Sentir el vértigo en tu piel, el miedo que da dedicarte a la música, el temor a desaparecer. Sentimientos que hay que transitar cuando el cuerpo te pide a gritos que pares. Lo bueno del arte es que, pase lo que pase, llega a la gente, la conecta y hace que se emocione. Porque el arte sigue siendo arte, a pesar de la vida. O, precisamente, gracias a ella. Neverland Bari son nuestros protagonistas de hoy y bien saben que los parones a veces son inevitables. Pero todo sea por unos regresos aún más dulces. ¿Qué hubiera pasado si no lo hubieran hecho? Quizás, «Zona Cero» no existiría. Y es que, contra todo pronóstico, este álbum ha supuesto un reinicio para la banda. Un renacer en todos los sentidos posibles de la palabra y un afán de superación que se hace presente a lo largo del disco de múltiples formas.
El resultado de este silencio no ha podido ser mejor. Gracias a ello, podemos disfrutar de un disco precioso, cargado de himnos y de aprendizajes vitales, con los que cualquiera de nosotros nos sentiríamos identificados. Un recorrido más que necesario a través de los miedos, las conexiones, los errores y el vértigo. Unos sentimientos que hay que transitar, hasta lograr dos grandes objetivos: la superación y el crecimiento. Y es que, al final, esto es lo único que nos queda cuando hemos recorrido unos caminos tan tumultuosos y complicados.
Es por eso que estamos tan convencidas de que «Zona Cero» marcará un antes y un después, no sólo en la trayectoria de Neverland Bari, también en la nuestra. Un disco redondo, que ha sido grabado, mezclado y autoproducido en el home studio de la banda, pero contando siempre con la inestimable ayuda de Santi Capote en la mezcla y el mastering. El comienzo de todo lo que está por llegar y que, por lo pronto, adquirirá una nueva dimensión en los directos. Mientras tanto, ¿por qué no conocer desde dentro el proyecto?