Lo que consigue Travis Birds cuando se pone a cantar es mágico. Desde el primero momento en el que la escuchamos, lo supimos. Y desde entonces, se ha convertido en una de nuestras artistas indispensables. Nuestra historia con ella empezó cuando «Coyotes» vio la luz, pero todavía no se había hecho viral. Luego llegó «El embarcadero» y este tema explotó. Sin embargo, su carrera ya tenía recorrido previo, todo gracias a su disco «Año X», que en estas fechas, se encuentra de aniversario. Tal es así, que este mismo sábado 19 de diciembre, vamos a celebrarlo yendo de concierto con la artista madrileña, que actúa en el Teatro EDP Gran Vía. Una gran celebración que el día de antes, el 18, sucumbirá a la llegada de la edición especial en vinilo y en CD de este disco tan importante para Travis Birds.
Sin duda, va a ser uno de los conciertos más especiales de este 2020 trágico, en el que lo único que nos ha salvado ha sido la música. Que se lo digan a Travis, que no ha dejado de trabajar: multitud de colaboraciones como La Pegatina o Tu Otra Bonita, su participación en el tributo a Joaquín Sabina (en el que reinterpretó «19 días y 500 noches más»), este broche de oro en Madrid y un nuevo álbum en camino. ¿Preparados para la inminente llegada de «La costa de los mosquitos»? Todavía no conocemos la fecha, pero ansiamos que sea muy, muy pronto.
Es una de las voces más especiales y particulares que hemos tenido el placer de escuchar en los últimos años. Dulce y con una personalidad magnética, Travis Birds nos sorprendió gratamente cuando la descubrimos con «Año X», un disco que precisamente está a punto de celebrar su segundo año de vida (vio la luz allá en 2018). ¿Y qué mejor manera de celebrarlo que con un concierto? Que bien necesarios son, especialmente en estos tiempos que corren. Pues tal esperada cita será el próximo 19 de diciembre en el Teatro EDP Gran Vía de Madrid.
Travis Birds es uno de los tantos ejemplos de talento innato. Irrumpió fuertemente con este «Año X» cuyo aniversario celebramos. Pero es que poco después, en 2019, volvió a saltar a la palestra con «Coyotes», primer adelanto de su nuevo trabajo de estudio, que llegó a formar parte de la banda sonora de la serie «El Embarcadero». Una canción convertida ya en un himno desgarrador, en la que se combina una intensa interpretación con la ferocidad de su letra. «Coyotes describe la evolución en las fases de una obsesión, en la que la posibilidad de conquista destroza y convierte al individuo en animal». Poco después de esta gran canción, llegaron otras como «Madre Conciencia» o «Acordes de Jazz», todos ellos adelantos de su inminente nuevo trabajo. Además, su imparable carácter la ha llevado a participar en otros proyectos, como el homenaje a Sabina en la canción «19 Días y 500 Noches». E incluso en el tema benéfico «Si se calla el cantor», junto a otras bandas de primer nivel como Ciudad Jara, ZOO, Rayden o Amaral entre muchísimos otros.
Ahora, la joven artista está dispuesta a presentar el próximo 19 de diciembre en Madrid, concretamente en el Teatro EDP Gran Vía. ¿Todavía no tienes tu entrada? Pues corre antes de que vuelen, porque el aforo es muy limitado.
Saltó a escena en el año 2010. Ella es Travis Birds y está preparando su nuevo trabajo, «La Costa de los Mosquitos». Si sigue sin sonarte su nombre, quizás la reconozcas al decir que es la creadora de la canción «Coyotes». Sí, el tema que abre la serie de «El Embarcadero».
Sin duda, Travis tiene algo, un aura que hace que te encandiles de ella desde el minuto 1 en el que la ves. Así que hablar con ella fue especial. La entrevista que le hicimos fue mágica. Y ya la podéis leer.
«Coyotes» ha sido el primer adelanto de este nuevo trabajo. ¿Cómo surge la canción?, ¿cómo llega a raíz de eso todo lo de «El Embarcadero»?
El tema, a nivel inspirativo, surge de enfrentarme a mí misma. Siempre de una manera metafórica, que es como suelo hablar yo en todas las canciones. Pero el trasfondo es muy personal. Al final, todo llega tras enfrentarme a una situación, que nivel emocional, estaba siendo muy difícil para mí. Así que me lo planteé como un reto: quise sacar todo lo que en ese momento llevaba dentro, en vez de dejar que se me quedara, se me pudriera y me pudriera a mí. Al final, nació esta canción, a la que al principio no le hice mucho caso. Pero porque normalmente, en todo mi proceso creativo, los temas comienzan de una manera y terminan evolucionando mucho.
Sin embargo, con «Coyotes» hubo una mañana que me levanté y decidí irme al piano a tocarla. Lo cual fue extraño, porque con ese instrumento tengo una relación un poco complicada [risas]. Así que, decidida, lo grabé y lo subí a Instagram, con la buena suerte de que dio con la persona que estaba sonorizando toda la serie de «El Embarcadero». Y esta canción les iba perfecta para la cabecera. Así que así fue como surgió todo.
Comentabas que al principio no le hiciste mucho caso a «Coyetes». ¿Ha cambiado un poco esa percepción?
Como decía, ese es un poco el proceso de creación que tengo con todas las canciones. Al principio, no entro mucho a valorar si son buenas o malas, porque estoy muy concentrada en que la canción nazca y evolucione. Sí que me puedo obsesionar más con una canción o que me salga más rápido, pero digamos que para mí es un proceso normal. Aunque sí que era consciente que ahí había algo de lo que quería seguir tirando. Pero hasta que no me abstraigo y veo eso fuera de mi cabeza, o hasta que no compruebo la reacción de la gente, no le doy relevancia, lo tengo un poco en «stand-by».
¿Cómo ha ido evolucionando Travis Birds?
Pues he pasado por muchas etapas. «Año X» empecé a escribirlo cuando empecé a tocar, por 2010. Entonces las canciones tienen ya mucho tiempo. Al igual que algunas de «La costa de los mosquitos». Los temas de este disco no están escritos en la misma etapa personal, pero sí que todas pertenecen a una fase diferente en mi personalidad. Por decirlo metafóricamente, «Año X» era el plan; y «La costa de los mosquitos» es el viaje.
¿Cómo surge el concepto de «La costa de los mosquitos»?
Pues la verdad es que está muy bien representado en una isla desierta, una especie de selva. Por otro lado, los mosquitos, que hacen alusión, de manera metafórica, a todo el tema de las obsesiones. Así que a nivel global, «La costa de los mosquitos» es el lugar en el que una persona se deja llevar por sus taras mentales, por sus obsesiones y por las cosas que lo atormentan. Es como una fase de la locura.
¿Cuándo podremos disfrutar del disco al completo?
Pues de momento, vamos a apostar por ir sacando singles. De hecho, ahora en abril sale el segundo adelanto. Nos dejaremos llevar un poco e iremos viendo cómo van las cosas, pero el disco completo seguramente esté de cara al otoño. Así que para el concierto de mayo en Madrid, se podrán escuchar los temas. Aunque el disco en físico no lo tendremos todavía [risas].
¿Cómo afrontas precisamente ese concierto, el del próximo 23 de mayo en la Copérnico?
La verdad es que con mucha expectación, porque en realidad va a ser un poco el reflejo de todo lo que ha estado pasando con la serie. También va a ser una puerta que se abra a mucha más gente. Entonces con expectación principalmente. Y con muchas ganas de presentar algo muy ambiental, algo que tenga un hilo conductor. Aunque estamos trabajando en ello todavía.
¿Qué importancia tiene la imagen para el proyecto de Travis Birds?
El tema de la imagen es algo que he tratado de cuidar mucho. Desde siempre he optado por una estética e imagen muy definidas. Creo que es un aspecto que hay que cuidar. De hecho, ahora mismo, estoy siguiendo una línea muy cinematográfica, ya que el tema del cine me llama mucho la atención. Así que estoy intentando llevar, sobre todo los videoclips, por ese camino. Con «Año X» no hubo esa posibilidad.
¿De ahí la ambientación en blanco y negro en el videoclip de «Coyotes»?
Totalmente. De hecho, la idea de este videoclip surgió un poco hablando con el director, que captó muy bien la esencia que quería transmitir. Lo cual me pareció muy complicado, porque la canción es una canción muy emocional. Pero lo hizo muy bien. Es un videoclip muy sencillo, pero que te hace recordar muy bien todo lo que es la ambientación del cine antiguo. Además, resume muy bien la idea que te comentaba, la de no conducción y dirección a la vez.
¿Cuál es la mayor locura que has cometido tú por la música?
¡Wow, qué pregunta más difícil! Tengo que pensarlo, la verdad [risas]. Yo creo que soy yo, que me he vuelto loca a raíz de esto [risas]. Me metí a estudiar una carrera de cuatro años sin tener ni idea, mientras trabajaba a la vez. Así que creo que la mayor representación de la locura, soy yo.