Cuando la luz se abre paso en el camino, atrapando y conquistando cada espacio por el que pasa. Es entonces cuando canciones como «Iridiscente» adquieren todo el sentido del mundo. Porque para Baloncesto, transformar lo cotidiando en algo extraordinario ha sido una premisa necesaria en este proceso creativo y vital. Construida sobre un delicado piano de cola y un pulso rítmico constante, la canción se despliega como una pieza íntima y honesta donde la contemplación, la belleza y el amor se imponen frente al ruido y la saturación del presente.
Una pausa necesaria, un gesto de atención hacia aquello que suele pasar desapercibido: la luz, la memoria, un café o un viaje en tren. Una invitación a celebrar la vida en su inmediatez y en las cosas más pequeñas, un recordatorio de que estar vivos habitando este planeta ya es en sí mismo una experiencia milagrosa que no debe darse por sentada. Un concepto que trasciende los límites de lo musical, hasta llegar a lo audiovisual. Tanto, que el videoclip que acompaña y que ha estado dirigido por Marcos Oteiza, es una verdadera maravilla. Una pieza que ha transitado entre el cortometraje, el documental y la videoinstalación. Fiel a su interés por la memoria, lo esotérico y la materialidad del propio soporte fílmico, Oteiza construye una joya profundamente personal a partir de grabaciones de familiares y amigos del grupo, combinadas mediante técnicas artesanales de montaje.
Una canción muy especial que, sumada a «la gira tardía» y «EVA-03», marca el inicio de una nueva etapa para la banda que se encuentra trabajando en su nuevo trabajo discográfico. Un álbum con el que están trabajando con Jorge Antequera a la producción musical.
Hace algunos días, tuvimos la oportunidad de charlar largo y tendido con ellos. Esto es lo que nos contaron sobre «Iridiscente» y sobre todo lo que está por llegar. ¡Quédate hasta el final de la entrevista!