Buceamos en «Ninguna Ola», lo nuevo de La M.O.D.A, junto a Nacho Mur

El efecto La M.O.D.A ha vuelto a hacer aparición con la llegada de «Ninguna Ola», un disco muy especial, del que hablamos con Nacho Mur

Llevamos enganchadas a ellos años y años. Imposible no estarlo. Desde que escuchamos la primera canción de La M.O.D.A, fue amor a primera escucha. Ahora, acaban de publicar «Ninguna Ola» y el efecto ha sido exactamente el mismo. Así que aprovechando este hecho, hemos aprovechado para charlar un ratito por teléfono con Nacho Mur, guitarrista de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Y esto es lo que nos ha contado.

¿Cómo surge el concepto de este «Ninguna Ola»?

Pues llevamos trabajando este disco desde 2018. De hecho, estuvimos compaginando la composición de las canciones, con la gira de «Salvavidas (de las balas perdidas)». Así que han sido dos años muy locos, porque estábamos los fines de semana tocando y entre seman, trabajando en el local. Es un álbum que ha tenido un proceso largo, porque en 2018 empezamos nosotros, en 2019 entró Raül Refree a trabajar con nosotros y producir los temas y seguimos dándole vueltas hasta que entramos a grabar a principios de 2020, antes de que sucediera todo esto.

«Ninguna Ola» refleja un poco el momento en el que estamos nosotros, las vueltas que le damos a todo, a los sonidos, los cambios que hemos experimentado todos como personas y como grupo, a todo lo que vemos a nuestro alrededor. De ahí viene también el título, a que ninguna ola es igual a otra, de que todo está en continuo cambio y movimiento.

De hecho, se aprecia que «Ninguna Ola» es un disco bastante más introspectivo, en comparación a temas como «Héroes del sábado» o «1932». ¿Cómo habéis vivido ese momento de mirar más hacia dentro?

Bueno, cada álbum es el reflejo del momento que está viviendo la banda en esos años, en esa época. Es cierto que lo que comentas nos lo ha dicho mucha gente, pero nos pasa en todos los discos, siempre es como «menudo cambio respecto al anterior, a ver qué tal». Entonces no sabemos muy bien qué es La M.O.D.A, todo al final, ¿no? Está claro que «Nómadas» no se parece a «Héroes del Sábado», ni «Héroes del Sábado» a «93compases». Siempre intentamos darle la vuelta, reinventarnos, para no aburrirnos y para ir experimentando. Claro, no vas a hacer siempre lo mismo. Intentamos motivarnos en el local, buscar la emoción desde otros lugares, no repetirnos. No es tampoco una cuestión muy pensada, creo que es más bien una evolución natural. Realmente estamos muy contentos.

Lleváis trabajando en «Ninguna Ola» desde 2018 y ha nacido en medio de vuestra anterior gira. ¿Cómo ha sido todo el proceso creativo y compositivo?

La verdad es que trabajamos siempre así y hemos compuesto todos los discos de esta manera. No es que digamos: «venga, vamos a hacer un parón para componer». Siempre hemos compaginado ambas cosas. De hecho, como pasamos tanto tiempo en el local, aprovechamos para ensayar y a su vez, ir avanzando en la composición.

Con «Ninguna Ola» empezamos tranquilamente en 2018. Tampoco es que estuviéramos cada semana cerrando una canción, ni mucho menos. Pero sí que empezamos a sacar algunas ideas, darles vueltas, probarlas todos juntos en el local. Al final somos siete y nos gusta hacerlo todo bien, buscar el punto exacto, introducir todos los elementos. En 2019, ya entró Raül a trabajar y ayudarnos con la producción, preparando y arreglando las canciones hasta el punto en el que están ahora.

¿Y cómo fue el trabajo con Raül Refree a la producción?

Con Raül hemos trabajado anteriormente y lo cierto es que estamos muy contentos con el resultado. Sí que es cierto que ha sido un trabajo difícil, como creo que tiene que ser el trabajo con un productor. Nosotros siete tenemos muy claro lo que queremos y lo que no queremos, y Raül también tiene su punto de vista como productor y como músico. Él tiene también una personalidad muy marcada en todo lo que produce, y nosotros igual. Ha sido un poco un tira y afloja, pero ha aportado ideas muy buenas. Sobre todo por lo que queríamos hacer con «Ninguna Ola»: queríamos desnudar más las canciones, de llegar al estribillo y no tocar todos a tope, de buscar la emoción de otra manera, volver a la esencia, de que haya menos elementos pero que suenen de una manera más cruda. Y Raül es un experto en todo ello. También nos ha empujado a grabar en directo, sin claqueta, como pasa en el local o en un concierto. Con eso, hemos conseguido que las canciones estén más vivas.

«Ninguna Ola» vio la luz el 11 de diciembre, ¿cómo ha sido la acogida por parte del público en este mes?

Pues ha sido increíble, la verdad. Lo cierto es que yo pensaba que iba a haber mucha polaridad entre gente a la que le iba a gustar y gente a la que no. Sí que es cierto que con los singles hubieron opiniones más diversas y gente que decía que echaba de menos el folk. Pero creo que cuando se escucha el disco al completo, se entiende el concepto. Y es que creo que es un disco muy emocionante, y aunque no somos muy de ponernos nuestros discos [risas], pero hay veces que lo escucho para estudiar y repasar, y me emociono. Creo que es porque también tiene un punto extrapolable a la situación actual, aunque no tenga nada que ver, y la gente conecta mejor con él. Por eso digo que la respuesta ha sido brutal, también para un grupo como nosotros, que no es que tengamos un nivel altísimo de escuchas. Evidentemente, hay gente a la que no le gusta, tiene que ser así, pero la acogida en general, ha sido muy buena.

Lleváis mucho tiempo trabajando en «Ninguna Ola» y ya tocaba que viera la luz, pero ¿cómo ha sido publicarlo en medio de toda esta situación?

Por un lado, estamos muy contentos porque teníamos muchas ganas de sacarlo. Pero por otro lado, estamos un poco frustrados por no poder presentarlo en directo como nos gustaría. Siempre que hemos publicado álbum nuevo, presentamos una decena de fechas y ahora estamos, entre preocupados por la situación mundial y por nuestro gremio, que no tiene mucha perspectiva. Es cierto que, en esta ocasión, tuvimos que retrasar de septiembre a diciembre la salida de «Ninguna Ola», pero tampoco podíamos retenerlo mucho más tiempo. Así que tocaremos donde podamos y donde nos dejen, a causa de la situación que estamos viviendo, porque las cosas están como están.

De momento, habéis confirmado conciertos en Madrid y Barcelona. ¿Cómo afrontáis estas fechas y cómo os habéis tenido que adaptar a esta nueva situación?

Partimos de la base de que ahora queremos tocar, como sea y donde sea. Mientras que antes, queríamos ampliar el equipo y ofrecer un espectáculo mucho más grande y mejor. En estos momentos, es imposible poder hacer todo eso, pero sí que queremos ir con todos nuestros técnicos. Si no se puede, pues trataremos de adaptarnos. Pero queremos mantener el formato y, por supuesto, iremos los siete. Por lo demás, estamos a la espera de ver qué podemos y qué nos dejan hacer. De momento, hemos confirmado estos dos conciertos, porque son los que seguro podamos hacer, aunque no hay nada seguro en la vida. Por eso no hemos cerrado más fechas, porque no queremos tener que cancelarlas en unos días, después de que la gente se haya montado todos sus planes. Así que queremos hacerlo con cuidado y cautela, pero queremos tocar todo lo posible.

También quería aprovechar para preguntar por el arte del disco, que es otra de las cosas que me ha llamado la atención, porque es muy elegante y muy minimalista. ¿Cómo surge todo el concepto?

A nosotros es que nos gustan mucho los discos, pensarlo todo, darle una vuelta a las canciones y al orden. Creemos que hay que cuidar todo el objeto en sí, a pesar de que corren unos tiempos en los que la gente sube sus temas a Spotify y ya está. Pero nosotros seguimos apostando por ello, nos gusta y seguimos consumiendo discos, así que queremos cuidarlo todo. No vas a dejarte todo tu dinero en el estudio, en la grabación, en la producción, en la masterización, y luego vas a descuidar el papel de regalo, el paquete que lo envuelve. Le damos mucha importancia a eso. En este caso, hemos tenido la suerte de trabajar con un ilustrador, que se llama Emba y luego, José Houdini, que se ha encargado de todo el diseño, y que desde el principio, ha entendido todo lo que queríamos y buscábamos. Y es que el disco sigue mucho la línea de lo que hemos hecho con las canciones: el buscar la emoción con menos elementos. Estamos contentísimos. Creemos que lo de dentro refleja muy bien lo de fuera y viceversa.

Ahora que 2020 ha acabado, ¿cuál es el mayor aprendizaje que os lleváis y cuál es vuestro pequeño gran deseo de cara a 2021?

Aquí cada uno te diría una cosa. Pero como grupo, creo que me quedo con que nada es seguro. Ni siquiera lo que considerábamos normalidad, que era sacar un disco y al instante, salir a la carretera para poder presentarlo. Ese era nuestro trabajo. Sin embargo, te das cuenta de que eso, de que nuestro oficio, nuestra manera de vivir, puede desaparecer de un día para otro. Personalmente, evidentemente, hay cosas mucho más dramáticas e importantes. De cara a 2021, lo que deseamos es poder trabajar de nuevo, el poder consumir cultura de nuevo y que todos los puestos de trabajo de nuestros compañeros, vuelvan a la normalidad. Y es que con la situación actual, me parece impensable que puedan surgir nuevos grupos. Creo que está tan difícil…pero también es necesario que todo vuelva.

¿Qué canción de La M.O.D.A refleja mejor el momento en el que estáis y por qué?

Esto es respuesta de futbolista [risas], pero yo te diría que todo el disco, «Ninguna Ola». Porque al final es un reflejo del momento en el que estamos. Además, de que si te lo escuchas de arriba a abajo, se ve que define a la perfección lo que somos ahora y lo que estamos viviendo, incluso mirándolo desde la perspectiva actual, aunque las canciones llevan escritas mucho más tiempo.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Pues yo creo que dedicarnos a esto [risas]. Es una locura absoluta y un milagro que siete chavales de Burgos estemos viviendo y tocando las canciones que hacemos. Es una locura y más ahora. Y, por supuesto, el seguir queriendo vivir de esto. Es muy loco, pero vamos a ello. Estamos muy felices y somos unos absolutos privilegiados.

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