El proyecto más personal que se esconde tras Guiu Cortés

Guiu Cortés inicia su proyecto personal, en paralelo a El Niño de la Hipoteca: hablamos con él sobre ello y sobre su «3 Héroes y 1 Villano»

Lo conocemos por formar parte de El Niño de la Hipoteca y ser la cara más visible de la banda. Sin embargo, Guiu Cortés es mucho más que eso. Y es que lleva toda una vida dedicado por y para la música. Ahora, después de tantos años con la formación musical con la que lo conocimos, emprende un camino en paralelo. Todo para mostrar su faceta más personal en su proyecto en solitario, con el que ha editado ya su primer EP, «3 Héroes y 1 Villano». Por supuesto, ha sido él mismo el que nos ha contado todos los detalles sobre su nueva propuesta musical y sobre este trabajo.

Lo primero que me gustaría saber es cómo nace el concepto de este «3 Héroes y 1 Villano»

Era algo que me rondaba la cabeza desde hace mucho tiempo. Sobre todo, por la deriva rockera que había tenido El Niño de la Hipoteca estos últimos años, que es donde yo quería llegar, pero terminó pasando por un camino muy largo. Entonces, yo quería volver un poco a ese origen de cantautor que al inicio teníamos, ya que con la banda llegó a mezclarse por completo. Y yo necesitaba separarlo de alguna forma, aunque es cierto que vas creciendo y nunca das el paso. Pero durante el confinamiento, que tuve bastante tiempo para pensar, me decidí y me lacé. Pensé, «mira, tengo aquí varios temas, voy a empezar ya con esto y hago una separación».

¿Cómo ha sido volver a esos inicios y apartarte un poco de El Niño de la Hipoteca?

Pues hay como una sensación de «me he hecho mayor y ya no soy El Niño de la Hipoteca» (risas). Y es que yo soy Guiu Cortés, El Niño de la Hipoteca es una banda de rock en la que hay implicada ya mucha gente y en la que todo depende de todos menos de mí. A nivel de recuperar esos inicios, tampoco me despierta muchas sensaciones porque yo creo que es algo que no he perdido nunca, siempre ha estado ahí en El Niño de la Hipoteca, que al final no dejaban de ser dos proyectos en uno. Al final, es lo mismo pero bien clarificado. Pero sí que tengo esa sensación de hacerme mayor y de que tengo que evolucionar.

¿Cómo ha sido todo el proceso creativo y compositivo de «3 Héroes y 1 Villano»?

Por un lado, una de las canciones, «El villano más malo», ya estaba en el «Operación Guitarra» de El Niño de la Hipoteca, lo que pasa es que no la había editado. Supongo que sería porque tenía la sensación de que no encajaba mucho ahí, pero bueno, el vídeo sí que está en el canal de YouTube. «Sombra Gris», por ejemplo, sí que la tenía pensada para la banda, pero no me terminaban de encajar. Y las otras dos sí que las compuse durante el confinamiento. Lo que sí que noto es que es todo más personal, más general y que, a nivel artístico, tiene como una parte más de ficción. Luego, aquí también trato como temas más personales y me puedo abrir más en canal. Es como otro espacio.

Para «3 Héroes y 1 Villano», te has rodeado de profesionales como Dani Tejedor (percusiones), Arecio Smith (teclado), Iván Torres y Miguel Pino (guitarras). ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?

Pues mi idea inicial era hacerlo todo yo. De hecho, me he encargado de la producción, que es algo muy sencillito y acústico. También he hecho los bajos y las guitarras en su gran mayoría. Entonces, quería hacer también todo lo demás, pero tenía como muchas trampas de estudio, podía ir repitiendo tomas, hasta que consigues algo. Así que al final, he recurrido a Dani Tejedor, que es el batería de El Niño de la Hipoteca, para que me hiciera las percusiones y que pusiera las cosas en su sitio. Arecio Smith, que es colaborador habitual y ha ido apareciendo en más de un disco; Miguel Pino lo mismo, es el guitarra de la banda y es, además, quien ha mezclado el disco. En principio no iba a hacer nada, pero me dijo que no podía faltar una guitarra más por ahí (risas). Y, por supuesto, Iván, que es un amigo de la crew. Un día estábamos aquí y dijimos, «venga, tócate algo».

¿Cómo ha sido la reacción por parte del público?

Pues estoy contento, porque ha sido todo muy positivo. Todo el mundo le ve ese punto de diferencia, que es lo importante. No quería que la gente viera que es lo mismo, quería que se notara que son dos conceptos separados. Como puede ser Extremoduro y Robe. O tantos proyectos similares, que no son lo mismo la banda y la persona en solitario. Entonces la gente está respondiendo bien, le está gustando y en los conciertos han reaccionado también de manera muy positiva. Lo único que falta es seguir sacando material.

De hecho, si no me equivoco, estás trabajando ya en el siguiente EP. ¿Hay alguna cosa que nos puedas avanzar?

De entrada, habrá una canción rescatada de El Niño de la Hipoteca, de todas las que considero que se han quedado un poco fuera del proyecto y que están un poco olvidadas porque están en los primeros álbumes. Entonces quiero recuperarla, darle la vuelta y hacer una pequeña colaboración. No diré cuál es (risas). Aparte tengo un par bastante claras. De hecho, una de ellas me encanta. Es la típica canción que acabas y dices: «ole yo» (risas). Además, tengo otra con la que estoy dudando. Tengo también alguna canción en catalán que quiero sacar, otras que quiero reciclar e igual sale alguna nueva en los próximos meses. No tengo nada cerrado todavía. Sí que hay dos muy claras y otras dos que están por decidir.

Tienes ya algunas fechas de conciertos cerradas y me gustaría saber cómo las afrontas y cómo has tenido que adaptarte a toda esta situación COVID

Obviamente es un engorro todo lo que estamos deseando que pase ya. Yo la verdad es que he tenido meses complicados, de bastantes dramas por el camino, aunque ha tocado afrontarlos con dignidad y alegría. Entonces, la movida es que hemos tenido que buscar aforos similares a los que hacía normalmente, pero en espacios más grandes para garantizar todas las medidas de distancia. Lo que pasa es que es una ponzoña para todo el mundo el tener que estar sentado, con mascarilla. A mí me pasa cuando viajo y tengo que tirarme 3 horas en un tren o en un avión.

Ahora que 2020 ha terminado, ¿cuál ha sido tu mayor aprendizaje del año?, ¿y cuál es tu pequeño gran deseo para 2021?

El deseo generalizado creo que es acabar ya con toda esta situación y que eto se normalice, porque al final ya lo ansiamos todos. En 2020, me han pasado cosas chungas, como a todo el mundo. Nos ha afectado a todos, aunque no de la misma forma, y es que a nivel profesional, familiar y emocional, hay quien ha pillado más. En mi caso, ha sido un año maravilloso, porque fui padre en 2019 y pasar un año en casa con ella, viendo como crece, ha sido maravilloso. Aun siendo un año peculiar y malo, a nivel personal, es lo mejor que me ha pasado en la vida. Es que es lo que decía, me he hecho mayor (risas). 2020 ha sido un año de reencuentro conmigo mismo y con la familia. Me lo he pasado muy bien.

¿Qué canción de Guiu Cortés identifica mejor el momento en el que estás y por qué?

De este EP, la que más define la situación en la que estamos es «Sombra Gris», que fue la canción que escribí durante esos nueve meses de creación de una criaturita humana (risas). Es un proceso muy bonito, de muchas emociones y en el que, sobre todo, te estás armando de paciencia, solo esperando, esperando, esperando a que llegue. Lo que pasa es eso, que es una canción que habla tanto de esperar, que es extrapolable a lo que estamos viviendo ahroa mismo. Estamos con la mirada fija en el horizonte, ansiando ya que llegue el final y que todo vuelva a la normalidad.

¿Cuál es la mayor locura que has cometido por la música?

A ver, indirectamente, he cometido muchas locuras que han alimentado canciones posteriores. Ahora, vuelvo al tema recurrente, soy un señor mayor (risas). Pero he tenido una vida tan alocada en todos los sentidos, en los buenos y los malos, que llevar tu vida al límite en determinados momentos, te abre todo un abanico de experiencias y cosas de las que hablar. Y de una manera u otra, esas cosas se han terminado convirtiendo en canciones. Todo ello, sin darme cuenta. Eso sí, las locuras no se pueden contar (risas). No por nada, sino porque en muchas no quedo yo muy bien, y en otras hay gente implicada (risas). También son locuras entrañables.

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