Etiqueta: Sala Barco

  • Paciente Cero: «John Doe somos todos o ninguno. John Doe podemos ser cualquiera»

    Paciente Cero: «John Doe somos todos o ninguno. John Doe podemos ser cualquiera»

    Paciente Cero es una de esas bandas, cuyo trabajo es sinónimo de esfuerzo, constancia y dedicación. Arrancaron un «Día uno» cualquiera, pero lo que «Viene» era aun mejor, si cabe. Ahora con «La constante de John Doe», vienen dispuestos a darlo todo o nada. A ser todos o ninguno. Llegan para darlo todo este sábado 24, en la Sala BarCo de Madrid.

    ¿Cómo surge el concepto de «La constante de John Doe»?

    «John Doe» es un término jurídico que se utiliza para referirse de manera anónima a alguien. Entonces, el título en sí, nace como una especie de metáfora. Queríamos englobar a todo el mundo, sin nombrar a nadie en concreto. Era nuestra particular manera de generalizar. Además, con el disco en sí, queríamos hablar de temas que pudieran afectar a todos, sin distinción. Al final, John Doe somos todos o ninguno. John Doe podemos ser cualquiera.

    ¿Qué simbolismo tienen para vosotros los títulos? Porque en vuestros trabajos, observamos «La constante de John Doe», previamente «Viene» y la primera maqueta, «Día uno».

    Son simplemente cosas que vienen en el momento en el que hacemos los temas. «Día uno» fue porque ser la primera maqueta, Quizás las canciones, en ese trabajo, eran más oscuras o truculentas. Entonces fue como el inicio de algo. «Viene» tiene una historia graciosa, porque era una mezcla entre seguir la corriente de algo que viene, y por otro lado, fue una palabra que adoptamos como muletilla.

    Al final, los títulos vienen de un intento de resumir todo lo que ha sucedido en el estudio.

    ¿Cómo habéis cambiado vosotros, desde aquel «Día uno» de Paciente Cero?

    Hemos cambiado bastante. Hemos aprendido a base de tocar, dar conciertos y ensayar. Cada vez vas aprendiendo más de todo el proceso, de tus errores, de tus compañeros y de cómo comunicarte con ellos. Ahora perdemos menos tiempo en dar vueltas. Experimentamos, pero lo tenemos todo mucho más claro. Al final es como todo: vas evolucionando. Y al ser banda y no solista, tienes la aportación de cada miembro del grupo.

    A nivel de banda, también nos vamos consolidando, en lo que al sonido se refiere. Y es que a lo largo del tiempo, se van puliendo detalles.

    Este trabajo nace tras un periodo de silencio, ¿cómo creéis que éste se percibe en «La constante de John Doe»?

    Durante este periodo dimos algunos conciertos, pero queríamos centrarnos en el disco y en darle forma a las canciones. Componer temas tampoco es sencillo y muchas veces te lo pide el cuerpo. Nosotros había veces que teníamos que dejar de hacer temas, para ensayar los siguientes bolos y repasar los temas previas. Es un proceso del que disfrutamos. De hecho, con cada tema nuevo, tenemos la sensación de que es el mejor que hemos creado. Eso nos ha pasado bastante con «La constante de John Doe».

    La verdad es que es una sensación genial, que te saca también de la rutina habitual.

    Justo la siguiente pregunta era, ¿cuándo podremos escuchar material nuevo de Paciente Cero?

    Pues no tenemos fecha todavía. Sí que es cierto que estamos componiendo algún tema nuevo, pero no sabemos cuándo entraremos a estudio. Imaginamos que cuando las canciones estén preparadas y maduras. Y cuando ahorremos para grabarlas [risas].

    Recapitulando y haciendo síntesis: ¿cómo definiríais «La Constante de John Doe» en dos o tres palabras?

    Es un disco personal y de matices. Y aunque sean muchas palabras, este disco también es música para las personas que no quieren las cosas fáciles y «mascaditas».

    Entendemos entonces que si el disco es para hacer reflexionar a la gente, las letras tendrán gran peso e importancia. 

    Claro. Tienen varios significados y una carga social necesaria. Es muy loable hacer lo que hacen otras bandas, de hablar de sus movidas. Pero nosotros, en este disco en concreto, hemos preferido ir por esta dirección. El mensaje es el que es, aunque es cierto, que no acostumbramos a contarlo de una manera muy explícita.

    De ahí, por ejemplo, «Banderas», ¿no?

    En ese caso fue más explícito, porque fue el primer adelanto.

    A pesar de que «Banderas» fuera el primer single. ¿Qué canción creéis que es la que más sintetiza el disco?

    Quizás nos quedaríamos con «La Espiral» y «Antares Olvidados». Se salen un poco de la temática social, pero no dejan de ser un sub-núcleo del disco. Pero elegir una sola canción que sea representativa, es imposible. Además, nos gusta pensar que hemos hecho un todo del álbum.

    ¿Cuáles son los siguientes pasos de Paciente Cero?

    Presentar el disco y tocarlo en directo, en todos los sitios que nos dejen. Estamos en la época de John Doe. La próxima fecha, eso sí, es el 24 de febrero en la Sala BarCo de Madrid.

     

  • Me quito el cráneo: «Nosotros creíamos que tocábamos música country y zarzuela interestelar»

    Me quito el cráneo: «Nosotros creíamos que tocábamos música country y zarzuela interestelar»

    La risa y el esperpento trasladado al ámbito de la música. Con la incertidumbre de qué tipo de canciones hacen, «Me quito el cráneo» presenta su primer disco en la Sala BarCo de Madrid esta noche. Del día de hoy, sábado 12 de noviembre de 2016, no se sabe absolutamente nada. Todo lo que suceda a partir de las 23.00 horas, está en manos de Chumi, Carlos y Chus, los tres componentes de la banda madrileña «Me quito el cráneo».

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    ¿Cómo nace Me quito el cráneo?

    «Me quito el cráneo» nació como una banda de country [risas]. No, en realidad, la banda surgió tras juntarme [Chumi] con Nacho, un componente del grupo que ya no está. Luego, se unieron Carlos y Chus. La verdad es que sonábamos bien, pero poco a poco, nos dimos cuenta de que los tres sonábamos aún mejor.

    ¿Por qué esa alusión con vuestro nombre, a «Luces de Bohemia» de Valle-Inclán?

    Porque Valle-Inclán era esperpéntico, como nosotros, y encima Chumi lo ama con locura. Además, tenemos su brazo escondido en el local, como era manco [risas]. Con todo el tema del brazo, Valle-Inclán cada vez contaba una historia distinta para justificar que era manco. La verdad es que, en ese sentido, nuestras entrevistas son un poco igual. Pero a grandes rasgos, nos llamamos así, porque leímos la frase, y aunque al principio no nos gustó, al final nos acabó encantando. Y como no teníamos otro nombre mejor, nos quedamos con «Me quito el cráneo». Es más, tiene un contexto muy «chulo», el del esperpento. Al ser además una expresión, llama mucho la atención.

    ¿El hecho de considerar vuestro estilo como «difícilmente clasificable», tiene que ver con el tema del esperpento que hablabais?

    Nosotros creíamos que tocábamos country y zarzuela interestelar, pero después de hacer una encuesta a 1.500 personas, todas dijeron que teníamos un estilo distinto. Así que, al final, optamos por decir que somos difícilmente clasificables [risas]. Que ya de por sí, el no querer hacer un estilo determinado, es un estilo. No es que huyamos de la etiquetas, es que no las buscamos. Simplemente, nos ponemos a hacer lo que nos gusta, cada uno con sus propias influencias. Lo bueno de venir al local con un nuevo tema, lo haya hecho quien lo haya hecho, es que al final los demás hacen lo que quieren. A excepción de algún arreglo que hacemos entre todos, nadie dirige y eso tiene muchos puntos buenos. Hay mucha libertad en el grupo y no nos ponemos límites entre nosotros.

    ¿Cómo ha acogido el público este tipo de música inclasificable?

    Ten en cuenta que llevamos poco tiempo, ya que tras la marcha de Nacho hubo un parón. Sí que hemos hecho algún concierto, al que han ido principalmente amigos y amigos de nuestros amigos. Pero la gente se lo pasa muy bien y nos dicen que les gustamos. Aunque hay quien dice que hacemos música rara o que las canciones son totalmente distintas entre sí. Pero todo eso, para nosotros es indicador de que estamos haciendo las cosas bien, de que estamos consiguiendo lo que queremos. Incluso el productor Paco Loco, que es un gran profesional, se sorprendió. Después de varios días grabando con él, nos dijo que no sabía qué hacíamos. Para nosotros fue un subidón.

    ¿Qué supone para vosotros este primer disco?

    Es una nueva etapa para «Me quito el cráneo», que hasta ahora no había sido real. Nos quedamos tres, rehicimos temas y creamos nuevos. Y todo eso en apenas tres meses. En definitiva, la música cambió. No tenemos un cantante principal y los instrumentos destacan, por ejemplo. El disco ha sido la meta y el punto de salida. Es una burbuja que nos permite reunirnos a los tres. Además, teníamos muy claro que queríamos grabar con Paco Loco. De hecho, lo cerramos todo con él incluso un año antes de meternos al estudio.

    ¿Cómo fue trabajar con él, con Paco Loco?

    Inicialmente, le escribimos por correo electrónico y le contamos que éramos de su rollo y que queríamos grabar con él. A los diez minutos de mandarle el e-mail, nos llamó por teléfono. «¡Chus, soy Paco!», escuchamos al otro lado. Es un gran profesional, pero a la vez, es una persona tan sencilla. Es maravilloso. La verdad es que después de todo el trabajo que hicimos, fuimos al estudio con la incertidumbre de cuántas canciones grabaríamos, si ocho o diez. Al final, acabamos grabando las diez con bastante tranquilidad. Disfrutamos más que otra cosa. Además flipamos con él, porque a la hora de mezclar, Paco trabaja completamente solo. Es como un pastelero, que con la masa en bruto, hace auténticas obras de arte. Ese proceso, el cómo va dando forma al disco, es impresionante. Al escuchar el resultado final, no nos creíamos que hubiera salido de nosotros.

    ¿Qué supone para vosotros presentar el disco en la Sala BarCo, de Madrid?

    Eso tiene su historia también, porque en su momento estuvimos buscando salas. Queríamos estas fechas, pero por lo general, no suelen decirte sí o no con tanta antelación. En realidad, queríamos actuar en el Vicente Calderón [risas]. Al final, pedimos como favor que nos dejaran actuar en la Sala BarCo y lo conseguimos. Lo cierto es que el sitio nos encanta y el trato es genial.

    RECOMENDACIONES DE «ME QUITO EL CRÁNEO»

    Hoy por hoy, de Javier Krahe

    Come together, de The Beatles

    No Surprises, de Radiohead

    Whose Authority, de Nada Surf

    The Poet and The Pendulum, de Nightwish


  • Lolo Moldes: «Cráteres son heridas cicatrizadas, que han dejado su huella»

    Lolo Moldes: «Cráteres son heridas cicatrizadas, que han dejado su huella»

    Foto Lolo Moldes 4

    Es músico, compositor, productor musical e ingeniero de sonido. Aunque la relación de Lolo Moldes con el mundo de la música viene de mucho más atrás, de cuando tenía ocho años y empezó a tocar la guitarra. O de cuando comenzó a dar clases en el conservatorio. De hecho, él mismo ha reconocido que ya nació con una guitarra debajo del brazo. Ahora está en pleno proceso de promoción de «Cráteres», su primer audio-libro recién presentado a los medios, y que llevará al leonés el próximo sábado 12 de marzo a la Sala Barco de Madrid. Un trabajo que va más allá de la música, ya que también aúna poesía e ilustración. Esta última, a cargo de los artistas bercianos Cristina Montero, Ana Gaztelumendi, C. C. Sulé, Jorge Solana, El Abrelatas, Javier Carpintero, Roque Castedo, Raquel Palacio, JuanMa Salví y Roberto Canedo.

    Pregunta. ¿Qué te llevó a lanzar tu carrera como artista?

    Respuesta. Lo cierto es que la inercia me llevó hasta este punto. En ningún momento me planteé lanzar mi carrera musical. Simplemente, llega un día en el que pintas un cuadro que te gusta y decides mostrarlo en público.

    P. ¿Cómo nace «Cráteres»?

    R. En principio, tan solo eran unos textos y unas melodías que tenía guardados y que poco a poco fueron cogiendo forma. Hasta que se convirtieron en canciones. Pero como además, tenían cierto colorido y carácter desde mi punto de vista, consideré que tenían que complementarse con imágenes. Por eso contacté con unos amigos de El Bierzo, para proponerles que dibujaran las canciones. A ellos les gustó la idea y se volcaron enseguida.

    P. ¿Cómo está estructurado este trabajo?

    R. Tiene dos partes. En la primera de ellas aparecen las canciones, con las letras de las mismas y su respectiva ilustración. La segunda está dedicada a la poesía y reflexión. Son resquicios que quedaron anotados durante el proceso compositivo y no quise que se perdieran, porque forman parte de toda la creación de «Cráteres».

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    P. ¿Por qué llamarlo así, «Cráteres»?

    R. «Cráteres» es claramente una metáfora. Si tuviera que definirlo con una frase, diría que son heridas cicatrizadas, pero que han dejado su huella. En definitiva, es un mapa del alma. Engloba muchas cosas en cuanto a la temática. principalmente, hacen referencia a cuatro pilares fundamentales: los sentimientos familiares, temas políticos que de alguna manera te mueven, la tierra y el amor.

    P. ¿Qué hace especial este trabajo?

    R. Es honesto y sincero, ha salido del alma sin ningún tipo de pretensión, más que ser un proyecto terapéutico. Ocurre que después de mucho tiempo viviendo en Madrid, me siento desilusionado con el entorno y decido poner tierra por medio. Me marcho para poner mis ideas en orden y descansar. A partir de ahí, nace y se consolida «Cráteres». Por eso pienso que es honesto y sincero.

    P. ¿Cómo ha sido la experiencia de grabar este audio-libro?, ¿repetirías?

    R. El formato quizás no lo repetiría, pero el estilo, y los puntos personales y musicales a los que he llegado gracias a «Cráteres», sí que me gustaría conservarlos, porque me han hecho evolucionar y crecer en una dirección que me gustaría seguir investigando.

    P. ¿Cómo ha sido el proceso de producción de «Cráteres»?

    R. Para conseguir que la esencia de «Cráteres» se mantuviera intacta, todo lo que es el proceso creativo de los temas y las melodías, es una carrera de fondo en la que yo me encerré completamente solo con mis instrumentos. Secuencio los instrumentos que yo no puedo tocar, para luego pasárselos a instrumentistas que sí que pueden hacerlo y que además, aportan su toque personal.

    Foto Lolo Moldes 3

    P. ¿Cómo diste con las personas que te iban a ayudar en este proceso?

    R. En el tema musical, ya tenía claro con anterioridad a las personas que quería que formaran parte del plantel, porque llevo mucho tiempo trabajando en el mundo de los directos y he coincidido con mucha gente. Y poco a poco vas asociando a las personas que pueden encajar, tanto a nivel profesional como humano. Este último aspecto es muy importante para que el proyecto creciera.

    A nivel artístico, el diseño de los dibujos fue previo al proceso de producción. Con anterioridad, pasé a unos amigos unos bocetos de los temas al desnudo, tan solo con la guitarra y la voz, para que no se vieran influenciados por otros artificios. Y sobre eso, construyeron sus obras. No hubo ningún tipo de restricción en este sentido, cosa que ha hecho que «Cráteres» tenga mucha más fuerza.

    P. ¿Qué supone para ti presentar tu disco en la Sala Barco de Madrid?

    R. Pues imagínate. La Sala Barco es una de las más emblemáticas de la ciudad. Llegar de fuera y poder actuar allí es todo un lujo.

    P. ¿Alguna sorpresa para el concierto del 12 de marzo?

    R. Bueno, algo hay pensado [risas]


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