Vienna: «En este disco nos hemos atrevido con más estilos»

Tras debutar con su EP y entrar en suspenso por la pandemia, Vienna regresa con su álbum, «Tot allò que una vesprada morí amb les bicicletes»

En el corazón del Vinalopó Mitjà, entre Monòver y Petrer, comienza a fraguarse hace un par de años Vienna, banda liderada por Artur Pérez y Pau Castillo. Desde ese mismo momento, y paso a paso, han ido haciendo ruido, consiguiendo calar en todos y cada uno de nosotros. A pesar de que la pandemia se cruzó en nuestros caminos. Y es que ni eso les impidió publicar hace un año su primer EP «Hem trobat un pis per a llogar», ni ahora ha hecho que presenten su primer larga duración «Tot allò que una vesprada morí amb les bicicletes». Adaptarse o morir, y ellos han decidido adaptarse. Y en medio de toda esta complicada situación, hemos hablado con ellos.

¿Cómo nace «Tot allò que una vesprada morí amb les bicicletes»?

Pau. Pues fue un poco a raíz de la pandemia, que llegó y nos abofetea la cara. Acabábamos de presentar nuestro primer EP y Arturo ya tenía temas en la retaguardia.

Arturo. Temas nuevos antes de la pandemia ya había. Lo que pasa es que al llegar la cuarentena y tener más tiempo, me metí más de lleno.

P. Y ahora porque sabemos todo lo que ha supuesto el coronavirus, pero al principio no. De hecho, la primera canción la grabamos el 14 de marzo, y tuve que irme corriendo desde Monóvar a Petrer, porque nos encerraban. Claro, en pleno estado de alarma, yo pensaba que eso era La Purga [risas]. y hasta el mes de mayo no pudimos volver a grabar, ahí fue cuando pillamos carrerrilla y estuvimos todo el verano.

A. Durante el verano estuvimos yendo todos los días, y ya a partir de octubre íbamos cada dos o tres semanas, porque estábamos ya muy quemados.

P. A la vez que fue divertido grabar en mucho tiempo y sin ninguna presión; también fue muy saturante, precisamente por lo mismo, por el tiempo tan espaciado que le dimos a todo.

A. Claro, y que además, los tiempos suelen ser siempre diferentes. Normalmente, sacas un disco y después lo vas presentando en directo. Entonces cambias el chip. Pero nosotros, solo pudimos hacer tres conciertos. Así que salimos del estudio con el EP y nos volvimos a meter con el disco. Al final, se desequilibró un poco todo. Y además, hay que tener en cuenta que grabamos en el estudio de un amigo, así que nos tiramos aún más tiempo.

Aunque ya habéis respondido un poco, pero ¿cómo recordáis todo el proceso creativo y cómo ha sido esta sensación de publicar EP al principio de la pandemia y el disco justo en este momento?

A. Es como los bebés que nacen en pandemia, nosotros no conocemos otra realidad. Así que es un: «que hay pandemia, que la haya, nosotros vamos a sacar disco».

P. Claro, es que nosotros no hemos llegado a catar lo que es una realidad. Porque solo hemos tenido tres conciertos y ya. Encima estuvieron juntos, fueron en apenas dos semanas. Entonces, si esta es nuestra normalidad, pues vamos a trabajar con ella. Lo bueno y lo malo es que, es cierto que a nosotros no nos dio tablas, pero el resto de industria también se vio paralizada. Entonces nosotros no tuvimos que ir detrás, entrando en el bucle, aunque nos hubiera gustado.

A. También creo que al ser un grupo que acaba de nacer, la pandemia no ha afectado tanto. En ese sentido, ha sido peor para quien vive de esto, el ver cómo se cortan todos sus ingresos. Nosotros veníamos de la nada y hemos llegado hasta este punto.

Hablábais al inicio de todo el trabajo en el estudio, pero ¿cómo fue trabajar con Pepe Bernabé que, además, es amigo?

P. Para nosotros fue como jugar. Es como quien queda con sus colegas para jugar al Fortnite, pues nosotros jugamos a hacer música. Nos sentamos delante del ordenador, nos echamos unas cervezas y estamos ahí tranquilos. Este es nuestro Fortnite [risas].

A. Pepe y yo es que somos amigos de toda la vida. Y lo que hemos hecho este año de juntarnos para grabar, lo llevamos haciendo tres o cuatro veranos. Este ha sido uno más, aunque ahora teníamos el objetivo de hacer un disco, así que te lo tomas más en serio.

El disco, además, está plagado de colaboraciones: Jo Jet i Maria Ribot, Malifeta, Ariox, La Fúmiga, El Diluvi, Pep Mirambell, Sara Vera. ¿Cómo surgen un poco y cómo fue trabajar con todos ellos?

A. Ha sido muy guay, porque han sido colaboraciones que las hemos hecho porque son grupos que nos gustan y a los que admiramos mucho. Así que cuando aceptaban, nos sentíamos como realizados, por el hecho también de que compartieran con nosotros una canción nuestra.

P. Que nos contestaran cuando les escribíamos y que nos dijeran que sí, era un momento brutal de subidón.

En relación con eso, uno de vuestros grandes referentes son Els Jóvens. ¿Doblemente especial la colaboración con Pep Mirambell?

A. Sí, sí, sí, fue muy guay. Además, él en todo momento dijo que sí, no hubo que insistir. Le dijimos que si quería colaborar y su respuesta automática fue: «hago lo que haga falta y voy donde haga falta».

P. Bueno, y cuando vino aquí, fue un festival. En realidad, cuando vinieron todos. Porque cuando llegó La Fúmiga, cuando llegó Flora (El Diluvi), cuando llegó Pep, fue convivencia total. Además, en ese momento, podíamos juntarnos todos sin restricciones. Se creó una piña muy guapa, y encima con gente a la que admiramos.

Un EP y un álbum en apenas un año, y evolución respecto al sonido. ¿Cómo habéis vivido este cambio y de qué más maneras ha crecido Vienna en este tiempo?

A. En este disco nos hemos atrevido con más estilos: hemos ido desde lo más personal a lo más comercial. Y al final, creo que Vienna es eso: tiene una coherencia pop, pero las producciones y las ideas cambian según la canción. Al final es demostrar que cualquier estilo, desde un gusto más pop, se puede escuchar y está chulo. Y muchas veces es que hay muchos prejuicios respecto a eso: «no, yo hago pop, o no, yo hago reggaeton».

P. Nunca nos han gustado estas etiquetas de: «¿qué hacéis? indie-pop en valenciano». Y a ver, yo indie no me considero.

A. De hecho, somos bastante mainstreams.

P. Bueno, y que yo vengo más del mestizaje. Y Arturo viene de todo lo contrario.

Al final, entramos en el bucle de poner etiquetas a todo e inventarnos otras como «rock en catalán» o «pop en valenciano». Es como: ¿desde cuándo cantar en determiado idioma es un género?

P. Eso ha sido como una problemática durante años, que parecía como muy radical el cantar en valenciano, el hacer pop, el hacer rock, el hacer reggaeton…la gente se extrañaba.

A. Pero yo ya no sé si el problema es de la gente que lo consume o de la gente que lo creaba. Porque se veía mucho el cantar en valenciano como una resistencia, si tú hacías algo mainstream o comercial, te estás vendiendo. Es como que, en cierto modo, aunque no sea un género, los propios artistas han visto eso como una manera para crear su propio circuito reivindicativo. Y al final, para que un idioma verdaderamente cale gracias a la música, tiene que haber multitud de géneros.

P. Claro. Y todo sin tener que convertir el idioma en un género concreto, porque al final no lo es.

Pero ahora el paradigma ha cambiado. Todo se ha globalizado mucho y la escena valenciana está en plena ebullición.

P. Era totalmente necesario ya. Y ha sido la propia escena la que se ha dado la vuelta. De hecho, el otro día estaba escuchando una entrevista a Malifeta, y Arnau dijo que antes de arrancar el proyecto se planteó mucho las cosas, porque venía de un panorama diferente, de haber tocado con La Gossa Sorda, de haber tocado con ZOO. Pero claro, él en su casa escucha reaggaeton y decía: «es que este género no está en valenciano y si yo lo puedo dar». Creo que romper los tabús es necesario.

En relación a todo esto, y sabiendo la importancia de Alicante para Vienna. ¿Hace falta reivindicarla más?

P. ¡Sí! Bueno, no es que haya que reivindicarla más, es que prácticamente no está reivindicada. Que nosotros escuchemos canciones que nos lleven a Barcelona o València, nos pueden transmitir. Pero si suceden como en nuestra tierra, pues nos pega más el bofetón. Y esa era un poco la idea de cuando creamos «Alacant o el pop d’aquí».

A. Al final, el punto es crear referentes pop, que puedan sonar en la radio, y cuyo escenario sea Alacant.

P. Y es que si lo piensas: Txarango le canta a Barcelona, Auxili o muchas otras bandas cantan a València, pero ¿quién le canta a Alicante? Es un poco como la gran olvidada.

Hablábamos del nacimiento de Vienna en plena cuarentena y de los pocos conciertos que habéis podido hacer. Pero hace algunos días actuasteis en Barcelona. ¿Cómo fue?

P. ¡Muy bien! La verdad es que fue un cúmulo de emociones que te cagas.

A. Y muy raro. Fue, además, la primera vez que tocamos con banda. Ahora no somos dos, somos cuatro. También fue media hora y no pudimos casi prepararnos el directo, porque hasta casi mitad de marzo no pudimos juntarnos para ensayar por las restricciones. Y fue el 10 de marzo cuando nos dijeron: «que tenéis concierto en Barcelona el día 26». Así que claro, solo tuvimos como tres ensayos.

P. Lo bueno es que nos hemos topado con dos personajes igual que nosotros y cuadramos súper bien.

A. Y también hemos hecho muy buen equipo con Mireia o con Salva, que siempre nos echan un cable y son muy sinceros con nosotros. Ese mismo día nos dijeron todo lo que había salido bien, todo lo que había salido mal. En definitiva, el concierto salió bien y nos compenetramos muy bien, pero un show es más que eso. Pero necesitamos tiempo y ensayos.

Todo esto ha coincidido con la prueba masiva que hace algunos días hicieron en el Palau Sant Jordi con Love Of Lesbian. 5000 personas con test de antígenos negativo y mascarilla, pero sin distancia social. ¿Creéis que la recuperación del sector pasa por este tipo de pruebas?

P. Al final es una prueba. Habrá diferentes maneras de recrear o volver a los conciertos como los conocíamos, y esta es una de ellas. Aunque creo que un concierto al uso, no lo vamos a poder ver hasta dentro de un tiempo, pero es un paso.

A. Es un paso y ahora, que la cosa está más estable. Igual pasa un mes y llega una cuarta ola, volvemos a estar paralizados y se va todo a la mierda otra vez. Y, claro, no podemos hacer este tipo de pruebas. Al final, no es algo que tampoco dependa de ti, depende de lo que hay alrededor.

P. Pero está guay, es un paso importante. Aunque después de todo este año, me cuesta mucho pensar en la gente sin mascarilla y toda junta de nuevo.

A partir de aquí, ¿cuáles son los siguientes pasos de Vienna?

A. Preparar un directazo que dejemos a la peña loca [risas].

P. Además de verdad, porque de momento, no tenemos ningún concierto cerrado. Así que estamos dándole una vuelta y estamos revisionando los temas, para que la gente los pueda tener en el disco y también pueda disfrutar de la experiencia.

A. Bueno, y seguir creando, para poder ir presentando singles más adelante, cuando ya haya pasado un tiempo del disco. La verdad es que estamos teniendo una buena racha a nivel de inspiración. Que podríamos sacar otro disco al año que viene, aunque personalmente estoy ya un poco quemado.

Quedan un par de preguntas, que son con las que me gusta cerrar siempre. la primera de ellas es, ¿qué canción de Vienna identifica mejor el momento en el que estáis y por qué?

A. Pues yo diría la de «Obertura en Emaj», ¿verdad?

P. Sí, además es una de las canciones que, al principio, más escondidita estaba. Y a la gente le está encantando.

A. Yo me quedé flipando por las reacciones, porque fue uno de los temas que más nos costó. Nos quedamos desde las 4 de la tarde a las 12 de la noche grabándola. La terminamos y al día siguiente, me fui a correr, y a la vuelta, de la misma saturada que llevaba, dije: «menuda mierda». Y no quería que saliera en el disco. Pero ya pasaron los meses y la perspectiva cambió.

P. Y gracias a esta canción, llegó «Un altre aire».

A. Claro. «Un altre aire» no estaba hecha todavía, pero como metimos la de «Obertura», que a mí no me gustaba, pues incluí también esta, que es más de reggaeton [risas].

Y la última es, ¿cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

A. Meterte en la música ya es una puta locura [risas]. Además, es que nuestra idea de grupo era la de dos amigos que hacen música, y si nos escuchan los colegas, pues bien. Pero ha ido a más. Y estamos empezando a asumir ciertas responsabilidades que ni sabíamos.

P. Sobretodo después del fin de semana en Barcelona, que para nosotros ha sido una catarsis. Porque estábamos en nuestra burbuja, con nuestros colegas en Monóvar y en Petrer, y de repente vamos allí, y toda la gente sabía, toda la gente nos decía.

A. Sin ir más lejos, el hecho de que ha habido gente que ha valorado nuestro trabajo más que nosotros, lo que nos ha hecho darnos cuenta de que, oye, que está muy bien lo que hacemos. Creo que el curro tanto en este primer trabajo, que hemos perdido la perspectiva del trabajo artística. Y es algo que nos ha dado rabia, el darnos cuenta de todo ello por los demás y no por nosotros mismos.

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