Hace ya un año que disfrutamos de su último directo en Barcelona y, desde entonces, Vaho no lo han tenido fácil. Después de un periodo de silencio, en cierto modo forzado, regresan a escena con más fuerza que nunca. Negándose en rotundo a que su proyecyto musical, el mismo por el que llevaban años peleando y que en 2022 se encontraba en su mejor periodo, acabara escondido en un cajón. Una inesperada carta de libertad, un trabajo constante y nada ruiodoso. Y, de repente, son capaces de renacer cual Avé Fénix. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que regalándonos su nueva canción «Sintigo»?
Toda una declaración de intenciones, que no hace más que reafirmarlos y dar las explicaciones justas a tantos meses de parón. Un hit que nos muestra el paso de la tristeza a la alegría. Que nos habla de ruptura, pero también de superación. Cortar con todas aquellas acciones que lastran tu camino y te impiden avanzar. Todo por tal de estar bien consigo mismo. Y es que no hay nada que les impida seguir creciendo y evolucionando, hasta llegar de nuevo a los niveles más altos de su prometedora carrera musical. No es para menos, teniendo en cuenta que Vaho son una de esas bandas imprescindibles, capaz de hacer magia con todo lo que tocan y crean.
Precisamente han sido esa personalidad, esa fuerza y esa introspección que tanto les caracteriza, las que han hecho que la banda se empoderara con su nuevo lanzamiento y prometiera no volver a marcharse jamás. «Ya no pienso perder más el tiempo. Creo que me merezco dejarte marchar», rezan y cantan en esta nueva canción que vio la luz este viernes 10 de marzo y que ha contado con la producción de Dani Alcover. Además, ha estado acompañada de un espectacular videoclip rodado en Madrid, la ciudad que los vio nacer como banda. Una verdadera joya audiovisual que ha sido obra y arte de Visuala. El inicio de una nueva etapa que estamos ansiosas de ver cómo sigue desarrollándose. El inicio de una nueva etapa que, ahora sí que sí, será el definitivo.
Hay historias que merecen ser contadas. Historias con carga social. Historias sin ella. Historias con tintes más alegres. Pero historias al fin y al cabo. Cuentos que si tienen la voz de Capitán Cobarde, suenan de diferente manera. Suenan bonitas. «Carretera Vieja» es el segundo álbum del artista sevillano, tras dejar atrás su anterior nombre artístico [Albertucho]. Y lo cierto, es que ya puede presumir de haber recorrido casi todo el país.
¿Cómo fue la transición de Albertucho a ser Capitán Cobarde?
Fue un paso muy natural, la verdad. Empecé en esta profesión con 17 años, cuando me vine a Madrid desde Sevilla por temas de trabajo. Desde ese momento, tuve suerte de conocer a las personas adecuadas. Llevo toda la vida haciendo esto y pienso que lo primordial es ser honesto con uno mismo y con la gente que te escucho. Yo lo único que he hecho, es hacer lo que me da la gana. Sin más.
En este último disco, se dice que hay mucha mezcla de géneros (rock andaluz, folk, etc), pero aseguras hacer siempre lo que te apetece. ¿Es una manera de huir de las etiquetas?
Sí. A ver, tengo mis gustos como todo el mundo. Lo cierto es que son muy variados y todo lo que me resulta interesante, lo escucho. Mi música favorita siempre ha sido el folk-rock: Neil Young, Bob Dylan…Pero no me cierro y escucho más cosas. Y al final, todo eso lo adapto a mi manera y hago mi propia música. Pero las etiquetas, las pone la gente. Tú simplemente haces tu música.
¿Por qué quieres reinventar el folk andaluz?
Esa es la identidad de la que hablaba. Yo escucho muchas cosas, pero al final me interesa estar en el mapa. Yo no hago música country y parece que sea de Kentucky [risas]. Yo soy de Sevilla. Así que lo de querer reinventar el folk, es más que nada un homenaje que quiero hacer a mi tierra. Me encantaría hacer un disco en el que, con mis propias influencias, pudiera homenajear a Triana y al resto de grupos que han creado esa cultura tan bonita del rock’n’roll sevillano.
El anterior álbum salió adelante mediante crowdfunding. ¿Repetirías experiencia?
Si no me queda más remedio, sí. Es una experiencia bonita porque tu gente te ayuda, pero he tardado muchísimo tiempo en sacar el álbum. Fueron casi dos años hasta que finalmente vió la luz: entre que preparas el crowdfunding, consigues el dinero, sacas adelante el proyecto…la espera se hizo eterna. Tiene mucho de bonito porque tu gente está ahí, pero yo prefiero que venga uno y me diga: «Toma, te pago el disco y lo hago en dos meses». A mí me gusta trabajar más rápido.
¿Y cómo ha sido pasar del crowdfunding a trabajar con una discográfica como Maldito Records?
En lo que respecta a rapidez, se ha notado. Maldito Records confió en el proyecto y al final, como resultado tenemos un disco que suena «cojonudo». Todo el mundo se ha implicado mucho. Me gusta trabajar rápido porque si no, al final te cansas de las canciones.
¿Cómo definirías el disco en dos o tres palabras?
Todas las canciones son cuentos. Eso es lo que tienen en común.
¿Qué hay tras «Carretera Vieja», el título del álbum?
Es la carretera que va a casa de mis padres. Y es que a la carretera de Dos Hermanas, se la conoce como Carretera Vieja. Es por el camino por el que he ido muchas veces con la cabeza agachada. Es como el nexo de unión entre la música y la vida.
¿Cómo ha sido colaborar en este disco con Juanito Makandé, El Canijo de Jerez, Astola o DePedro?
Ha sido un placer porque son colegas míos. Aparte de ser unos artistas maravillosos. Son compañeros de trabajo y de «modus vivendi», porque desde los 16 años, todos estamos subidos en los escenarios. Nos hemos criado cantando.
Dani Alcover ha sido el productor del disco. ¿Cómo fue trabajar con él?
Es un tío encantador. Aparte de que es un auténtico genio, porque tiene mucho recorrido, además de una gran sensibilidad musical. Ha mirado mucho por las letras, quería que sonaran a cuento. Dani les ha dado vida. La verdad es que ha sido una maravilla trabajar con él.
¿Por qué esas ganas de rescatar o contar historias a través de este disco?
Sencillamente, porque me gusta. Mark Twain, por ejemplo, decía que le gustaban tanto las historias, que al final tenía que acabar haciéndolas él. A mí me pasa un poco lo mismo, es una manera de revelarme: como me gustan las historias, quiero ser yo quien las haga. Al final de todo eso, queda la moraleja. Y quien le da sentido a los cuentos, es tu propia oreja.
De ahí, que haya canciones como «Una flor» en este álbum.
Claro. Esa canción es el cúlmen del sinsentido y la violencia. Algo similar pasa con otros temas, como con «Enano de ojos tristes». Sí, a simple vista son unos enanos que se están marchando de un circo, pero si analizas un poco, descubres que la historia va más allá. El hombre bala es la violencia o el domador es un mafioso. Obviamente, cada uno puede ver lo que quiera. Esa es la magia de los cuentos.