Dorian y su gran despedida en el Sant Jordi Club de Barcelona

El pasado 26 de noviembre la banda catalana se despidó de la ciudad que les vio nacer, en una noche mágica en la que estuvieron acompañados por Alizzz, Suu y Sergio Acosta de Zoé

Han pasado nueve días y todavía estamos tratando de recuperarnos de la resaca emocional que nos dejó el concierto de Dorian en el Sant Jordi Club de Barcelona. Fue el pasado sábado 26 de noviembre cuando se despidieron del año y de su álbum «Ritual» en casa, en la ciudad que los vio nacer como banda hace ya casi dos décadas. Y nosotros no pudimos disfrutar más de este último asalto, enmarcado dentro de la programación del Cruïlla Tardor. ¡Hoy, por supuesto, aprovechamos para rememorar esa noche!

Cierto es que comenzaron con diez minutos de retraso. Diez minutos que se nos hicieron eternos, pero pronto pasaron a la historia en cuanto la banda saltó al escenario y comenzaron a sonar los primeros acordes de «Mundo perdido», una de las canciones de este último trabajo discográfico. Tema al que siguieron muy de cerca «Dos vidas» y «No dejes que pase el tiempo». Momentos de euforia máxima y de emoción, que se multiplicaron por mil en cuanto presemtaron la primera colaboración de la noche. Alizzz los acompañaba para cantar a pleno pulmón «Los amigos que perdí». Podríamos habernos pasado toda la noche cantando y vibrando al son de las canciones de Dorian, «Hasta que caiga el sol» mismamente. Las «Noches Blancas» se acercarían, pero nada nos importaba en un momento como aquel. Cualquier canto habría sido suficiente y habría saciado las ganas de «No dejes que pase el tiempo» y «Duele».

Por fortuna, echamos el frento y comenzamos a gritar bien «Lento» por todas aquellas personas que han dado la vida por los derechos civiles. Un verdadero «Tornado» comenzó a generarse en la sala en aquel preciso momento, con la clara intención de romper absolutamente todos los «Techos de cristal», sobre todo todas aquellas mujeres que luchan día a día contra las desigualdades que viven y es que, claramente, como el propio Marc Gili se aseguró de transmitir, «el feminismo es el verdadero motor de cambio del siglo XXI». Sin duda alguna, una clara invitación a ser «Libre» en un mundo repleto de restricciones. Un mundo en el que Marc, Belly y el propio Lisandro a los coros, pierden el miedo a cantarnos y regalarnos su música y su talento. Todo sea por transportarnos a un verdadero «Arrecife» paradisíaco y repleto de color. Un universo «Dual» en el que «Verte amanecer» se ha convertido en nuestra única premisa. Un universo en el que todo tipo de «Paraísos artificiales» podían ser posibles, con tal de llevarnos «A cualquier otra parte».

Aunque para recreación increíble, la que consiguieron regalarnos en los bises con la llegada de Suu y de Sergio Acosta, guitarrista de la banda mexicana Zoé, para colaborar con Dorian en «Universal». Precisamente las «Señales» que necesitábamos para cantar a pleno pulmón y con todas las de la ley, himnos como «La mañana herida», «La tormenta de arena» o la ultimísima y bailable «Energía Rara». El punto final perfecto para un concierto de diez, que repetiríamos una y mil veces en nuestra vida.

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