Hay momentos en los que el silencio se torna necesario, en los que echar el freno se convierte en una necesidad vital y profesional. Porque para volver a conectar con una misma, es necesario adentrarse en ese arduo camino que es el autoconocimiento. Que se lo digan si no a Kuve, quien después de dos años de silencio – en los que la pandemia nos ha dejado tocadas a todas -, ha vuelto con más fuerza que nunca. Tal es así que la artista y compositora murciana inauguró este iniciático 2023 con sus nuevos sencillos de adelanto «Queen M», «Xena», «Cari Cari» y la recién estrenada «Fluye». Unas canciones que no hacen más que mostrar la nueva era de la autora que regresa más empoderada, potente y fuerte que nunca. Unas canciones que estarán incluidas en el que será su próximo, inminente y liberador trabajo discográfico «No Drama».
Un camino que no ha estado exento de dificultades pero que, ante todo, ha sido muy gratificante. Tal es así que con su último lanzamiento «Fluye», que llegó a nuestras vidas el pasado viernes 16 de junio, la artista ha querido explicar más y mejor cómo surgió. De manera natural y en casa, ese lugar de seguridad que le ayudó a liberarse, a desahogarse, a soltar todo lo que llevaba dentro sin miedo y sin pretensiones. «De repente, la palabra fluye se incrustó en mi cabeza y ya no podía salir de ahí. No sabía si quedaba bien o era una peli mía, así que terminé de escribir la canción y llamé a mi madre para que subiera a la buhardilla a escucharla. Cuando empezó el estribillo se levantó de la silla y empezó a bailar y al final del tema ya la cantaba como si la hubiera escuchado cuarenta veces. Yo me puse a bailar con ella y ahí supe que este tema era un tema especial», detalla Kuve en sus redes sociales.
La mejor manera de dar comienzo a esta nueva etapa, en la que Maryan Frutos aka Kuve también ha prometido dar sus primeros conciertos de presentación. Tal es así que el 27 de octubre aterrizará en la Sala Wolf de Barcelona y el 16 de noviembre en la Sala Boite de Madrid. Las entradas para ambos conciertos ya se encuentran disponibles en Codeticketsy Notikumi, respectivamente. Por lo demás, habrá que esperar a ver si se confirman nuevas fechas. ¿Estáis preparados para todo lo que está por llegar? Pues agarraos fuerte, que se vienen curvas.
[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://youtu.be/R1UG8R3q0S8″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]14 de diciembre en la fría, y un tanto lluviosa, Madrid. El de Kuve y Villanueva era uno de los últimos conciertos a los que acudiríamos en la capital – antes de las frenéticas Navidades y antes de que finalizara el año -.
A contrarreloj y con el deseo de que no se nos hiciera tarde, llegamos a la Sala Copérnico puntuales, a las 20.30h. Este ciclo musical, organizado por Budweiser prometía caldear la noche, transformándola en mágica. Tras las fotos y las cervezas de rigor, llegaba el momento de que los artistas salieran al escenario. Villanueva tenía la responsabilidad de romper el hielo. Pero no apareció solo, porque Maryan Frutos (voz de Kuve), lo acompañó en su primera canción.
El gallego llegaba a la capital, para presentar su nuevo álbum «ZOO para DOS». Y lo hizo por todo lo alto, al conseguir poner en pie a todo el público. Hubo tiempo para prácticamente todo. Y es que, tras acabar «Un picnic sobre suelo mojado», sacamos la artillería pesada con «Bombas Nucleares». Por fortuna, «Ella» llegó justo a tiempo para salvaros. Sí, justo en el preciso momento, en el que la situación estaba «Ahogándonos».
Momento de calma cuando Josete Villanueva bajó del escenario, solo, desenchufado. La única compañía de su guitarra y su voz. Los primeros acordes de «Camaleón» sonaron. Y es que, de la misma manera que este animal se camufla y se adapta al paisaje, el vigués readapta y ajusta su música a las circunstancias, haciendo que el público disfrute de todos y cada uno de sus temas.
«El día del equilibrista» llegó y los de Villanueva se marcharon. Era momento de dejar paso a Kuve. La banda liderada por Maryan Frutos entraron con la intención de hacer de aquello «La Conquista». Y vaya si conquistaron. Pero no sin antes llevar a cabo «El Pacto».
Aunque no todo sería un camino de rosas. Justo cuando estábamos «En la cumbre», varios «Escuadrones ludópatas» aparecieron. Aquello parecía una verdadera «Comedia Satírica». Afortunadamente, todo llegó a la calma, con la aparición estelar de la «Soberana». Momento perfecto para practicar una «Regresión» al pasado.
Pero sin duda, el momento más especial y emotivo, llegó con «Cometas, playa desiertas», tema que Kuve ha publicado recientemente con Gabriel de la Rosa (vocalista de Shinova). En esta ocasión, fue Sean Frutos (cantante de Second), quien acompañó a la banda sobre el escenario. Las miradas cómplices entre ambos hermanos, traspasaron cualquier tipo de fronteras, llegándonos a todos aquellos que estábamos entre el público. Y así, da gusto.
Entre tanta emoción, no éramos conscientes de que el concierto estaba llegando a su fin.
«La hermandad de las diosas griegas» apareció, con su particular «Choque» de trenes. Aunque la canción que puso punto y final a esta gran fiesta de la música fue «3.0», la mejor versión hasta el momento de Kuve.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery type=»flexslider_slide» interval=»3″ images=»6702,6703,6704,6705″ img_size=»large» onclick=»»][vc_text_separator title=»Andreína Bongiorno (andrybong)» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]
La Plaza de los Cubos, Madrid. Año 2009. Ese fue el inicio de lo que hoy es Kuve. Ocho años después, con Maryan Frutos al frente, Kuve regresa con la versión de sí misma más actualizada, «3.0». Puede presumir de haberse recorrido todo el territorio nacional, entre festivales y conciertos en salas. Esta noche cierra en Madrid, en la Sala Copérnico, junto a Villanueva. Eso sí. Promete que 2018 también será un año cargado de sorpresas.
¿Por qué «3.0»?, ¿por qué esa versión de Kuve?
Desde que empezó Kuve, esta etapa es nueva: hay nuevo equipo, nueva producción, nuevos elementos. Es un Kuve en el que estoy yo sola al frente. De ahí, ese 3.0.
¿Cómo fue ese proceso de creación del nuevo álbum?
Empecé en 2014, cuando se fue Carlos [Otero]. Empezó de cero todo, con nuevas incorporaciones como la de Pepe Curioni, que es el bajista. Él hizo equipo conmigo, hicimos tándem y entre los dos, comenzamos con la composición y maquetación de los temas. Después ya contamos con Ramiro Nieto y Martí Perarnau, que fueron los que le dieron el toque de la producción.
¿Y por qué ese giro musical?, ¿por romper con la etapa anterior?
Sí, claro. Al ser todo nuevo, había que refrescar e introducir nuevos elementos. Este disco es más guitarrero, tiene canciones más potentes, más rock, guitarras más poderosas. Yo digo que es como una especie de viaje: el disco empieza con mucho power, con «La conquista», pero después también hay también baladas como «Cometas, playas desiertas» o «Soberana». Es otra cara de Kuve.
¿Cómo ha evolucionado Kuve y Maryan, a la par?
Desde que empezó todo, desde que sacamos «3.0» el año pasado mediante crowdfunding, la respuesta de la gente fue increíble. Y a partir de ahí, hemos ido pasito a pasito con los festivales y con la gira.
Los directos al final son una parte importante del directo, porque es cuando expones tu música ante el público. ¿Cómo prepara Kuve los directos?
En el caso de esta gira, hicimos una pre-producción antes del lanzamiento del disco. Tras salir del estudio, empezamos a preparar el directo. Al final, es ensayar, ensayar y ensayar. Y aprender de errores también.
Definición de «3.0» en dos o tres palabras.
Etapas, proyectos y superación.
¿Y a quién quieres más, a mamá o a papá?, ¿con qué canción te quedarías de este álbum?
No podría quedarme solo con una [risas]. Aunque, si tuviera que elegir una, «3.0», más que nada por la respuesta de la gente. Pero no puedo elegir entre mis hijos [risas].
¿Dónde o a quién recurrir cuando la inspiración falla?
En realidad, siempre me gusta ir alerta. Todo el que compone, necesita inspiración. Ésta se puede encontrar en anécdotas personales o en anécdotas que les sucedan a las personas que están a tu alrededor. A nivel personal, acabo recurriendo a personas de mi entorno y a cosas que me llaman la atención. A veces, incluso yendo en el metro se te pueden ocurrir cosas y las tienes que ir anotando donde pilles: móvil o una libretita.
¿Etiquetar o no etiquetar la música?
No. No me gusta etiquetar, porque en realidad, creo que todo es más general. Al final es música. Te gusta o no te gusta.
A día de hoy, con lo fácil que puede ser hacer música – y consumirla -, y con lo poco profesionalizada que puede estar, ¿no es arriesgado dedicarse a ello?
Más que arriesgado, yo creo que es de valientes. Igual que el emprendedor que decide montar una empresa. Mucha gente puede decir: «¡qué haces, estás loco!». Pero al final, cuando algo te gusta, lo ves claro. Yo desde bien chiquitita, lo sabía. Me saqué la carrera de Magisterio de Educación Primaria, pero tras terminarla, quise empezar con mi proyecto. Y quizás sí, mucha gente no se lo tome en serio, pero no hay que hacer mucho caso, porque la gente que piensa así, no entiende esta pasión por el trabajo.
Volviendo un poco a Kuve, ¿Cómo afrontais el concierto de esta noche?
Con muchas ganas de tocar ya. Porque desde la presentación del disco en la Sala El Sol, no hemos vuelto a pisar la ciudad con banda. Y después de este verano, que hemos tenido mucha tralla, nos apetece volver a presentarlo aquí, para cerrar un poco la gira. Además, lo vamos a compartir con Villanueva, que es banda hermana, y nos apetece mucho.
¿Y después, qué planes tiene Kuve?
El sábado tenemos el último concierto en Valencia y ya terminamos el año. Ya estamos tratando de cerrar las primeras fechas de la gira del año que viene. También tenemos idea de meternos a estudio para grabar. En definitiva, seguir, seguir y seguir.
Para cerrar un poco la entrevista, ¿qué canciones suenan en la «furgo» cuando Kuve está de gira?
Suena mucho «Bombas nucleares» de Villanueva, «Río Wolf» o «Nebulosa Jade» de Rufus T Firefly, «Bien por ti» de Viva Suecia…Todo muy nacional, nos gusta mucho escuchar a compañeros [risas].