La Red Bullet: «A nivel instrumental, Mariner Eleven es muy conceptual»

Fue el pasado viernes 2 de octubre cuando, a ritmo de post-rock, La Red Bullet nos presentó su tercer álbum de estudio: «Mariner Eleven»

La Red Bullet está de vuelta con nuevo disco que, a ritmo de post-rock, inundó nuestras vidas el pasado viernes 2 de octubre. «Mariner Eleven» es ya nuestro y, lo cierto, es que esconde una maravillosa historia detrás. Aprovechando todo eso, hablamos con los hermanos Muerza justo el día de antes de que este tercer trabajo de estudio de los de Navarra, viera la luz. Pasad y leed.

¿Cómo surge el concepto de «Mariner Eleven»?

Bueno, te contaré un poco cómo nace la agrupación de estas canciones. El grupo estaba experimentando un parón tras la publicación de nuestro anterior disco, «Origin Of Seeds». Desde ese momento, tuvimos un par de años para darle vueltas a cosas que teníamos en la cabeza, a composiciones que ya teníamos. Todo para darle forma a este nuevo álbum, que en lo instrumental es bastante conceptual. Lo que nos quedaba era darle una forma estética, un empaquetado final. Luego, a nivel de letra, para que todo tuviera un peso, lo que se nos ocurrió fue crear una historia que involucrase a un padre y una hija que viven en la tierra y que se tienen que trasladar, porque el planeta está ya en las últimas. Así que pensamos en ese hilo conductor, para aprovechar y hablar de la naturaleza, de la relación padre e hija y para hablar de lo que nos espera si seguimos por este camino.

De hecho, hablando del hilo conductor de «Mariner Eleven» quería ahondar un poco en el tema crítica, en el hecho de dar un toque de atención si seguimos haciendo lo que hacemos con el lugar en el que vivimos

Sí, sí. De hecho, desde nuestro primer disco, siempre hay una parte en la que aprovechamos para hablar de naturaleza, y de tratar y valorar más lo que tenemos. Y este sigue un poco la misma línea. Las letras, la verdad, es que no son demasiado largas y ninguna tiene un significado muy claro. Pero el contexto que le queríamos dar era ese, que hay que valorar lo que tenemos, ser conscientes de lo que supone hacerlo y saber qué es lo que perderíamos si no lo cuidamos. En este sentido, nos gusta que las letras tengan un poco de ambigüedad, para que tengan una libre interpretación. Creemos que todas tienen una intención concreta y, encima, le hemos dado toda esta historia de trasfondo. Pero nos gusta que estén abiertas todas.

¿Cómo ha sido el proceso creativo y compositivo de este trabajo?

La parte compositiva siempre suele ser entre todos, ya que cada uno va llevando una idea y la vamos desarrollando conjuntamente. Y somos de los grupos que tiene toda la base melódica y en base a eso, vamos encajando las voces que nos van saliendo. Algunos lo hacen al revés, pero nosotros somos más de ver dónde nos encaja la voz y en función de eso, también vamos creando la letra según lo que nos pida la propia canción.

¿Cómo afrontáis el lanzamiento?

Pues va a ser un poco raro por la situación que estamos viviendo, porque claro, no tenemos en mente hacer gira ni nada. Aunque entre finales de año y principios del siguiente, vamos a intentar hacernos un poco de hueco, a ver si las circunstancias nos permiten hacer alguna presentación. Pero en principio, el lanzamiento de «Mariner Eleven» será en redes. Y en base a eso, llamar a todas las puertas posibles y ser escuchados. Va a ser todo bastante extraño. Pero con muchas ganas, porque hay temas ya muy desarrollado, después de dos años dándole forma al disco.

En base un poco a esta situación vivida, ¿cómo os ha afectado el confinamiento y qué ha supuesto para la banda?

A nivel musical, puede que haya sido hasta positivo en confinamiento. Obviamente, no nos podemos alegrar, pero a nosotros nos ha servido para asentar toda la grabación, que ya la teníamos hecha desde el año pasado, y poder revestirlas, darles una vuelta. Y la verdad es que es la primera vez que presentamos un disco tan trabajado, tan vestido.

También es verdad que el confinamiento ha supuesto una cosa para cada uno. A nivel personal no ha sido fácil, pero está claro que de los reveses personales se aprende. Y a raíz de eso, la creatividad se ha multiplicado, lo cual ha sido positivo para la banda. Nos alimentamos de la tristeza (risas).

¿Y cómo ha sido la experiencia de autoproducir el disco y de trabajar ese aspecto desde dentro?

Pues ha sido brutal la verdad, y lo cierto es que no nos habíamos atrevido hasta ahora. Nos metimos de lleno en crear atmósferas, en hacerle cirugía a las canciones, más allá de lo que tocamos en la sala de ensayo. En ese aspecto, este disco sí que marca un origen: ya no somos cuatro instrumentos, gracias al trabajo, las canciones son proyectos más amplios, en los que te imaginas las atmósferas y las capas que puedan tener los temas. Y los siguientes discos, seguramente sigan por esa estela.

Justo antes de ver la luz el disco, pudimos escuchar dos de los temas: «Black Walter» y «Maybe Out There». ¿Por qué estos temas como avanzadilla?

«Black Walter» era la que más teníamos trabajada desde hace muchos años y era la carta de presentación del disco, porque es donde más tiempo y cariño hemos metido los cuatro. Además, creemos que es el tema que marca un poco la diferencia y la que marca un poco en nuevo camino de la banda, ya que en esta, han tenido mucha más presencia las voces, respecto al disco anterior.

Y «Maybe Out There» la publicamos para que se sepa que todavía mantenemos la esencia del disco anterior: esa progresión y ese post-rock que ya destacaban en «Origin Of Seeds».

¿Qué canción de La Red Bullet identifica mejor el momento en el que estáis y por qué?

Borja. Creo que por un lado está lo que la propia letra cuenta y por otro lo que transmitan. En este momento, yo me quedaría con «There Flor Walls», pero más a nivel instrumental. Pero ahora mismo, es una canción que destacaría y que pondría como DNI de este disco. Luego está «10 Minutes Away», que es la que representa un poco el camino que llevamos y que vamos a continuar.

Nacho. En mi caso sería «Deep», por el contraste entre una primera parte de canción más sosegada y tranquila, y una segunda parte más intensa.

Borja. Yo también diría «Deep», porque en este caso es en la canción en la que hemos intentado hacer algo más nuevo o que está menos trillado por nosotros. Tiene algo diferente, porque es la que salió al final y por partes, así que es la que menos hemos podido escuchar.

¿Cuál es la mayor locura que habéis cometido por la música?

Pues probablemente coger una furgoneta e irnos al confín de Galicia y tocar en un pueblo perdido, para el dueño del bar y sus 10 habitantes. Para nosotros fue como el punto álgido de la banda, ya que nos regaló muchas experiencias. ¡Un abrazo a Bueu! Bueno, otro concierto que debemos mencionar, es el que hicimos en un búnker en Burdeos. Casi todas las grandes locuras nos las ha dado la carretera. Aunque arruinarnos también ha sido muy loco (risas).

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