Hay discos que llegan para tocarte el alma de una manera especial. Luis Fercán sabe de lo que hablamos, y es que tiene esta capacidad innata para emocionarnos, encogernos y sanarnos a partes iguales. Tanto, que la última gran prueba de ello ha sido su nuevo álbum «Cerezos en flor». Un trabajo con el que se adentra en la memoria, la ausencia y la contradicción emocional. Un cúmulo de canciones que surgieron como capítulos de un mismo relato que ahora, por fin, se presenta completo. Producido de nuevo por Nacho Mur, esta joya es la más ambiciosa del artista hasta el momento, además de consolidarse como una forma de entender el folk desde un lenguaje actual, íntimo y profundamente personal.
«Cerezos en flor» toma su nombre del significado antiguo de los cerezos: la belleza frente a la violencia. Esa tensión atraviesa todo el disco y conecta directamente con el momento vital y creativo en el que fue escrito. Musicalmente, se apoya en una producción cuidada y orgánica, grabada con banda al completo, donde cada arreglo acompaña a la letra sin imponerse. Guitarras acústicas y eléctricas, pedal steel, fliscornos, coros y baterías con aire de sala construyen un sonido cercano, casi de directo, que refuerza la sensación de estar dentro de las canciones.
Contra todo pronóstico, con este trabajo, Luis Fercán se consolida aún más como un cancionista contemporáneo, heredero de la tradición del folk y de la canción de autor, pero con una sensibilidad claramente actual. Sus letras, directas y cargadas de imágenes cotidianas, convierten lo íntimo en algo compartido, sin grandilocuencia ni artificios. Es una maravilla escucharlo cantar, pero también hablar. Tanto, que hace apenas unos días, tuvimos la oportunidad de charlar largo y tendido con él. Y esto es lo que nos contó sobre su proyecto musical, con el que girará por multitud de ciudades del país (porque sí, se viene gira de presentación).