[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://youtu.be/vSWmMsQSJvg»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hay artistas que no necesitan cantar o hablar para emocionarte. Les basta con escribir para remover por dentro. Marwan es uno de esos artistas multidisciplinares que canta y escribe a partes iguales. Y que con cada cosa que hace, arrasa como un huracán.
El pasado 12 de enero, el cantautor se subía al escenario del WizInk Center, para presentar su nuevo trabajo discográfico: «Mis paisajes interiores». Casi 4.000 personas se encontraban reunidas en el Palacio de los Deportes. Una realidad que distaba bastante de los inicios del «hijo de un refugiado». El mismo que comenzó en las salas más pequeñas de Madrid.
Pero el espectáculo del día 12, comenzó incluso antes de que el propio Marwan se subiera sobre el escenario. Y es que, en la difícil tarea de abrir tal concierto, se encontraba el maravilloso Pez Mago. Un momento que podría haber sido mucho más mágico y especial, de no ser por el público. Ese público que parece no callar si no es su artista el que está sobre el escenario (y a veces ni eso). A pesar de ello, Lucas – Pez Mago estuvo a la altura de las circunstancias, lanzándose de lleno a las «Piscinas Vacías».
Una vez entrados en calor, llegaba el ansiado turno de Marwan. Marcaban las 21.41 en el reloj, cuando toda la banda saltaba al escenario, dando paso al cantante. Comenzó con «Cosas pendientes». La intención era no dejarse nada en el tintero, por lo que era primordial empezar agradeciendo una y mil veces al público, el haberlo llevado hasta allí.
Agradecimiento y nostalgia. Esos fueron los principales sentimientos que nos abordaron durante todo el concierto. La lagrimilla a punto de salir, con «Cómo hacer que vuelvas» y «Cazador de mariposas».
Tras estos primeros momentos de emoción, Marwan volvió a explicarnos «Palabra por palabra» lo importantes que éramos para él. Y lo hizo bajando del escenario y metiéndose entre el público. Con «Carita de tonto» volvió al lugar de donde había bajado, para continuar con el espectáculo.
Aunque para caritas de tontos, las nuestras. Y es que, el de Aluche tenía mil y una sorpresas y nosotros, ingenuos, tratamos de resolver sin éxito «La ecuación». Pero justo en el momento en el que los «Renglones torcidos» parecían no tener solución, Marwan llamó al escenario a Tato Latorre y Funambulista, para cantar «Los restos de esta historia».
Y de nuevo, emoción. Momento del acústico, con la persona que «es la clase personificada»: Alejandro Martínez. Y por supuesto, con «Ya te estoy imaginando», tema que Marwan no solo cantó, sino que también recitó.
Como «Ángeles» caídos del cielo, Marwan comenzó a entonar las primeras letras de «Puede ser que la conozcas», a la que siguió muy de cerca «Desde que duermes junto a mí».
Con «la única princesa en este reino de bestias», Rozalén, el cantautor madrileño cantó «Las cosas que no pude responder». Y así pasó, que ni respondimos, ni pudimos hablar.
Por supuesto, no faltaron otros temas como «Necesito un país» o «El chándal». Ni faltaron sorpresas, en forma de colaboración. Faltaba el plato grande: Luis Ramiro, «Mi único motor», su único motor, su amigo del alma. Una conexión entre ambos que traspasó cualquier frontera, llegando a todos los que en el público estábamos.
Aparentemente, quedaba poco tiempo de concierto. Pero antes de que un espectáculo llegue a su fin, «Conviene saber» que estos grandes acontecimientos hay que volver a compartirlos con amigos. Y por eso, Marwan volvió a llamar al escenario a Tato Latorre.
Fundido a blanco. Desaparición del escenario del gran artista. Pero no era el final, porque «Un día de estos», aparecería de nuevo para recordarnos que, aunque «La vida cuesta», todo tiene solución. Y más si tienes a todos tus invitados sobre el escenario, cantando contigo «Canción de autoayuda». Ese fue, si cabe, el final más apoteósico.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_gallery type=»flexslider_slide» interval=»3″ images=»6656,6659,6660,6661,6662,6663″ img_size=»large» onclick=»»][vc_text_separator title=»Andreína Bongiorno (andrybong)» i_icon_fontawesome=»fa fa-camera» i_color=»black» i_size=»sm» color=»white» add_icon=»true»][/vc_column][/vc_row]


Es ahí cuando «Intranerso» empieza a coger forma, ¿no?
«¿Un miércoles es un buen día para tocar?», le llegó a preguntar en alguna ocasión Andrés Lewin a Conchita. Desde diciembre, el artista bonaerense estaba preparando su nuevo disco, «La tristeza de la Vía Láctea», que tenía previsto presentar este mes de marzo. Pero el 5 de enero, fallecía inesperadamente, dejando este álbum póstumo. Es por eso por lo que su grupo de amigos no se planteó la posibilidad de que este LP terminara guardado en un cajón. Con la idea de hacer llegar el arte de Lewin a lo más alto, anoche 16 de marzo, le rindieron homenaje en la Sala Galileo Galilei. Rescataron muchos de sus temas, además de intepretar las canciones de «La tristeza de la Vía Láctea». Un concierto lleno de magia, igual que las letras que Lewin escribía.
Luis Ramiro fue el último en interpretar un tema en solitario. A pesar de no querer hablar, por la misma emoción del momento, no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar lo importante que fue Lewin para él, llegando a considerarlo un hermano. «Halley» fue la canción elegida por el madrileño para poner el broche final al espectáculo. Un espectáculo, que a pesar de todo, no terminó ahí. El videoclip de «Este fin», proyectado en una pantalla, consiguió arrancar las lágrimas en más de uno de los espectadores.
Jesús Lorenzo (Rafal, Alicante) es músico, poeta y director de cine. Desde el año 1999 es uno de los componentes de la banda «Dirección Prohibida», pero actualmente se está centrando en el mundo de la música de autor y de la poesía. Además, compagina estos aspectos con el cinematográfico, ámbito en el que ya se ha estrenado con «Todo irá bien».
P. ¿Qué lo hace especial?
P. ¿Y cómo empiezas a introducirte en el ámbito de la poesía?
P. En cuanto a la poesía, ¿cuáles son tus referentes poéticos?


