Etiqueta: Moby Dick

  • Betamotion: «Con este disco, queríamos cerrar el abanico y abrazar una sola idea»

    Betamotion: «Con este disco, queríamos cerrar el abanico y abrazar una sola idea»

    Rock clásico elegante. Ese es el estilo que Betamotion han abrazado y están trabajando, actualmente, en su reciente trabajo. Un trabajo que está viendo la luz a cuentagotas: single a single, estamos re-descubriendo a una banda más que prometedora. El jueves, podrá lucirse en directo, en la mítica Moby Dick Club. Marcado a fuego está apuntado este 7 de junio.

    Pero unos días antes de la gran esperada cita, pudimos charlar con Gerardo Carreras, bajista de Betamotion.

    ¿Cómo surge el concepto de Betamotion?

    Nosotros llevamos tocando toda la vida, básicamente. Íbamos al colegio juntos, lo hacíamos todo juntos, empezamos a tocar juntos. Luego hubo un momento en el que nos separamos, pero hace como 10 años volvimos a reencontranos. Cubríamos muchas fiestas y eventos. Pero a partir de un punto, comenzamos a hacer temas propios. Al principio, teníamos un rollo distinto, íbamos con hammond, guitarra y voz. Éramos más jazzeros. Pero poco a poco cambiamos y encauzamos el proyecto. Dejamos de lado el jazz, para pasarnos al rock o lo que quiera que hagamos.

    ¿O lo que quiera que hagamos?

    Sí [risas]. La verdad es que es muy difícil clasificarse. Siempre nos preguntan: ¿y qué música haces?

    Justo nosotras íbamos a preguntaros que cómo definiríais el estilo de Betamotion.

    Empezamos haciendo rock, con el primer disco que publicamos. Luego hemos estado bastantes años parados, porque sentíamos que había demasiados estilos dentro del álbum. Queríamos cerrar el abanico y encontrar una idea. Y abrazar una sola idea es difícilisimo. Porque dices: si toco solo este estilo de música, me pierdo o dejo de tocar todos los demás, que también nos encantan. Creemos que es peligroso no encasillarse, porque si tocas todo, no haces nada. Con el arte pictórico, pasa un poco igual. No hay pintores que pinten abstracto y más cosas. Abrazan un género y trabajan en él. Eso nos pasaba a nosotros.

    Hemos estado tres años, haciendo diferentes versiones de muchos de los temas que van a estar en el disco. Cada una en un estilo diferente. Hasta que hemos encontrado la «peli» que nos gusta y nos funciona.

    ¿Qué hay de nuevo en este trabajo, respecto a anteriores?

    Ha habido mucho cambio, precisamente por eso. Los anteriores trabajos aunaban muchos estilos musicales y ahora lo hemos cerrado en uno, que no estaba en discos anteriores. Principalmente, porque es una cosa mucho más clásica. Tiene un rollo más rock clásico. Al final, no tiene nada que ver con lo que hacíamos. Supongo que es la idea y que dentro de dos años, empezaremos a hacer otras cosas y nos pasará un poco lo mismo.

    El álbum lo estáis publicando single por single. ¿Por qué apostar por este método?

    Porque al final, el disco desgraciadamente, ha muerto. La gente compra cada vez menos discos y apuesta más por plataformas como Spotify. Así que está táctica, nos permite tener algo nuevo todos los meses. Así que, por eso, preferimos explotar canción por canción. También nos da espacio para explotar y modificar las canciones, porque a nosotros nos vuelve locos el tema de la producción. Siempre buscamos el sonido perfecto y nunca lo encontramos. Y esto nos da un poco de margen, para acercarnos más a lo que queremos.

    ¿Cómo definiríais el concepto del disco en dos o tres palabras?

    Se lo estáis preguntando al peor de todos [risas]. Hablar de tu propio proyecto es muy complicado. Así que, a ver, ¿cómo lo definiría? En nuestra agencia, lo definen como rock clásico con muy buen gusto. O elegante.

    ¿Y qué hay acerca del título del disco?

    Esta, al final, es la parte buena. Sacas un disco y parece que todo el pescado está vendido. Este trabajo está en constante evolución. Así que cuando termine de contar, quizás lo que haya dicho, no valga ya de nada. Esto es lo positivo: que le estás dando vida a la música, más allá de la simple grabación.

    ¿Cómo ha sido todo este proceso de creación?

    Algunas de las canciones las empezamos hace años, pero acabaron sufriendo todas estas mutaciones. Alguna vez, nos gustaría poner el tema original y el final, para comparar cómo han evolucionado. No parecen los mismos.

    Por lo general, componemos Gustavo [el guitarrista] y yo. Comenzamos creando secuencias de acordes que nos gustan. E improvisamos sobre esas secuencias. En el momento en el que verbalizamos lo que queremos, las canciones comienzan a tener vida. Hasta que dices: «se acabó, esta es la canción».

    En paralelo a Betamotion, lleváis Betacovers. ¿Cómo trabajáis el tema de las covers y cómo hacéis para no influenciaros por las canciones originales que versionáis?

    Es inevitable no sentir la influencia de la canción original. Pero al final, tienes una secuencia de acordes y una melodía, así que basta con cambiar el tiempo y la intención del tema. Con eso, pueden cambiar muchas cosas. Ya en el punto en el que decides re-armonizar toda la melodía, para que quede completamente distinto.

    ¿Cómo afrontáis la presentación del jueves en Moby Dick?

    Pues con muchas ganas. Al final, las canciones hay que tocarlas. Esto es lo bueno de la música, la experiencia grupal. Y evidentemente, tocar en un estudio o en una sala de ensayo, no es lo mismo que sobre un escenario. Falta algo muy importante, que es esa tensión que genera el directo. En directo, las canciones cogen un color especial.

    Tras Moby Dick, ¿cuáles son los siguientes pasos de Betamotion?

    Pues los siguientes pasos son seguir publicando canciones y montar una gira de conciertos. Esta será la primera toma de contacto con los temas nuevos.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Dedicarnos a ella, que es bastante loco [risas]. Este mundo es bastante complejo ya de por sí.

    Esta es la playlist de Betamotion

  • The Morgans regresan a escena con su meteórico «Like A Queen»

    The Morgans regresan a escena con su meteórico «Like A Queen»

    «Like a Queen» es su gran regreso, su gran golpe en la mesa. The Morgans vuelven, manteniendo su esencia, pero experimentando como nunca con la electrónica y los sintes. Llegan sin hacer ruido, pero prometen ir escalando. Y consiguiendo pequeños hitos. Son jóvenes, prometedores, tienen talento y las ideas muy claras.

    Por empezar, ¿cómo nace el concepto de «Like a Queen»?

    El concepto de «Like a Queen» surge tras encender la tele y ver el conocido autobús naranja. Ahí nace la semilla en nuestra cabeza. Entre eso y todo lo que ha rodeado el país, las protestas y las manifestaciones, queríamos tener un gesto con todas esas causas. «Like a Queen» refleja muy guay todo eso, lo que hemos conseguido y lo que queda por conseguir. Este disco contextualiza un poco todo lo que ha pasado en España en estos años.

    De ahí también que el disco rompa moldes, ¿no?

    Claro, claro. Buscamos precisamente esa tensión, la de reventar lo establecido. Es nuestro pequeño gesto.

    ¿Cómo fue el trabajo de pre-producción con Carlos Hernández?

    Muy guay, la verdad. Teníamos unas 18 canciones por grabar, pero no nos poníamos de acuerdo a la hora de elegir las canciones. Así que decidimos contar con la opinión de alguien pro, que nos limpiara los temas y nos ayudarla a maquearlos. De esta forma, llegábamos al estudio ya con todo hecho.

    Así que le llamamos, nos dijo que encantado de trabajar con nosotros y se vino un fin de semana a Ponferrada. Previamente, le habíamos pasado las demos. Entonces, nos dijo: «Tenéis que grabar estas canciones». Tenemos que reconocer que hubo un momento de drama y crisis [risas]. Pero al final, es la palabra de un profesional. Pasamos todo el fin de semana limpiando las canciones y muy guay con él.

    Hablabais del proceso «drama» de despedirse de las canciones. ¿Cómo es dicho proceso?

    Cuando le decimos a la gente que hemos hecho una pre-producción y que ha venido una persona a coger nuestros temas y cambiarlos, nos dicen que ellos no podrían hacerlo. Nuestra respuesta siempre es: ¿y qué le vamos a decir nosotros a Carlos Hernández o Paco Loco, que nuestra idea es mejor? Esa gente ha grabado mil discos. Así que te quitas ese ego y asumes que la otra persona tiene más criterio que tú y que tus compañeros.

    ¿Coincidisteis en algún tema con Carlos Hernández?

    Sí, hubo alguno. Por ejemplo en «Like a Queen», que desde el principio tenía papeletas para convertirse en el single. Todos la veíamos dentro del disco. Sin embargo, había otras canciones que no veíamos dentro ni de coña. Nos dolió especialmente un tema que queríamos ver y al final, no pudo ser. Pero entendimos la opinión del profesional.

    Igualmente esos temas no los descartan, ¿no?, ¿los dejan para un disco posterior?

    Pues nos gustaría darle una vuelta a ese tema y meterlo en un disco posterior. Porque es una canción que nos gusta mucho. Y así con el resto de canciones descartadas. Probablemente, con el próximo disco escuchemos las demos antiguas y rescatemos esas ideas iniciales. Al final todo es cuestión de madurez. Quizás en estos momentos no estamos preparados para publicar X tema, pero luego pasa el tiempo y sí.

    Respecto al trabajo con Paco Loco, ¿cómo fue?

    Paco Loco es un genio. Y hace honor a su nombre, porque está loquísimo. Pero loco nivel leyenda. Es decir, llegas allí y dices, ¿este tío de dónde ha salido? Porque no deja de vacilarte desde el minuto 1. Aunque en realidad, lee súper bien a toda la gente, sabe con quién hacer la broma y con quién no. Al final, con todo eso, consigue que te sientas mucho más cómodo, porque te quita presión. Luego, a nivel profesional es genial. Escucha una canción y ya sabe por dónde quieres ir. Creemos que la tiene montada en la cabeza desde el principio. Es un bomba.

    Además, el ambiente donde tiene su estudio de grabación, es genial. Tiene una casa enorme en Cádiz, con piscina y todo. Eso te quita también tensión. Porque te saturas, paras, te tiras a la piscina y luego vuelves al trabajo. Es una pasada.

    A propósito de «Like a Queen», ¿por qué publicarla como primer single?

    Nuestro disco, de por sí, suena muy british. Entonces, a la hora de publicar single, nos preguntamos: ¿qué canción sacamos? Nuestro palo, la misma carta de siempre: estribillos potentes, estrofas guays, con el típico sonido británico rollo Coldplay. O damos un golpe en la mesa y publicamos esta, que es más electrónica, más bailable y festivalera. Al final, tras hablarlo en el local, descartamos la idea de hacer lo mismo de siempre. Y mostramos «Like a Queen», por ver cómo reaccionaba la gente. Vimos el tema muy alegre. La típica canción que te da un «beat» en el cuerpo. Además, entra muy bien al oído.

    ¿Y no les preocupaba que fuera demasiado distinto a lo que habían hecho antes?

    No, realmente no, porque tampoco es que estemos haciendo algo tan distinto. Es decir, no es que ahora de repente hagamos música electrónica. Es que, de un disco de once canciones, muchas de ellas siguen la dinámica del disco anterior. Pero hay otras que coquetean un poco con el mundo de la electrónica, que es súper amplio. La música electrónica te permite crear unas atmósferas geniales. Mola mucho porque es infinita. ¿Quieres campanas o el sonido de la brisa del mar? Pues te las da. Además, Pablo [teclista] experimentó mucho con los sintes, con muchos teclados y le dimos como cancha libre. Todo eso lo combinábamos con las líneas de voz y con las guitarras y quedaba muy guay. Así que, es cierto que en este disco dimos prioridad a los sintetizadores.

    La semilla de todo esto está en una canción del EP anterior. Había un estribillo en el que los sintes tenían mucha relevancia. En ese momento, nos dimos cuenta de que nos gustaba como quedaba. Y ahí empezó todo.

    ¿Conocéis a Penny Necklace? Justo por el estilo de música que hablamos, encaja.

    Sí, sí que la seguimos. De hecho, también le produjo el disco Víctor Cabezuelo, de Rufus T Firefly. Mucho talento hay en Madrid. Y en España en general. Lo que pasa es que, muchas veces, no lo valoramos lo suficiente.

    Creemos que es la percepción que se tiene en España sobre la música y el arte.

    Sí, sí, total. En nuestro barrio, por ejemplo, es prácticamente imposible que alguien pague por un disco o por iTunes. Mejor YouTube o Spotify, que son gratis. La gente concibe ir al cine y pagar una entrada, pero no concibe ir a un concierto y comprar música allí. Es una movida. Encima la gente va a los conciertos y se pone a hablar. Que están en su derecho, pero llega un punto en el que molestas a la gente. Y tienes que aprender a estar en los sitios.

    Lo bueno es que, al final, la calidad termina triunfando. Como el caso de las Hinds, que es particular, porque tienen giras mundiales. Se han recorrido EEUU, Malasia, Singapur, Europa. Nosotros lo vemos como un ejemplo a seguir. Nosotros podemos ser los siguientes en hacer giras de este tipo.

    ¿Cómo afrontáis el concierto en Moby Dick?

    Pues con muchas ganas y mucha responsabilidad. Hay que hacer un gran bolo, porque es Madrid, la Moby y encima es un concierto solidario. El directo es para recaudar fondos para los niños desfavorecidos. Tiene que salir bien pero también hay que disfrutarlo y pasarlo bien. La dos o tres primeras canciones estás más nervioso, pero luego te relajas.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de The Morgans?

    Pues tenemos otra fecha cerca de Ponferrada, el 6 de julio, en un pueblo que se llama Cubillos. Vamos a telonear a Sidonie, un grupo que nos encanta. El 27 de julio, tenemos en Fabero. En septiembre, tenemos bolo grande en nuestra ciudad, Ponferrada. Además de algunos festivales que todavía no podemos desvelar. También estamos cerrando otras fechas por el sur y por Valencia. Ya iremos anunciando poco a poco.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Tocar en varias ciudades y tener que volver a las tantas a casa, porque a la mañana siguiente trabajábamos.

    Aunque recordamos un momento especialmente loco. No sabemos si esto lo podemos contar, pero bueno. Acabábamos de salir de un bolo por Galicia. Y había un coche, un 600, que estaba bloqueando la salida de un párking. Entonces vimos a varias personas de nuestro equipo moverlo a pulso, sacar el nuestro y volver a colocarlo en su sitio. Luego llegó el dueño, se puso a mirar como diciendo: «veo algo diferente aquí».

    Esta es la playlist de The Morgans

  • Triángulo Inverso: «Con Golpe y Efecto hemos dado un paso más como banda»

    Triángulo Inverso: «Con Golpe y Efecto hemos dado un paso más como banda»

    «Golpe y Efecto» ha sido el gran golpe de Triángulo Inverso. Tras un EP previo, regresan a escena más fuerte que nunca. Dispuestos a mostrar sus grandes hazañas, cantándole y enfrentándose cara a cara, al miedo. Hace unos días los entrevistamos y aquí os mostramos el resultado.

    ¿Cómo surge el concepto de «Golpe y Efecto»?

    El concepto nace del EP anterior. De hecho, en la canción «Vendaval», hacemos mención a «golpe y efecto». Además, nos gustaba el momento en el que estaba la banda. Un momento de apostar y romper con todo: con la estética y con lo típico de guitarra, voz e instrumental. Queríamos demostrar que estábamos aquí.

    ¿Por qué precisamente ahora ese cambio de dirección?

    El cambio fue sobre todo porque queríamos dar un paso más como banda. En este disco hemos tenido más tiempo para «frikear», para probar nuevos sonidos y para mejorar las cosas que no nos gustaban del EP. Necesitábamos crecer como grupo y hacernos más piña. Sin duda, ha sido el trabajo más pensado, conceptualmente hablando.

    ¿Cómo fue presentar el disco en directo, antes de que viera la luz?

    Fue muy guay, muy bien la verdad. Casi llenamos y nos sorprendió mucho. En principio iba a ser una pequeña fiesta para los mecenas que colaboraron con el crowdfunding, pero al final casi llenamos la sala. La gente incluso cantó las canciones nuevas.

    ¿Y por qué así y no al revés?, ¿por qué primero el concierto?

    La idea inicial es que el concierto fuera solo para los mecenas, para que pudieran disfrutar del directo antes que nadie. Pero la agencia nos recomendó que pusiéramos a la venta también unas entradas, para que hubiera más público. Así que cambiamos de sala y nos quedamos con Moby Dick. Fue muy guay porque la gente se sabía las canciones. Desde arriba, podíamos ver cómo seguían los temas.

    ¿Cómo afrontasteis el lanzamiento del disco?

    Pues con mucha ilusión. El disco llega tras la salida de los tres singles. La publicación del primer adelanto fue un momento crítico, porque era lo primero que iba a salir para todo el mundo. Y estábamos con la duda de si gustaría o no. Ahora estamos más tranquilos, porque ya hemos asomado un poco «la patita». Pero todavía hay nervios. Por ahora no nos ha criticado nadie, estamos esperándolo. Os toca a vosotras criticarlo, aunque nos han chivado que os ha gustado el disco [risas].

    También es positivo que os expongáis a la crítica del público.

    ¡Claro! Pero siempre que sean constructivas. Por supuesto, un mecenas no te va a criticar y más cuando son personas que, quizás, ya te han escuchado previamente. Tampoco van a pagar para después decir algo negativo [risas]. La verdad es que con ellos estamos súper agradecidos. De hecho, fue muy gracioso, porque a uno de nuestros mecenas lo conocimos en la playa. Le preguntamos lo típico de si podía controlar nuestras cosas y acabó aportando dinero al proyecto [risas].

    La verdad es que le debemos mucho a la gente. Empezamos en redes sociales y enseguida nos apoyaron, y después toda esa fuerza también la sentimos cuando decidimos sacara el crowdfunding.

    ¿Por qué apostar por el crowdfunding?

    Creemos que es la técnica que deberían utilizar todos los que quieran autoeditarse. Sobre todo si no tienes financiación. Entonces no te queda otra opción. También es una buena fórmula para comprobar si el proyecto funciona y están contigo. Porque que venga, de repente, una discográfica es muy complicado.

    Por eso nosotros estamos tan contentos y quisimos preparar un concierto exclusivo para los mecenas, además de darles el disco antes de que viera la luz. Realmente es suyo.

    Nuestro crowdfunding también fue complicado, ya que al ser nuestro primer disco, la cantidad era bastante elevada. Tenía que ser nuestra carta de presentación y, lo cierto, es que estamos muy contentos con el nivel de la producción, de la grabación y de la composición.

    ¿Cómo fue todo ese proceso de creación?

    Pues empezamos en el mes de septiembre, con nuestro productor Brais Ruibal, al que conocimos en Estudio Reno. Teníamos unas 24 canciones nuevas, a las que dimos una vuelta para que quedaran perfectas. Se planteó en el inicio, meter cosas del EP, pero como teníamos material suficiente, descartamos la idea. De las 24, pasamos a 15. De esas, queríamos meterlas todas, pero nos dijeron que no. Y al final, el disco se quedó con 11 temas. La pena es que había muchas que nos gustaban y tuvimos que descartarlas.

    ¿Y qué van a pasar con esos temas?

    Lo tenemos que ver, hay que plantearlo [risas].

    «Hazañas» fue el primer single y hace nada publicasteis el videoclip. ¿Por qué como primer adelanto?

    «Hazañas» tiene mucho simbolismo con el EP. En este tema empezamos con la guitarra acústica y justo en nuestro anterior trabajo, apostábamos más por este formato. Pero, de repente, la canción explota y comienza a tocar toda la banda. «Hazañas» es justo ese golpe de efecto que ahora mismo nos representa. El de: «somos una banda y estamos creciendo cada vez más».

    En cuanto al videoclip, en él nos llenamos de colores, justo para romper con todo lo anterior, para romper con el EP. Nos gusta ese concepto, el de empezar con el final de «Cromatismos».

    En este tema y en el trabajo en general, habláis mucho de afrontar los miedos. ¿Es todo ello un reflejo de vosotros mismos?

    Eso siempre. Hay un punto subjetivo en las letras y «Hazañas» es el claro ejemplo. Ese miedo, desde que publicamos nuestro EP hasta que fichamos por Hook, siempre ha estado. Pero nos ha servido para darnos cuenta de que tenemos que dar un paso profesional. «Hazañas» es el ejemplo más real de ese vértigo que se siente antes de un gran salto. Y empezar el disco con esta canción es muy significativo, es nuestra declaración de intenciones. Queríamos estar a la altura con este trabajo.

    ¿Diríais que esta es vuestra mayor hazaña?

    Aún sigue siéndolo, la verdad [risas]. Sacar un disco es una verdadera hazaña.

    ¿Qué es lo más loco que habéis hecho por la música?

    Lo más loco que puede hacer un grupo es irse a cualquier pueblo o ciudad, sin saber cuánta gente va a ir a verte. En nuestro caso, hubo una vez que fuimos a Ciudad Real, porque teníamos un compromiso con una banda. Sabíamos que íbamos a perder pasta, pero allí que nos fuimos. Y al día siguiente teníamos producción de «Golpe y Efecto».

    El videoclip de «Hazañas» también fue una locura. Estuvimos unos 15 minutos caminando por el campo, cargados y bajo la lluvia, porque lo grabamos en las semanas en la que peor tiempo hizo en Madrid. A Pepe también se le apareció una rata, que estaba escondida en los escombros [risas].

    La verdad es que tienes que estar muy loco para hacer música. Y debes tener mucha ilusión también. Nosotros queremos tocar, da igual la gente que haya.

    Esta es la playlist de Triángulo Inverso

  • Yogures de Coco y «Puertofé» llegan este jueves a Moby Dick

    Yogures de Coco y «Puertofé» llegan este jueves a Moby Dick

    Desde aquel primer «Azul», Yogures de Coco ha podido girar por multitud de lugares de España. Lugares que no incluyen solo salas. También festivales, como el Festival de los Sentidos o el Fun Music Festival. Aunque, sin duda, el álbum que empieza a encumbrarlos es «Puertofé».

    Con esos sonidos y ritmos coloristas y bailables, los madrileños están creando un estilo muy propio y personal. Un estilo que, quizás dentro del pop-rock, es imposible descifrar o encasillar. Además, en este álbum debut han apostado por la reflexión, analizando a su manera, la realidad en la que vivimos. «Puertofé» nació tras una intensa campaña de crowdfunding. Y, por supuesto, gracias al trabajo de la banda junto a Raúl de Lara y Antonio Navarro, encargados de la producción y masterización, respectivamente.

    Este jueves 26 de abril, llegan a la Moby Dick Club dispuestos a hacer bailar, de nuevo, con este disco. Un disco reúne grandes hits como «Le Loop», «Ellos» o «El himno del amanecer», entre otros. Precisamente, de esta última canción, publicaron recientemente su respectivo videoclip, dirigido por Ilan Serruya.

    Acompañados por EMMETT

    Por fortuna, este jueves 26 de abril no estarán solos en Moby Dick Club. Los sevillanos EMMETT los acompañarán, haciéndonos partícipes también de su música y sus directos. EMMETT es otra de las bandas que, dentro de un género específico como el pop-rock, también es difícil de encasillar. Y es que, desde que su frontman Ángel S. Guill debutara con su álbum «Emmett», su ascenso en Andalucía concretamente, ha sido meteórico.

    Desde 2017, la banda de Sevilla, está recorriendo toda España con un fin u objetivo claro: presentar su reciente álbum, «Era Inevitable». En este disco, EMMETT se ha atrevido a experimentar con nuevos sonidos. Así queda patente en su nuevo videoclip, «Dos mil zumbidos». En este tema, juegan con unos sonidos más electrónicos y dream pop. Sonidos que tampoco defraudan.

    Sin duda, el concierto de este jueves va a ser un «conciertazo». Nosotras estamos ya calentando motores. ¿Y vosotros?

  • Mezcalina Jones: «The Mential nace en el hospital Sound&Track. Queríamos un segundo hijo del que estar orgullosos»

    Mezcalina Jones: «The Mential nace en el hospital Sound&Track. Queríamos un segundo hijo del que estar orgullosos»

    Es uno de los grupos más prometedores del panorama emergente. Son puramente eléctricos, pero no le tienen ningún miedo al acústico. Y es que siempre hay lugar para el rock, ese rock que rompe cuerdas de guitarra y que llega, independientemente del formato. Son Mezcalina Jones. Y si el pasado 20 de octubre, los disfrutábamos en las Basik Sessions de Rock Alive, el próximo 15 de noviembre estarán en la Moby Dick. Siempre dispuestos, para presentar su álbum, «The Mential».

    ¿Cómo se conocen Matuja y Mind Control, y cómo crean Mezcalina Jones?

    Mezcalina Jones es una historia de amor.  Nos conocimos a raíz de compartir local de ensayo, el mismo local donde hoy ensayamos a día de hoy. A Mind Control le gustaba la música de Matuja y a Matuja le gustaba la música de Mind Control. Así que decidimos empezar a quedar para tocar de un modo informal para poner en común lo mejor de cada proyecto. Un poco de unos, un poco de otros y el cariño que teníamos todos hacia Mars Volta dieron lugar a un proyecto ambicioso y consolidado: Mezcalina Jones

    Lleváis un año como grupo, pero venís de otras formaciones. Ventajas e inconvenientes que encontrasteis cuando empezasteis de cero con Mezcalina.

    La principal ventaja es saber de antemano cuáles son los pasos a seguir para hacer que todo funcione lo mejor posible. Saber qué hiciste bien para seguir en esa línea y saber qué hiciste mal para corregir los fallos. Lo más complicado es, creemos, una vez tienes el proyecto encaminado y tu música tiene una identidad propia (algo que creemos que hemos definido con este segundo trabajo) es «asomar la cabeza», no quedar atascado en la etiqueta de grupo local del underground madrileño. Estamos trabajando en ello.

    ¿Qué balance hacéis de vuestra trayectoria como Mezcalina Jones?

    Empezamos con mucha fuerza y muchas ganas y tuvimos unos primeros meses buenísimos, todo estaba funcionando como lo habíamos pensado. Por desgracia, en ese punto nos dejó Bob, nuestro primer bajista, y nos vimos obligados a bajar el ritmo hasta que conseguimos dar con la persona adecuada. Mezcalina fue un trío durante cuatro largos meses hasta que conocimos a Andrés, que trabajó como nadie para ponerse al día con los temas y ser uno más en un tiempo récord. Hemos vuelto a retomar la dirección del proyecto.

    ¿No es una apuesta arriesgada hacer rock duro / progresivo en España, teniendo en cuenta la cantidad de música comercial que se consume?

    Sí, lo es. Hacemos una música muy loca, aparentemente sin estructura a veces y con unos cambios de dinámica que descolocan al oyente medio, es cierto. Somos conscientes de lo arriesgado que es apostar por un proyecto así. Pero cada vez que vemos que un grupo que nos gusta ha cambiado su forma de componer para adaptarse al mercado pensamos: «qué pena, con lo que molaba este grupo antes»; nos reafirmamos. El verdadero reto es conseguir triunfar con lo que de verdad amas. Y nos encantan los retos.

    ¿Qué pensáis de la música indie, que tanto éxito está teniendo en la actualidad?

    Nos encanta. Nosotros hacemos Hard – Indie – Progresivo Experimental.

    Si falla la inspiración, ¿dónde acudir?

    Si tuviera que escoger una de las cosas que me devuelven la inspiración diría, viajar. ¿A dónde? A algún sitio que no conozcan a ser posible. Algunas de las canciones de «The Mential» se compusieron en Taiwan.

    ¿Qué música suena en vuestro coche cuando viajáis?

    Hinds, Julio Iglesias, Taburete. Nos gusta estar al día de las novedades del indie español.

    Aprovechando su visita reciente a Madrid, ¿qué canción de Royal Blood definiría mejor a Mezcalina Jones?

    «Out of the black». De siempre.

    ¿Cómo nace este último trabajo, «The Mential»?

    Por cesárea, en el hospital Sound & Track de Madrid, traído al mundo por Guillermo Montañez. Queríamos un segundo hijo del que estar verdaderamente orgullosos, que fuera más directo, más representativo de lo que es un concierto de Mezcalina Jones y que tuviera un sonido acojonante. Creemos haberlo educado adecuadamente.

    Definición del EP en 2 o 3 palabras.

    HOLY SHIT BOOOOOOM

    ¿Con qué canción del disco os quedaríais?

    «Tlalcoyote» es nuestro single y es la más directa de todas. Pero si tuviéramos que elegir una de la que no desprendernos nunca creo que sería «Tectonic Tongue».

    He leído por vuestras redes, que «The Mential» ha supuesto un exilio espiritual. ¿Por qué y hasta qué punto lo ha sido?

    Estamos muy contentos con cómo se ha desarrollado el proceso de grabación y el resultado que hemos conseguido. Lo que comentábamos anteriormente. Es algo de lo que estamos verdaderamente orgullosos y que nos parece realmente representativo.

    ¿Cómo fue participar en las Basik Sessions de Rock Alive?

    Estuvo de puta madre, hay que reconocerlo. Nos trataron genial y el público respondió como nunca. Fue una experiencia brutal tocar en un entorno tan inusual para más de 100 personas en formato acústico por primera vez.

    ¿De qué manera prepara un show acústico, una banda eléctrica como Mezcalina?

    Con paciencia y saliva… Procuramos suavizar los temas sin que perdieran su esencia… pero luego fue inevitable perder las formas… Le dimos mucha caña, sabemos que no fue un concierto acústico al uso pero como decíamos, la gente respondió genial, nos sentimos verdaderamente arropados.

    En las Basik, momento tensión tras romper la cuerda de la guitarra. ¿Recordáis algún momento similar o alguna situación en la que pensarais: tierra trágame?

    Romper cuerdas forma parte de nuestra rutina el problema es que esta vez no había guitarra de repuesto…  Baquetas que vuelan, pedales que dejan de sonar, pies de micro que vuelan hacia el público… En nuestros conciertos pasan cosas pero las afrontamos con naturalidad [risas].

    ¿Cómo afrontáis el concierto de Moby Dick?

    Tenemos unas ganas tremendas de enseñar a la gente cómo suena “The Mential” en directo… estamos deseando que llegue el día, trabajando en cosas nuevas para el show y dar un «twist» a algunas cosas.

    ¿Qué supone para vosotros compartir escenario con The Whammy Paradox?

    Son compañeros y amigos desde hace muchos años, es un gusto compartir escenario en una fecha tan especial con alguien de confianza.

    Siguientes pasos de Mezcalina Jones.

    Para saberlos tendréis que seguirnos en nuestras redes sociales o no quitar ojo, ¡pronto los revelaremos!


NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.