Suena un coro de fondo: «¡Daaale, Cometa! ¡Daaale, Cometa!». Canta la banda y me recuerda a la tribuna agitando cuando entra su equipo favorito al campo.
El calor se sentía en el aire, en la piel y en la ropa. Era mediodía en Alicante y el sol no perdonaba, pegaba de lleno. De fondo, un castillo del siglo IX en la cima del monte Benacantil. Un contorno de piedra e historia sobre el azul infinito del mar Mediterráneo.
Cometa se presentó en el Castell de Santa Bàrbara el pasado domingo 31 de mayo.
Una serie de casualidades me llevó el fin de semana pasado a Alicante y, entre visitas a pisos de alquiler, me enteré de que Cometa aterrizaba en Alicante como parte del Spring Festival.
Cometa es una banda con su propia singularidad y estilo. Entre el sonido clásico de bandas de rock glamurosas, con pasajes de piano al mejor estilo Mercuriano, con letras originales, gancheras, y con un guiño fuerte a la argentinidad. Por momentos puede ser irónico, cómico y hasta desfachatado. Es una banda que alegra, no pasa desapercibida y puede o bien espantar a los puristas o agradar y conquistar a un público receptivo y con ganas de bailar y cantar.
Me da ganas de llevarlos a pasear por Buenos Aires y enseñarles mis pizzerías preferidas, comprar un kilo de helado, probar sándwiches de miga y rematar con unos sorrentinos de cuatro quesos mientras escuchamos a un guitarrista tocar un tango en el boliche Los Duendes, o reproducir una playlist con canciones de Turf, Serú Girán, Los Fabulosos Cadillacs y hasta Kapanga. Bandas que podrían encajar perfectamente en la ecuación de Cometa.
Si te preguntás por qué carajo, en una crónica de música, estoy hablando de comida, es precisamente porque en canciones como «Fugazzeta en Sol menor» y el nuevo simple «La era artificial» aparecen la comida y la bebida como guiño.
De su EP «Sírvase usted mismo», rescato «Bulería Espacial» que es un hit inmediato.
Su disco «Fanfarria clandestina», publicado en 2024 por el sello Mont Ventoux, formó parte de mi playlist durante mucho tiempo.
El show comenzó con «El Show de Cometa» y «Bulería Espacial», luego pasaron por otras canciones y dieron paso a «Fugazzeta en Sol menor» con un frontman sentado en el piano. No había gorriones, sino gaviotas, como dijo Jimmy y sonó «Como un Gorrión». Siguió «Abrázame más fuerte, abrázame para siempre» donde Pablo (bajista de la banda) se colgó el saxo y deslumbró como multi-instrumentista.
A pesar de que el calor era agobiante, y de que hacer un show al mediodía en ese lugar y con solo dos sombrillas parecía una idea un poco descabellada, Cometa no desistió. Bebieron un poco de agua y cerveza, se secaron la transpiración y siguieron con su cumbia «Otra Vez, La Cumbia de Los Desenamorados», emblemática y movilizadora, presentaron su nueva canción «La era artificial» y cerraron un show caliente con «Supersónico» y «No creo en el amor».
Me quedo con ganas de volver a ver a la banda en un antro nocturno, lleno de gente, para acercarme más a su cara más festiva y agitadora.
Si Cometa viaja a tu ciudad, dale una oportunidad y ve a verlos.
Puede ser tu nueva banda favorita, si aún no lo es.
Además, si esa noche hay pizza de fugazzeta y Fernet o Campari con naranja, ¡podría ser perfecta!