Viajamos con Cometa a una nueva dimensión

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado.

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado. Nos ha llevado a otra dimensión a la primera de cambio. Y es que el pasado viernes 13 de febrero nos regalaron uno de los conciertos más potentes y magnéticos que hemos visto nunca, haciendo de la sala Copérnico el lugar perfecto en el que música, banda, público y pogos encajaban a la perfección. Contra todo pronóstico, el mejor cierre de gira posible.

Puntuales como nadie y ya cuando el ambiente estaba más que caldeado al grito de «¡Dale, cometa, dale, cometa! ¡Hemos venido a cantarnos unos temas!», la banda saltaba al escenario para hacernos pasar por todos los estados emocionales posibles. El público, ataviado con sus bufandas cual hinchas de fútbol, no dejaba de corear, animar, bailar y armar los primeros pogos, demostrando que los ánimos estaban arriba desde el comienzo. Ánimos que no decayeron en ningún momento. Dos horas de directo, dos horas en las que no dejaron de sonar himnos como «Todo por ti», «Supersónico», «Invítame a bailar», «No creo en el amor» o «¡Dale cometa!», entre muchas otras. Y es que había que darle a su álbum «Fanfarria colectiva» el amor y calor que merecía.

Sin duda alguna, jamás reviviremos un primer concierto de una banda como este. Un primer concierto que se quedará para siempre grabado en nuestra memoria, aunque tengamos que esperar un poco de tiempo para que este Cometa vuelva a dejarse ver en nuestro planeta. Y es que sí, aquí tienen a una fiel más, una fiel más dispuesta a convertirlos en uno de sus descubrimientos del año y en una de sus nuevos grupos musicales favoritos.

Viajamos con Cometa a una nueva dimensión

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado.

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado. Nos ha llevado a otra dimensión a la primera de cambio. Y es que el pasado viernes 13 de febrero nos regalaron uno de los conciertos más potentes y magnéticos que hemos visto nunca, haciendo de la sala Copérnico el lugar perfecto en el que música, banda, público y pogos encajaban a la perfección. Contra todo pronóstico, el mejor cierre de gira posible.

Puntuales como nadie y ya cuando el ambiente estaba más que caldeado al grito de «¡Dale, cometa, dale, cometa! ¡Hemos venido a cantarnos unos temas!», la banda saltaba al escenario para hacernos pasar por todos los estados emocionales posibles. El público, ataviado con sus bufandas cual hinchas de fútbol, no dejaba de corear, animar, bailar y armar los primeros pogos, demostrando que los ánimos estaban arriba desde el comienzo. Ánimos que no decayeron en ningún momento. Dos horas de directo, dos horas en las que no dejaron de sonar himnos como «Todo por ti», «Supersónico», «Invítame a bailar», «No creo en el amor» o «¡Dale cometa!», entre muchas otras. Y es que había que darle a su álbum «Fanfarria colectiva» el amor y calor que merecía.

Sin duda alguna, jamás reviviremos un primer concierto de una banda como este. Un primer concierto que se quedará para siempre grabado en nuestra memoria, aunque tengamos que esperar un poco de tiempo para que este Cometa vuelva a dejarse ver en nuestro planeta. Y es que sí, aquí tienen a una fiel más, una fiel más dispuesta a convertirlos en uno de sus descubrimientos del año y en una de sus nuevos grupos musicales favoritos.

Viajamos con Cometa a una nueva dimensión

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado.

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado. Nos ha llevado a otra dimensión a la primera de cambio. Y es que el pasado viernes 13 de febrero nos regalaron uno de los conciertos más potentes y magnéticos que hemos visto nunca, haciendo de la sala Copérnico el lugar perfecto en el que música, banda, público y pogos encajaban a la perfección. Contra todo pronóstico, el mejor cierre de gira posible.

Puntuales como nadie y ya cuando el ambiente estaba más que caldeado al grito de «¡Dale, cometa, dale, cometa! ¡Hemos venido a cantarnos unos temas!», la banda saltaba al escenario para hacernos pasar por todos los estados emocionales posibles. El público, ataviado con sus bufandas cual hinchas de fútbol, no dejaba de corear, animar, bailar y armar los primeros pogos, demostrando que los ánimos estaban arriba desde el comienzo. Ánimos que no decayeron en ningún momento. Dos horas de directo, dos horas en las que no dejaron de sonar himnos como «Todo por ti», «Supersónico», «Invítame a bailar», «No creo en el amor» o «¡Dale cometa!», entre muchas otras. Y es que había que darle a su álbum «Fanfarria colectiva» el amor y calor que merecía.

Sin duda alguna, jamás reviviremos un primer concierto de una banda como este. Un primer concierto que se quedará para siempre grabado en nuestra memoria, aunque tengamos que esperar un poco de tiempo para que este Cometa vuelva a dejarse ver en nuestro planeta. Y es que sí, aquí tienen a una fiel más, una fiel más dispuesta a convertirlos en uno de sus descubrimientos del año y en una de sus nuevos grupos musicales favoritos.

Hay bandas con una capacidad maravillosa para transportarte a otros lugares. Hay bandas que arrasan con todo a la primera de cambio, aunque fuera la primera vez que las escuchabas o veías en directo. En nuestro caso, nos ha pasado con Cometa que, con una energía arrolladora, nos ha arrastrado. Nos ha llevado a otra dimensión a la primera de cambio. Y es que el pasado viernes 13 de febrero nos regalaron uno de los conciertos más potentes y magnéticos que hemos visto nunca, haciendo de la sala Copérnico el lugar perfecto en el que música, banda, público y pogos encajaban a la perfección. Contra todo pronóstico, el mejor cierre de gira posible.

Puntuales como nadie y ya cuando el ambiente estaba más que caldeado al grito de «¡Dale, cometa, dale, cometa! ¡Hemos venido a cantarnos unos temas!», la banda saltaba al escenario para hacernos pasar por todos los estados emocionales posibles. El público, ataviado con sus bufandas cual hinchas de fútbol, no dejaba de corear, animar, bailar y armar los primeros pogos, demostrando que los ánimos estaban arriba desde el comienzo. Ánimos que no decayeron en ningún momento. Dos horas de directo, dos horas en las que no dejaron de sonar himnos como «Todo por ti», «Supersónico», «Invítame a bailar», «No creo en el amor» o «¡Dale cometa!», entre muchas otras. Y es que había que darle a su álbum «Fanfarria colectiva» el amor y calor que merecía.

Sin duda alguna, jamás reviviremos un primer concierto de una banda como este. Un primer concierto que se quedará para siempre grabado en nuestra memoria, aunque tengamos que esperar un poco de tiempo para que este Cometa vuelva a dejarse ver en nuestro planeta. Y es que sí, aquí tienen a una fiel más, una fiel más dispuesta a convertirlos en uno de sus descubrimientos del año y en una de sus nuevos grupos musicales favoritos.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.

NEWS-
LETTER

Sin rollos. Sin spam. Solo lo que suena.