Valira inundan Madrid con «Lo que arde»

Reencontrarnos con ellos es siempre un auténtico lujo, y es que desde que lanzaran en 2019 su primer álbum, Valira no han hecho más que enamorarnos con cada canción, con cada acorde, con cada concierto. La última prueba de ello fue el 17 de octubre en la Copérnico de Madrid.

Reencontrarnos con ellos es siempre un auténtico lujo, y es que desde que lanzaran en 2019 su primer álbum, Valira no han hecho más que enamorarnos con cada canción, con cada acorde, con cada concierto. La última prueba de ello fue el 17 de octubre en la Copérnico de Madrid.

«Punto cero» fue la canción que marcó el inicio de este directo y que hizo desaparecer todo tipo de «Gravedad» a nuestro alrededor. Un ataque directo a todos los «Corazones ambulantes» que llevan tiempo gritándonos: «Serás incendio». Un pequeño oasis en medio de la caótica ciudad que nos come y atrapa, un pequeño «Rincón salvaje», un «Refugio» en el que cualquier problema ajeno dejaba de existir, «Algo invisible» e imperceptible y tremendamente difícil de explicar. Ya podría llegar el «Invierno» de repente que la «Imborrable» huella de los valencianos quedaría para siempre grabada en nuestra memoria. Y, por supuesto, en nuestros corazones.

Sin embargo, cuando pensábamos que la noche no podía ir mejor, llegó «El capitán» soltando todas sus capas y mostrando su parte más íntima, más visceral, más «Animal», aquella que nace desde el corazón y «Frente al latido». Qué bonito saber que «Lo tenemos todo» y que a pesar de que todo acabe «Quedará el vapor». Qué bonito saber que aunque a veces naveguemos como «Pájaros ciegos» siempre podremos anclarnos en aquel «Cimiento de trinchera» que nos recuerde que «Lo que fuimos» es la verdad más certera de «Nuestra revolución».

Sensilibidad y emoción a flor de piel que no se marchó, incluso cuando el concierto llegaba a su fin. Justo en ese preciso instante, apareció «Vega» como una auténtica «Luz errante». Un destello que ni siquiera se marchó cuando «El replicante» aseguró de que «Corre el rumor» de que la «Guerra fría» marcaba el desenlace final.

Un desenlace que no dejamos de repetir en bucle en nuestra cabeza. Y es que ha pasado más de una semana desde entonces y continuamos sumergidas en el efecto Valira, que no pasa desapercibido para nadie ni por nada del mundo. ¿Alguien que esté exactamente como nosotras?

Valira inundan Madrid con «Lo que arde»

Reencontrarnos con ellos es siempre un auténtico lujo, y es que desde que lanzaran en 2019 su primer álbum, Valira no han hecho más que enamorarnos con cada canción, con cada acorde, con cada concierto. La última prueba de ello fue el 17 de octubre en la Copérnico de Madrid.

Valira inundan Madrid con «Lo que arde»

Reencontrarnos con ellos es siempre un auténtico lujo, y es que desde que lanzaran en 2019 su primer álbum, Valira no han hecho más que enamorarnos con cada canción, con cada acorde, con cada concierto. La última prueba de ello fue el 17 de octubre en la Copérnico de Madrid.

Reencontrarnos con ellos es siempre un auténtico lujo, y es que desde que lanzaran en 2019 su primer álbum, Valira no han hecho más que enamorarnos con cada canción, con cada acorde, con cada concierto. La última prueba de ello fue el 17 de octubre en la Copérnico de Madrid.

«Punto cero» fue la canción que marcó el inicio de este directo y que hizo desaparecer todo tipo de «Gravedad» a nuestro alrededor. Un ataque directo a todos los «Corazones ambulantes» que llevan tiempo gritándonos: «Serás incendio». Un pequeño oasis en medio de la caótica ciudad que nos come y atrapa, un pequeño «Rincón salvaje», un «Refugio» en el que cualquier problema ajeno dejaba de existir, «Algo invisible» e imperceptible y tremendamente difícil de explicar. Ya podría llegar el «Invierno» de repente que la «Imborrable» huella de los valencianos quedaría para siempre grabada en nuestra memoria. Y, por supuesto, en nuestros corazones.

Sin embargo, cuando pensábamos que la noche no podía ir mejor, llegó «El capitán» soltando todas sus capas y mostrando su parte más íntima, más visceral, más «Animal», aquella que nace desde el corazón y «Frente al latido». Qué bonito saber que «Lo tenemos todo» y que a pesar de que todo acabe «Quedará el vapor». Qué bonito saber que aunque a veces naveguemos como «Pájaros ciegos» siempre podremos anclarnos en aquel «Cimiento de trinchera» que nos recuerde que «Lo que fuimos» es la verdad más certera de «Nuestra revolución».

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