De cuando Belapalma incendiaron La Palma

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma.

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma. Canciones potentes, capaces de atrapar desde el primer instante y una magia innata con las que muy pocos nacen, los madrileños se marcaron uno de esos conciertos que jamás olvidaremos.

Un viaje en el que estuvieron acompañados por Cometa. Un viaje que, a nosotros, nos llevó por multitud de estados emocionales. Imposible no arrancar con la «Paranoia» y el breakdown mental de «Pyscho» que, por suerte, apenas duraron unos instantes. Unos instantes que nos transportaron de lleno a otro lugar, que nos obligaron a mirarnos a nosotros mismos «Frente al espejo» a la par que nos repetíamos una y otra vez: «Déjate llevar». Una constante que tratamos de mantener durante la hora y media que duró el concierto. Todo mientras afloraba en nuestro interior la nostalgia de «Volverte a ver» y aprender a convivir con «Tus miradas» en «Donde el verano seas tú». Y, precisamente, cuando creíamos que estábamos «Sin salida», nos acordamos de aquellas «Noches desnudas» en las que empezar «Desde cero» «A sangre fría» fueron nuestra única salida. Todo antes de que aquellos «Misiles» con los que «Quemar esta ciudad» nos alcanzaron en su versión más acústica y personal. Aunque para quemarlo todo y cantar a pleno pulmón, ya tuvimos la particular versión de «Dile que la quiero» de David Civera.

Sin duda, este concierto marcará un antes y después en su carrera. El final de una pausa que ha durado demasiado y el inicio de todo lo que está por llegar. La mejor demostración de que el proyecto está más vivo que nunca, de que todavía tienen muchas canciones que regalarnos. 

De cuando Belapalma incendiaron La Palma

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma.

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma. Canciones potentes, capaces de atrapar desde el primer instante y una magia innata con las que muy pocos nacen, los madrileños se marcaron uno de esos conciertos que jamás olvidaremos.

Un viaje en el que estuvieron acompañados por Cometa. Un viaje que, a nosotros, nos llevó por multitud de estados emocionales. Imposible no arrancar con la «Paranoia» y el breakdown mental de «Pyscho» que, por suerte, apenas duraron unos instantes. Unos instantes que nos transportaron de lleno a otro lugar, que nos obligaron a mirarnos a nosotros mismos «Frente al espejo» a la par que nos repetíamos una y otra vez: «Déjate llevar». Una constante que tratamos de mantener durante la hora y media que duró el concierto. Todo mientras afloraba en nuestro interior la nostalgia de «Volverte a ver» y aprender a convivir con «Tus miradas» en «Donde el verano seas tú». Y, precisamente, cuando creíamos que estábamos «Sin salida», nos acordamos de aquellas «Noches desnudas» en las que empezar «Desde cero» «A sangre fría» fueron nuestra única salida. Todo antes de que aquellos «Misiles» con los que «Quemar esta ciudad» nos alcanzaron en su versión más acústica y personal. Aunque para quemarlo todo y cantar a pleno pulmón, ya tuvimos la particular versión de «Dile que la quiero» de David Civera.

Sin duda, este concierto marcará un antes y después en su carrera. El final de una pausa que ha durado demasiado y el inicio de todo lo que está por llegar. La mejor demostración de que el proyecto está más vivo que nunca, de que todavía tienen muchas canciones que regalarnos. 

De cuando Belapalma incendiaron La Palma

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma.

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma. Canciones potentes, capaces de atrapar desde el primer instante y una magia innata con las que muy pocos nacen, los madrileños se marcaron uno de esos conciertos que jamás olvidaremos.

Un viaje en el que estuvieron acompañados por Cometa. Un viaje que, a nosotros, nos llevó por multitud de estados emocionales. Imposible no arrancar con la «Paranoia» y el breakdown mental de «Pyscho» que, por suerte, apenas duraron unos instantes. Unos instantes que nos transportaron de lleno a otro lugar, que nos obligaron a mirarnos a nosotros mismos «Frente al espejo» a la par que nos repetíamos una y otra vez: «Déjate llevar». Una constante que tratamos de mantener durante la hora y media que duró el concierto. Todo mientras afloraba en nuestro interior la nostalgia de «Volverte a ver» y aprender a convivir con «Tus miradas» en «Donde el verano seas tú». Y, precisamente, cuando creíamos que estábamos «Sin salida», nos acordamos de aquellas «Noches desnudas» en las que empezar «Desde cero» «A sangre fría» fueron nuestra única salida. Todo antes de que aquellos «Misiles» con los que «Quemar esta ciudad» nos alcanzaron en su versión más acústica y personal. Aunque para quemarlo todo y cantar a pleno pulmón, ya tuvimos la particular versión de «Dile que la quiero» de David Civera.

Sin duda, este concierto marcará un antes y después en su carrera. El final de una pausa que ha durado demasiado y el inicio de todo lo que está por llegar. La mejor demostración de que el proyecto está más vivo que nunca, de que todavía tienen muchas canciones que regalarnos. 

Tras un 2025 sin subirse a los escenarios, verlos de nuevo fue un regalo. ¿Cómo no iba a serlo si Belapalma es todo lo que está bien en este planeta? Tras debutar con su primer álbum, el 13 de marzo nos transportaron a otro lugar sin salir de La Palma. Canciones potentes, capaces de atrapar desde el primer instante y una magia innata con las que muy pocos nacen, los madrileños se marcaron uno de esos conciertos que jamás olvidaremos.

Un viaje en el que estuvieron acompañados por Cometa. Un viaje que, a nosotros, nos llevó por multitud de estados emocionales. Imposible no arrancar con la «Paranoia» y el breakdown mental de «Pyscho» que, por suerte, apenas duraron unos instantes. Unos instantes que nos transportaron de lleno a otro lugar, que nos obligaron a mirarnos a nosotros mismos «Frente al espejo» a la par que nos repetíamos una y otra vez: «Déjate llevar». Una constante que tratamos de mantener durante la hora y media que duró el concierto. Todo mientras afloraba en nuestro interior la nostalgia de «Volverte a ver» y aprender a convivir con «Tus miradas» en «Donde el verano seas tú». Y, precisamente, cuando creíamos que estábamos «Sin salida», nos acordamos de aquellas «Noches desnudas» en las que empezar «Desde cero» «A sangre fría» fueron nuestra única salida. Todo antes de que aquellos «Misiles» con los que «Quemar esta ciudad» nos alcanzaron en su versión más acústica y personal. Aunque para quemarlo todo y cantar a pleno pulmón, ya tuvimos la particular versión de «Dile que la quiero» de David Civera.

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