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  • Vetusta Morla se despide por todo lo alto de su «Cable a Tierra»

    Vetusta Morla se despide por todo lo alto de su «Cable a Tierra»

    La vida nunca se cansa de sorprendernos. La vida siempre está llena de sorpresas. Y si de algo estamos convencidas, es de que noviembre terminó de la mejor manera posible. ¿Por qué? Pues porque Vetusta Morla nos regalaron un fin de gira maravilloso en el WizInk Center de Madrid. Fue el pasado 30 de noviembre cuando los de Tres Cantos nos regalaron la primera de sus últimas citas. El principio del fin. El principio de un merecido descanso. El punto de inflexión perfecto para despedir por todo lo alto uno de los mayores tours que nos ha regalado una banda patria, «Cable a Tierra». Una cita mágica en la que no estuvieron solos, puesto que El Naán y Aliboria estuvieron junto a ellos, no sólo este día, también el siguiente. Pero es que además de ellos, Rodrigo Cuevas también dio la sorpresa al actuar mano a mano con los madrileños. ¿Eso sí que no lo vimos venir, verdad?

    Acompañados en todo momento por la mítica Orquesta Celtibérica, Vetusta Morla se arrancaron con himnos como «Puñalada Trapera», «La Virgen de la Humanidad» o «El Imperio del sol». El subidón de adrenalina que necesitábamos para afrontar todo lo que estaba por llegar a continuación, de la mano de canciones que ya forman parte de nuestro imaginario sonoro, como «El hombre del saco», «Golpe Maestro» y «Corazón de lava». Aunque, sin duda alguna, el tema que marcó un antes y un después, y que volvió a interpretar con la orquesta, fue «Maldita dulzura». Apogeo máximo, que dio paso a la gran colaboración de la noche junto a Rodrigo Cuevas en la necesaria «Finisterre». Y es que, si por separado, amamos profundamente a Vetusta y a Rodrigo, juntos fue apoteósico. La dupla que no sabíamos que necesitábamos. Hasta ahora.

    Con el «Fuego» en su máximo esplendor y Madrid ardiendo fuera, no nos hubiera importado para nada viajar hasta «Copenhague» y volver esa misma noche. No nos hubiera importado regresar a «La vieja escuela», en la que celebrar lel día más mágico del año, el «23 de junio». Aunque a fin de cuentas, «Al fin de la escapada», desde luego que «No seré yo» quien se atreva a enfrentarse al «Rey Sol». Todo parecía no tener fin, en un mundo en el que «La cuadratura del círculo» se lelgó a convertir en un asunto a tratar en el «Consejo de sabios». Pero sí, sí que había un fin y se estaba acercando. No sin antes cantar a pleno pulmón temas como «Palabra es lo único que tengo», «Te lo digo a ti», «Sálvese quien pueda, «Valiente», «Muñeira de Ons», «Brindis de Dionisios» o «Saharabbey Road». Ahora sí que sí, más que listas para afrontar el final de este ciclo. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con «Si te quiebras», «Cuarteles de invierno» y «Los días raros»? Noche para el recuerdo para todas aquellas personas que allí estuvimos.

     

  • La noche en la que Love Of Lesbian iluminaron todo Madrid

    La noche en la que Love Of Lesbian iluminaron todo Madrid

    Teníamos unas ganas inmensas de poder decir alto y claro que la normalidad musical estaba aquí de nuevo. Después de toda tormenta siempre llega la calma y no podemos estar más felices de que Love Of Lesbian formen parte de esta anhelada calma. Y es que este pasado sábado 4 de junio aterrizaron en el Parque Tierno Galván de la capital, en medio del ciclo musical Madrid Escena. Todo por presentar todas y cada una de las canciones de su último álbum «V.E.H.N (Viaje Épico Hacia La Nada)», además de repasar algunos de sus grandes himnos. Esos que hemos coreado hasta la saciedad hasta el fin de nuestros días.

    Como si de un acontecimiento sobrenatural se tratara. Como si de un hecho que solo sucede cada 75 años, como el Cometa Halley, aparecieron puntuales en la capital. En medio de una marea de gente que deseaba verlos de nuevo después de tanto tiempo. Y en un paraje increíble, ideal para celebrar la (casi) llegada del buen tiempo y del verano. Celebrando que cada día los días duran más y que la luz siempre ha estado, nunca se ha apagado. Todo sea que sus canciones nos sirvan como faro en medio de la oscuridad. Canciones como «Viaje Épico Hacia La Nada», «Crisálida», «Sesenta memorias perdidas», «Cosmos (Antisistema Solar)», «Catalunya Bondage», «El Sur» o «Los irrompibles». Sin olvidarnos de grandes clásicos como «Club de Fans de John Boy», «Allí donde solíamos gritar», «1999», «Segundo asalto», «Cuando no me ves», «Bajo el volcán» o «Planeador», entre muchísimas otras.

    Una noche mágica, que quedará para siempre guardada en nuestros corazones y en nuestras mentes. Una noche mágica que retendremos en nuestras retinas, gracias a la vista incansable de nuestra compañera Mónica Arévalo. Aquí os dejamos un pequeño reportaje fotográfico de cómo vivimos el concierto del pasado sábado.

  • La magia que desprende en directo Sara del Valle y su primer «Isaac»

    La magia que desprende en directo Sara del Valle y su primer «Isaac»

    Y por fin, el gran día de Sara del Valle llegó. Tras haber disfrutado como niños de la presentación para prensa que hizo hace algunas semanas de «Isaac», su nuevo y primer trabajo discográfico, el pasado 20 de junio llegó la gran y primera cita con el público. Y la Sala El Sol de Madrid vibró al son de todas y cada una de las canciones de la joven artista que, en todo momento, estuvo acompañada y arropada por su banda. Tres días han pasado desde este mágico y ansiado momento, y nosotros no hemos podido salir del bucle. Imposible con ella. Imposible con su voz. Imposible con ese talento que derrocha en cada cosa que hace.

    Fue a principios de junio cuando la joven madrileña presentaba su gran debut, que lleva por título «Isaac». Un disco muy anhelado, no solo por ser el primero. También por todo lo que significa para la propia Sara del Valle. Y es que, más allá de llevar el nombre de su abuelo, la artista se ha inmerso en un viaje emocional a través de estas nueve canciones, que bailan libres entre diferentes géneros como el soul, el pop o el gospel. Un viaje de lo más personal que bien también podría ser el nuestro. Y es que solo ella es capaz de hacer que nos sintamos identificados con cada una de las cosas que nos cuenta en este disco. Una conexión que en directo adquirió una nueva dimensión. Así lo vivimos la pasada noche del 20 de junio. Allí presente se encontraba nuestra compañera Mónica Arévalo, que hizo estos fotones.

    Una noche diferente que jamás olvidaremos. Una noche diferente que seguirá en nuestra mente de por vida. Magia, cariño, emoción y homenaje. Un mix de sensaciones imposibles de sacar de nuestros cuerpos, incluso días después.

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