Hace apenas unas semanas, veía la luz «Mundos Sutiles», nuevo álbum de Nadia Álvarez. Un disco especial que muestra a la Nadia más personal, a la vez que homenajea al gran Antonio Machado. Y, por supuesto, tenía que tener su respectiva presentación. Madrid, tuvo la primera toma de contacto con la artista leonesa, el pasado miércoles 3 de octubre. La Sala Galileo Galilei fue testigo de una noche muy emotiva, en la que Llorente fue el encargado de abrir el concierto.
Llorente llegaba desde Zaragoza, preparado para presentar los temas de su nuevo álbum, «Gente Corriente». No faltaron temas como «Para no volverte a ver», «Corazón coraza» y, por supuesto, «La Camiseta del 92». Nos habría gustado disfrutar mucho más de su voz, porque tiene algo mágico en ella. Pero esa noche fue distinta, era el momento de Nadia Álvarez que, puntual, comenzaba en torno a las 22.00 horas.
Nos encontrábamos en pleno «Estado de sitio». Y, ella, como si de un gran «Salto al vacío» se tratara, salía al escenario. Ya estaba preparada para presentar las nuevas canciones de «Mundos Sutiles», además de recordar las de su anterior trabajo. Desde el primer instante,nos atrapó, con esa combinación perfecta de voz dulce, timidez y seguridad constante. Hay personas con ángel y ella es un claro ejemplo de ello. Arropada por su banda, Daniel Campillo (batería), Ángel Herranz (bajo), Jesús Sangui (guitarra), Álex Larraga (teclados y acordeón). supo guiarnos con sutileza por todo su mundo. Aunque también dio pie a momentos más intimistas, en los que su voz y su guitarra eran los únicos protagonistas sobre el escenario.
Con esa eterna sensibilidad que se intuye tras Nadia, justo en el momento en el que llegaba «Pequeños Infantes», no tembló al recordar esa ingenuidad y modo de ver la vida que tienen los niños. De ahí que invitara al escenario a los más pequeños de la sala. Probablemente, fuera uno de los momentos más emotivos del concierto, junto al nuevo tema que interpretó poco después con Llorente: «Una canción de despedida», que ni mucho menos lo fue, porque todavía quedaba tiempo de concierto.
Ni «Cuatro Caminos», ni ningún camino bifurcado, pudo impedirnos el cantar con ella, canciones como «Mis Tormentas, Tus Dudas» o «Vuelve». Ahora sí que quedaba poco para que llegara el final. Y Nadia volvió para interpretar los dos últimos temas de la noche: «A veces» y «Todo Marcha Bien».
Es curioso. Nadia consiguió que el concierto fuera realmente corto. Pero es que cuando a algo, le pones tanta emoción, todo es más fácil. Para ella y para la gente que, como yo, nos dejamos sorprender y terminamos embelesados entre el público.
Soy de las que piensa que la música es capaz de salvarte de cualquier situación negativa. Capaz de cambiarte el estado de ánimo en apenas dos segundos. Y toda la responsabilidad de ello, recae sobre los artistas. La música es energía, son vibraciones, que se trasladan desde el escenario al público. Si los músicos aman lo que hacen, ya no hay vuelta atrás. Estás inexorablemente atrapada por su magia.
El pasado jueves 4 de octubre, hubo magia en Siroco. Magia de la de verdad. Llevo todo el fin de semana buscando las palabras exactas para explicar qué sucedió en los bajos de la mítica sala madrileña. Una búsqueda inútil, porque las sensaciones son imposibles de explicar. Solo quien estuvo es capaz de entenderlo. Era la primera vez que veíamos a Dan Millson con banda. Si ya de por sí, él solo llena auténticas salas con su voz y su guitarra, con la ayuda de David Adkinson, Carlos Bueno, Rafa Rivilla y Kike Parra se salió.
Lo mejor de todo es que abriendo el concierto estuvo Eva McBel. Sin duda, uno de los grandes descubrimientos del año. Con su particular y rasgada voz, anticipó lo que estaba por llegar. La artista zaragozana llegaba a la sala para presentar sus temas y transmitir. Desde el primer acorde lo consiguió, callando así a todo el público. No faltaron temas como «Sunflowers», «Colors» o la particular cover de «Home», canción de Gabrielle Aplin.
Finalmente, su nuevo single «The Clock», marcaba el final de su paso por Siroco. Llegaba el turno de Dan Millson y su banda. Salieron al escenario brillando con luz propia, para cantarnos temas como «Shine A Light». De nuevo, se volvió a hacer el silencio absoluto para escuchar a toda la banda, con la que los temas adquirieron una nueva dimensión y mucha más fuerza, si cabe. Aunque si bien es cierto que tampoco faltó tiempo para canciones más emotivas que, tenían mucho más sentido en acústico. Los pelos de punta cuando Dan, Eva y David re-interpretaron «Bruises» de Lewis Capaldi. Pero, sin duda, el momento más especial de la noche, llegó cuando Dan Millson bajó del escenario con su guitarra, para tocar, a coro con el público, «Palm Tree». En ese momento, las lágrimas brotaron a más de uno (yo incluida), sin poder hacer nada por impedirlo.
No faltó ninguna de las canciones del artista. «Undress You Slow», «Wake Up». El final se acercaba. Pero no fuimos realmente conscientes de ello hasta que llegó «I Miss You My Friend». En realidad, podríamos haber vivido en un concierto eterno de Dan Millson. Llevaba tiempo sin vivir algo tan especial y emotivo. Y creo que tardaré bastante tiempo en superarlo.
bandSeptiembre siempre es el mes del cambio. Y es que los años deberían comenzar en este mes y no en enero. Desde que llegar la vuelta al «cole», no hemos dejado de escuchar verdaderos «discazos». «Karma» de The Prussians ha sido uno de esos álbumes que ha conseguido que nos estalle la mente. Y es que la banda mallorquina lanzaba su nuevo trabajo el pasado 21 de septiembre. Ahora, llega el turno de presentarlo en la capital: la cita será este jueves 11 de octubre en la Sala Moby Dick. Adam Giles Levy será el encargado de abrir este concierto tan especial, con las canciones de su también reciente «Península».
La aterradora fuerza de The Prussians
Rock, indie, qué más da. El caso de The Prussians es único, por la fuerza y seguridad que desprenden. Habían pasado dos años desde su último EP, «Kerala», y el listón estaba bastante alto. Pero ya demostraron con «Soul», primer adelanto de este nuevo LP, que iban a más y que la nueva promesa de la música eran ellos. Melodías intensas y voz desgarradora que, como un rayo, iban directas al corazón. El poder de la música. Capaz de hacer que te estalle la mente en apenas un acorde. El resto de temas de «Karma» fueron ya otro nivel.
Al fin y al cabo, The Prussians no son la típica banda de rock. Ellos suenan diferente a cualquier otro grupo de su estilo. Quizás ahí radique la clave de su incipiente éxito.
El recorrido por la «Península», de Adam Giles Levy
Brillante, curioso y delicado. Adam Giles Levy ha sido otra de las grandes sorpresas de este año. Con su «Península» nos ha ganado por completo. Un álbum lleno de sorpresas y viajes, que ha ido desmenuzando en apenas cinco canciones. Desde el pasado 13 de septiembre, hemos podido conocer más sobre el lugar en el que vivimos y sus entresijos, gracias a las historias vividas por el artista británico.
Rock, blues, puramente él. Lo único que nos queda para disfrutar al 100% de él, es verlo en directo.
Tendremos la oportunidad este mismojueves 11 de octubre en la mítica sala madrileña, Moby Dick. Momento en el que arrancará el tan ansiado «Karma Tour» de The Prussians. Si aún no la tienes, consigue tu entrada ya en Wegow. Si quieres saber el resto de fechas:
11 de octubre.- Moby Dick Club (Madrid)
12 de octubre.- Sala Loco Club (Valencia)
13 de octubre.- Sidecar (Barcelona)
16 de octubre.- A Solas de Sol Música. Sala BUT (Madrid)
Directamente desde Badajoz, llegan The Buzzos para darnos una buena descarga de electricidad con su nuevo trabajo de estudio, «Red». Un álbum en el que se observa la clara evolución de la banda que, entre muchas otras cosas, ha experimentado cambios dentro de su formación. Son cuatro miembros, uno menos que de costumbre, pero llegan con la misma energía.
¿Cómo surge el concepto de «Red»?
«Red» surge después de nuestro anterior disco, «Lazy Days Vol.I». En realidad, ya nos tocaba grabar y lanzar nuevo disco. Además, todo coincidió en espacio tiempo con el cierre de un bar de nuestra localidad, que era como nuestro templo, en el que pasábamos el 90% de nuestro ocio. Así que aprovechamos esta situación, para rendirle nuestro particular homenaje.
En este trabajo, habéis experimentado con nuevos sonidos, sin perder tampoco vuestra esencia. ¿Por qué precisamente este momento para experimentar?
Hay temas de todo tipo, en verdad. Hay algunas canciones más hard-rock, pero sí que es cierto que, en otros sentidos, hemos experimentado con sonidos más punk-rock o con estribillos más «tarareables». Seguimos siendo The Buzzos, pero por determinadas circunstancias, hemos experimentado un cambio dentro de la banda. Hemos pasado de ser un quinteto a ser un cuarteto, así que, el cambio era natural. Eso sí, sin salirnos demasiado de nuestro género musical. La esencia continúa siendo la misma.
Además, tras ese cambio de formación, nos apetecía probarnos un poco y ver qué podíamos hacer fuera de nuestra zona de confort, que es el hard-rock clásico.
Un titular que defina este disco.
Una renovación o renacimiento. Tanto por los cambios de formación, como por los cambios personales. Al final, hemos aprovechado todo ello para experimentar un poco con el sonido.
Una canción de «Red».
Fernan. Es complicado, es como elegir a uno de los trillizos [risas]. A mí, particularmente, me gusta mucho «Black Soul» y su estribillo. Actualmente, creo que es el tema que más tengo en mente.
Sean «Flecha». Yo también era en la que pensaba. Pero también me gusta mucho «The Wildest One» o «Runnin To You».
Precisamente quería preguntar por «Runnin To You». ¿Por qué esta canción como adelanto?
El proceso de composición de «Red» ha sido un poco a contrarreloj. De ese proceso de composición, «Runnin To You» era una de las canciones que más pronto terminamos, junto a «Crazy Lover» y «The Wildest One». Pero lo que más maduro teníamos era «Runnin To You». Así que decidimos lanzarla como single, para fijar un poco la idea de lo que se avecinaba con el disco. Y la verdad es que funcionó bastante bien.
Tras años de trayectoria, ¿cómo veis el panorama musical actual?, ¿creéis que se ha perdido la esencia de la música?
En cierto modo, de hace 10 o 12 años a acá, hemos visto algunos cambios negativos en referencia al consumo de música. Cuando nosotros empezamos a tocar en un grupo de música que no sabía tocar y que no lo hacía bien, no nos faltaban ganas y actitud, la gente que iba a los conciertos era más numerosa y entregada que ahora. El consumo de música y cultura ha decaído mucho.
No sabemos lo que ha pasado, pero ha habido un enorme cambio en las tendencias musicales, sobre todo entre la gente joven. Porque quien comenzara escuchando rock, continuará a día de hoy, escuchando rock. Lo malo son las nuevas generaciones y ese género innombrable [reaggeton].
Hablando sobre este asunto con otras bandas, hemos comentado que quizás el problema está en los medios de comunicación de masas y la industria, que actúan de embudo y solo filtran determinada música.
Hace 25 años, también existían estos medios de masas. Tienen parte de culpa, pero no toda la responsabilidad se les debe achacar a ellos. La industria y los medios no dejan de ser negocios. Al final, la base de todo esto no deja de ser un problema de pensamiento crítico. Pero en las escuelas no nos enseñan pensamiento crítico. Entonces, a raíz de que estamos enseñados para absorber, la gente joven termina consumiendo lo que les venden.
¿Cuáles son los siguientes pasos de The Buzzos?
Los siguientes pasos son muy sencillos: intentar llevar el disco a todos los sitios que podamos, tocar al máximo y, sobre todo, disfrutar mucho de lo que hacemos. Y que le guste al máximo número de personas posibles.
Por cerrar un poco: ¿qué es lo más loco que habéis hecho por la música?
Creemos que montar una banda [risas]. Lo más loco en realidad es subirte en una furgoneta, sin saber exactamente dónde vas, cuándo llegarás, cuándo volverás y cuánta gente te va a ver. Ponerse en carretera, ya es una locura.
No todos los festivales se celebran en verano. Hay festivales que llegan al caer el otoño. Y que lo hacen con la idea de dar visibilidad a otros géneros musicales, que van más allá del indie. Es el caso del AMFest, que dará comienzo este viernes 12 de octubre y terminará ese mismo domingo 14. ¿La ciudad? Barcelona.
Con motivo de su celebración, pudimos hablar con Sergio Picón, de Aloud Music y organizador del AMFest. Esto es lo que nos contó.
¿Cómo surge el AMFest?
El festival surge en 2012, una tarde en casa de Cristina [Garrote] tomando un gin-tonic. Pusimos el «Enjoy Eternal Bliss» de Yndi Halda y dijimos: deberíamos hacer un festival para celebrar los 10 años de Aloud Music. Coincidía que Toundra tenían que presentar «III» y una cosa llevó a la otra. Invitamos a grupos que habían marcado nuestra vida, como Giardini di Miró, los propios Yndi Halda, The Samuel Jackson Five o The Joe K-Plan y como guinda del pastel, Lisabö se unieron a la fiesta para demostrar desde el primer momento que éramos un festival instrumental totalmente abierto de miras. Salió increíblemente bien y a partir de ahí, montamos una Asociación Cultural y cada año hemos repetido, incluso en 2015 lo hicimos 2 veces.
¿Por qué apostar por la música instrumental y crear un festival de estas características?
Nosotros sólo sabemos trabajar con la música que nos gusta (está en nuestra esencia, como en la fábula de la rana y el escorpión), y la música instrumental ha marcado buena parte de nuestras vidas. Existe un público que necesita que las letras le marquen el camino, yo considero que los amantes de la música instrumental son gente que de oídos exigentes, a la que le gusta viajar y tienen una vida interior bastante potente, y la música instrumental realza esas características. Cuándo empezamos, no era fácil ver bandas de este estilo en grandes festivales, más allá de los clásicos. Mucha gente reduce la escena instrumental a esos clásicos, nosotros hemos demostrado en estos años que la escena instrumental mundial es mucho más potente de lo que parece en los grandes eventos. Y por eso un AMFest era necesario.
Aun así, con esta edición creo que hemos mandado un claro y potente mensaje a nuestro público y el festival ha roto sus costuras por completo. Habíamos dejado caer «detallitos» en anteriores ediciones, pero ahora podemos decir sin miedo que el AMFest es mucho más que un festival de música instrumental, post-rock o de estar marcados con una etiqueta. No somos un guetto, no nos gusta solo un estilo de música, no escuchamos siempre a los mismos grupos. Traer a The Notwist, a Emma Ruth Rundle, a Lisa Morgenstern, a Amenra o a parte de la escena experimental / modular de Barcelona (Linalab, Amsia, Ralp, iuo3R) indica por dónde pueden ir los tiros en el futuro del festival.
¿Por qué celebrarlo en una ciudad como Barcelona?
Vivimos aquí, nos sentimos cómodos y este año que podemos aprovechar la gran oportunidad que nos brinda la Fabra i Coats (un sitio maravilloso), es un buen momento para reivindicar la ciudad más allá de la imagen que todos solemos tener de Barcelona. En la Fabra hay gente trabajando que nos encanta por mil motivos. Está la gente de L’Afluent, hay gente de bandas como Za! o Blood Quartet, está Victor Teller con sus proyectos, Christian Len con el suyo … Más allá del turismo, a temporadas una pesadilla, Barcelona es una ciudad maravillosa y es la única dónde podríamos haber hecho todas las locuras que hemos hecho estos últimos años. No imaginamos el AMFest en ningún otro lugar del mundo ahora mismo.
¿Cómo definiríais el AMFest en dos o tres palabras?, ¿por qué todo el mundo debería acudir?
El AMFest es pasión, riesgo y humildad. No queremos que venga todo el mundo. Nos conformamos con que venga la gente que quiera venir a un festival cómodo, sin solapes, dónde se puede descubrir nueva (y buena) música y dónde todo el mundo comparte un recinto pequeño y te puedes encontrar hablando con bandas, organización o debatiendo sobre cualquier cosa mientras el festival sucede. Este año hay un cambio total de registro, el emplazamiento es nuevo y montamos todo desde cero: escenarios, barras, camerinos. Todo va a estar montado a mano por gente del equipo. Llevamos meses preparando cada detalle con mucho mimo, y aun sabiendo que pagaremos el peaje de la novatada, creo que no encontrarás un festival con más ilusión que el AMFest este año.
Lleváis organizando el festival varias ediciones. ¿De qué manera ha crecido y evolucionado el AMFest?
Hemos estado 5 años en la Sala Apolo, mezclando conciertos en la sala grande y en La [2]. Hemos sido, somos y seremos un festival humilde. Pequeño. Algunos años hemos tenido mucho público, y otros hemos tenido bastante menos, nuestra programación ha estado condicionada por un presupuesto que no cuenta con patrocinadores ni subvenciones, y aun así mirando los carteles, estamos orgullosos de haber traído a bandas como Maserati, El Ten Eleven, Lite, ASIWYFA, God Is an Astronaut, Leprous o a la práctica mayoría de la escena nacional que nos gusta y admiramos.
Este año hay una evolución en todos los aspectos que esperamos hacer notar al público y que sea éste quién valore esa evolución. Creemos que va a ser a mejor en todos los aspectos. También tenemos claro que esta 7ª edición es como una primera edición de nuevo, así que vamos preparadas/os para tener errores y la capacidad de corregirlos.
¿Cuáles son los factores diferenciadores de AMFest, en referencia a otros festivales similares?
El factor diferencial es, precisamente, que no hay festivales similares. Creo que a nivel de programación cuesta encontrar un festival así en Europa. A eso le sumamos el factor indoor, que personalmente me encanta porque considero que centra al espectador en la música. La Fabra i Coats es un lugar industrial, frío y algo distante. Nuestro objetivo es darle calidez para que el público se sienta cómodo pero que lo más importante siga siendo la música.
El eslogan de AMFest reza lo siguiente: «un festival dónde lo más importante sigue siendo la música». ¿Creéis que con la cantidad de festivales que existen actualmente, se está perdiendo esa esencia tan musical?
Bueno, los grandes festivales son un poco como Amazon o Thomann. El problema que les veo es cuándo para ver una banda, tienes que pasar por allí sí o sí, cuándo el consumidor piensa que el único sitio para disfrutar de algo es allí. Creo que después de muchos años, estamos de acuerdo en que en un gran festival no se dan todos los condicionantes para disfrutar de determinadas propuestas musicales. Los grandes festivales tienen sus pros y sus contras, muchos han conseguido convertirse en grandes negocios pero aun así, no me siento con el derecho de pensar que se han olvidado de la música. Me niego. Conozco a programadores de todos los festivales de España, o buena parte de ellos, y si te sientas a tomar una cerveza con ellas o ellos, no me hablan de dinero, de ganancias o de temas económicas, me hablan de música. Sigo viendo pasión y tengo un respeto enorme por ellas y ellos.
¿Creéis que en algún momento reventará esta burbuja de festivales?, ¿de qué manera?
Estamos en una situación parecida hace años, la burbuja parece que revienta pero luego se vuelve a hinchar. Creo que la proliferación de festivales «pequeños» como el nuestro, el WOS de Santiago, el Eufònic de Sant Carles de la Ràpita, el Polifonik de Barbastro, el BeProg, … por citar a 4 que me vienen a la cabeza ahora, es positiva a la hora de diversificar la oferta y de tender puentes entre los grandes festivales y los conciertos en sala. Estos puentes son más necesarios que nunca. Imagino el futuro en convivencia con los grandes festivales que tienen personalidad (no con los que están aquí por moda), y que el público sepa compaginar las ofertas de los grandes con los más pequeños, para de esa manera diversificar un poco el asunto y que haya lugar para todos. Lo de volver a tener público en las salas, ya se lo dejo a los quijotes, como mis amigos de la Sala Vol, que están luchando por ello al menos aquí en Barcelona.
El cartel está formado por multitud de bandas de numerosos países. ¿Por qué dar esta perspectiva internacional al festival?
Nunca nos hemos planteado el por qué. El festival es internacional desde el primer momento, siempre intentamos tener bandas consagradas, proyectos interesantes y novedosos que conocemos durante el año, y todo ello juntarlo con lo más destacado e interesante de la escena nacional. Muchas de las bandas nacionales han acabado haciendo buenas migas con bandas de fuera y han salido contactos, festivales, incluso alguna gira. Nos gusta mucho la música sin importar de dónde venga, si hay que traer bandas de Japón, Australia, México o Rusia, pues (más allá del dolor de pagar los vuelos) se hace. Las conversaciones de backstage son impagables, eso sí.
Entre los cabezas de cartel, están los madrileños Toundra. ¿Por qué ellos?
Ellos fueron una de las bandas protagonistas de la primera edición, en ese momento estaban en plena explosión, fue su primer concierto con orquesta y creo que tanto ellos como nosotros guardamos un recuerdo imborrable de aquel momento. En este reinicio de festival, nos propusimos reeditar aquel cartel y ellos fueron la primera banda contactada y cerrada. Me cuesta pensar en el AMFest sin el éxito de Toundra a nivel nacional. Supongo que nosotros también hemos contribuido y personalmente, al estar en Aloud Music, los sigo sintiendo parte de la familia y es una gozada seguir haciendo historia juntos después de todos estos años.
¿Tenéis alguna «espinita» clavada, algún artista que querríais que tocara en el festival y todavía no lo ha hecho?
¡Muchas espinas! Es como si hubiéramos abrazado un rosal o un limonero. Reitero la humildad del festival y los presupuestos casi ridículos que hemos manejado todos estos años. Pero con paciencia, las espinas salen, cicatrizan y curan. Tenemos mucho tiempo para seguir soñando y convencer a todas esas bandas que todavía no han podido venir.
Por cerrar un poco: ¿qué nos vamos a encontrar en el AMFest los próximos 12, 13 y 14 de octubre?
Música de calidad, propuestas originales y arriesgadas, el buen sabor de los conciertos pequeños y cercanos, y un equipo de gente apasionada intentando que estés cómodo y disfrutes.
Han pasado cerca de dos años desde la última vez que entrevistamos a Distrito Rojo. Dos años en los que la banda ha podido girar por todo territorio nacional presentando su álbum debut. Dos años en los que han podido lanzar su nuevo trabajo, «Cara o cruz». Un disco del que estuvimos hablando hace unas semanas, una tarde cualquiera, en la misma facultad de Ciencias de la Información de la Complutense.
¿Cómo surge el concepto de «Cara o Cruz»?
Es un poco una metáfora, ya que ahora mismo el mundo de la música y, en concreto, el del rock requiere jugárselo todo a cara o cruz. Constantemente, tienes que estar apostando. Puede salir bien o puede salir mal, pero nosotros somos tan decididos que seguimos peleando por ello.
¿Creéis que ahora hay que arriesgar mucho más que antes?
Sí, creemos que sí. Y más en el rock, que es un estilo que siempre ha sido arriesgado. Sí que tuvo su auge en los años 80, pero en realidad, siempre ha sido un género un poco difícil. Hay que pelear por ello.
Tras la salida del disco, ¿cómo han sido las primeras reacciones?
Muy buenas, la verdad. Aparte, hicimos un crowdfunding para financiar un poco los gastos de la salida del disco y la promo, y la verdad, es que la gente ha respondido genial. Vendimos unos 160 discos incluso antes de grabarlo y toda esa gente nos ha felicitado. Así que todo eso para nosotros ha sido de agradecer.
Un titular que defina el disco.
Es un disco muy fresco. Lo que hemos buscado en este trabajo es que sea un poco más enérgico y directo que el primero.
«Loco de remate», «Cárcel de huesos» y «Mar de dudas» fueron los tres primeros adelantos. ¿Por qué?
Quizás porque eran los más representativos. «Loco de remate» es un tema rápido y creíamos que era bueno para arrancar y definir un poco lo que era el rollo del disco. Luego, «Cárcel de huesos» era diferente y más desenfadado. Tiene un estilo más rockero que también nos gusta mucho hacer. Y «Mar de dudas» era un tema que nos gustaba mucho, así que creímos que era un buen single.
Hablábamos del rock como género y la importancia que tienen las melodías, pero ¿qué hay de las letras?
Las letras también tienen una gran importancia. Para nosotros son igual o incluso más importantes que la música. El mensaje siempre está en la letra, la melodía al final, es lo que acompaña a lo demás.
Sin embargo, ahora mismo, lo que predomina es música con mensajes vacíos. ¿Creéis que la música ha perdido esa profundidad?
Eso es como en la televisión, por ejemplo. Hay programas que son basura y tienen mucha audiencia. Así que ese tipo de música, la relaciono con esos programas de televisión. Es música de usar y tirar, quizás para ir a la discoteca y pasártelo bien, sin más. Pero al final, la gente que quiere ponerse música para disfrutar y sentir cosas, no se va a poner música fácil.
Al final, el hecho de que haya mucha gente que consuma este tipo de música, no quiere decir que no se haga buena música.
¿Cuáles son los siguientes pasos de Distrito Rojo?
Seguir con la gira y seguir tocando. Además, de planear nuevas cosas, para continuar con la actividad. De hecho, de momento, tenemos bastantes fechas confirmadas. A Madrid volveremos el 29 de diciembre, con La Desbandada, que es un grupo muy guay de Tarragona.
¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?
Bastantes cosas, como compartir furgoneta con estos «cabrones» [risas].
Además de, en su momento, saltarnos todas las clases para quedar y tocar, solo por la manía de estar juntos y tener una banda.
The Amsterdammers regresa a los escenarios madrileños, este viernes 5 de octubre. La cita será en la mítica Sala Moby Dick de Madrid, a las 21.00 horas. Una fecha que está enmarcada dentro del tour 2018, «Things We All Should Know».
Atrás quedó su anterior EP, «Early Twenties» y toda la gira previa de la banda. Aunque la esencia The Amsterdammers es excatamente la misma. Buena música y mucha energía positiva sobre el escenario que, finalmente, acaba traspasando y llegando al otro lado. También han pasado unos cuantos meses desde aquella presentación de «Things We All Should Know» en Costello. Y es que, después de esa primera toma de contacto, Madrid, queda el segundo gran asalto.
Un segundo asalto que no solo pasará por la capital. En noviembre, la banda tiene dos nuevas fechas más. En esta ocasión, en Barcelona con Dagmara (10 de noviembre), Pamplona (23 de noviembre) y en Bilbao (24 de noviembre).
La extensa trayectoria de The Amsterdammers
Banda joven, que no nueva. Banda joven, que poco experimentada. The Amsterdammers llevan ya unos cuantos años dedicándose a ellos mismos y peleando por crecer. Con esta constancia y trabajo duro, han conseguido los mayores logros de su trayectoria.
Los descubrimos hace algo más de un año, gracias a Casa Corona Madrid. Por aquel entonces, estaban presentando su primer EP, «Early Twenties». Un trabajo con el que se asomaban tímidamente a la escena musical emergente. Poco tiempo después y, tras haber girado con su debut, llegó «Things We All Should Know». Ya con este disco se afianzaron, crecieron. Su gran salto al vacío era arriesgado, pero estaba mereciendo la pena. El número de conciertos aumentaron y su talento salió a relucir. De hecho, a principios del mes de septiembre, la banda anunciaba en redes sociales que se unían al equipo de SoundFlights Management, con la finalidad de llegar a todos los rincones de España.
Sin duda, The Amsterdammers es el claro ejemplo de banda con talento y potencial, que nadie se arrepentirá de haber escuchado y vivido. Así que, si quieres descubrirlos y adentrarte en su «pop naif», tal y como ellos aseguran, no te quedes sin entrada. Todavía estás a tiempo para conseguir la tuya en Wegow. ¡Recuerda! Este viernes 5 de octubre, a las 21.00 horas, en Moby Dick Club.
Apenas han pasado unas semanas desde que «Mundos Sutiles» viera la luz. Este, es el nuevo trabajo de Nadia Álvarez. Un trabajo que tendrá su puesta de largo mañana mismo, mañana 3 de octubre en la madrileña sala Galileo Galilei. Un concierto en el que no estará sola, ya que colabora con el artista Llorente. Y por casualidades de la vida, hace unos días estuvimos hablando con la cantautora sobre su reciente disco y, cómo no, sobre esta inminente fecha.
¿Cómo surge el concepto de «Mundos Sutiles»?
Todo viene porque un buen amigo me recomendó que siempre que me atascara en algún verso de alguna canción, llevara un libro de poesía. De hecho, estábamos grabando un tema y había una estrofa que no me convencía. Fue ahí cuando me dio este consejo, añadiendo que, ante un posible bloqueo, abriera el libro por cualquier página y me fijara en una palabra concreta. El objetivo era dejarme llevar. Al final, le hice caso y empecé a inspirarme en «Campos de Castilla», obra de Antonio Machado.
Además, todo surgió de manera muy natural. El disco nació en la época en la que estaba leyendo a Machado y quise rendirle homenaje de alguna forma. De ahí el nombre también.
¿De ahí la importancia por rescatar su figura?
Claro. De hecho, siempre explico que Antonio Machado daba mucha importancia a las pequeñas cosas, a lo temporal, a lo efímero. Al menos así lo hacía durante el periodo de «Campos de Castilla». A mí me gusta detenerme en esas cosas. Entonces, la forma en la que puedes encontrarte a Machado en el disco es, precisamente esa. Esa que hace que te detengas y que disfrutes de los pequeños detalles.
Un titular que defina este disco.
«Mundos Sutiles» es como una carta de presentación. Es un espejo de lo que no se ve de mí a simple vista.
«Mundos sutiles» ha visto la luz gracias a una campaña de crowdfunding, ¿cómo has vivido todo el proceso?
Era un poco como lanzarte al vacío. Yo nunca había hecho algo así, aunque sí que tenía amigos que lo habían llevado a cabo. Muchos de ellos habían cumplido el objetivo, así que eso me sirvió un poco de impulso. Pero antes de lanzarme, hice un poco mis cuentas, por si acaso. Aún así, me arriesgué, a pesar de que las cosas en la música no siempre son fáciles.
Al final, me lo tomé casi más como un apoyo emocional. Ya que la gente que se implicó en la campaña, es gente que sí que sabes con certeza que va a estar en tus conciertos. Así que eso me ayudó mucho a seguir.
¿Qué tienen «Todo marcha bien» y «A veces», para haberlos elegido como adelantos?
Sinceros son todos, pero estos son los más literales y directos. El resto de temas, quizás, tienen un lenguaje más abstracto que te hace entenderlos de mil formas.
«A veces» es como una confesión de lo bueno y malo que he hecho. Hechos de los que no me arrepiento de nada. Y «Todo marcha bien» es una confesión hacia una persona a la que quieres y a la que le aseguras que todo está bien, y que mientras todo esté así, vamos juntos hacia delante.
Hablando de los adelantos, «A veces» tiene ya su respectivo videoclip. ¿Cómo surge la idea?
Surge a carreras. Era cuestión de hacerlo hoy, montarlo mañana y que se lanzara pasado mañana. Tenía una idea inicial bastante compleja y, además, quería grabarlo en León. Pero al final, se truncó por diversos problemas técnicos y tuvimos que buscar una alternativa rápidamente.
Al fina, todo llegó un día de cañas con mi amiga Clara Paradinas. Siempre se había dedicado al mundo de la fotografía y diseño, pero sabía muy poco de vídeo. Pero, probando, probando, fue sacando el videoclip. Comenzamos grabando en casa, tanto por el día como por la noche. Y así lo hicimos. Fue prácticamente sin querer.
¿Cuáles son los siguientes pasos de Nadia Álvarez?
Pues quiero tocar lo máximo posible e intentar que el disco llegue a todos los lugares. El objetivo principal es que llegue a la gente. Y, sobre todo, poder disfrutarlo yo.
¿Qué es lo más loco que has hecho por la música?
La verdad es que no lo sé, suelo ser un poco precavida. ¡Qué pregunta tan difícil! [risas]. Sí que es verdad que, alguna vez, he tenido que tocar fuera y currar pronto al día siguiente. De hecho, en una ocasión, tenía bolo en Vitoria. Era martes. Pues fui, toqué y a la 1 y pico de la madrugada, me cogí el primer bus que salía, para llegar a Madrid a las 6 de la mañana e ir a trabajar al día siguiente. Evidentemente, tratando de dormir al máximo en el bus. Y estaría dispuesta a hacerlo de nuevo.
Hay voces tan potentes que, desde el primer instante, te atrapan irremediablemente, sin que puedas hacer absolutamente nada por impedirlo. Es cierto que ha pasado bastante tiempo desde que descubrimos a Dan Millson. Ha sido uno de los grandes descubrimientos de 2018, pero lo cierto, es que siempre lo hemos visto solo. Normalmente, no ha necesitado nada más que su voz y su guitarra para llenar el escenario. Pero nunca es lo mismo ir en acústico que en eléctrico. Por eso, este concierto es tan especial.
Lleva días anunciándolo en redes sociales. Este concierto va a ser diferente, porque va a ser el primero que dé con banda en Madrid. Kike Parra (batería), Carlos Bueno (bajo), Rafa Rivilla (guitarra eléctrica) y David Adkinson (teclado) acompañarán a Dan Millson este jueves 4 de octubre, en la Sala Siroco de Madrid. Y Eva McBel será la encargada de abrir esta particular cita. Un evento que llevamos esperando bastantes semanas y que comenzará a partir de las 21.30 horas.
Dan Millson, la desbordante voz del nuevo folk
Dan Millson saltó a la palestra con su tan personal EP, «Little Box of Treasure». Un trabajo con el que sacó a relucir sus pequeños tesoros, que acabó convirtiendo en canciones. Tal y como nos comentaba hace unos meses en una entrevista, este disco define su vida «en los dos últimos años». Cuatro canciones en las que describe sus experiencias más personales y vitales. Y con las que se lanzó al vacío sin paracaídas. Pero al final, consiguió salir airoso, porque nos ha ganado por completo.
Tras este primer EP, su EP debut, ha continuado insaciable. En marzo vio la luz su nuevo single, «Shine A Light», una canción que acompañó a la campaña «El Hombre de Cristal», impulsada por la Dirección General de Tráfico.
Por supuesto, no ha dejado de girar. España, Reino Unido y, recientemente, Suecia. Hace apenas unas semanas, actuó en varias ocasiones en el festival «Live At Heart».
Sin embargo, este jueves será especial. Será su fecha y la de su banda. Lo demás es secundario. Así que, si todavía no tienes entrada, consíguela ya en Wegow.
«Parkour Nights» es el nuevo trabajo de Julieta Jones. Un LP en el que exploran nuevos sonidos, ofreciendo así una nueva versión de sí mismos. «Parkour Nights» es el trabajo más ecléctico de la banda hasta el momento. Once temas, muy distintos entre sí, interpretados y entendidos bajo un mismo prisma que nos arrastrarán desde la melancolía hasta el lado más festivo de la banda.
Muy atentos a los pasos de esta banda. Pasos que, de momento, los llevarán a Barcelona el próximo sábado 20 de octubre.
¿Cómo surge el concepto de «Parkour Nights»?
El concepto Parkour lo asociamos a noches de locura y desenfreno. Además, es el nombre de un chat de Whatsapp que tenemos con los amigos.
Un titular que defina este nuevo trabajo.
Prozac musical para un día de mierda.
Cuatro años entre un trabajo y otro. ¿Cómo ha sido todo este proceso?
Ha sido largo y complicado en algunos momentos, pero también muy reconfortante. El hecho de haber pasado a ser un dúo también fue crucial para acabar haciendo lo que hemos hecho.
Se ha dicho de «Parkour Nights» que amplia todo vuestro espectro sonoro. ¿Creéis que es así y por qué este cambio o evolución?
Amplía el espectro sonoro, porque hemos trabajado con muchos más elementos que en los anteriores trabajos. Necesitábamos algo más, no nos valía hacer un disco con el que nos sintiésemos contentos, teníamos que hacer un disco del que nos sintiésemos orgullosos a pesar de lo que opinase público y crítica.
De hecho, tiene unos tintes muy electrónicos. ¿Consideráis que es complicado trabajar este género en España?
No especialmente, era más complicado hacer música con influencias de los 90’s.
¿Qué importancia tiene para vosotros el mensaje en vuestras canciones?
Para nosotros mucha, cada tema explica una historia. Al ser en inglés habrá gente que las entenderá y otra que no. Pero en contenido es igual de importante que el continente.
¿Por qué «All the Children Die» como primer adelanto?
Es un tema que nos gusta especialmente, además empieza por A, tenía que ser éste.
¿Cómo surge la idea del videoclip?
Surgió de un millón de brainstormings. ¿Dónde empezó? Ya ni nos acordamos, pero queríamos que fuese algo un poco perturbador, con mujeres, mostrando la belleza de cada una de ellas siendo muy diferentes entre sí.
¿Cuáles son los siguientes pasos de Julieta Jones?
Por el momento, la presentación del disco el 20 de octubre en La Nau, Barcelona.
¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?
Carmen Boza está de regreso. Uno de los regresos más esperados y, quizás, más aplaudidos. Porque desde que vio la luz «La Caja Negra», no ha dejado de recibir buenas críticas. Por fin, Boza ha liberado la bestia que lleva dentro, haciendo lo que en realidad quería hacer. Muy lejos queda «La mansión de los espejos», ese primer disco con el que la conocimos.
Pasado el verano y la época de festivales, toca el momento de comenzar la gira por salas. Ya la vimos en el Cooltural Fest, nos quedamos con las ganas en Casa Corona Madrid, y ya era el momento de verla a ella sola en c. oncierto. Este viernes 5 de octubre y el sábado 6, tendremos dos nuevas oportunidades, en la mítica sala madrileña El Sol. Eso sí, el cartel de «sold out» está ya colgado para ambas fechas.
Carmen Boza y la nueva generación de cantautoras
Desde La Línea de la Concepción hasta Madrid. Desde «La mansión de los espejos» hasta «La Caja Negra». Más de cuatro años de carrera y un nombre cada vez más consolidado. Aunque todo comenzó en la conocida plataforma, YouTube.
Aunque la esencia permanece, poco queda de aquella Boza que publicaba su primer disco, mediante campaña de crowdfunding. Ahora, mucho más segura y mucho más ella, regresa con un trabajo escrito, producido y arreglado totalmente por ella. Así es «La Caja Negra». Sonido y letras propios al 100% que han dado como resultado este disco tan auténtico. Es el poderío de las mujeres empoderadas, del llamado GRL PWR.
Un trabajo que le llevó más tiempo de lo esperado. Un trabajo que llevó a la gaditana a empezar en más de una ocasión. Pero de repente, una vez estuvo todo listo, lanzó la primera bomba en formato single. Era la hora de «Gran Hermano», un tema que se coló en nuestras vidas y nos atravesó el corazón como una lanza. Muy poco tiempo después, llegó el disco completo. 11 de mayo, fecha clavada a fuego. Y desde ese instante, no hemos dejado de descubrir algo nuevo en «La Caja Negra».
Llegar al concierto de Nathy Peluso con la desconfianza de quien llega a un lugar por primera vez. O con el miedo de quien acaba de conocer a una persona. Pero salir de allí con una concepción completamente diferente a la que entraste. Esa es una cualidad que pocos artistas tienen. Y ella la cumple con creces.
Nathy Peluso y la banda de hip hop, Big Menu, se salieron por completo. Sin embargo, el comienzo fue un tanto agridulce. Demasiado tiempo esperando a que abrieran las puertas de la sala The One y demasiado tiempo a que la artista saliera al escenario. Al final, nos dieron en torno de las 11 de la noche. Pero la espera mereció la pena, todo hay que decirlo.
«La Sandunguera» no dudó ni un momento en cantar algunas de sus canciones más icónicas, como la que da nombre al disco, como «Gimme Some Pizza», «Corashe» (uno de los momentos álgidos de la noche por parte del público), «Estoy Triste» o «La Passione», entre muchas otras. Con su sola presencia y sus coreografías, bastaba. Ella sola podía levantar a toda la sala que, de tanto en tanto, coreaba su nombre.
En un momento, parecía que la argentina había terminado su show. Desapareció del escenario, mientras Big Menu permanecieron, continuando con la música y marcándose unos buenos solos. Pero, de repente, Nathy Peluso reapareció, bailando, para seguir con el espectáculo. Momento de micro-infarto cuando, en medio de su coreografía, la artista cayó al suelo. Pero, por fortuna, todo pareció formar parte de su espectacular performance.
Finalmente, agradecida con su público, con su gente, actuó durante algo más de hora, dejando a todos los asistentes con muy buen sabor de boca. Artista de los pies a la cabeza a la que hay que seguir la pista muy de cerca. Por el momento, los pasos más inminentes de Nathy Peluso, suponen pasar por ciudades como Valladolid o Bilbao.