Aiala nos sumerge en su particular odisea terrenal y musical

Con una personalidad arrolladora, la artista catalana Aiala promete dar mucho que hablar, con su potente e inminente «2021: an Earth oddity»

Cuando el trap y el neo soul confluyen, tenemos como resultado todo el estilo y el flow que desprende Aiala en todas y cada una de sus canciones. Ahora, ya nos está allanando el camino hacia el que será su nuevo álbum, que llevará por título «2021: an Earth oddity» y verá la luz el 12 de febrero. Por supuesto, hemos podido hablar con ella y esto es lo que nos ha contado.

Para quien todavía no te conozca, ¿quién es Aiala?

Aiala soy yo, Jara Aiala y este es el proyecto que inicié hace ya un par de años. Aunque llevo toda la vida haciendo música, haciendo arte. De hecho, de pequeña bailaba, también me gustaba pintar y, posteriormente, empecé a estudiar música. Durante mucho tiempo también estuve dando conciertos en diversos bares y estuve haciendo covers. Hasta que comencé a sentir la necesidad de crear algo propio. Y ahí nació Aiala, que es mi segundo nombre. A nivel musical, este proyecto es una mezcla de todo lo que yo escucho: desde la música negra más clásica, el rock and roll, el blues o el jazz, hasta el trap, el pop y los sonidos más actuales.

El 12 de febrero verá la luz tu nuevo trabajo, «2021: an Earth oddity». ¿Cómo nace el concepto de este disco?

La verdad es que yo no dejo de crear música, así que justo después de publicar el primer trabajo, continué escribiendo y dándole forma a nuevas canciones. Y llegó el momento en el que tenía ya tantas cosas, que me senté y dije: «voy a ordenar esto un poco». Además, no es que empiece a crear por un concepto en sí. Más bien, me decanto por las letras que más me identifican en ese momento, aunque la canción en sí tenga dos años. En base a eso, a lo que me suena en ese momento, voy buscando un hilo conductor. Y es cuando le pongo música cuando se ve más claro. Posteriormente, en el estudio ya buscamos sonidos más concretos e hilamos a nivel musical. Dándole la puntillita, ya está todo el tema de la imagen, que la definimos al final.

Fotografía: Amparo Marín

¿Cómo has vivido todo el proceso creativo y compositivo?, ¿y cómo ha sido esa búsqueda de un sonido identificativo?

Pues hemos seguido un poco el camino que empezamos a hacer con el primer disco, en el que también trabajé con Chalart58. Pero incorporando todos los aprendizajes que hemos ido sumando. Y es que con el tiempo, tienes las cosas más claras o tienes menos miedo a la hora de experimentar, por ejemplo. Todo eso, te hace llegar a sonidos más elaborados a los que no llegarías de otra forma. Así que, a nivel creativo, ha sido muy divertido. Igual que lo bueno de los directos es el poder improvisar sobre la marcha, lo positivo de las grabaciones es el poder permitirte hacer lo que te apetezca en ese momento. Es como un juego de niños, es el momento de probar lo que te dé la gana y equivocarte.

«Fighting and learning» y «Face to face (Silence)» han sido los dos primeros adelantos, ¿por qué avanzar estas canciones, qué tienen de especial?

Cuando ya teníamos todos los temas grabados, con todas las personas que vinieron al estudio, tuvimos claro que el primer single que sacaríamos sería «Fighting and learning». Primero, porque me parecía muy otoñal (risas) y porque además, nos sonaba a todos super fresco. Hay temas que de la maqueta al disco, cambian muchísimo. Sin embargo, a este no le pasó eso. Realmente, lo único que ha cambiado es que en el estudio sí que estaban todos los músicos con los que grabamos no solo estábamos Chalart y yo. Entonces, suena muy fresco y creo que eso es algo muy difícil de conseguir, y más cuando llevas tanto tiempo trabajando en algo.

Luego está «Face to face (Silence)», porque tiene ese toque reivindicativo a nivel personal. Aquí hablo de esa necesidad del silencio y de estar solo de vez en cuando, porque muchas canciones nacen del silencio. Uno siempre necesita tiempo para pensar, para analizar quién es. Especialmente, en estos tiempos en los que normalmente vamos muy deprisa y apenas podemos frenar.

¿Cómo ha evolucionado Aiala desde «Nothing less than art» y qué supuso para ti este álbum debut?

Yo lo he vivido muy feliz todo, porque la música ha sido para mi una necesidad siempre. Pero también quieres que la gente lo escuche y a la gente le llegue. Entonces, el haber podido presentar este disco en los lugares en los que lo hemos presentado, o el que nos hayan nominado a diversos premios, es flipante. No es algo que yo me esperara, pero precisamente por eso estoy tan agradecida. Es una manera de sentir que reconocen tu trabajo.

Respecto a lo de la evolución, yo creo que evoluciono constantemente. Evoluciono como persona y en mi persona también está la artista, por mucho que intente separar lo profesional de lo personal. Al final, es inevitable, porque somos una. Y es que cuando empecé a trabajar en el primer álbum, tenía 21 años y ahora, tengo 24. Eso me ha hecho cambiar mucho, y todo in contar la pandemia de por medio, que también ha cambiado la manera de trabajar de todo el mundo. Que me gustaría que todo volviera a la normalidad, porque al final mi trabajo son los conciertos y con toda esta situación, está todo parado.

A pesar de toda la incertidumbre en la que estamos viviendo, ¿cuáles son los próximos planes que tienes en mente?

Pues tenemos algunas presentaciones del disco. El 7 de marzo estaremos en Reus, dentro del Black Music Festival (una fecha que ya nos aplazaron el pasado mes de marzo por culpa de la pandemia). El 16, visitaremos la Sala 0 de Madrid, por fin. Y el 17 de abril actuamos en La Nau de Barcelona, que es donde presentamos el primer disco. Todo ello, a la espera de ver cómo va la cosa y de si nos sale alguna fecha más.

¿Qué canción de Aiala identifica mejor el momento en el que estás y por qué?

Pues, ahora mismo, una del próximo disco que se llama «Give Me». Por decirlo de alguna manera, es una canción un poco frenética, que es como me siento yo un poco estas semanas con la salida del álbum (risas).

¿Cuál es la mayor locura que has cometido por la música?

La verdad es que no lo sé, así como locura. Casi todo lo que hago, todo el rato, durante todo el día, durante toda mi vida, es por la música. Vivo por eso, realmente (risas). Mira, en el videoclip de «Fighting and learning» casi me abro la cabeza. Tanto a Sara (la actriz que protagoniza el vídeo) como a mí, nos tuvieron durante la grabación, atadas bajo la lluvia en Monegros. Y en una de esas, que íbamos en la furgoneta que aparece en el videoclip, resbalé y como iba maniatada, casi me abro la cabeza. Y todo eso por la música (risas). Pero bueno, al final, quedó bien el vídeo (risas).

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