Etiqueta: WizInk

  • El Kanka anuncia su gira «Donde caben dos, caben tres»

    El Kanka anuncia su gira «Donde caben dos, caben tres»

    El pasado 2018, veía la luz el nuevo trabajo de El Kanka: «El arte de saltar». Un disco que pronto comenzó a llevar a los directos. De hecho, comenzó girando en Murcia, el pasado mes de septiembre. Misma ciudad y mismo mes en el que el artista malagueño comenzará con «Donde caben dos caben tres», siendo el colofón final de la gira: el Wizink Center. ¿Cuándo? El 1 de febrero de 2020. Y sí, en el escenario más grande al que El Kanka se ha enfrentado hasta el momento.

    Y eso que todo apuntaba a que El Kanka finalizaría pronto la gira de su nuevo disco, que culminó con la reciente publicación por sorpresa de su EP «CanEpé». Sin embargo, ante un escenario del Viña Rock abarrotado de gente, anunció que no, que la maquinaría no paraba. Cerca de 40.000 almas fueron testigo de cómo el artista anunciaba que seguiría girando con «Donde caben dos caben tres». De tal forma, después del verano, iniciará un tour de grandes salas, que lo llevará por ciudades como Murcia, Sevilla, València, Granada, Jaén, Málaga, A Coruña, Bilbao, Pamplona, Gijón. Santander, Valladolid, Barcelona, Cádiz, Cáceres y, por supuesto, Madrid.

    ¿Qué escucharemos en esta nueva gira?

    En la gira «Donde caben dos caben tres», El Kanka repasará con toda su banda las canciones más importantes de su discografía: «Lo mal que estoy y lo poco que me quejo» (2013), «El día de suerte de Juan Gómez» (2014), «De Pana Y Rubí» (2015), «El arte de saltar» (2018) y el recientemente publicado por sorpresa «CanEpé» que incluye tres temas nuevos.

    El hecho de seguir tiene un sentido, aunque cerrar en el WizInk pueda sonar arriesgado. Y es que durante estos años atrás, El Kanka no ha dejado de pelear, trabajar y labrarse una legión de fans con su particular estilo y con sus canciones tan personales. Y es que hace apenas cinco años, recorría pequeñas salas de todo territorio nacional. Pero poco a poco, ha ido sumando seguidores, llegando a colgar el cartel de «todo vendido» en espacios donde se congregaron más de 1000 personas.

  • El mágico viaje a «Isla Morenita» con Carlos Sadness

    El mágico viaje a «Isla Morenita» con Carlos Sadness

    Con la emoción de quien sabe que va a pegarse el viaje de su vida, sin ni siquiera moverse del sitio, nos acercamos todos el pasado sábado 23 de febrero al WizInk Center de Madrid. Era el gran concierto de Carlos Sadness. Ese que nos trasladaría directamente hasta la mismísima «Isla Morenita». Preparados con nuestras mejores galas – tropicales, eso sí – y dispuestos a cantar desde el inicio. Así estábamos.

    Pasaban las 21.00 horas. Momento del inicio del concierto. Parecía que el momento en el que saliera Carlos Sadness no llegaba. Pasaban los minutos hasta que, al fin, a las 21.20 horas se apagaron las luces y una voz en off anunciaba que estábamos a punto de despegar y que ese viaje transoceánico hasta «Isla Morenita» duraría algo más de 2 horas y 10 minutos. Y justo después apareció él. Y comenzaron a resonar los primeros acordes de «Perseide». Sí, nada más despegar y ya estábamos vislumbrando las primeras estrellas fugaces. Estrellas fugaces que tan solo fueron eclipsadas por la llegada de «Hale Bopp».

    Primera parada, apeados en las ventanillas del avión. Desde arriba distinguimos todos aquellos «Volcanes Dormidos» que ansiaban reactivarse y entrar en erupción. Aunque a quien reactivamos y revivimos sin apenas dudar un momento fue a «Bach», quien se atrevió a cantar con nosotros aquello de «Te quiero un poco».

    Ahora sí que sí. Llegada a «Isla Morenita», donde nos recibió con todo su encanto «Miss Honolulu». Un viaje que se nos hizo especialmente corto, ya que cuando nos quisimos dar cuenta, se estaba despidiendo de nosotros al grito de «Au Revoir». Entonces todo se volvió «Semitransparente», como si de un sueño se tratara. Pero no. Ese concierto estaba siendo más real que nunca y sí, todo el público lo estaba viviendo y sintiendo en sus propias carnes.

    Y de repente, ¡boom! Primera sorpresa de la noche. En el preciso instante en el que comenzara a sonar «Amor Papaya», apareció sobre el escenario la misma Natalia Lacunza, concursante de Operación Triunfo 2018 y una de las favoritas del «talent show». Ese fue «El Gran Momento». Aunque pasó tan rápido como si de una «Longitud de Onda» se tratara.

    Comenzaba un viaje sin retorno en el que los «Días Impares» como aquel 23 de febrero cobrarían sentido. Sentido porque nos servirían para recordar lo que estábamos viviendo. Recuerdos que da igual que nos trasladaran a la isla más remota o la misma «Pompeia», ciudad en la ni los «Diferentes Tipos de Luz» nos harían entender la «Física Moderna». Estaba siendo maravilloso. Podría dar fe de ello incluso el propio «Kandinski», si levantara cabeza. Pero todavía quedaba tiempo para disfrutar.

    Entre playa y playa, nos pusimos el «Bikini» y esperamos a Alfred García, finalista de Operación Triunfo 2017, para cantar con él su tema «No cuentes conmigo». Una canción especial que el joven artista publicó en colaboración con Carlos Sadness. De ahí su amistad. Pasado el momento especial junto al «triunfito», llegó el gran momento de «Chihuaha», al que siguió a continuación, «Volviste».

    Con «Houndini», quien plantó la «Semilla Negra», nos acercábamos a la recta final. Momento más íntimo a la par que épico, de la mano de «Isla Morenita» en formato más acústico. Intimidad que chocó brutalmente con la energía que desprendió Carlos Sadness, al interpretar su particular versión de «To My Love», con la que nos vinimos arriba. Sí, cantamos hasta quedarnos sin voz. Y bailamos hasta destrozar nuestros pies. Pero esa era precisamente la idea.

    Aunque sabíamos que estábamos cerca de nuestro destino y que quedaba nada para aterrizar, quedaban algunos «temazos» por cantar. «Pocholoco» fue el primero en aparecer, para demostrar que «Hoy es el día» para viajar desde Madrid hasta «Groenlandia» si fuera necesario. Y es que, ¡joder!, «Qué electricidad» nos estaba dando ese concierto.

    Ahora sí que llegábamos al final. Antes de aterrizar en Madrid, teníamos que hacer parada obligatoria en «Monteperdido». El viaje de más de dos horas había llegado a su fin. Y lo habíamos disfrutado desde el principio hasta el final. Ojalá poder repetirlo en bucle.

  • Carlos Sadness nos hará viajar desde Madrid hasta «Isla Morenita»

    Carlos Sadness nos hará viajar desde Madrid hasta «Isla Morenita»

    ¿Cómo conseguir que vuelva el verano en pleno mes de febrero? Carlos Sadness nos da la solución, y es que el próximo sábado 23 de febrero nos hará viajar a «Isla Morenita», sin apenas salir del WizInk Center. Esta es la particular forma que tiene el artista catalán de celebrar el primer aniversario de su aclamado disco «Diferentes tipos de luz».

    Un viaje galactropical en el que el propio espectador podrá elegir diversas modalidades: «lucir outfit», «gritar canciones», «subirlo a insta» o simplemente acudir como «acompañante». Además, la venta de tickets también te permite seleccionar tu favorita entre tres canciones: las opciones se reducen a «Perseide», «Amor Papaya» o «Miss Honolulu». Aunque por lo demás, qué será del espectáculo es todavía un gran misterio. Lo único que queda completamente claro es que el concierto durará sus dos horas y que, tal y como el propio artista aseguraba, «lo bueno de Isla Morenita es que la noche es nuestra y podremos escuchar muchas de las canciones que has echado de menos además de los hits más conocidos».

    Mientras tanto, quedaremos a la espera de grandes sorpresas, que seguro que pasan del formato más animado a otro mucho más íntimo. Así lo aseguró el propio Sadness: «Nos gusta el formato festivalero, pero también nos gustaría, en algún momento de la noche, tumbarnos en la playa a escuchar alguna de las canciones solo a ukelele y con el sonido de las olas».

    Celebrando el primer año de vida de «Diferentes tipos de luz»

    El viaje a «Isla Morenita», servirá de excusa para celebrar el primer aniversario de «Diferentes tipos de luz». Un disco que se alza como el tercero de Carlos Sadness con ese nombre, ya que en sus inicios se dio a conocer como Shinoflow. Trabajo mezclado entre Phil Ek y Óscar Clavel, no tardó nada en subir al segundo puesto en la lista de ventas en nuestro país.

    Tal y como ha explicado en alguna ocasión previa el propio Carlos Sadness, este disco está escrito y compuesto a través de la luz. Con el mimo, el optimismo y ese toque tan colorista que solo el artista tiene, fue un éxito desde su preventa. E incluso los primeros adelantos, «Hale Bop», «Longitud de onda» y «Semitransparente», supusieron una gran revolución.

    Última llamada para «Isla Morenita». Todavía queda algún pasaporte, pocos, pero quedan. Así que sé rápido y hazte con el tuyo pinchando aquí.

  • Lenovo Sounds Different o cómo la música nos salvó a todos

    Lenovo Sounds Different o cómo la música nos salvó a todos

    Hay causas por las que siempre merece la pena luchar. Y, en esas ocasiones, la música es la mejor herramienta. Quizás sea una visión un tanto romántica, pero es que para quienes vivimos por y para la música, no hay otra explicación posible. Así es como, después de pensar que lo habíamos visto todo, comprobamos que no. Que en el caso de proyectos como «Lenovo Sounds Different», se puede llegar más allá: recaudar dinero para asociaciones, como «Fundela», «Fundación Aladina», «Fundación Bobath», «Cris Contra el Cáncer» y «Menudos Corazones».

    Creo que la sensación de emoción y nerviosismo, el pasado jueves 17 de enero en el WizInk, era demasiado evidente. Demasiadas ilusiones y unas 5.000 almas preparadas para vivirlo todo al 100%. Y nadie mejor que los chicos de Ayer para inaugurar una jornada repleta de música. A pesar de tratar de ser lo más imparcial posible, hay veces que no se puede, sobre todo cuando sabes todo el esfuerzo que hay detrás. Eso sí, aunque empezaron con problemas de sonido y fue demasiado corto, Ayer echaron los restos, consiguiendo hacernos bailar con «Contigo» y «Salvaje», donde una vez más nos dejamos los pulmones.

    Entre cambio y cambio, comenzaron Ochoymedios DJs a caldear los espacios en blanco. Espacio que pronto se llenó con la música de Maico, que directos desde Mallorca, recordaron a todo el mundo que su momento («Moment») era ese. Y que, por supuesto, apuntas maneras.

    Aunque para talento, recalcar también el de Siloé. Con «La Luz» se reafirman como banda, aunque lo cierto es que fue con «La Verdad» cuando los conocimos. Lo que es más que evidente es que su show fue demasiado corto, para toda la energía que desprendieron y toda la potencia que tienen sus mensajes.

    Neuman fueron los siguientes en llenar el escenario, donde aprovecharon para rescatar algunas de las canciones de su aclamado «If» y de su recién estrenado «Crashpad». Fueron uno de los grandes descubrimientos de la noche, ya que nunca los habíamos visto en vivo.

    Las verdaderas ganas de bailar sí que llegaron con Varry Brava. Actitud derrochadora y muchas ganas de generar «Furor» en la sala. Y vaya si lo consiguieron. Apuntaron sobre seguro: entre «Playa» y playa, nos cantaron aquello de «No Gires», y nos hicieron recorrer junto a ellos «La ruta del amor». Todo para cerrar con «Fantasmas».

    Sentimentalismo aparte y derroche de energía con Elefantes, que demostraron una vez más por qué llevan haciendo música toda la vida. Había tan poco tiempo, pero aún así, no faltó tiempo para grandes clásicos. Y es que temas como «Te quiero» o «Cada vez», no tienen sentido si no es en la voz de Shuarma.

    De nuevo, preludio en el que los DJs se intercambiaron los puestos. Desde ese momento y hasta el fin del concierto, era el turno de Marc Gili, vocalista de Dorian. Esa noche salía de su rol habitual como «front-man» de la banda y nos llevaba su música.

    La Habitación Roja era, sin duda, una de las bandas más esperadas de la noche. Tal fue así que ellos supieron bien como responder. Desde el minuto 1, desde aquel instante en el que trazaran «Líneas en el cielo», fueron capaces de abstraernos. Nada de lo que ocurriera fuera podía ser relevante. En ese preciso momento éramos «Indestructibles». Lo que importara «Ayer» o mañana era completamente irrelevante. Así somos en «Madrid».

    El punto y final no lo podían poner otros. De nuevo, «El Poeta Halley» llegó al WizInk Center, encarnado en los mismísimos Love Of Lesbian. Arrancaron con «Cuando no me ves», vestidos entre luces y sombras que pronto, fueron cambiando de color. A partir de ahí, todo fue un verdadero viaje regresivo. Y es que desde «Bajo el Volcán», viajamos a «1999» en apenas un segundo. Todo el público estaba completamente entregado. De ahí, la importancia de dedicarles temas como «Manifiesto Delirista» y de cerrar aquel mágico concierto con «Planeador».

    Lo cierto es que decir que hubo magia aquella noche, se quedaría corto. Tratar de describir las emociones con palabras es sumamente difícil. Sobre todo porque, al final, lo verdaderamente importante no se explica. Se siente. Tan solo, y como último alegato, ojalá la música siga siendo un arma arrojadiza contra los males del mundo. Y que solo la usemos para hacer cosas buenas por los demás.

  • Dorian DJ cierra el cartel de «Lenovo Sounds Different»

    Dorian DJ cierra el cartel de «Lenovo Sounds Different»

    Poco a poco, estamos descubriendo el cartel completo del «Lenovo Sounds Different», el concierto solidario de Lenovo que se celebrará a principios de año en Madrid. La cita será el próximo 17 de enero en el WizInk Center.

    Ya hablamos de confirmaciones como las de Love Of Lesbian, La Habitación Roja, Elefantes, Neuman, Varry Brava, Maico, Siloé y Ochoymedio DJ’s. Pero es que a este «cartelazo» se ha unido un último fichaje, a la altura de los ya citados: DORIAN DJ. Ellos son los encargados de poner el broche de oro al cartel. Y es que, sin duda, con todos ellos no quedaremos indiferentes.

    Además, Lenovo continúa buscando al «Grupo Revelación», que se sumará al cartel ya mencionado. De esta manera, artistas y bandas emergentes de género pop y rock alternativo, tendrán la oportunidad de hacerse un hueco en el cartel de este evento benéfico, a la par que compartirán escenario con artistas ya consagrados.

    Los principales proyectos benéficos de «Lenovo Sounds Different»

    Como bien se ha mencionado, este concierto es benéfico. Y todo el dinero recaudado se invertirá a diferentes causas, que el propio público elegirá a la hora de comprar la entrada. Por ese motivo, recordamos el nombre y la causa de todas las fundaciones que forman parte de dicho evento:

    «Fundación Aladina» y «Fundela», las cuales recibirán de forma integra un porcentaje fijo de la venta de entradas. En el caso de «Bobath», «Cris Contra el Cáncer» y «Menudos Corazones», será el propio comprador el que podrá elegir, en el momento de la compra, a qué proyecto y fundación quiere apoyar en función de sus intereses sociales.

    Si quieres saber a qué se dedica cada proyecto, te contamos a continuación.  En primer lugar, la «Fundación Aladina» ayuda a niños y adolescentes enfermos de cáncer y a sus familias; mientras que «Fundela» se centra en la investigación de la esclerosis lateral. Por su parte, «Bobath» atiende la parálisis cerebral. «Cris Contra el Cáncer» también lucha contra el cáncer, pero desde la investigación como método para combatir contra esta grave enfermedad. Por último, «Menudos Corazones» centra su labor en la ayuda a niños con cardiopatías congénitas.

  • La noche mágica en la que Marwan llenó el Wizink Center

    La noche mágica en la que Marwan llenó el Wizink Center

    [vc_row][vc_column][vc_video link=»https://youtu.be/vSWmMsQSJvg»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hay artistas que no necesitan cantar o hablar para emocionarte. Les basta con escribir para remover por dentro. Marwan es uno de esos artistas multidisciplinares que canta y escribe a partes iguales. Y que con cada cosa que hace, arrasa como un huracán.

    El pasado 12 de enero, el cantautor se subía al escenario del WizInk Center, para presentar su nuevo trabajo discográfico: «Mis paisajes interiores». Casi 4.000 personas se encontraban reunidas en el Palacio de los Deportes. Una realidad que distaba bastante de los inicios del «hijo de un refugiado». El mismo que comenzó en las salas más pequeñas de Madrid.

    Pero el espectáculo del día 12, comenzó incluso antes de que el propio Marwan se subiera sobre el escenario. Y es que, en la difícil tarea de abrir tal concierto, se encontraba el maravilloso Pez Mago. Un momento que podría haber sido mucho más mágico y especial, de no ser por el público. Ese público que parece no callar si no es su artista el que está sobre el escenario (y a veces ni eso). A pesar de ello, Lucas – Pez Mago estuvo a la altura de las circunstancias, lanzándose de lleno a las «Piscinas Vacías».

    Una vez entrados en calor, llegaba el ansiado turno de Marwan. Marcaban las 21.41 en el reloj, cuando toda la banda saltaba al escenario, dando paso al cantante. Comenzó con «Cosas pendientes». La intención era no dejarse nada en el tintero, por lo que era primordial empezar agradeciendo una y mil veces al público, el haberlo llevado hasta allí.

    Agradecimiento y nostalgia. Esos fueron los principales sentimientos que nos abordaron durante todo el concierto. La lagrimilla a punto de salir, con «Cómo hacer que vuelvas» y «Cazador de mariposas».

    Tras estos primeros momentos de emoción, Marwan volvió a explicarnos «Palabra por palabra» lo importantes que éramos para él. Y lo hizo bajando del escenario y metiéndose entre el público. Con «Carita de tonto» volvió al lugar de donde había bajado, para continuar con el espectáculo.

    Aunque para caritas de tontos, las nuestras. Y es que, el de Aluche tenía mil y una sorpresas y nosotros, ingenuos, tratamos de resolver sin éxito «La ecuación». Pero justo en el momento en el que los «Renglones torcidos» parecían no tener solución, Marwan llamó al escenario a Tato Latorre y Funambulista, para cantar «Los restos de esta historia».

    Y de nuevo, emoción. Momento del acústico, con la persona que «es la clase personificada»: Alejandro Martínez. Y por supuesto, con «Ya te estoy imaginando», tema que Marwan no solo cantó, sino que también recitó.

    Como «Ángeles» caídos del cielo, Marwan comenzó a entonar las primeras letras de «Puede ser que la conozcas», a la que siguió muy de cerca «Desde que duermes junto a mí».

    Con «la única princesa en este reino de bestias», Rozalén, el cantautor madrileño cantó «Las cosas que no pude responder». Y así pasó, que ni respondimos, ni pudimos hablar.

    Por supuesto, no faltaron otros temas como «Necesito un país» o «El chándal». Ni faltaron sorpresas, en forma de colaboración. Faltaba el plato grande: Luis Ramiro, «Mi único motor», su único motor, su amigo del alma. Una conexión entre ambos que traspasó cualquier frontera, llegando a todos los que en el público estábamos.

    Aparentemente, quedaba poco tiempo de concierto. Pero antes de que un espectáculo llegue a su fin, «Conviene saber» que estos grandes acontecimientos hay que volver a compartirlos con amigos. Y por eso, Marwan volvió a llamar al escenario a Tato Latorre.

    Fundido a blanco. Desaparición del escenario del gran artista. Pero no era el final, porque «Un día de estos», aparecería de nuevo para recordarnos que, aunque «La vida cuesta», todo tiene solución. Y más si tienes a todos tus invitados sobre el escenario, cantando contigo «Canción de autoayuda». Ese fue, si cabe, el final más apoteósico.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery type=»flexslider_slide» interval=»3″ images=»6656,6659,6660,6661,6662,6663″ img_size=»large» onclick=»»][vc_text_separator title=»Andreína Bongiorno (andrybong)» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]

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