Salazar o cómo conseguir que dos mundos diferentes convivan en uno

Para entender la singularidad y la idiosincrasia de Salazar, sólo hay que ver la distancia que separa a sus dos componentes: los 1.000 kilómetros que hay entre Salamanca y Sant Feliu de Guíxols

«Para entender la singularidad y la idiosincrasia de Salazar, sólo hay que ver la distancia que separa a sus dos componentes: los 1.000 kilómetros que hay entre Salamanca y Sant Feliu de Guíxols, que no son ningún obstáculo cuando  la química no deja duda alguna al escuchar el  fruto de tan insólita unión». Así arranca la descripción perfecta de este dúo musical, formado por Bego Salazar y Xavi Lloses. Ambos forman el combo perfecto entre flamenco y música con tintes más clásicos. Entre la voz telúrica y sembrada de  quejíos de ella; y el piano neo romántico y minimalista de él. El combo perfecto que da como resultado una «rabia que te empodera, que deslumbra claroscuros, que sacude tu alma y a la vez puede ser la amante más tierna».

De esta combinación de escándalo, ha nacido un primer trabajo discográfico, que lleva por título el mismo nombre de la banda, «Salazar». Un álbum que ha visto la luz hace muy poquito y que ya está llamado a convertirse en uno de nuestros trabajos top de este 2021. Un álbum en el que ambos artistas han volcado toda su experiencia musical previa: y es que, Bego viene de formaciones como Las Migas y de compartir escenario con artistas como Jorge Pardo, Juan Antonio Salazar, Jerónimo  Maya, Dani Macaco o Juanito Makandé; mientras que por su parte, el polifcético Xavi ha producido trabajos de artistas como Lluís Danés, Marina Rossell, Gerard Quintana, Jaume Sisa o Nico Roig.

Tal ha sido el impacto que ha provocado Salazar en nosotras, que hemos querido aprovechar para hablar con ellos. Respondiendo todas y cada una de nuestras preguntas, ha estado Bego y, lo cierto, ha sido un placer el poder conocerla. ¿Queréis saber todo lo que nos contestó? Pues mucho ojito a la entrevista, porque ya no tendréis escapatoria. Salazar llega para quedarse. Llegar para anidar en nuestro corazón y en nuestra cabeza.

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