
En 2013 veía la luz el último disco de Miss Caffeína, «De polvo y flores». Tres años en los que les ha dado tiempo a ir y volver de gira. Y sobre todo, descansar. Un merecido descanso que finalizó con la llegada de «Detroit», ese último álbum cuyo título generó tanto furor en las redes, meses antes de su publicación. Furor, altas expectativas y muy buenas críticas. Eso es lo que está causando el tercer trabajo de los madrileños, apenas dos meses después de ver la luz.
Pregunta. ¿Por qué llamar a «Detroit» así?, ¿qué significado tiene este título?
Alberto. Llamamos al disco así, porque además de ser la canción que abre el disco, Detroit nos evocaba mucho nuestro estado de ánimo, tras finalizar la gira anterior. En su momento, fue una ciudad con un enorme apogeo durante la época de la Motown, no solo musicalmente hablando, también estuvo muy desarrollada en el sector del automóvil o de la construcción. Sin embargo, todo esto reventó, la Motown se fue a Los Ángeles y la ciudad se transformó en una ciudad fantasma. Pero ahora, Detroit está volviendo un poco a esa época inicial. Nosotros queríamos hablar de esta situación, principalmente porque era una manera de reflejar nuestro ánimo: acabamos muy cansados de la música, pero hemos parado un año, hemos cogido fuerzas e ideas, y estamos al 100% de nuevo.
Pregunta. ¿Era necesario ese parón entonces?
Alberto. Sí, la verdad es que sí. Era súper necesario.
Pregunta. ¿Qué ha supuesto la llegada de «Detroit», tres años después de «De polvo y flores»?
Alberto. Eso es precisamente lo que queríamos que la gente entendiese. «Detroit» nos ha dado luz y nos ha aportado mucha diversión. Además, el hecho de producirlo y de llevarlo a cabo en directo, han sido todo un reto.
Antonio. «Detroit» ha sido un reto, totalmente. Tanto a nivel personal como a nivel musical. Con este proyecto nos hemos divertido y con él nos seguiremos divirtiendo. Nos ha servido además, para quitarnos muchos miedos de encima y hemos ganado la confianza que necesitábamos. Queríamos demostrar que podíamos hacer esta música perfectamente, y que a lo mejor en el siguiente disco, podemos hacer otra.
Alberto. Que la gente no dé por hecho que tenemos un estilo determinado a la hora de hacer música. Un estilo sí, pero no un modo de producción, que puede ir variando. Nosotros mantendremos nuestra esencia, que entiendo que es nuestra manera de componer, de contar las cosas, el lenguaje…Todo lo demás es la forma que tenemos de vestir las canciones. La idea es seguir siendo los mismos, aunque visualmente cambiemos o evolucionemos.
Pregunta. ¿Consideráis que «Detroit» es vuestro mejor álbum hasta el momento?
Antonio. Sí. Pero yo creo que es algo que pasa con todos los últimos discos, porque son la imagen más reciente, la más bonita, en la que te ves más guapo y más maduro. Pero aun así, es un álbum que nos ha hecho salir de nuestra zona de confort, lo que ha hecho que el trabajo final sea más satisfactorio.
Pregunta. En «Detroit» habéis vuelto a contar con el productor Max Dingel. ¿Cómo ha sido trabajar con él de nuevo?
Alberto. Muy divertido y sobre todo, muy enriquecedor para nosotros. Como personas y como músicos.
Antonio. Yo no sé lo que pasará en un futuro, pero desde luego, estamos llegando a un punto tan bonito y constructivo con nuestro productor, que yo creo que ninguno nos planteamos cambiar y ni siquiera, que haya salido algo mal. Con «De polvo y flores», que fue el primer disco que hicimos con él, nos dedicamos a pasar a limpio los temas. Se podría decir que trabajamos con un Max más ingeniero. En este último trabajo, hemos visto más a Max en su faceta de productor, haciendo y grabando todo desde cero. Nos ha dado mucha confianza a nosotros mismos a la hora de enfrentarnos a las canciones desde el principio. Estamos súper contentos.
Alberto. Además, es un tío muy divertido. Pero a la vez, es tranquilo cuando tiene que serlo. Y te refuerza mucho cuando entras con alguna inseguridad al estudio. Sabe cómo apretar el botón para que sea todo más fácil.

Pregunta. En este disco también han colaborado Víctor Cabezuelo, Martí Perarnau, Jorge González y Zahara. ¿Cómo surgen estas participaciones?
Antonio. Han surgido de manera muy natural. Hay veces que te proponen las colaboraciones, pero en este caso no ha sido así. Martí, por ejemplo, es muy amigo de Álvaro, y por eso, al final hicieron los dos juntos «Ácido». Con Jorge nos llevamos todos muy bien, somos muy amigos y además es un percusionista increíble. «Coqui» fue nuestro batería durante parte de la gira pasada. La idea era meterlo en un par de canciones, pero al final hizo las baterías de todo el álbum. Zahara siempre está de alguna manera u otra en todo lo que hacemos. Víctor, creo que ha sido el descubrimiento del año para nostros. Hizo la canción de «Detroit» con Sergio. De hecho, empezaron a trabajar los dos a través de internet. Y cuando llegó al estudio fue increíble, porque Víctor es una persona tan musical, que todo lo que proponía molaba. Así que, casi todos los «sintes» del disco están hechos por él.
Pregunta. ¿Por qué elegisteis «Mira cómo vuelo» como avance de «Detroit»?, ¿qué tiene de especial esta canción?
Alberto. Nosotros no pensamos que fuera a ser el primer single. De hecho, habíamos propuesto «El rescate» o «Ácido», porque nos apetecía mostrar lo más diferente, para ver la reacción de la gente. Sin embargo, y a pesar de saber del potencial de «Mira como vuelo», no llegamos a imaginar que tuviera tan buena acogida como ha tenido finalmente. Así que en este caso, nos dejamos guiar por la compañía y nuestro mánager, que lo tenían clarísimo. Además, ha sido muy bueno empezar con esta canción, porque describe muy bien qué es lo que realmente queremos decir con el disco. Hemos dejado atrás muchas cosas que no nos gustaban y ahora estamos volando hacia otros lugares.
Pregunta. ¿De qué manera habéis evolucionado vosotros desde que empezasteis en el mundo de la música hasta ahora?
Antonio. Lo bueno es que ha sido una evolución muy honesta y natural. Por ejemplo, en el momento en el que hicimos «Príncipes del Rock’n Roll», nos apetecía ese tipo de música. Pero igualmente ahora, la puedes escuchar y pensar que no es muy de nuestro rollo y que parece muy Leyva. Pero a ver, hemos probado, hemos jugado y ahora nos hemos dado cuenta de que estamos dando pasos muy poco a poco, pero no nos está importando por dónde nos llevan. Y creo que eso es lo más bonito y honesto que estamos haciendo.
Alberto. No somos nada nostálgicos, pero sí que es verdad que desde «Magnética», el EP que va antes del primer disco, siempre hemos estado convencidos de que hemos hecho nuestro trabajo lo mejor que hemos sabido y podido. Y que por supuesto, estábamos 100% convencidos de las canciones que teníamos. Nunca hemos sentido que teníamos temas de relleno. Tampoco hemos buscado lo que fuera a funcionar, sino lo que nos gustaba a nosotros.
Pregunta. Siempre se os ha considerado un grupo «indie». ¿Cómo ha ido cambiando este género musical desde que vosotros comenzarais hasta ahora?
Alberto. Ha cambiado muchísimo. Pero no desde que nosotros empezáramos, sino desde mucho antes. Esta evolución lleva activa desde finales de los 90, cuando yo ya escuchaba este tipo de música. Antes este género era mucho más homogéneo y además, estaba hecho para minorías. Pero al democratizarse toda la música, con la llegada de las redes sociales e internet, es mucho más fácil el acceso, no solo para los usuarios. La industria también ha sabido ver un negocio. Aunque sin duda, a día de hoy, lo que más mueve dinero son los festivales con todos estos grupos «indies».
Antonio. Ojalá que el «indie» pase a ser el nuevo «mainstream». Ojalá la música que más fuerte está entrando ahora y que más dinero está generando, dentro de unos años esté en la tele y en la radio. Y que no sean esos productos que ahora están vendiendo tan poco y tan mal.
Alberto. Bueno, yo soy de los que piensan que se puede convivir. El caso es que la gente sepa que pueden escuchar «esto», pero también pueden escuchar «lo otro».
Pregunta. ¿Miss Caffeína más de festivales o de salas de conciertos?
Antonio. Yo no sabría qué decirte.
Alberto. Para mí, tienen mucho encanto las dos cosas. Obviamente, lo bueno de un festival es que tienes un escenario gigante, en el que todo suena muy bien y un público muy entregado, porque está de fiesta. Pero en la sala, cuando sabes que todo el mundo ha venido a verte a tí y que canta las canciones de «pé a pá», imagínate…No sabría qué escoger. Ahora, incluso a los acústicos les he encontrado el punto.
Pregunta. Para cerrar. Ahora que «Detroit» está en la calle: ¿ha merecido la pena arriesgarse y publicar un álbum con un sonido diferente al que estábamos acostumbrados?
Ambos. Totalmente.
Alberto. Y es que además, «Detroit» está teniendo una repercusión y aceptación enormes. Creo que la gente sí que quiere cosas diferentes. Hay un sector que no, pero la gran mayoría de las personas, creo que sí que valoran que tú hagas un esfuerzo por enseñar cosas nuevas.
Antonio. Yo creo que ha merecido la pena, pero todavía no estamos en el momento guay de este disco. Hay que dejar pasar unos meses, el verano incluso, y ahí es cuando «Detroit» va a empezar a calar en la gente, pero de verdad. Va a ser la hostia.
Hace casi 20 años, los murcianos Second iniciaban un viaje dentro del panorama musical. Una época en la que la escena «indie» era bastante diferente a la actual. Todo era mucho más difícil y eran muy pocos los que se movían dentro de este género. Ahora, la música indie se ha transformado en todo un fenómeno de masas. Después de dos décadas, Second empieza de nuevo un viaje con la publicación de su octavo álbum y con una legión de fans detrás de ellos.
P. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en este trabajo, junto al productor Juan Antonio Ross?

Es ahí cuando «Intranerso» empieza a coger forma, ¿no?
«¿Un miércoles es un buen día para tocar?», le llegó a preguntar en alguna ocasión Andrés Lewin a Conchita. Desde diciembre, el artista bonaerense estaba preparando su nuevo disco, «La tristeza de la Vía Láctea», que tenía previsto presentar este mes de marzo. Pero el 5 de enero, fallecía inesperadamente, dejando este álbum póstumo. Es por eso por lo que su grupo de amigos no se planteó la posibilidad de que este LP terminara guardado en un cajón. Con la idea de hacer llegar el arte de Lewin a lo más alto, anoche 16 de marzo, le rindieron homenaje en la Sala Galileo Galilei. Rescataron muchos de sus temas, además de intepretar las canciones de «La tristeza de la Vía Láctea». Un concierto lleno de magia, igual que las letras que Lewin escribía.
Luis Ramiro fue el último en interpretar un tema en solitario. A pesar de no querer hablar, por la misma emoción del momento, no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar lo importante que fue Lewin para él, llegando a considerarlo un hermano. «Halley» fue la canción elegida por el madrileño para poner el broche final al espectáculo. Un espectáculo, que a pesar de todo, no terminó ahí. El videoclip de «Este fin», proyectado en una pantalla, consiguió arrancar las lágrimas en más de uno de los espectadores.
Guillermo George Hernández, o más bien reconocido como Guillermo de Jorge (Santa Cruz de Tenerife, 1976), estudió filología inglesa en La Laguna. Aunque quizás, este suboficial del Ejército de Tierra del Arma de Infantería es más conocido por su vertiente poética. De su estancia en Afganistán, surgió su poemario «Afganistán: Diario de un soldado». Considerado como «poeta soldado», el canario ha publicado más de una decena de libros, entre poesía, narrativa y cuadernos de guerra. Además, ha participado en encuentros literarios nacionales e internacionales y ha colaborado en publicaciones especializadas, como: Revista Literaria Río Arga, La Galla Ciencia o Culturamas.
P. Considerado el «poeta soldado». ¿De acuerdo con esta definición?, ¿qué piensas tú de ella?

P. ¿Cómo habéis evolucionado vosotros como artistas?
P. ¿Cuáles han sido vuestras principales fuentes de inspiración a la hora de componer las canciones de «La Brecha»?
P. ¿«Eclipse» ha sido vuestro primer tema del álbum con videoclip?, ¿qué tiene esta canción para haber decidido ser la primera?

Bloque 2. Boza y Fetén Fetén
Bloque 9. Love of lesbian y Niños Mutantes


P. Enmarcados dentro del género «indie», ¿a lo largo de esta década se ha perdido esa «independencia» que se supone que define a este estilo de música?
P. Otro de los temas inéditos de «Diez años y un día» es «Ara», que tiene una importante carga política. ¿Es la música una buena vía para denunciar las injusticias sociales?
P. Otra de las sorpresas de este año, fue la grabación del videoclip de «A cualquier otra parte», protagonizado por María Valverde y Daniel Brühl. ¿Por qué elegirlos a ellos y cómo fue trabajar juntos?
P. ¿Y cómo fue compartir escenario con Varry Brava y Mirémonos?

P. Precisamente, la siguiente pregunta era que cómo fue la experiencia de grabar junto a José Caballero en los Estudios Neo.
P. ¿Cómo fue la experiencia de grabar el videoclip y trabajar junto al cineasta David Valero y al boxeador Raúl D’Alessandro?
P. El hecho de que San Vicente del Raspeig también se volcara con el proyecto, supondría un subidón…
Con tan solo 24 años, Álex Martínez puede presumir de tener una importante carrera como actor, sobre todo, en el mundo de la televisión. A los 18 años dejó su Palma de Mallorca natal, para pegar el salto en Madrid. Y entre los proyectos en los que ha participado en la capital, están «Física o Química», «Bandolera», «Isabel» o «Amar es para siempre». En plena emisión de la segunda temporada de «Bajo sospecha», el joven mallorquín explica cómo ha sido participar en la serie.
Jesús Lorenzo (Rafal, Alicante) es músico, poeta y director de cine. Desde el año 1999 es uno de los componentes de la banda «Dirección Prohibida», pero actualmente se está centrando en el mundo de la música de autor y de la poesía. Además, compagina estos aspectos con el cinematográfico, ámbito en el que ya se ha estrenado con «Todo irá bien».
P. ¿Qué lo hace especial?
P. ¿Y cómo empiezas a introducirte en el ámbito de la poesía?
P. En cuanto a la poesía, ¿cuáles son tus referentes poéticos?