Un Bebé de lo más Bestia

Dejamos una pequeña crónica de lo que fue el pasado recital de Bestia Bebé presentando su nuevo material «Vamos a Destruir» en la ciudad de Zaragoza

Bestia Bebé, luego de lanzar su último disco a finales del 2023, «Vamos a Destruir», incluyó una gira por España para presentarlo en sociedad. Comenzaron en Oviedo, pasando por Pamplona, Valencia, Madrid, Donosti, Zaragoza, Lleida y finalizando en Barcelona. 

Vi su directo en la capital aragonesa, más precisamente en la sala Gorila.

La banda, a lo largo del show, hizo un recorrido de sus cinco discos dejando un setlist de aproximadamente unas veinte canciones. 

«Vamos a Destruir» es un disco maduro, con una mirada a la nostalgia, con algo de parodia, ironía y muy personal, sin dejar de lado esa fotografía del barrio, algo que está muy presente en las letras de la banda. Sonoramente, este disco nos ofrece, además del rock alternativo, pasajes más stoner, instrumentales y guitarras, por momentos, más cercanas al metal. 

Unos minutos antes de que Bestia Bebé suba al escenario, por los parlantes sonó «No tengo nada» del grupo argentino Embajada Boliviana, para entrar un poco en ambiente. Ya en el escenario, los Bestia dieron comienzo con «El humo negro», canción con gran tramo instrumental que dice: «quiero que cruces el río, el humo negro llegó», quinto track de «Vamos a Destruir», continuaron con «Luchador de Boedo», de su primer disco, dando lugar a «El Podio del TC» (Gracias por Nada) y pegadito, sin pausa, sonó el riff pegadizo de «Antártida Argentina» (Jungla de Metal 2 y 3). De esta forma, en su primer tramo de concierto, ya dieron un vistazo rápido a su discografía.  

Bestia Bebé lleva más de diez años en los escenarios. Tuve la suerte de verlos en Mar del Plata presentando «Jungla de Metal 2», y su evolución sonora, de composición y lírica se puede ver y disfrutar. Esta noche Tom, cantante y guitarrista, va a tener dos enemigos que lo van a acompañar todo el show: un problema de contacto en su pedalera y un inconveniente con la voz. Aún así, los integrantes de la banda que, por momentos, se miran y en silencio parecen decirse: «¿vos escuchás algo?», se dedican a ir hacia adelante, sin descanso, y defender el show. Algo que les resulta, ya que la banda se escucha afilada, certera y decidida. 

Es el turno de «Cangrejal», una canción melancolía y muy linda que en un momento dice: l«a policía no te va ayudar», (gran afirmación) y que ayuda a que la gente comience a animarse a corear, algo que es fundamental en los espectáculos de Bestia Bebé y que, por suerte, va a ir en crescendo. Suenan varias canciones más y Tom dice que van a tocar un rock and roll, bromeando sobre la canción y, acto seguido, suenan los primeros acordes de «El rock and roll pasó de moda», ironía y autocrítica en forma de hit indiscutible. Cuando termina la melodía se queda retumbando en nuestras mentes, pero ellos no pierden tiempo y siguen con «Montevideo», otra canción incluida en «Vamos a Destruir», que sirve para cambiar un poco el clima del concierto. Sin embargo esto no va a durar mucho, porque arremeten con «Fiesta en el Barrio» y ese riff, que nos recuerda a una especie de Vampire Weekend pero si hubiera nacido en Boedo, pone a todo el público a saltar y bailar. 

«Un gran día» es otra de las canciones intimistas que también sirve para calmar las aguas que luego se volverán revoltosas con «Un Documental Sobre Mí», «Lo Quiero Mucho a Ese Muchacho» o inclusive la misma «Vamos a destruir»

La banda, con un poco más de una hora de concierto, llega a la recta final y luego de tocar «El Amor Ya Va a Llegar», canción incluida en el disco «Las Pruebas Destructivas», despliega todo su arsenal de guitarras con «El verano». Una canción que va subiendo de intensidad, que funciona a modo de puzzle y que demuestra la ejecución y la solidez del grupo. «Por favor «Omar» no seas así, oh oh»  canta la gente a coro. «El Descontrol» sigue y cierran con la legendaria «Wagen del Pueblo», dejando una estela de rock alternativo entre la gente que lentamente se va en busca de su abrigo, a saludar a los integrantes de la banda y comprar un disco o una remera (también conocida como camiseta), algo que es fundamental para este tipo de bandas que están de gira y hacen autogestión.  

Destacó que, de las veces que fui a la sala Gorila, esta es la vez que mejor sonó a mi parecer, lo cual también es algo meritorio de la banda. Tener instrumentos y equipos buenos ayuda, pero no es suficiente. El rodaje en los escenarios y la soltura de la banda marcaron esa diferencia. 

Un concierto redondo y divertido. Me faltó «Media Docena de Maleducados», sólo porque es una de mis canciones preferidas. 

Toca volver a casa para sacar a pasear, por última vez en el día, a Rita. Todo mientras de forma inconsciente tarareo «fue un gran día hoy, todo salió bien, pero lo mejor todavía no llegó».

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