que elegir entre quedarse en casa o ir de festival. El Mini SilFest nació para que los más pequeños vivan la cultura desde la infancia. Este año contamos con talleres creativos, juegos al aire libre, espectáculos teatrales y, por supuesto, conciertos adaptados para ellos. Es precioso ver a dos y tres generaciones compartiendo el mismo espacio y la misma pasión por la música.
¿De qué manera ha evolucionado el festival desde su primera edición?
El festival ha experimentado un crecimiento y una transformación espectaculares desde aquella primera edición. Hemos evolucionado muchísimo tanto en el plano económico como en el logístico, dando un salto gigante hacia la profesionalización. Hoy en día contamos con un sonido e infraestructuras de primerísimo nivel, algo que para nosotros era fundamental para garantizar la mejor experiencia posible tanto al público como a las bandas.
Este crecimiento no habría sido posible sin el respaldo financiero y la confianza que hemos ido ganando a lo largo de los años. Por un lado, contamos con un mayor apoyo económico del tejido empresarial privado, fundamentalmente a nivel local, que se vuelca con nosotros. Y por otro, ha sido clave el respaldo institucional que hemos consolidado, con el apoyo constante del Concello de O Barco y la Deputación de Ourense y, sobre todo, de la Axencia de Turismo de Galicia. Gracias a esta suma de fuerzas, el SilFest ha pasado de ser un sueño entre amigos a convertirse en un evento profesionalizado, sostenible y de referencia dentro y fuera de la comarca, pero sin perder ni un ápice de la cercanía de sus orígenes.
Hay una pregunta que nos gusta hacer, para conectar con el nombre de nuestro medio. ¿Hay alguna pequeña o Verdadera Locura que hayáis vivido durante la celebración del festival?
Muchas veces bromeamos con la posibilidad de que algún día deberíamos recoger y recopilar todas las anécdotas que nos han ido sucediendo al lo largo de estos años, algunas de ellas costándonos sudor y lágrimas en sentido literal. Pero en un festival como el nuestro, las «verdaderas locuras» no son anécdotas sin más; la Verdadera Locura es, sin duda, haber llegado a celebrar 10 ediciones del SilFest Valdeorras.
La locura es terminar cada edición exhaustos, con las cuentas temblando y sin saber a ciencia cierta si el año que viene habrá continuidad, pero decidir volver a lanzarse al vacío. Detrás de este festival hay una exposición brutal de esfuerzo personal, de dedicación de tiempo y de riesgo económico que asumimos año tras año. Hacer esto hoy en día, de forma independiente y sin el respaldo de grandes multinacionales, parece una temeridad, pero nos mueve algo mucho más fuerte: la pura pasión y el amor incondicional a lo que hacemos, a la música y a nuestra tierra. Que sigamos aquí después de diez años… ¡eso sí que es una bendita y maravillosa locura!
Más de dos décadas de carrera musical ininterrumpida y multitud de himnos que pasarán a la historia. Himnos que forman parte de nuestra vida y de nuestra historia. ¿A quién no le ha pasado eso con Love Of Lesbian? Cada concierto es un evento único, especial y repleto de magia. Especialmente estos últimos, más sabiendo que a finales de 2026 se despiden de los escenarios indefinidamente. Una gira que sabe agridulce, aunque única. Así es como llegamos el pasado martes 16 de junio al festival Noches del Botánicode Madrid: con el corazón encogido y muchas ganas de darlo todo en el que fue nuestro último asalto con ellos.
Saltaron al escenario puntuales y haciendo un gran llamamiento a su querido «Ejército de salvación», ese que está a pesar del espacio y del tiempo, incluso «Cuando no me ves» o cuando te sumerges «Bajo el volcán». Tiraron mucho de carrete y de esas «60 memorias perdidas» inundada por una «Contradicción» constante a la que siempre, siempre termina uniéndose Rigoberta Bandini, aunque sea de manera virtual.
También hubo momento para practicar el «Contraespionaje» a través de todo este «Antisistema solar», que nos trasladó de lleno a aquel «1999» que llegó a su fin. Aunque, «¿Qué vas a saber?» si tú no estuviste allí, en medio de aquellos «Incendios de nieve». Donde sí que estuviste fue en aquel preciso instante en el que Santi, Juli y Dani nos cantaron en acústico temas como «Música de ascensores» o «Segundo asalto».
Ojalá «La noche eterna» hubiera sido eterna realmente. Porque entonces, no habríamos dejado de cantar «La Champions y el Mundial» o «Me amo», a la par que nos regocijábamos en aquel «Mamá, cómprame unas botas, que las tengo rotas, de tanto bailar».
Una cita – de las tres que tuvieron en Madrid -, en la que todos los asistentes estuvimos en comunión, en sintonía a «La hermandad» a la que tanto cantan. Una hermandad que cerraron canciones como «Club de fans de John Boy» o «Allí donde solíamos gritar». Una hermandad de la que no hubiéramos salido jamás.
Porque aquella fue una de las tantas noches que quedarán en el recuerdo para siempre. Una de esas tantas noches a las que volveríamos una y otra vez. Porque Love Of Lesbian son y serán siempre casa, ese lugar al que regresar cuando necesitemos respuestas.