Desde el corazón de Estados Unidos, nos llega una propuesta que nos ha enamorado desde el primer momento en el que la escuchamos. Se trata del proyecto encabezado por Scott Siskind, cuyo debut ya ha visto la luz. Un primer EP formado por seis canciones, en las que predominan la crudeza, la calidez y las letras honestas. Así es como surge este «Old Ghosts, New Homes»: una historia de reflexión y autoexploración, un arduo camino hacia el autoconocimiento del artista y, en cierto modo, también al nuestro. Composiciones sinceras y cercanas, completadas por una voz que embauca y enamora desde el primer momento en el que la escuchas. Un disco que se alza como extensión del que fuese su proyecto musical paralelo: el quinteto de rock Vinny Vegas.
¿Qué encontramos en cada una de las canciones de «Old Ghosts, New Homes»?
Este EP, este «Old Ghosts, New Homes» es una especie de viaje que nos adentra por múltiple y variado camino, que profundiza en la propia experiencia humana. Y es que a medida que este disco va avanzando, Scott nos hace recorrer diferentes estadios emocionales. Altibajos que el ser humano es capaz de sentir en su propia piel en los diferentes momentos de su vida. Un EP que arranca con una necesaria «Illusions»: la canción perfecta para comenzar a adentrarse en la compleja psique humana. Todo ello, para pasar enseguida a «Polish Soil», un himno en defensa de la familia y de la importancia de las raíces, las mismas que nos permiten recordar de dónde venimos y hacia dónde vamos. Justo en la mitad del disco, aparece «The Darkness», que habla de los momentos más oscuros de la existencia humana. A su vez, esta canción tiene su debida continuación en el quinto corte del trabajo del artista: llega pues el momento «The Glow», esa luz a final del túnel. Por su parte, como cuarto tema de «Old Ghosts, New Homes» se alza «Quiet Breaks»: un tema producto de una experiencia personal, al no recibir noticias de alguien cercano durante varios días. Finalmente, «What Is God?» es la canción ideal para cerrar un EP en el que la introspección es la máxima: cerrar con un debate interno sobre la idea del propio Scott sobre qué es Dios.
Sin duda alguna, Scott Siskind ha sido un verdadero descubrimiento, por lo que recomendamos encarecidamente que lo escuchéis. ¡Mucha atención también a sus siguientes pasos!
Han sido una grata sorpresa y un gran descubrimiento: se trata de los barceloneses Rambalaya, quienes acaban de irrumpir con su álbum homónimo. Primer álbum con esta nueva formación, aunque la historia les viene de lejos. Y es que están siguiendo la estela de su anterior EP, un trabajo que vio la luz cuando ellos aún se llamaban The Ramblers. Si queréis adentraros en el particular universo de la banda, cargado de blues, soul y R&B por doquier, no os perdáis la entrevista que le hicimos hace algunos días a Jonathan Herrero, voz de la expermientada formación musical.
¿Cómo surge el concepto del disco, de «Rambalaya»?
Bueno, nosotros llevábamos ya un tiempo tocando a cuarteto y quinteto, bajo el nombre de The Ramblers. Principalmente, lo que hacíamos era tocar versiones, temas de blues, de R&B, de soul. Pero enseguida comenzamos a componer y a crear nuestro propio repertorio. De hecho, publicamos un EP como The Ramblers y vimos que la reacción por parte de la gente era bastante positiva. Así que pensamos que siendo una formación como la nuestra y añadiendo guitarras y una sección de metales, podíamos hacer algo muy guay. Así fue un poco como ampliamos la familia, completamos el septeto y continuamos creando. Pero ya llegó un momento en el que nos tocó decidir y meternos a estudio. Fue entonces cuando nos dimos también cuenta de que ya había alguna banda que se llamaba The Ramblers, incluso dentro de nuestro propio circuito. Así que a Matías, bajista de la banda, se le ocurrió el concepto Rambalaya. Y así se quedó.
Precisamente, la siguiente pregunta era cómo surge un poco Rambalaya, tras el paso por The Ramblers y tras haber participado en otras formaciones.
Bueno, ya como The Ramblers habíamos tocado como septeto en el Festival de Blues de Barcelona y en otros eventos. Pero al querer editar ya el primer álbum y distribuirlo en redes y demás, se daba el caso ya de cambiar, como de rebautizarnos. Así que nos quedamos enseguida con el nombre de Rambalaya, en cuanto a Matías se le ocurrió, porque es un nombre con mucha sonoridad. Y vimos que, por supuesto, no había nadie que se llamara así. Así que, así nos llamamos [risas].
También quería preguntaros, ¿cierto que este primer álbum da cierta continuidad al EP que vio la luz con The Ramblers?
Sí, sí. De hecho, hay dos canciones que hemos re-grabado con la sección, porque en el EP éramos un quinteto. Así que para completar el LP, les hemos una vuelta a estos dos temas: los volvimos a grabar, cambiamos algunas cosas, le dimos un aire diferente. Creo que están mucho mejor ahora, creo que han crecido mucho: es como hacer un guiso con nuevas especias y con nuevos sabores.
¿Cómo ha sido todo el proceso creativo y compositivo de este trabajo y cómo os complementáis siendo una banda con tantos miembros?
Bueno, tenemos mucha suerte, porque Anton y Matías, batería y bajista de la banda, son los que principalmente componen los temas: tenemos buenos cerebros a nivel compositivo. Así que es muy fácil, porque se han generado muy buenas ideas, aunque algunas se han quedado fuera y quizás las dejemos para más adelante. Pero en definitiva, es muy guay el trabajo así, un gustazo estar con personas con tanta experiencia y que son tan buenos músicos. Todo ello también sumado al trabajo del productor, de Dani Nel·lo, que lo ha sabido poner todo en su sitio. Así que el encontrar a las personas adecuadas y trabajar sobre tan buenas ideas, lo hace todo más sencillo, más rápido y más natural. Con todas las dificultades que conlleva que todos tengamos nuestra propia opinión, claro [risas].
Ahora que comentabas de Dani Nel·lo, ¿cómo fue trabajar con él?
Muy fácil, porque Dani no solo es un «musicazo», también es amigo y colega en diferentes proyectos. Es como una enciclopedia musical, sabe muchísimo de todo y eso es muy bueno: tiene muchas referencias, enseguida sabe buscarle colores y detalles a todas y cada una de las canciones. Además de la confianza que ya te une a él: sabes que te va a decir todo tal cual es y que las ideas que va a proponer van a ser por tu bien, sabes que te las está diciendo un amigo, te gusten más o te gusten menos.
El disco vio la luz hace unas semanas y me gustaría saber cómo ha sido la acogida.
Pues la verdad es que nos ha pillado toda esta complicada situación, con la cuarentena de por medio. Aún así, las reacciones han sido geniales, tanto por parte de los medios, como por parte del público. Nos han puesto muy buenas reviews y lo cierto es que está gustando mucho. Aunque no podamos salir para mostrárselo al público en directo, que es la manera en la que nos gusta. Pero bueno, de momento está yendo muy guay, así que estamos muy agradecidos. Nos ha puesto mucho las pilas y nos ha dado mucha alegría.
¿Cómo construye Rambalaya su sonido y por qué apostar por el R&B como vía, como género musical?
Estilísticamente, sí que es verdad que el disco está enmarcado en esos estilos: en el soul, en el R&B, incluso toques de country. Son estilos en los que todos los miembros de la banda convergemos, aunque después cada uno tiene sus cosas [risas]. Además, son estilos que todos tocamos o hemos tocado con asiduidad. En lo que respecta al sonido de la banda, en realidad, surge un poco de cada instrumentista. Por ejemplo, cuando escuchas la batería de Anton, suena a rock, pero también lo pasa por un tamiz, porque también tiene mucha experiencia tocando jazz, tocando swing. Y así te podría decir con todos, porque cada uno de los instrumentos, suena a cada uno de nosotros. Pero vaya, que el punto de encuentro principal ha sido este. Y todo ello, al trabajarlo y pasarlo por el foco del productor, el disco se conforma como una especie de Pantone sonoro, muestra toda la zona en la que nos movemos, en la que nos sentimos cómodos y en la que hay cierta homogeneidad.
Ahora que estamos atravesando una situación complicada, ¿crees en el poder de la música como elemento curativo?
Sin ponerme muy intenso [risas], solo hay que ver las redes sociales: haciendo vídeos desde casa, montando conciertos y festivales caseros, grabando vídeos para medios de comunicación. Digamos que, de repente, a todo el mundo le hace falta la música, la cultura, el entretenimiento. Quizás todo esto nos sirva para darnos cuenta de que no todo es tan baladí, de que es necesario y de que se le hay que prestar atención, no solo cuando estás en casa. Es normal que la gente busque esta vía de escape, esta manera de evadirse. Creo que es esencial y que todo esto está dando una nueva perspectiva: de valorar lo que tenemos, de darle la importancia que merece. Ojalá valga para algo, sobre todo cuando todo comience a reactivarse.
A pesar de la situación de incertidumbre, ¿cuáles serán los próximos pasos de Rambalaya?
Inmediatamente, teníamos las presentaciones en las grandes capitales: Bilbao, Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, y todas ellas están en el aire. En este aspecto, estamos un poco a la expectativa y poco más, no podemos hacer más, porque no están en nuestra mano. De repente, nos llaman y nos dicen que X concierto se ha caído, y se ha caído. Pero la maquinaria sigue en marcha. De hecho, ha visto la luz el videoclip de nuestro single «Bootlegger Man», del cual estamos muy contentos, porque lo hemos hecho con Lyona y nos encanta como trabaja y lo que hace. Además, nosotros no dejamos de trabajar y de componer, cada uno desde nuestra casa. Así que, bueno, estamos a la expectativa, pero activos de alguna manera.
¿Qué canción de Rambalaya identifica mejor el momento en el que estáis y por qué?
¡Wow! [risas]. Hay muchas que me gustan y seguro que escojo una y después me matan [risas]. Aunque me gustan todas las del disco, me gusta especialmente la energía que tiene «Can’t Take It No More», es un tema muy salvaje y creo que define un poco cómo nos sentimos: mordiéndonos las uñas y deseando poder salir, para poder tocar en directo y soltar toda la adrenalina que soltamos cuando actuamos. Esta es la que yo escogería, pero seguro que si hablas con los demás, te dicen cualquier otro tema.
¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?
[Risas]. Esto es algo también como muy personal. No sé, yo creo que cada uno tiene sus propias historias y no las contaré en su nombre [risas]. Pero yo, la que cometía hace ya muchos años, es la de dejar la carrera en el último año y con todo aprobado, todo porque quería dedicarme a la música. Todo para la alegría de toda la familia [risas]. Creo que esta fue mi gran locura vital, porque lo que estaba haciendo no me gustaba. Fue mi gran apuesta, la música. Y, mira, aquí estamos, lidiando con la vida de una manera sufrida, pero placentera.
El talento continúa creciendo por todas partes, está latente en cada paso que damos, en cada bocanada de aire que damos. Talento que hoy os venimos a descubrir con cuatro nuevas bandas, ¿queréis saber de quiénes se tratan? Son Ada Van, Rothrigo, Marina Moon y Biblical Soccer. ¡Os contamos más sobre todos ellos!
Ada Van, desde el corazón de Barcelona
Con las referencias literarias que tanto los caracteriza, Ada Van llegan desde el mismísimo corazón de Barcelona para atraparnos con su música y, muy especialmente, con el nuevo tema que han presentado: «Noches Blancas». Y es que, con ella, dan una vuelta de tuerca más a sus referencias literarias y construye una canción de amor con títulos de libros, una guía para los bailadores más leídos: Faulkner y Virginia Woolf se conocen en el supermercado y recorren las blancas noches de su amor por los nueve círculos del infierno. Bailen y lean, aunque el dolor sea terrible.
El universo sonoro de Rothrigo
Con «Up And Away», Rothrigo acaba de irrumpir en el panorama musical. Y es que la mitad de la banda Turbomike, se inicia con esta nueva canción en un particular y personal universo sonoro. Va a dar mucho de lo que hablar y eso es una realidad. ¿Preparados para adentraros en su multiverso, que destaca por su dulce voz y pequeños toques electrónicos y groove, y esa estética tan retro?
La potente voz de Marina Moon
Con un talento innato, Marina Moon nos sorprende con la publicación de su nueva canción, titulada «No More Lies». Un tema muy especial en el que destaca su potente voz, que viaja entre el inglés y el español, y esos toques electrónicos y particulares de la artista. Un viaje hacia el interior de la compositora zaragozana, afincada en Londres. ¿Vais a perder la oportunidad de escucharla?
Desde Granada, llegan Biblical Soccer
Desde la misma ciudad de Granada y con Fon y Jorge, quienes formaran parte de Apartamentos Acapulco, al frente, os presentamos a una nueva banda, llamada Biblical Soccer. Y es que al más puro estilo power-pop y pop-punk, acaban de lanzar su primer tema: «Leñadores». Una canción especial que sirve como adelanto de su inminente EP, «Una Buena Temporada». Atención, que llegan pisando fuerte.
Y vosotros, ¿qué nuevas bandas acabáis de descubrir?
En medio de los momentos tan complicados que estamos viviendo, la música continúa regalándonos momentos increíbles y llenos de buenos momentos. Gracias a bandas como Full podemos sobrellevarlo todo mejor: y es que junto a la talentosa Marta Andrés, han publicado su nuevo tema llamado «Azul Eléctrico». Un ordenador, una tarjeta de sonido y su propio instrumento han sido suficientes para grabarse desde sus refugios. Dúo de voces el de Javi Valencia y la propia Andrés, que encajan a la perfección, junto a las guitarras eléctricas de Bubby Sanchís y el piano de Manu Jurado.
Pero, ¿cómo surge la canción? En palabras de la propia banda: «Queremos aportar nuestro granito de arena a esta situación que estamos viviendo y por eso decidimos hacer una versión de Azul Eléctrico. Creemos que es una canción que nos hace estar más unidos que nunca y además ofrecer algo a la gente que les pudiese mantener entretenidos en sus casas mientras dure esta época de confinamiento». Y es que el color azul tiene un significado especial, simboliza todos los sentimientos que van más allá de la distancia y de cualquier obstáculo. De los sentimientos que permanecen en el tiempo. Así que en este periodo tan complicado y convulso, el rayo de electricidad que hay entre nosotros tiene un azul intenso. Un rayo que nos recuerda que lo más importante que tenemos a día de hoy, son las personas. Personas que salen cada día de casa para salvar vidas, alimentarnos, cuidarnos. Personas a las que no hemos podido decir adiós, a los que no podemos abrazar.
Sin duda alguna, «Azul Eléctrico» es una canción de lo más especial. Y como no podía ser de otra manera, ha llegado acompañada de un increíble y confinado videoclip. Tres ciudades que han separado a cada uno de los miembros de la banda. Valladolid, Madrid y Sevilla. Sin embargo, los ha unido en la distancia un ordenador, una tarjeta de sonido, los instrumentos y sus propios refugios. Elementos primordiales para poder grabar juntos, a pesar de todo. Porque siempre podremos encontrar ese rayo de electricidad entre los dos.
Hay canciones predestinadas a acompañaros, a perseguirnos, a no dejarnos escapar una vez llegan a nuestra vida. Canciones que surgen como respuesta a muchas otras. Entre todos estos dilemas personales se ha estado moviendo en los últimos meses Andrea Santiago, que acaba de publicar su nuevo single «Las Bestias que me Acompañan». Una canción que sirve como primer adelanto del primer largo de la artista, que aún sin título, verá la luz a finales de este año 2020. Lo que sí que podemos adelantar es que será un álbum conceptual, producto de todo este proceso vital de la artista. Un álbum que recogerá el testigo de aquel primer EP, que le sirvió para presentarse en sociedad: «He Dejado de Buscar tu Casa». Álbum que recogerá el testigo, muy especialmente, del tema que cierra aquel primer debut, canción llamada «Hoy no Puedo Dormir». El insomnio en el que nacen unas bestias mecidas por la dulce voz de Andrea y sacudidas por la fuerza de guitarras y percusión, en un tema donde conviven folk, rock y pop.
La talentosa carrera de Andrea Santiago
Más de una década dedicándose a la música y a caballo entre su Pamplona natal y Madrid, con su guitarra a cuestas. Sin embargo, fue en el año 2017 cuando irrumpió con una fuerza arrolladora dentro del panorama musical con su primer sencillo, llamado «Hasta el Agua». Año también de los primeros conciertos, en los que enamoró a todo el mundo con ese particular sello tan suyo, que está a medio camino entre el folk-rock y el pop alternativo. Justo un año después de todo este momento inicial, en 2018, cuando reunió a su actual banda: Borja Muerza (percusión, sintes), Miguel Tiberio (bajos, sintes) y Nacho Muerza (guitarras). Ya con ellos, comenzó a grabar y producir el que fuera su primer EP, «He Dejado de Buscar tu Casa».
Sin embargo, XZcon «Las Bestias Que Me Acompañan» la artista arranca con una nueva etapa en la que Borja Muerza se pone de nuevo a los mandos de la producción, junto a la propia Andrea, y concebido en los Estudios Aberin (Navarra).
«En 1979 éramos más felices. No por la reciente democracia, sino porque Ana Belén popularizó un maravilloso tema de Mia Martini, con letra original griega y título inspirador: «Amor Mío»,Agapi Mu. En medio de pantalones de campana e incipientes cardados –que nunca procederían–, el tema fue un brillo de esperanza al final de ese incierto túnel que era la raza humana en los albores de los 80». Una canción que marcó un antes y un después en toda una generación y que, poco más de 40 años después, hemos podido volver a escuchar «Agapimú» en boca de Ojete Calor y, por supuesto, de Ana Belén. Este ha sido uno de los mayores regalos de esta cuarentena. Y es que como la propia banda se atreve a decir: «Se hacía necesaria una vacuna para esta plaga viral y tremendamente infecciosa que es Resistiré».
«Agapimú», una canción más que necesaria en estos tiempos
Así fue como ayer, en medio de estos días de desesperación y confinamiento, llegó a nuestra vida el videoclip casero y más subnopop jamás realizado durante el confinamiento. Era la gran sorpresa que Ojete Calor nos tenían preparada: era su particular versión de «Agapimú» de Ana Belén, con la participación de la mismísima Ana Belén, «con su halo de eternidad, su fuerza indómita y su precio interior bruto, que es altísimo». Sin olvidarnos, por supuesto, de la presencia del sr. Calzetto. Un vídeo equilibrado, a cuatro, a través de videollamada.
«En la producción, no hemos podido resistirnos a unos clavicordios que serán la envidia de Wendy Carlos. Eso y la voz de Ana Belén. Para qué más. Es todo lo que necesita cualquiera para encontrar la felicidad». Y vaya si es felicidad: por lo pronto, no hay nadie que ayer no bailara al ritmo de este «Agapimú». La mejor canción de la cuarentena y, probablemente, de todo lo que nos queda de eternidad. ¿La habéis escuchado ya?
«La música es un poder puro que en tiempos difíciles puede galvanizar tu corazón y ayudarlo a elevarse; todo lo que tienes que hacer es cantar». Así comenzaba explicando Rebecca Lowell, una de las almas del afamado grupo estadounidense Larkin Poe, que están de enhorabuena porque acaban de publicar su nuevo single «Holy Ghost Fire», adelanto de su inminente trabajo. Una afirmación a la que concluyó con la siguiente, sobre esta nueva canción: «es nuestro himno dedicado a la energía curativa de la música».
Se avecina el nuevo álbum de Larkin Poe
Ya comenzaron a prepararnos para este nuevo lanzamiento con «She’s A Self Made Man». Pero es que con este nuevo «Holy Ghost Fire», que vio la luz el pasado 27 de marzo, han dado un paso más hacia el lanzamiento del que será su nuevo álbum de estudio. Un álbum de estudio que verá la luz el próximo 12 de junio, bajo el título «Self Made Man». Larkin Poe han llegado para quedarse, definitivamente. Aunque este es un hecho que ya venían demostrando desde hace bastantes años: en concreto, desde que lanzaran aquella primera serie de cinco EPs (cuatro de ellos en 2010 y el último en 2011): «Spring», «Summer», «Fall», «Winter» y «Thick As Thieves». Desde entonces, no han hecho más que cosechar éxitos y discos, cuyas canciones se han convertido ya en himnos. Así es como han ido llegando sus posteriores trabajos: su DVD en directo «Live From Stongfjorden» (2012); su primer larga duración, el que les abrió grandes puertas «Kin» (2014); «Peach» (2017), un álbum muy especial, que les valió como Mejor Artista Emergente en los Blues Foundation Awards. Y, por supuesto, no nos podemos olvidar de último de todos: «Venom & Faith» (2018), que llegó al número 1 en las listas de blues del Billboard a las tres semanas de su publicación.
Una larga lista de éxitos y reconocimientos, a la que se tienen que sumar sí o sí los directos, con los que han conseguido enamorar a todos y cada uno de sus seguidores, gracias a la potencia, a la energía y al saber hacer que desprenden. Directos que, si todo va bien, retomaremos con ellas en el mes de mayo: y es que actuarán en Barcelona el 15 de mayo (Sala Apolo) y en Madrid el 16 (Sala But).
Con el rock por bandera, desde México llegan Enjambre, dispuestos a revolucionar todo nuestro panorama, igual que han hecho en su país natal. Convertidos en una de las bandas más contundentes de la escena del rock latino, son el claro ejemplo de forjarse a sí mismo, a base de canciones convertidas en himnos y potentes directos en los que han ido sumando cada vez más seguidores. Pero, ¿qué se traen ahora entre manos? Y es que justo nos acaban de presentar «Tercer Tipo», una de las canciones incluida en su trabajo «Imperfecto Extraño», pero que supuso una verdadera revolución al superar las 6 millones de visitas en plataformas digitales. Por el amor que le tienen a esta canción, la banda mexicana ha decidido darle una vuelta y volver a editarla, pero en esta ocasión, con la colaboración especial de Lori Meyers, con los que tienen una conexión especial desde que se conocieron ambos grupos. Así es como ha llegado este nuevo videoclip, que fue grabado hace unos meses en Ciudad de México. Vídeo que, a su vez, formará parte de una serie de sesiones en las que la banda tocará y mostrará diferentes canciones de su repertorio.
Enjambre nos prepara para su nuevo trabajo
Esta nueva versión de «Tercer Tipo», que nos ha llegado cuando más la necesitábamos, no es más que un avance de lo que será el séptimo álbum de estudio de Enjambre. Un álbum que verá la luz a lo largo de este 2020 en todo el mundo y que, en cuanto todo vuelva a su cauce, también tendrá su gran puesta en escena en multitud de ciudades. Eso sí: por el momento, el título de este nuevo trabajo es todo un misterio. Lo que parece ya confirmado es que las nuevas composiciones explorarán nuevos sonidos, como las distorsiones en el bajo o el uso, por primera vez, de una batería eléctrica. Aunque la esencia tan característica de Enjambre permanecerá: sus letras.
De esta manera, la banda liderada por los hermanos Navejas: Luis Humberto (voz), Rafael (bajo), Julián (guitarra, teclados y coros), por Ángel Sánchez (batería) y por Javier Mejía, regresan con más fuerzas que nunca y con unas ganas locas de volver a revolucionar todos los escenarios que pisen.
Directamente desde Argentina, llega Malena Zavala dispuesta a revolucionar todo. Dispuesta a que cambiemos por completo todo el concepto que teníamos sobre la música. Porque lo suyo es algo sobrenatural: mostrando sus raíces y su esencia más puras, la joven artista ha sorprendido con sus temas, adelantos de su inminente trabajo – que verá la luz el 17 de abril -, titulado «La Yarará». Un acontecimiento de lo más importante, sobre el que hemos podido hablar con la propia artista. ¡Sigue leyendo si quieres conocerla mejor!
¿Cómo surge el concepto de este nuevo álbum, «La Yarará»?
«La Yarará» es una representación de mi identidad. Yo nací en Resistencia, Chaco en Argentina, y a los tres años nos mudamos a Inglaterra. Me llevo mucho tiempo entender que era mi identidad porque los dos países son totalmente lo opuesto al otro, y nunca sabía a cual pertenecía. Para este álbum yo investigue mucho los ritmos y melodías de la música sudamericana y así reconectarme con mis raíces. Después lo mezcle con música que viene de países donde se habla el inglés (como UK, EE.UU. y Canadá). Llegue a la conclusión que yo no pertenezco a UN país, sino que yo pertenezco a los países que representan diferentes partes de mi vida y en eso crear mi propia marca de identidad.
¿Cómo te sientes ante su inminente salida, el próximo 17 de abril?
Yo siempre estoy relajada y no tengo expectativas. Entonces solo estoy emocionada con el lanzamiento.
¿Cómo construye Malena Zavala su sonido?
Mis canciones salen de la nada. En un instante escucho una melodía en mi cabeza y me siento para encontrarlo en las cuerdas de mi guitarra. A veces empiezo con el ritmo no más y le voy agregando partes a medida que progreso. Normalmente cuando compongo, lo grabo ahí al toque para capturarlo antes de que se me escape. Y ahí queda la primera idea pura como apareció en mi cabeza, sin cambiarlo.
¿Qué importancia tiene el mensaje de las canciones para Malena Zavala?
En mi primer álbum no le daba mucha importancia, porque todavía estaba aprendiendo como producir música. Ahora con este segundo álbum, el mensaje tiene mucha importancia porque quería transmitir la experiencia de mi identidad y eso necesitaba de las palabras para ayudarlo.
Recientemente, ha visto la luz tu nuevo single «La Yarará». ¿Por qué esta canción como adelanto?, ¿por qué esta canción da nombre al disco?
La canción trata de la furia femenina que hay cuando las mujeres piden para que se las escuche y entienda. Es mi primera vez haciendo música con esta emoción. Normalmente usaba en mi música sentimientos melancólicos o suaves pero esta vez quería realmente hacer algo puro y dejar salir mi furia. En el nordeste de Argentina hay serpientes que se llaman Yarará que es la zona donde nací. Y también es un nombre para identificar a las mujeres fuertes y ariscas. Desde re chica mis padres siempre me llamaban «La Yarará» por mi carácter fuerte y decisivo, y quería clamarlo como mío y mostrar que ese lado mio.
¿Cómo surge el videoclip y cómo fue trabajar con Sofía Boriosi?
Yo se que quería algo oscuro para el videoclip, donde mostrara las partes feas de las mujeres pero al mismo tiempo mostrando las partes poderosas y fuerte. Yo trabajé con Sofía Boriosi en todo el arte de este álbum porque quería a alguien hispana/latina para que entendiera y sea parte de lo que estaba tratando de hacer. Con Sofía encontré una conexión entre nuestras ideas, ella tiene una mente re-creativa y atrevida que me gusta. A ella siempre se le ocurren ideas que son exactamente lo que yo tenía en mi mente. Entonces esa compatibilidad creó una confianza que me animo a dejarla hacer lo que quisiera, porque se que lo que sale va a ser muy bueno. Sofia tomo mi idea inicial y fue hacia los detalles más profundos. La serpiente, la lengua de la serpiente, mujeres juntas como brujas, hechizos y encantamientos de la hermandad, el corte de el hablar, la furia, movimiento lentos y rápidos, escenas salvajes, la furia. Me encanto.
¿Cómo ha evolucionado Malena Zavala desde sus inicios?
Yo siempre estoy aprendiendo. Soy una persona muy curiosa y siempre quiero saber como hacer todo. Producir, componer, tocar guitarra, mejorar mi voz, baile, como mejorar mis concierto. Todo es una evolución de este viaje en la música. Cada vez que hago algo, quiero mejorarlo. Y siempre va ser así.
¿Y qué queda?
No sé, yo voy adonde la música me lleve.
¿Crees en el poder de la música como elemento curativo?
Es una de las cosas más importante a la humanidad, es la base de la cultura, de conectar, de mostrar, de sentir. Es una cosa que te distrae, que te hace poner atento, que te ayuda con el movimiento de la vida.
A pesar de la incertidumbre de estos días, ¿cuáles serán los próximos pasos de Malena Zavala?
Bueno, ahora voy a tener más tiempo. Quiero usar este tiempo para mejorar todas las cosas que tenía por hacer, que a veces mi trabajo no me permite atacar por falta de tiempo. ¿Tal vez empezar el tercer álbum?
¿Cuál es la mayor locura que has cometido por la música?
No dormir durante días por estar obsesionada con grabar música.
Aunque ha asolado a todos la crisis del coronavirus, no dejamos de asistir a verdaderos festivales y conciertos reinventados, en los que la música no deja de ser la protagonista. Así es como nos ha llegado el proyecto Yessmusic Festival, a manos de nuestra querida amiga Paloma Yessayan. Y es que durante todo el día de mañana, no dejaremos de asistir a un sinfín de directos que nos llegarán desde el otro lado de la pantalla. Un día y un total de seis artistas nos amenizarán un domingo más, un día más de confinamiento. Nos salvarán la vida. Pero, ¿de quién disfrutaremos? Tomad nota muy bien.
El festival dará comienzo a las 16.00h en los perfiles de Instagram de cada artista y en el canal de Youtube del evento y Vanja Polaceki será el encargado de abrir. Durante una hora, el artista sorprenderá con sus temas de pop experimental, cargado de letras profundas y filosóficas. Un primer directo que dará lugar a Frank Berjim, a las 17.00 horas. Miembro de la banda madrileña Young Forest, Berjim es cantautor de música folk. Arrancó con su carrera en solitario en las calles de Burdeos, aunque no fue hasta su llegada a España cuando comenzara a componen y grabar sus primeras canciones, que pronto vieron la luz bajo el nombre de «St Catherine» (2015). Milena Brody será la siguiente: a partir de las 18.00 hora disfrutaremos de ella y de sus canciones, recogidas en su primer trabajo discográfico «Boomerang». Y es que ella encarna la mezcla perfecta entre pop, soul y música electrónica. Justo en el ecuador del festival, Kion irrumpirá para mostrarnos su parte más personal, su parte más vital, su parte más creativa, gracias a sus pasionales letras. A las 20.00h, será la banda mallorquina Ombra la que nos sorprenda con su música: y es que, además, están de enhorabuena, ya que recientemente han estrenado su nuevo single «Espacio Vital». Poniendo punto y final al Yessmusic Festival, y al más puro estilo rock’n’roll y mestizaje, estarán SeñorNadye. Sin duda alguna, la mejor manera de terminar con este gran espectáculo.
Ahora bien, ¿cuál es la novedad de este festival respecto a los demás que ya hemos visto? Pues que está viendo la luz mediante una campaña de crowdfunding, a través de la plataforma Gofundme. Una campaña cuya finalidad es remunerar a todos los artistas que participan y paliar, de esta manera, las pérdidas y la crisis en la que se han visto sumida con la gran cantidad de cancelaciones de conciertos y festivales. Motivo por el cual consideramos que hay que ayudar. Hoy más que nunca, somos necesarios. ¡Encontrad la campaña y colaborad con ella, pinchando aquí!
Que la música no deje de sonar y aún menos, en los momentos más complicados de la vida. Así es como, píldora a píldora, el indie es capaz de llegar a las Antípodas y volver directo a nuestras casas. Sí, Viaje a Sidney han llegado para quedarse: «Ley de Sombras», «Piezas de Montar» y «Huesos Secos» son las primeras pruebas de ello. Aprovechando todas estas novedades, pudimos charlar un rato con Koldo, una de las voces de la banda y esto es lo que nos adelantó sobre el proyecto.
¿Cómo comienzan Viaje a Sidney su andadura?
Koldo. Hace ya unos cuantos años que Carlos y yo estuvimos tocando juntos en otro proyecto anterior. Después, Carlos continuó en Nada Personal y con otros discos en solitario y yo he estado con Alborotador Gomasio a lo largo de casi diez años. Hubo reencuentro posterior a este paréntesis tan grande en el tiempo y, aprovechando el parón en que están inmersos nuestras otras bandas, decidimos volver a componer juntos y a meternos en el local de ensayo. ¡Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer! A partir de ahí, contamos con Fran a la batería y Juanpe al bajo, ambos conocidos a través de Capitán Sunrise, otro grupo amigo de Madrid. Fran es el batería de dicha banda y Juanpe ha tocado con ellos en etapas anteriores.
¿De qué manera ha influenciado el trabajo previos en otras bandas en el desarrollo de Viaje a Sidney?
K. Bueno, supongo que, en nuestra modesta experiencia con la música, ya sí que tenemos más claros algunos aspectos de, por ejemplo, el directo o la manera de trabajar en el estudio. De hecho, las canciones que hemos grabado hasta la fecha han sido producidas y mezcladas por Carlos Hernández, al que conocí por haber trabajado con él en el último disco de Alborotador Gomasio, «Luz y resistencia».
¿Cómo construye Viaje a Sidney su sonido?
K. Carlos y yo componemos a medias. Hacemos la mitad de una canción y, ante el impulso que uno tiene de acabar su propia creación, la estrofa, puente o estribillo que nos haya salido, se la cedemos al otro para que complete el puzzle. A partir de ahí, ya se la enseñamos al resto del grupo y vemos por qué camino llevar la canción entre todos.
¿Qué importancia tiene el mensaje, las letras para las bandas?
K. Para nosotros, como creo que para casi todos los que hacemos pop en su concepción más amplia, importa lo que digamos y, sobre todo, cómo lo digamos. Supongo que a veces acertaremos más, otras menos…pero sí que le damos vueltas hasta estar contentos, al menos eso.
«Ley de Sombras», «Piezas de Montar» y «Huesos Secos» han sido los tres primeros singles. ¿Por qué estos tres temas como adelanto?
K. Son los primeros que han ido saliendo. Hemos elegido el formato de ir poco a poco con la publicación de las canciones. Aunque tenemos un repertorio más extenso que la gente que ha venido a conciertos ya ha podido escuchar, vamos dejando registradas los temas poco a poco para ir aprovechando los tiempos de publicación como mejor nos convenga en cada momento.
De hecho, de este último ha habido videoclip. ¿Cómo surge la idea del vídeo de «Huesos Secos»?
K. Para este, nuestro primer videoclip, hemos contado con Jonathan Notario, artista plástico de León que también hace animación. Nos gustó su trabajo y pensamos que poder enseñar al grupo tocando era la mejor idea para daros a conocer a los que estamos haciendo música en Viaje a Sidney.
¿Cómo ha sido trabajar bajo la producción de Carlos Hernández?
K. Muy cómodo y con un resultado con el que estamos muy satisfechos. Carlos lleva mucho tiempo entregado a consagrar una manera de producir y trabajar, y funciona a las mil maravillas. Como dije antes, yo ya le conocía de la grabación de mi último disco con Alborotador Gomasio y sabía que era un valor seguro trabajar con él.
¿Cuándo podremos seguir escuchando temas de Viaje a Sidney?, ¿veremos pronto un álbum o iréis publicando single a single?
K. Iremos single a single. Problemas de confinamiento y aislamiento social aparte, tenemos idea de poder enseñaros otra canción para mayo.
En estos tiempos complicados que estamos viviendo, ¿creéis en el poder de la música como elemento curativo?
K. Desde luego que hay que aferrarse en estos momentos a todos los activos culturales que tengamos a mano para poder mantener una actitud mental de buena disposición frente a esta situación. Literatura, cine y música creo que podrán ser, justamente, en momentos como ahora claves para poder volver a tener períodos de reflexión y calma, después de haber estado tantos años inmersos en una actividad de redes sociales y conectividad frenética. No sé qué conclusiones sacaremos de esto, ni cuando saldremos. Creo que estamos todos muy perdidos, aunque haya muchas personas que parezcan tener ahora a mano la llave de todos los misterios. Calma, paciencia y cuidemos de los nuestros, de lo que esté por venir y de cualquier forma de poder.
A pesar de la incertidumbre actual, ¿cuáles serán los próximos pasos de Viaje a Sidney?
K. Lo dicho, un single en mayo y luego se verá. Desde luego, la idea es volver a grabar…pero habrá que ver los tiempos.
¿Qué canción de Viaje a Sidney [aunque solo hemos escuchado tres] define mejor el momento en el que estáis?
K. Ninguna de las que habéis escuchado hasta ahora [risas]. Creo que hay una parte de Sidney, con el mismo punto de actualidad, pero quizá con unas melodías más sesenteras que aún no se han podido ver reflejadas en grabaciones. Aunque eso ya está en muchos de los coros que hay en las canciones que ya habéis escuchado, aún está lo mejor por venir.
¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?
K. Perder dinero desde que tenía 20 años. Ya es bastante locura.
Dentro de muy poco celebremos un mes desde que vio la luz «Academia», nuevo trabajo de Eladio y los Seres Queridos. Una auténtica perla que ha visto la luz en formato disco-libro y que, además, tiene una espectacular edición de vinos con el mismo nombre, cortesía de la bodega Ponte da Boga. Aprovechando este mágico hecho, pudimos hablar largo y tendido por teléfono con Eladio Santos, compositor y vocalista de la banda. Y esto es lo que nos contó sobre su nuevo trabajo.
¿Cómo surge el concepto de «Academia»?
Yo creo que tocaba. Nosotros siempre estamos grabando y acumulando cosas para los siguientes discos: grabamos hasta los ensayos, de hecho. Creo que empecé a ser consciente de cómo todo tomaba forma a la sexta o séptima canción. Pero no es que un día dijéramos: «venga, ahora». Simplemente, te vas poniendo, vas haciendo cosas y recuperas cosas antiguas. Ha sido un proceso de casi dos años y medio.
Comentas que fue un proceso de dos años, ¿cómo fue todo la fase de creación y composición?
Nosotros grabamos en general todos los ensayos. Luego lo que hago yo, es currar mucho por las noches: hago muchas canciones con las cosas que van saliendo. Yo creo que la primera hornada llegó hace un par de verano: ahí es cuando llegaron las primeras canciones y poco a poco, fui avanzando también con algún otro tema que en principio iba a entrar en el anterior. Y ya lo siguiente que hago es grabar la maqueta: me grabo con baterías, que van con programación, en los ensayos se las enseño al resto de banda, vamos dando forma y ya grabamos todos juntos en el local. A partir de ahí, comienzo a retocar, a grabar voces, a cambiar el tono mil veces. Ya cuando más o menos está todo, ya hacemos las baterías definitivas. Ya con la primera versión del disco, me pongo a escucharla infinitas veces, veo cómo funciona. Es un proceso muy, muy calmado. Lo bueno es que vas sin presión y haces las cosas cuando te apetece. De hecho, los tres últimos discos surgieron así y ya no me imagino haciéndolos de otra manera.
El disco vio la luz hace unas semanas. ¿Cómo ha sido la acogida por parte del público?
Guay, la verdad. Realmente, hasta que no se lo pones a alguien, no tienes la idea de cómo será, de cómo sonará. Y yo tenía la sensación de que sería un disco largo, con muchos timbres, con mucho de todo. Tenía incluso una idea clara y es que no me importaba que el álbum tuviera muchas canciones lentas: lo que quería es que tuviera ritmo, tienes que mover el pie cuando lo escuches. Y si es largo, no pasa nada, tiene que sonar como un recopilatorio: diferente y variado. Todo eso me dio libertad a la hora de dirigirme hacia donde quisiera con cada una de las canciones. Ya, el concepto del disco sale solo, poco a poco va cogiendo unidad.
En todo este proceso, ¿qué importancia tiene el mensaje para Eladio?
En realidad, busco más que nada la belleza, la musicalidad. El disco creo que va mucho sobre el paso del tiempo, de reinventarse, de hacer canciones: creo que eso se debe a nuestra edad, estamos ya entrando en esa fase llamada viejoven, pero bien, vamos de cabeza [risas]. Algunos de nosotros somos padres de familia y ya no tenemos esa mentalidad de jóvenes rockeros. Además, nuestro público empieza a ser ya algo más mayor. En definitiva, el disco creo que habla un poco de nosotros. «Academia» es esa especie de lugar mental o físico en el que estuvimos todos estos años: la carretera, la furgoneta, los bares, los hostales. De hecho, se llama «Academia» un poco por una broma: y es que siempre que me piden que mande los temas en mitad de mi proceso creativo, me siento reacio por no saber dónde pueden terminar. Y ya luego cuando llegamos al local y me piden los acordes, respondo: «oye, oye, que esto no es una academia» [risas]. Además, el último tema que también compuse fue «Academia».
Aunque la respuesta creo que ya la hemos ido desvelando, me gustaría saber en qué se inspiran Eladio y los Seres Queridos a la hora de componer.
Supongo que tiene influencia todo lo que va pasando a tu alrededor: en base a eso vas haciendo canciones. Yo no suelo escribir nunca desde el dolor ni nada, no creo que este tipo de sensaciones sean determinantes. Pero claro, yo es que muchas veces también voy escribiendo sin saber sobre qué voy a hablar: lo único que sé es que es cierto lo que escribo. Luego ya trabajo mucho sobre la musicalidad, para que la letra no someta a la música. Siempre tiene que haber como un equilibrio y una fluidez entre ambas. No me gusta forzar nada, porque si no al final parece que hay demasiada pirotecnia en las letras. Suelo encontrar más poesía en las canciones populares más llanas, más simples, más directas.Y es que hacemos canciones y las hacemos para que las cante la gente, para que las entienda.
Quería también preguntar, aprovechando que «Academia» tiene su propia línea de vinos: ¿cómo surge esa colaboración con las bodegas Ponte da Boga?
Ha sido una edición muy especial, la verdad. El disco ha visto la luz en formato disco-libro, por el mecenazgo de Ponte da Boga. Gracias a ellos, el álbum ha visto la luz con una línea de vinos con el mismo nombre, «Academia». Y eso fue muy guay, es mejor que fichar por una multinacional [risas]. Ellos confiaron muchísimo desde el principio, sin meterse en nada. Además, te da juego para hacer algo increíble. De hecho, no es la primera vez que lo hacen: ya lanzaron un disco con Vega y uno de Budiño. No tengo muy claro cómo surgió esta colaboración, lo que sí recuerdo es que hubo una condición: que ya que el vino se llamaría como el disco, que el título no fuera una locura [risas].
Ya cuando podamos volver un poco a la normalidad, ¿cuáles serán los próximos pasos de Eladio y los Seres Queridos?
Hace nada, tres semanas, estábamos ensayando y preparando un directo bastante diferente. Y es que antes disparábamos todo el fondo que hay en los discos, entonces teníamos que ir con claqueta y entrar en el compás exacto. Además, llevábamos cosas muy poco esenciales. Pero, claro, todo eso nos ataba bastante. Así que nos habíamos preparado un show mucho más libre y más dinámico, también gracias al trabajo y ayuda de nuestro nuevo teclista. Estábamos muy ilusionados con todo ello: de hecho, teníamos el primer concierto el 18 de abril. Que por cómo están las cosas, de momento, no se mantendrán. Luego también teníamos bastantes cosas en verano, que esperamos que sigan en pie. Así y todo, está todo en el aire y pensar en el futuro, ahora mismo, es un poco incierto. Pero creemos que todo esto nos cambiará y nos hará volver con más fuerza.
Teniendo en cuenta los momentos que estamos atravesando, ¿crees en el poder curativo de la música?
Pues sí, claro que sí. La música y la cultura no dejan de ser el alma de un pueblo. El aprendizaje que espero que saquemos de esto es que no todo es competitividad, ni dinero, ni individualismo…que creo que es a lo que íbamos todos abocados. Una situación un poco límite que, en cualquier momento, tenía que explotar. Así que, creo que cuando salgamos, empezaremos a valorar lo verdaderamente importante.
¿Qué canción de Eladio y los Seres Queridos define mejor el momento en el que estáis y por qué?
Pues hace algunos días, la gente me pidió, claro, que subiera alguna canción en streaming. Y aunque en estos momentos no estoy mucho con el ánimo de hacer estas cosas, se me vino a la cabeza «Están ustedes unidos», porque la letra parecía cuadrar perfectamente con todo. «Porque en el rayo que no vemos, porque en el trueno que no oímos, es donde vive escondido. Y a todos los gritos de mundo contesta con una respuesta, están ustedes unidos». Y es que, de repente, nos damos cuenta de que alguien pueda estar al margen de todo: estamos todos unidos por mil cosas y todo lo que hacemos tiene consecuencias para los demás. Luego hay otra que se llama «Con el corazón en la mano», que también refleja muy bien la situación actual, pero que viene mejor para el momento más histérico. La otra es más para el momento de reflexión.
¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?
Creo que hay un momento, que a todos los músicos nos ha pasado, en el que te das cuenta de que vas a vivir al día y que cualquier cosa se puede torcer y, además, ya tienes responsabilidades porque tienes familia, tienes hijos. Es algo bastante arriesgado [risas]. Y, claro, encima la gente te pregunta: «¿pero a qué te dedicas?». Que, verdaderamente, lo que quieren decir es: «¿se puede?». Pero también creo que si no te arriesgas, si no lo haces, tampoco consigues nada.