Chloé Bird: «Este nuevo álbum toca diferentes estilos, pero es compacto»

Desde que la conocemos, nos ha parecido mágica: ella es Chloé Bird y está de vuelta con sus dos primeros singles, «La herida» y «Tu luz»

Tiene una sensibilidad que traspasa fronteras y un disco en camino que estamos ansiosas por escuchar. Desde el corazón de Extremadura, llega la propuesta de la artista Chloé Bird, quien promete regalarnos unas piezas de lo más especiales, tras la irrupción de 2018 de su increíble «The lights in between». Ahora, está de vuelta. Por el momento, nos ha avanzado dos temas mágicos, en los que se aprecia un gran cambio: su paso al castellano. Preparados para sumergiros en «La herida» y «Tu luz», y para conocer el proyecto desde dentro.

¿Quién es Chloé Bird?

Chloé soy yo, que soy compositora y cantante, y además estoy al frente de este proyecto musical desde hace unos cuantos años. En definitiva, me dedico a esta locura que es hacer canciones y compartirlas con el mundo.

Recientemente, hemos escuchado tus dos temas más recientes, «La herida» y «Tu luz». ¿Qué significan estas dos canciones para ti y por qué escogerlas como adelantos del que será tu próximo trabajo?

A mi parecer, el próximo álbum está siendo un trabajo muy redondo y compacto, pero sí que es verdad que toca muchos estilos diferentes dentro de una producción unificada. Para mí, «La herida» tenía que ser el primer adelanto porque era como un golpe en la mesa. Normalmente, se relaciona mi proyecto con algo súper ducle, súper delicado; y «La herida» fue un cambio, en todos los niveles. No solo en el idioma, que es el que más se aprecia a simple vista, ya que anteriormente cantaba en inglés. El tema también tiene ese toque de fuerza, de agresividad, era una canción más rápida, con un beat más rápido y que trata de un asunto, como es el deseo sexual femenino, que a lo mejor no estaba tan ligado a lo que la gente podía esperarse de mí. Entonces sí que me apetecía mostrar ese cambio que estoy experimentando, y «La herida» era el ejemplo más representativo de ello.

Luego, «Tu luz» lo escogí como segundo adelanto, porque es una canción muy especial que, sin embargo, no iba ni a estar en el disco al principio. Y es que la compuse cuando teníamos ya el repertorio del disco cerrado. Pero se la envié a Pablo Lesuit, que es quien está con toda la producción; y a Rubén Candeu, de la ofi, que me dijo: «Chloé, no tienes un tema, tienes un problema» (risas). Al final, entró en el disco y Pablo hizo una producción increíble, que quizás sí que se acercaba más a esa Chloé de otros trabajos: más dulce, más serena. Pero a su vez, para mí era una canción que estaba bastante llena de energía y de fuerza, y que reflejaba muy bien ese nuevo espíritu, ese cambio.

Comentábamos ese cambio que has experimentado en este nuevo trabajo, ¿cómo has vivido todo ese proceso de evolución?

Pues están siendo cambios a muchos niveles. Es algo que estoy viviendo a nivel personal, pero también mundial están siendo un par de años muy particulares, están cambiando todos los esquemas mundiales, la manera de ver el mundo, cosas que pensábamos que nunca iban a pasar están pasando. Todo ese panorama pandémico, todo ese ajetreo están un poco plasmados, porque inevitablemente también me ha afectado a mí. Y después de «The light in between», que vio la luz en 2018, estuve un año y medio sin componer nada. Fue un periodo complicado para mí a nivel artístico y también personal, al no sentirme capaz de asentar las bases, de sentir todos los procesos vitales.

Tras este lapso de tiempo, cuando al fin me vi con las fuerzas de componer y me senté delante del piano, compuse una canción virtiendo todo ese dolor, y lo hice en castellano, salió solo, de manera natural. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que me estaban pasando muchas cosas y sentía la necesidad de contarlas en el idioma en el que me estaban pasando. También fue una época en la que estaba leyendo mucha poesía iberoamericana y, de alguna forma, surgió como un torrente. Fue a partir de ahí, de las navidades de 2019 y enero de 2020, que empecé a componer, a componer, a componer. Igual que en la pandemia, que continué con ello, porque necesitaba contar lo que me estaba pasando y cómo lo estaba afrontando. Y eso que yo siempre he sido muy lenta creando, me lo pienso mucho. Así que, de repente, lo que me pasó es que me encontré ante 20 canciones y tuve que elegir cuáles entraban y cuáles no. Normalmente, siempre voy al estudio con el disco sin terminar, con muy pocas canciones que terminaban entrando en el disco, porque si no, no había disco (risas). Pero en esta ocasión, me gustó mucho el poder seleccionar y darle unidad al álbum, con todos estos temas que son muy diferentes entre sí, pero que al final, hablan de lo mismo.

¿Cómo viviste también todo el proceso posterior de meterse en el estudio y trabajar con Pablo Lesuit?

Cuando empezó la pandemia y el confinamiento, yo tenía muchos planes para 2020, como todo el mundo. Tenía muchos proyectos en Portugal, en España, tenía muchos proyectos programados, tenía previsto grabar el disco. Pero todo se vino abajo, tanto mis planes como mi forma de vida, que son los conciertos. Fue un momento drama, de replantearme todo, pero menos mal que tenía la música, para refugiarme en ella.

De hecho, he de reconocer que aunque a nivel profesional no ha sido bueno, a nivel artístico, 2020 me ha aportado muchas cosas, entre ellas el conocer a Pablo Lesuit. Yo no lo conocía de antes, me pasó su música un amigo y flipé en colores, y es que acababa de sacar un disco preciocísimo, justo una semana antes del estado de alarma. Enseguida hicimos muy buenas migas por Instagram, empezamos a hablar de música y, en este sentido, teníamos una perspectiva muy parecida sobre el trabajo. Y me preguntó si estaba componiendo y que, sin compromiso, que si le quería pasar algo para que lo escuchara, sin problema. Creo que me lo dijo, pues por estas cocas que se suelen decir, pero a mí se me quedó en la cabeza. Yo, que soy muy cabezona, se me metió entre ceja y ceja que tenía que ser él quien produjera el disco, y eso que él nunca había producido para otras personas. Así que, se lo dije a Pablo y estuvimos hablando un poco de todos los temas. Estuvo a punto de decirme que no, porque era una responsabilidad muy grande. Aún así, probamos con dos temas del disco, con «La herida» y otro, que no es «Tu luz» (risas).

De hecho, con «La herida» solo se la mandé a piano y a voz, y junto a Sergio Martínez Puga, que es quien está haciendo la co-producción, él me mandó algo muy parecido a lo que es el tema ahora. Y me sorprendió mucho ver cómo habían conseguido tanto, con lo poquito que les mandé. Fue flechazo total, me hizo sentirme totalmente segura y me empujó a seguir adelante. Es cierto que fue complicado el trabajar a distancia, porque él vive en Vigo y yo en Cáceres. Pero está siendo bueno, porque está dando tiempo a ir con calma y a reposarlo todo bien. Es cierto que yo he ido a Galicia un par de veces, él y Sergio también han venido a grabar pianos, y hemos hecho también una preproducción muy intensa. Así que lo tenemos ya casi todo a punto.

A pesar de toda la incertidumbre que estamos viviendo, ¿cuáles son tus próximos planes o ideas que te gustaría llevar a cabo este 2021?

Pues a finales de 2020, que como que estábamos un poco más positivos, teníamos la idea de ir sacando un single cada dos meses, para ir presentando ya el nuevo disco que, previsiblemente, iba a ver la luz en primavera. Pero como estos dos años están siendo los años de la improvisación y de la paciencia absoluta, hemos decidido aferrarnos a ese plan de publicar tema con su respectivo videoclip cada pocos meses, hasta que se pueda sacar el disco con ciertas garantías. Sé que en 2021 lo lanzaremos seguro, aunque no tengo claro si será en abril, mayo o ya después del verano. ¡Ojalá antes! Iremos haciendo poco a poco. Sí que es verdad que también ha cambiado el modo de consumo, y aunque se me hace raro el publicar canción a canción, con su respectivo soporte audiovisual, es una experiencia que me está gustando. Es algo completamente nuevo para mí. Y, bueno, en marzo verá la luz el siguiente adelanto, que será totalmente distinto a «Tu luz».

¿Qué canción de Chloé Bird identifica mejor el momento en el que estás y por qué?

¡Uf, qué difícil! Probablemente, la que más me identifique sea una de la que no puedo hablar de momento, pero no sé si hacer un poco de spoiler (risas). Pero te voy a hablar de una canción, que igual no ve la luz ni como single, pero es la más especial del disco, porque es la más sincera de alguna forma o en la que más me he desnudad. Se titula «Miedo al miedo» y es una canción lenta, muy profunda y con mucho peso, que habla precisamente de que, pese a todo lo que pase alrededor, ya no le tengo miedo al miedo. Ese es el mensaje con el que me quedo y con el que intento mirar a este futuro tan incierto que estamos viviendo.

¿Cuál es la mayor locura que has cometido por la música?

Qué dificil (risas). Yo creo que dedicarse a la música, ya de por sí, es como un poco locura, ¿no? Es como decir, ¿quién me manda a mí haber elegido este camino? (risas). Es locura hacerse tantos kilómetros, el volverse de madrugada, llevar un piano de 30 kilos en el maletero, el tiempo insano que le dedicamos. Entonces, en sí mismo, dedicarme a ella es una locura. Pero espero no haber hecho todavía la mayor locura por la música.

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