Probablemente, sea uno de los festivales estrellas de este país. Tras tantas ediciones, el Cultura Inquieta ha logrado consolidarse dentro de este amplio panorama musical. El próximo año 2019, se celebrará la décima edición del mismo en la ciudad de Getafe.
Por el momento, la organización ha desvelado los nombres de los artistas que actuarán, tanto el 28 de junio, como el 29. Macaco, Iseo&Dodosound with The Mousehunters y Green Valley son las apuestas para la primera de las noches. Mientras que Juanito Makandé, Depedro y Pájaro lo harán el segundo.
Precisamente el cartel del día 28 ha sido el último, hasta el momento, en desvelarse. Y precisamente, son tres bandas que tienen en común el mestizaje y un gran compromiso social. Y precisamente, son tres bandas que suman una diversidad infinita de fuentes e influencias.
Las tres últimas confirmaciones del festival Cultura Inquieta
Macaco ha sido y es uno de los rostros y voces más reconocibles de este país. Creador de grandes himnos como «Moving» o «Hijos de un mismo Dios». En 2019, lanzará su nuevo trabajo «Back To The Jungle». Álbum que presentará en directo en el escenario del Cultura Inquieta.
Iseo&Dodosound with The Mousehunters. Lo mejor de los sonidos jamaicanos y del dub que traspasa fronteras. La mejor unión entre el dub de Dodosound, la enorme y arrebatadora voz de Iseo y los vientos de The Mousehunters. La alianza eterna que llevarán a Getafe, una de las propuestas más originales e innovadoras de nuestro panorama musical.
Lo de Green Valley es otro nivel. Con su reconocible marca y estilo personal, consiguen reunir reivindicación y positivismo a partes iguales. Pasarán por el escenario del Cultura Inquieta, para presentar los temas de su último trabajo, «Ahora» (2016). Aunque también aprovecharán para recordar otras mchas canciones emblemáticas.
Tres bandas de élite, que se unirán a otras tres, de la talla de Depedro, que se encuentra presentando su trabajo «Todo Va A Salir Bien»; Juanito Makandé que también está de estreno, con «El habitante de la Tarde Roja»; y la banda sevillana, Pájaro. Estos tres últimos artistas actúan el día 29.
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El Festival Cultura Inquieta ha cruzado el ecuador con tres nuevas jornadas de éxito y se prepara para su último maratón musical. Por el escenario del Polideportivo de San Isidro de Getafe pasarán Ilegales con su rock descarado y provocador (6 de julio); Marlango con todo el glamour que desprende Leonor Watling (7 de julio), y Mártires del compás con su inimitable Flamenco Billy que convertirá el cierre de la octava edición en una fiesta memorable (8 de julio).
La segunda semana del festival ha sido, sin duda, la más heterogénea del amplio programa. Xoel López, precedido por un emotivo show acústico de Depedro, y acompañado por una gran banda, conquistó al público con lo mejor de sus veinte años en el escenario. Un concierto redondo que conmovió a sus incondicionales y sorprendió a los neófitos. Los viejos rockeros no defraudaron. Rosendo brilló con luz propia e hizo vibrar a todo el polideportivo de San Isidro; Burning puso a todos los asistentes a mover las caderas, y Los Zigarros y Desvariados demostraron que el rock and roll tiene un digno relevo generacional. El Festival Carpe Diem se convirtió en una multitudinaria quedada juvenil para escuchar durante más de ocho horas lo más sobresaliente del rap y el hip hop y a los artistas más punteros de la música urbana.
Y como el festival es muy inquieto, del polideportivo se desplazó a la explanada del Cerro de los Ángeles donde se realizó, como parte de su programación, la fotografía más grande del mundo (81,78 metros de largo y 34,48 de ancho) efectuada con la técnica de Light Painting, obra de Riders of Light. Entre otras muchas actividades que se desarrollaron durante la semana.
AGENDA
06 julio. ILEGALES + Romeo 07 julio. MARLANGO + El Twanguero + Miss Undergroove +Tu Otra Bonita 08 julio. MÁRTIRES DEL COMPÁS + 33 Malandra
Era el mes de enero cuando se juntaban David Romero (bajo), Pável Mora (teclado y voz), Javi Torres (guitarra y voz), José Medina (batería) y Fran Vela (trombón). Así nacía 42 Buttons, aunque el germen de lo que hoy es la banda ya estaba implantado. Poco a poco, han iniciado una carrera meteórica: se alzaron ganadores del concurso de bandas de Fender y actuaron en el Festival Cultura Inquieta. Con nuevos proyectos en mente, la banda getafense promete dar mucho juego.
’42 Buttons’ en Cultura Inquieta – Foto: Carlos Díaz Casado
Pregunta. ¿Cómo nace 42 Buttons?
Respuesta. Anteriormente, teníamos otra banda que se llamaba H, pero acabó disolviéndose. Sin embargo, nos quedamos tres de este grupo anterior y ahí empezó a formarse lo que es hoy 42 Buttons. Decidimos no venirnos abajo e irnos a tomar cerveza, que es lo que mejor se nos da y la mejor manera que tenemos de pensar [risas]. Hablamos de lo que queríamos hacer y de hacia dónde direccionar la banda en esos momentos. Entre otras cosas, decidimos dar un pequeño giro en el estilo.
P. ¿Y por qué ese nombre? Porque es un tanto curioso.
R. Hemos conseguido que llame la atención. Se le ocurrió un día a Pável y al final se quedó. Nos gusta dejar la explicación de porqué nos llamamos así, un poco en el aire [risas]. La verdad es que no nos gustan los nombres que son algo. Además, desde el minuto 0, en internet somos los primeros en salir cuando buscas 42 Buttons. Lo cierto es que lo único que ha requerido que nos sentemos y hablemos es el hecho de hacia dónde queríamos dirigir la banda, en cuanto al estilo. Todo lo demás ha venido rodado.
P. ¿Y qué estilo es el que os define más?
R. No lo sabemos muy bien. Nos han definido de muchas maneras y nos han comparado con cosas que jamás nos hubiéramos imaginado. Lo que intentamos buscar es la base de la música negra funk-soul más clásica, pasada por un filtro un poco más actual, introduciendo entre otras cosas, voces procesadas y bases más electrónicas. Jugamos con la esencia antigua, pero pasada por el filtro moderno. De hecho, esa esencia se nota también en la propia construcción de los temas. No seguimos una estructura tan marcada y abrimos paso a la creatividad y la improvisación. Además, dejamos que prime la instrumentación. Aunque poco a poco, estamos dejando paso a las voces y están surgiendo algunas letras. Por ejemplo, Matías Muñoz, una poeta de Getafe, compuso un poema «Bodrum Beach», específicamente para uno de nuestros temas. Lo que tenemos claro es que, dentro de las pocas letras que tenemos, éstas tengan un mensaje que traspase y llegue a la gente.
P. En muy poco tiempo, montáis la banda, os presentáis al concurso de bandas de Fender, ganáis y actuáis en el Festival Cultura Inquieta. ¿Qué supuso para vosotros todo eso?
R. Inicialmente, sentimos incredulidad, sorpresa y mucha emoción. Nos encontrábamos en esos momentos validando nuestra propuesta musical y dijimos: «Vamos a ver cómo se traga esto el público»: temas de siete minutos, cambios de compás o cambios de ritmo. No sabíamos cómo iba a responder la gente, pensábamos que nos dirían: «Bueno, sois un poco rayados, ¿no?» [risas]. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. En realidad, fue una meta, una manera de ponernos en marcha. Aunque dudamos. Tres días antes del concierto, estuvimos pensando si concursar o no, porque no veíamos el proyecto lo suficientemente maduro. Y luego, mira. Durante las dos semanas antes de la final, estuvimos dando un giro al repertorio y a la estética. Y fue ahí cuando hicimos un bolo realmente potente y la gente reaccionó de manera muy positiva. Luego, actuar en Cultura Inquieta fue increíble, también nos colocaron un día mejor que el que estaba previsto. Además, en todo momento nos trataron como una banda más, a pesar de haber sido ganadores de un concurso y no estar incluidos en el cartel. Todo ello nos dio confianza en el proyecto y nos demostró que a la gente también le gustan las cosas diferentes.
P. ¿Cómo fue compartir escenario junto «Aurora & The Betrayers» y la «Fundación Tony Manero»?
R. Compartir escenario con dos bandas grandes es increíble, no dejas de tocar con personas que tienen ya un enorme recorrido en este mundo. Además, estuvimos hablando con todos ellos detrás del escenario y son gente muy maja. No sabemos si fue bien o mal, pero acabamos a las tantas de la madrugada con la «Fundación Tony Manero» [risas]. La verdad es que compartimos muy buen momento con ambos grupos en el backstage. Fue un lujo actuar con bandas grandes, sin quedar por debajo de ellos en ningún momento. Y aprendimos mucho de ellos.
P. Vais a publicar en breves el DVD con la actuación en Cultura Inquieta. ¿Cómo va el trabajo de post-producción?
R. Va fenomenal. Y suena muy, muy interesante. Posiblemente para finales de mes o principios del próximo, ya estará a punto.
P. ¿Y cuál es el siguiente paso de 42 Buttons?
R. Vamos dando pequeños pasos continuamente. Estamos cerrando varias cosas interesantes en Getafe, en Madrid y fuera también. Además, también estamos hablando para llevar a cabo una propuesta cultural con otros artistas. Pero todo ello está todavía en proceso. Aunque lo inminente, es la publicación del DVD.
El festival de los festivales daba el pistoletazo de salida el jueves 30 de junio. Desde ese día y durante las siguientes tres semanas, numerosos artistas de distintos géneros, pasarán por el escenario del Festival Cultura Inquieta2016.
El pasado viernes 1 de julio, fue el turno del heavy español, que vino de la mano de tres de las bandas más emblemáticas del panorama nacional: Saratoga, Ñu y Barón Rojo.
Apenas eran las 9 de la noche cuando Saratoga saltaba a escena, incitando a los espectadores con su nuevo disco, a Morir en el bien, vivir en el mal. Decidieron empezar por «arrasar la ciudad» con A morir, para pasar luego a relatar «una historia que pasó», cuando «en un día gris, él caminaba sin razón». Fue así como Tete Novoa alzó la voz y cantó No sufriré jamás por ti. La Etérea pasión por el Heavy Metal es capaz de poner fin a este sufrimiento. Entonces llegó el momento de «contar hasta diez» y de que se eleven los Vientos de guerra. Una guerra que no le impedirá prometer que Volverá para bailar El último vals. Y sin importar «si existe un final», se produjo el momento de la Resurrección. Sin embargo, el final se acercaba, el concierto pasó Como el viento y Saratoga cerró el espectáculo, cantándole a aquel Perro traidor, ese «que no vale nada» y «que siembra veneno al hablar».
No habían dado las 11 de la noche. Era el turno de Ñu. Comenzaban con un cántico a los Animales sueltos, porque luego Tocaba correr. Y cuando el Fuego comenzó, llegó Ella para calmar «su sed dentro de ti». Más fortalecido y mucho Más duro que nunca, apareció El flautista, quien aseguró totalmente convencido: «Sé quién tiene la llave de una ciudad. Sé quién tiene la espada que vencerá». Una historia que, tras sacarla a relucir, se merecía Una copa por un viejo amigo.
Ya pasada la medianoche, Barón Rojo se preparó para cerrar la noche. «No hay tiempo que perder, en marcha me tengo que poner». Entraron pisando El pedal y «como un auténtico animal», cantaron Al final, perderán. Era el momento de todo tipo de Incomunicación externa. La noche era una de esas tantas Noches de Rock & Roll, en las que había que acabar hasta con las Botas sucias. Todo lo demás sobraba. Hubo momento también para que, como un Fugitivo, apareciera el Hijo de Caín y se proclamara Hermano del Rock & Roll. Es más, su rebeldía contra El presidente, «responsable de todos los males de mi ciudad», le llevó a asegurar: «Resistiré hasta el fin». Y así es como poco a poco, «la magia se desvaneció» con Siempre estás allí, pero la estela de estas tres bandas permaneció incluso después del concierto.