Saber desde pequeño que tu destino pasaría sí o sí por la música. Que ese hilo rojo te ataría a ella de por vida, por mucho que trataras de alejarte. Sí, eso es lo que les pasó a los hermanos Blanca y Guille cuando se embarcaron en La Última Copa. Una declaración de intenciones y la materialización más sincera de aquel «¡Mamá, quiero ser artista!» que lanzaron cuando apenas eran unos críos. ¡Y vaya si lo han conseguido! «Mereció la pena» ha sido la mejor prueba de ello, al menos hasta el momento. El inicio de un recorrido que los llevará por caminos inexplorados pero que, por el momento, ha requerido un ejercicio tremendo de mirar hacia dentro y de analizar su propia historia personal. Como personas, como familia, como artistas. ¿Quién no siente un pellizquito en el corazón cuando echa la vista atrás y rememora aquella inocencia infantil con la que se veía y se sentía el mundo?
Con una historia vital de lo mas interesante, Blanca y Guille nacieron en Burgos, pero pasaron gran parte de su infancia en China. Un hecho que ha determinado mucho cómo han percibido y entendido la música. Quizás fue uno de los acontecimientos que más determinó la balanza hacia el lado artístico, pero es que, sin duda, les está saliendo muy bien. Tanto, que hace muy poquito se robaron todos los corazones en El Jardín de las Delicias, al alzarse con el premio Endesa Play. ¿Cómo no hacerlo si con esas melodías pop y ese toque dosmilero nos conecta con nuestro pequeño «yo»? Así estamos nosotras, especialmente desde que descubrimos «Mereció la pena», el primer pildorazo de todos los que están por llegar.
Hace algunos días, tuvimos el enorme placer de charlar con ellos y fue un verdadero placer. Una de esas entrevistas que te permiten asomarte de lleno en el proyecto y conocer a las personas que lo habitan, no sólo a los artistas que se esconden tras él. Así que si quieres saberlo todo sobre La Última Copa, te invitamos a escucharla hasta el final.