El Vibra Festival aterriza de nuevo en Manresa, el corazón de Catalunya

Segunda edición del Vibra Festival, que cierra su primer fin de semana con los «sold out» de ZOO (19 de junio) y Oques Grasses (20 de junio)

Fines de semana intensos, fines de semana que dejan huella. Estar metida dentro no ayuda a que yo hable con imparcialidad, pero es que en este caso, poco me importa. Cuando haces de la música algo tan importante como tu vida, trabajar durante horas eternas no importa. Y, sinceramente, creo que esta segunda edición del Vibra Festival no la podríamos haber empezado mejor. Ni el estrés, ni el cansancio, ni el trabajo impidieron que me lo pasara de 10 con algunas de las personas más importantes en mi vida a día de hoy. Orgullo es poder haber visto en Manresa a Maria Türme, sentir en directo a ZOO, vibrar con Maluks a pesar de la lluvia y querer mandar «a la merda tot» con Oques Grasses (en el buen sentido, claro, y haciendo honor a una de sus canciones). Aunque lo mejor de todo es haber estado en casa. El comprobar una vez más por qué Manresa es el corazón de Catalunya, en todos los aspectos. El por qué la música es el motor de todo.

Con el miedo y la emoción de las primeras veces, el viernes abrimos puertas con el primer «sold out» de la edición. La gente, a cuentagotas, comenzó a entrar al Pati del Palau Firal mientras, directa desde Madrid, había llegado Maria Türme para arrancarnos de las sillas y calentar motores con su sesión. Puntuales, como bien se esperaba, se abrieron paso los valencianos ZOO, quienes hicieron disfrutar a todos con la reciente llegada de su «Llepolies». Buen repaso el que hicieron por sus nuevos temas, sin olvidarse de los más míticos, de todos los que nos han dejado huella en estos años de carrera.

El sábado se complicó un poco más la cosa por culpa de la lluvia. Aunque València hizo que todo brillara. No es para menos si de quien hablamos es de Maluks, quienes nos hicieron vibrar – y nunca mejor dicho – con su gran álbum debut «Som i Vibrem». Poca gente tiene la energía de ellas sobre el escenario. Poca gente sabe llevar el tropicalismo dentro. Pero ellas todo lo pueden. La mejor manera de hacernos entrar en calor y de romper con la racha de lluvia que amenazaba la ciudad. La mejor manera de dar paso a Oques Grasses, que aterrizaban en la capital del Bages para presentar las canciones de su recién estrenado álbum, «A tope amb la vida».

Un fin de semana redondo. Un fin de semana que no nos va a robar nadie ya.

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