Delacueva magnetiza la Sala Cadavra

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello.

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello. Un reflejo que trasladado al directo, adquiere una nueva dimensión. Mucho más profunda, mucho más real, mucho más potente. Así nos sentimos el pasado 12 de diciembre cuando pisamos de nuevo la Sala Cadavra de Madrid. Una noche que quedará para siempre grabada en nuestra mente y en nuestro corazón.

Era la gran puesta de largo de «No me llames artista». Era el gran momento para cantar a pleno pulmón canciones – ya convertidas en himnos -, como «Así bailaban los muertos», «Partido en dos», «Soy un puto criminal», «Premio a mejor guión original» o «Me pareció ver un lindo gatito», entre muchas otras de este álbum increíble. Fue todo tan intenso, tan puro y, a la vez tan corto, que nos habríamos quedado en  este concierto infinito por y para siempre.

La banda al completo nos electrizó de arriba a abajo. Un magnetismo que no dejaba de crecer cada vez que el propio Manuel de la Cueva bajaba del escenario para mezclarse con su público y comulgar con él. Como respuesta, todos y cada uno de los asistentes respondió de la mejor manera osible: cantando y coreando cada uno de los nuevos temas. Y es que es tan complicado crear y mantener esta magia sostenida en el tiempo. Una magia que sabemos que perdurará y que estamos deseando volver a sentir en el próximo concierto del zaragozano. ¡Bienvenida esta gira que recorrerá muchas más ciudades y que sólo acaba de comenzar! ¿Estáis preparados para sentirla y vivirla?

Delacueva magnetiza la Sala Cadavra

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello.

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello. Un reflejo que trasladado al directo, adquiere una nueva dimensión. Mucho más profunda, mucho más real, mucho más potente. Así nos sentimos el pasado 12 de diciembre cuando pisamos de nuevo la Sala Cadavra de Madrid. Una noche que quedará para siempre grabada en nuestra mente y en nuestro corazón.

Era la gran puesta de largo de «No me llames artista». Era el gran momento para cantar a pleno pulmón canciones – ya convertidas en himnos -, como «Así bailaban los muertos», «Partido en dos», «Soy un puto criminal», «Premio a mejor guión original» o «Me pareció ver un lindo gatito», entre muchas otras de este álbum increíble. Fue todo tan intenso, tan puro y, a la vez tan corto, que nos habríamos quedado en  este concierto infinito por y para siempre.

La banda al completo nos electrizó de arriba a abajo. Un magnetismo que no dejaba de crecer cada vez que el propio Manuel de la Cueva bajaba del escenario para mezclarse con su público y comulgar con él. Como respuesta, todos y cada uno de los asistentes respondió de la mejor manera osible: cantando y coreando cada uno de los nuevos temas. Y es que es tan complicado crear y mantener esta magia sostenida en el tiempo. Una magia que sabemos que perdurará y que estamos deseando volver a sentir en el próximo concierto del zaragozano. ¡Bienvenida esta gira que recorrerá muchas más ciudades y que sólo acaba de comenzar! ¿Estáis preparados para sentirla y vivirla?

Delacueva magnetiza la Sala Cadavra

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello.

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello. Un reflejo que trasladado al directo, adquiere una nueva dimensión. Mucho más profunda, mucho más real, mucho más potente. Así nos sentimos el pasado 12 de diciembre cuando pisamos de nuevo la Sala Cadavra de Madrid. Una noche que quedará para siempre grabada en nuestra mente y en nuestro corazón.

Era la gran puesta de largo de «No me llames artista». Era el gran momento para cantar a pleno pulmón canciones – ya convertidas en himnos -, como «Así bailaban los muertos», «Partido en dos», «Soy un puto criminal», «Premio a mejor guión original» o «Me pareció ver un lindo gatito», entre muchas otras de este álbum increíble. Fue todo tan intenso, tan puro y, a la vez tan corto, que nos habríamos quedado en  este concierto infinito por y para siempre.

La banda al completo nos electrizó de arriba a abajo. Un magnetismo que no dejaba de crecer cada vez que el propio Manuel de la Cueva bajaba del escenario para mezclarse con su público y comulgar con él. Como respuesta, todos y cada uno de los asistentes respondió de la mejor manera osible: cantando y coreando cada uno de los nuevos temas. Y es que es tan complicado crear y mantener esta magia sostenida en el tiempo. Una magia que sabemos que perdurará y que estamos deseando volver a sentir en el próximo concierto del zaragozano. ¡Bienvenida esta gira que recorrerá muchas más ciudades y que sólo acaba de comenzar! ¿Estáis preparados para sentirla y vivirla?

Magnético y fiel a sus instintos, Delacueva es todo lo que está bien en este planeta. A través de sus canciones, podemos percibir e intuir esta manera tan única de entender el universo. Y, contra todo pronóstico, su último álbum «No me llames artista» es un fiel reflejo de ello. Un reflejo que trasladado al directo, adquiere una nueva dimensión. Mucho más profunda, mucho más real, mucho más potente. Así nos sentimos el pasado 12 de diciembre cuando pisamos de nuevo la Sala Cadavra de Madrid. Una noche que quedará para siempre grabada en nuestra mente y en nuestro corazón.

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