Cuando el amor, sea del tipo que sea, te acompaña y se convierte en el motor de tu vida. Seas quien seas y estés atravesando el momento vital que estés atravesando. Justo en ese preciso instante, artistas como Luisa Fernanda se convierten en figuras imprescindibles de nuestro día a día. Sencillamente porque es capaz de ponerle palabras y melodías a los que sentimos. De ahí que canciones como «13:40» y «2:22» se transformen en himnos, en una especie de guía y en la mejor manera de marcar las horas de nuestro reloj interno. Y es que no son números aleatorios, ya que cada uno de ellos tiene un significado que va más allá de lo evidente.
El inicio de una nueva etapa musical y profesional, que la propia artista ha dividido en tres partes como si de una trilogía se tratara, construyendo un imaginario sonoro que se mueve entre el pop, la música de raíz y ciertos tintes del folclore latinoamericano (como la cumbia mexicana y los sonidos del acordeón colombiano). Tres temas que giran alrededor de los números espejo y que tienen el amor en todas sus formas como eje central de su proyecto. Un viaje entre el amor espiritual, el amor más profundo y correspondido, y el desamor; pero siempre con una fuerza empoderadora que lo inunda absolutamente todo. Y es que la necesidad de caminar libre y fuerte, transitando todos los procesos por los que nos lleva la vida es el gran fuerte de la joven compositora. Si bien es cierto que nos queda un capítulo en el que sumergirnos, pero estamos seguras de que la afianzará aún más como una gran promesa de la escena musical colombiana.
Hace algunos días, tuvimos el enorme placer de charlar largo y tendido con la artista colombiana y esto es todo lo que nos contó sobre su proyecto musical. ¿Quieres conocer quién es Luisa Fernanda y quién se esconde tras la compositora?